Un parto prematuro es aquel que se produce antes de que se hayan completado las 37 semanas de gestación. A nivel internacional, la tasa de nacimientos prematuros oscila entre el 4% y el 16%. Se estima que en 2020 nacieron 13,4 millones de niños prematuros en todo el mundo, lo que equivale a más de 1 de cada 10 nacimientos. Las complicaciones derivadas del nacimiento prematuro son la principal causa de mortalidad entre los menores de cinco años.

Clasificación de los recién nacidos prematuros
La prematuridad se subcategoriza según la edad gestacional, lo cual es fundamental para determinar el pronóstico y los cuidados necesarios:
- Prematuro extremo: menos de 28 semanas.
- Muy prematuro: de 28 a 32 semanas.
- Prematuro entre moderado y tardío: de 32 a 37 semanas.
Adicionalmente, se utiliza el peso al nacer como indicador complementario: un bebé con "extremado bajo peso" pesa menos de 1 kg, mientras que el "bajo peso al nacer" se sitúa por debajo de los 2,5 kg.
Causas y factores de riesgo
Los nacimientos prematuros pueden ocurrir de manera espontánea o por indicación médica debido a complicaciones. Aunque a menudo no se determina una causa única, los factores de riesgo se dividen en gestacionales y maternos.
Factores de riesgo gestacionales
- Embarazos múltiples (gemelares, trillizos, etc.).
- Polihidramnios (exceso de líquido amniótico).
- Problemas uterinos o insuficiencia cervicouterina.
- Defectos en la placenta, como el desprendimiento prematuro o placenta previa.
- Sangrados durante el embarazo.
Factores de riesgo maternos
- Antecedentes de parto prematuro previo.
- Infecciones, incluidas las del tracto urinario y la periodontitis (la enfermedad de las encías aumenta significativamente el riesgo).
- Afecciones crónicas como diabetes, hipertensión arterial y obesidad.
- Edad materna extrema (menor de 16 o mayor de 35 años).
- Estilo de vida poco saludable: tabaquismo, consumo de alcohol o drogas.
- Estrés grave y prolongado.

Signos de alerta y diagnóstico
Es fundamental reconocer los síntomas de un parto prematuro inminente para recibir atención médica inmediata:
- Contracciones regulares y frecuentes (duración mayor a 30 segundos, intervalos de 5-10 minutos).
- Sangrado vaginal.
- Dolor de espalda persistente o presión abdominal baja.
- Rotura prematura de la bolsa amniótica.
- Expulsión del tapón mucoso.
Ante estos síntomas, los especialistas realizan monitorización de contracciones y ecografías para medir la longitud del cuello uterino, lo que permite confirmar si existe un acortamiento cervical.
Estrategias de prevención y tratamiento
La prevención comienza con un embarazo saludable. Las directrices de la OMS recomiendan un mínimo de ocho citas prenatales, comenzando antes de la semana 12, para controlar factores de riesgo y realizar ecografías tempranas.
Intervenciones médicas
Si existe riesgo de parto prematuro, se pueden aplicar tratamientos para proteger al recién nacido:
- Esteroides prenatales: para acelerar la maduración pulmonar del feto.
- Tocolíticos: fármacos para retrasar el trabajo de parto.
- Cerclaje o pesario cervical: dispositivos o intervenciones quirúrgicas para estabilizar el cuello del útero en casos de debilidad cervical.
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Cuidados del recién nacido prematuro
Los bebés prematuros suelen requerir ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN). Las recomendaciones actuales de la OMS enfatizan intervenciones costoeficaces:
- Método madre canguro: contacto piel con piel inmediato para regular la temperatura y fortalecer el vínculo.
- Lactancia materna temprana: vital por su alta concentración de nutrientes y anticuerpos.
- Soporte respiratorio: como el uso de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP) y la administración de cafeína.
A largo plazo, los niños nacidos prematuramente pueden enfrentar desafíos como dificultades de aprendizaje, problemas visuales, auditivos o motores, lo que subraya la importancia de un seguimiento médico estrecho durante los primeros años de vida.