Estudios Fetales del Desarrollo del Lenguaje

La adquisición del lenguaje es un proceso fascinante y complejo que comienza mucho antes del nacimiento. Diversos estudios han revelado que el vientre materno es un entorno de aprendizaje activo, donde los fetos no solo perciben sonidos, sino que también comienzan a procesar la información lingüística, sentando las bases para su futura comprensión y producción del lenguaje.

Esquema del desarrollo del lenguaje en el feto

La importancia de la exposición prenatal al lenguaje

Desde hace tiempo, los trabajos sobre cómo los bebés y niños pequeños adquieren su primera lengua (o lenguas) han demostrado la importancia crucial de la exposición al lenguaje. La adquisición del lenguaje se produce porque los bebés están expuestos a un input lingüístico, entre otros factores relevantes como la dotación genética.

Investigaciones anteriores ya habían sugerido la existencia del aprendizaje intrauterino. Por ejemplo, un estudio de 1988 indicaba que los recién nacidos podían reconocer la melodía de la telenovela favorita de sus madres. Otro estudio mostró que los bebés nacían familiarizados con el lenguaje nativo de sus padres. Estas experiencias auditivas intrauterinas, como la exposición al habla o a la música, modulan la forma en que los recién nacidos perciben el sonido, incluyendo sus preferencias. Por ejemplo, los bebés prefieren la voz de la madre a otras voces, y aquellos cuyas madres cantan a diario o escuchan música, nacen con una mejor capacidad de codificar el tono de la voz.

Hallazgos recientes sobre la discriminación lingüística fetal

Estudio de la Universidad de Padua y Paris Cité

Un estudio reciente, realizado por un equipo de neurocientíficos de la Universidad de Padua, en colaboración con el CNRS y la Université Paris Cité (antes Universidad Paris Descartes), ha revelado que la exposición al lenguaje en el útero impacta significativamente el desarrollo neurológico de los bebés. El estudio destaca una metodología cuidadosamente controlada en la selección de participantes, el diseño de condiciones experimentales y el procedimiento de recogida de datos. El equipo de investigación pasó por el comité de ética de la Universidad Paris Descartes y el estudio ha sido revisado por pares.

Utilizando EEG (electroencefalograma) para monitorear la actividad cerebral de recién nacidos, los investigadores encontraron que aquellos expuestos al francés en el útero mostraron una mayor correlación temporal en sus patrones cerebrales al escuchar ese idioma después de nacer. Los bebés identificaron con éxito el francés, la lengua a la que habían estado expuestos prenatalmente, y la distinguieron de otras lenguas prosódicamente similares como el español, o más distantes como el inglés.

Además, en estas etapas iniciales, los bebés son sensibles a las unidades prosódicas más grandes (es decir, las sílabas, la banda theta) y no a las más pequeñas (es decir, los fonemas, la banda gamma), ya que son las unidades a las que están expuestos en la lengua que han escuchado prenatalmente. Este hallazgo sugiere que el cerebro del bebé se sintoniza con los elementos lingüísticos presentes en el idioma que escucharon antes de nacer (Mariani et al., 2023).

Áreas Cerebrales Involucradas en el Lenguaje.

Investigación de Patricia Kuhl

La investigación dirigida por la neurocientífica Patricia Kuhl ha sido fundamental en este campo. Kuhl ha demostrado que los bebés no solo pueden reconocer sonidos específicos escuchados en el útero, sino que también muestran patrones de memoria para esos sonidos después del nacimiento. Sus estudios han empleado tecnologías avanzadas como MEG (magnetoencefalografía) y MRI (resonancia magnética) para observar cómo los cerebros de los bebés procesan el habla. Según Kuhl, la exposición temprana al lenguaje facilita cambios rápidos y duraderos en la dinámica neuronal, mejorando la sensibilidad de los bebés a los estímulos lingüísticos previamente escuchados (Kuhl, 2023).

Estudio de la Universidad de Kansas

Otro estudio relevante, llevado a cabo por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Kansas, ha demostrado que los fetos pueden distinguir entre diferentes ritmos del habla un mes antes de nacer. Para el estudio publicado en la revista 'NeuroReport', se utilizó una innovadora tecnología no invasiva que medía la frecuencia cardíaca del feto. Se seleccionaron 24 mujeres embarazadas de ocho meses de habla inglesa. Sobre su abdomen se aplicó un magnetocardiograma (MCG), una máquina que detecta los latidos del corazón, la respiración y otros movimientos del cuerpo del pequeño.

Los ritmos cardíacos fetales cambiaron cuando, después de haber oído un pasaje de habla inglesa, escuchaban el japonés, un lenguaje desconocido y rítmicamente distinto. En cambio, si se les volvía a leer otro pasaje en inglés, su ritmo cardíaco no se modificaba. Utako Minai, profesor asociado de lingüística que lideró el estudio, explica que la elección de ambos idiomas se debe a que son rítmicamente distintivos: el inglés tiene una estructura rítmica dinámica que se asemeja a las señales de código Morse, mientras que el japonés tiene una estructura de ritmo más regular.

Kathleen Gustafson, profesora del Departamento de Neurología que participó en el estudio, explicó que los fetos pueden escuchar dentro del útero, aunque de forma mitigada. El ambiente intrauterino es un lugar muy ruidoso donde confluyen los sonidos intestinales maternos, los latidos del corazón de la madre y su voz, junto con los sonidos externos. "Sin esa exposición al sonido, la corteza auditiva no obtendría suficiente estimulación para desarrollarse adecuadamente", añade Gustafson.

Estudio de la Universidad de Helsinki

Eino Partanen y su equipo de la Universidad de Helsinki decidieron buscar huellas neuronales de la memoria desde el vientre. "Una vez que nos enteramos de un sonido, si se nos repite con bastante frecuencia, formamos un recuerdo de él, que se activa cuando escuchamos el sonido de nuevo", explica Partanen. En su estudio, los científicos emplearon sensores encefalográficos para registrar la actividad cerebral de los bebés en el área encargada de la memoria.

El experimento se inició en el último trimestre del embarazo, durante el cual la gestante debía reproducir varias veces a la semana una pista de audio con sonidos y voces humanas. Cuando estos bebés nacieron, se les sometió a la escucha de la misma secuencia de sonido y mostraron una mayor señal neuronal que los que no fueron entrenados. Esta nueva evidencia demuestra que el aprendizaje del lenguaje, de una forma muy primitiva y no consciente, comienza en el útero y que la capacidad fetal de procesamiento del sonido es mayor de lo que se creía.

Partanen sugiere que estos resultados podrían ofrecer posibles tratamientos para niños con riesgo de dislexia o trastornos de procesamiento auditivo, aunque esto es solo una gran suposición por el momento.

Estudio de la Universidad de Montreal

Un trabajo publicado en Nature Communications Biology, realizado por un equipo de neurocientíficos de la Universidad de Montreal, demostró que en las últimas semanas de gestación, los fetos reconocen la lengua materna y pueden procesar sonidos de otros idiomas. A través de una serie de pruebas, los científicos expusieron a las madres de 60 fetos a historias en tres idiomas diferentes: francés, hebreo y alemán, lenguas con sonoridades muy distintas entre sí.

La espectroscopia funcional de infrarrojo cercano, una herramienta innovadora y no invasiva, permitió estudiar la actividad cerebral de los recién nacidos. Los resultados fueron sorprendentes: los cerebros de los bebés mostraron una mayor respuesta al francés, el idioma que habían escuchado más frecuentemente durante el embarazo. Sin embargo, también se detectó una respuesta significativa al hebreo y al alemán, a pesar de no haber tenido tanta exposición a esos idiomas.

El análisis sugiere que, durante los últimos meses del embarazo, el cerebro fetal comienza a familiarizarse con los sonidos, creando una especie de "mapa" que lo prepara para el lenguaje que escuchará al nacer. Los bebés que no estuvieron expuestos a esos idiomas extranjeros mostraron una respuesta cerebral completamente diferente, con menos actividad en las áreas del cerebro dedicadas al procesamiento del lenguaje y más en las áreas encargadas de procesar el sonido.

Mecanismos cerebrales y estimulación prenatal

No se puede hablar de la estimulación prenatal sin abordar paralelamente los mecanismos de desarrollo cerebral que subyacen a este proceso y que empiezan en la etapa gestacional, la cual constituye la primera del ciclo vital. En dicho proceso, el cerebro es el único órgano del cuerpo que necesita mayor tiempo para crecer y desarrollarse, desde la etapa prenatal hasta la adultez temprana.

En la estimulación prenatal de la comunicación, es necesario tener en consideración que el cerebro humano está formado por células, neuronas, las cuales forman redes y conexiones, es decir, la sinapsis. Otro órgano importante en dicha estimulación es el oído, el primer órgano funcional en la vida fetal, que funciona plenamente alrededor de las 16 semanas. Entonces, el feto puede reaccionar ante ciertos estímulos sonoros como la voz de la madre, los latidos de su corazón, su respiración y música suave, entre otros. Esto se debe a que el sonido opera como un neurotransmisor interactivo, actuando directamente sobre el sistema neurovegetativo celular e hipofisario del feto.

La vista también es posible estimularla desde el período gestacional, a partir de las 16 semanas aproximadamente. Desde esta temprana etapa, el feto puede percibir los fotones de luz que llegan a través de la pared abdominal de la madre, siguiendo la vía por el nervio óptico hasta la corteza cerebral, lo cual estimula su retina ocular.

El analizador táctil es viable estimularlo alrededor de la sexta semana de gestación. Los estímulos que percibe el feto del exterior, como resultado de diferentes presiones, generan oscilaciones que se transmiten a través del líquido amniótico, los cuales son captados por los nervios periféricos de su piel, trasladados a la médula espinal y, por último, al cerebro.

Ilustración de un feto reaccionando a estímulos externos

Implicaciones del aprendizaje fetal en el desarrollo infantil

Los estudios realizados acerca de los efectos de la comunicación en la estimulación de los analizadores durante la etapa prenatal evidencian que influyen en las diferentes áreas de desarrollo:

  • Emocional: Le permite expresar sentimientos y emociones hacia los padres con movimientos de brazos y piernas, a su vez modifica estados de ánimo dando pataditas, riendo, sacando la lengua, entre otros, y fortifica el vínculo entre la madre, el padre y el bebé.
  • Intelectual: Beneficia el desarrollo de la memoria, favorece el del oído e incrementa el establecimiento de conexiones neuronales.
  • Lingüística: Propicia la estimulación de la audición, introduce ritmos, tonos, tiempos, y le permite discriminar los sonidos.
  • Motriz: Contribuye, de manera incipiente, al fortalecimiento de los huesos y músculos en formación.

Es por ello que la estimulación de la comunicación en la etapa prenatal resulta ser una experiencia única y enriquecedora para toda la familia. Se ha demostrado que la comunicación tiene un lugar importante entre la familia y el niño desde la propia concepción, por lo que debe realizarse en todos los momentos de la vida, comenzando desde la etapa intrauterina, donde debe prevalecer un clima emocional positivo y estable.

La interrelación entre lo no verbal y lo verbal en la comunicación humana se manifiesta en el análisis de las unidades significado y sentido. El primero comienza desde el período gestacional mediante el intercambio que se establece entre el feto y su madre fundamentalmente, además de otros miembros de la familia, a través de caricias, y de la percepción del timbre y el tono de la voz. El segundo inicia en el instante mismo del nacimiento, donde se produce la interacción del niño con el medio que lo rodea, la cual tiene lugar mediante una situación comunicativa cara a cara.

Acciones y técnicas para la estimulación prenatal de la comunicación

En la estimulación de la comunicación prenatal, las acciones y técnicas que contribuyen a su desarrollo resultan de gran apoyo para los adultos:

  • Estimulación auditiva: Propiciar la producción de sensaciones mediante la música, voces, maracas, sonajeros, entre otros, para que queden grabadas en él. Esto permite que una vez nacido recuerde ese estado placentero que vivió durante su formación.
  • Estimulación visual: Se recomienda comenzar su utilización alrededor de las 16 semanas de gestación. Se sugiere estimular al bebé con la utilización de luz artificial y natural, empleando una linterna u otro objeto lumínico que se colocará en el vientre de la futura mamá o muy cerca de él, en dependencia de la intensidad de la luz. La repetición de esta técnica propiciará en el bebé una mejor discriminación visual durante la infancia temprana.
  • Estimulación táctil: Puede realizarse a través de diferentes instrumentos como masajeadores, vibradores o elementos con texturas, que pueden ser colocados a nivel del dorso fetal, a través del vientre materno. Esto genera diferentes reacciones que dan origen a movimientos del feto.

Es imprescindible que los agentes educativos, especialmente la familia, concienticen la importancia de estimular la comunicación en la etapa prenatal y su significado para el desarrollo ulterior del niño. La estimulación debe iniciarse antes del nacimiento, y no a partir de los tres o cuatro años, como generalmente se concebía.

Reflexiones sobre el aprendizaje de segundas lenguas

Desde el útero materno, comenzamos a discriminar sonidos. Esto es una ventaja adaptativa porque nos permite acomodarnos al entorno en el que viviremos. Al escuchar la lengua materna, nuestro cerebro se prepara para el contexto lingüístico y cultural en el que creceremos. Sin embargo, esta misma ventaja puede convertirse en un obstáculo a la hora de aprender una segunda lengua, ya que nuestro cerebro, acostumbrado a los sonidos de la lengua materna, puede no detectar con facilidad los sonidos que le resultan extraños. En otras palabras, crea su composición lingüística basada en las certezas y la información que ya conoce.

Este fenómeno puede explicar por qué muchas personas encuentran difícil aprender una segunda lengua en la edad adulta. El cerebro, al estar optimizado para procesar los sonidos de la lengua materna, puede requerir un esfuerzo considerable para adaptarse a los sonidos de una nueva lengua. Sin embargo, entender este proceso también nos da pistas sobre cómo podemos mejorar la enseñanza de segundas lenguas, aprovechando la plasticidad cerebral y utilizando métodos que simulen el aprendizaje temprano del lenguaje.

Para comprender mejor cómo el cerebro puede adaptarse al aprendizaje de una segunda lengua, es útil considerar la teoría del 'Input Comprensible' de Stephen Krashen. Según Krashen, el aprendizaje de una lengua ocurre cuando los estudiantes reciben mensajes comprensibles en el idioma objetivo. Este principio sostiene que el input comprensible es necesario para la adquisición del lenguaje y debe estar a un nivel ligeramente superior al nivel actual del estudiante para ser efectivo (Krashen, 1982, pp. 20-29).

Referencias

  • Krashen, S. (1982). Principles and Practice in Second Language Acquisition. Pergamon Press.
  • Krashen, S. (1985). The Input Hypothesis: Issues and Implications. Longman.
  • Kuhl, P. K. (2023). Decoding How Babies Learn Language. Cognitive Neuroscience Society.
  • Mariani, B., Nicoletti, G., Barzon, G., Ortiz Barajas, M. C., Shukla, M., Guevara, R., Suweis, S., & Gervain, J. (2023). Prenatal experience with language shapes the brain. Science Advances.
  • Minai, U., Gustafson, K., Fiorentino, R., Jongman, A., & Sereno, J. (2017). Fetal rhythm-based language discrimination. NeuroReport.

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