Espondilitis Anquilosante y Fertilidad

La espondilitis anquilosante (EA) es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente a la columna vertebral, las articulaciones sacroilíacas y, en algunos casos, otras articulaciones periféricas. Sus síntomas incluyen hinchazón, rigidez, dolor y fatiga. Si bien clásicamente se consideraba una enfermedad predominantemente masculina, la relación hombre-mujer actual es de aproximadamente 2:1 a 3:1. Afecta típicamente a adultos jóvenes, con una edad pico de aparición entre los 20 y 30 años, sin diferencias en la edad de aparición entre ambos sexos.

Esquema de las articulaciones afectadas por la espondilitis anquilosante

Para las mujeres con EA que están considerando la maternidad, surgen interrogantes específicos más allá de las preocupaciones típicas del embarazo. Es fundamental abordar cómo la enfermedad y su tratamiento pueden influir en la fertilidad, el desarrollo fetal, el curso del embarazo, el parto y la lactancia. En general, la EA no parece interferir negativamente con la fertilidad, el embarazo, el feto o la lactancia materna. Se estima que alrededor del 85-90 % de las pacientes con EA tienen un embarazo a término.

Planificación del Embarazo con Espondilitis Anquilosante

Fertilidad

No existen pruebas que determinen que la espondilitis anquilosante afecte la capacidad de una mujer para quedar embarazada. De manera similar, en los hombres, no parece existir evidencia de que la EA disminuya la calidad o la cantidad del semen, aunque la EA puede afectar la fertilidad masculina. Sin embargo, no se ha informado de un aumento de la probabilidad de defectos de nacimiento en estudios que analizaron los resultados del embarazo en parejas de hombres que recibieron tratamiento para la EA.

Control de Natalidad y Planificación

Es crucial planificar con antelación el embarazo y practicar un control de natalidad eficaz hasta que se decida el momento adecuado para concebir. Por lo general, las personas con EA pueden utilizar cualquier tipo de método anticonceptivo, aunque algunos, como los DIU, son más eficaces que otros para evitar el embarazo. Cuando se planea un embarazo, es esencial discutir los planes no solo con la pareja, sino también con el reumatólogo, quien debe conocer la intención de intentar un embarazo con antelación para asesorar sobre la medicación.

La Importancia de la Medicación

La primera consideración al planear un embarazo es todo lo relacionado con la medicación. Dada la necesidad de controlar la inflamación y prevenir el daño articular, es vital hablar con los proveedores de atención de salud sobre los medicamentos y las mejores opciones de tratamiento antes de intentar el embarazo. Cada caso será tratado de forma particular, ya que no todas las pacientes siguen el mismo tratamiento ni la enfermedad sigue el mismo curso.

  • Los pacientes (hombres y mujeres) tratados con algún fármaco anti-TNF (tratamientos biológicos) o con Metotrexato, el reumatólogo les retirará esta medicación al menos seis meses antes de intentar el embarazo.
  • Los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el ibuprofeno, naproxeno, celecoxib y aspirina, de venta con receta y sin ella, parecen ser seguros hasta las 20 semanas de embarazo. Sin embargo, pueden causar graves problemas renales en el feto si se toman durante más tiempo.
  • En ocasiones, cuando las mujeres descubren que están embarazadas, consideran cambiar la forma de tomar sus medicamentos o dejar de tomarlos por completo. Sin embargo, es fundamental hablar con los proveedores de atención médica antes de realizar cualquier cambio.

Ante la supresión o reducción de la medicación durante el embarazo, se recomienda ser más constante en la realización de ejercicios de gimnasia y natación, y acudir a la consulta de fisioterapia con regularidad.

El Embarazo y el Curso de la Espondilitis Anquilosante

Impacto en los Síntomas de la EA

Es difícil predecir si los síntomas de la EA cambiarán durante el embarazo y cómo lo harán. Un estudio realizado con 939 mujeres afectadas de EA en 13 países diferentes mostró que:

  • En un 30% de ellas la enfermedad se mantuvo igual.
  • En otro 30% la enfermedad empeoró.
  • En el 40% restante mejoró.

De todas ellas, la mitad realizaban ejercicio o fisioterapia durante la gestación. Otros estudios reportan que entre el 30-55% de las pacientes no experimentan cambios significativos, mientras que entre el 24-33% empeoran, más frecuentemente en el segundo trimestre. Para las remisiones, el porcentaje reportado varía entre el 9-31% de las pacientes, observándose mejoría principalmente en aquellas con predominio de manifestaciones articulares periféricas, psoriasis, enfermedades inflamatorias intestinales (EII) y elevación de marcadores inflamatorios. Esta mejoría suele ocurrir entre la 8ª y 12ª semana de gestación. Sin embargo, en contraste con otras afecciones autoinmunes como la artritis reumatoide, el embarazo no parece reducir la probabilidad de aparición de brotes de EA.

Gráfico de barras mostrando la variabilidad de la actividad de la espondilitis anquilosante durante el embarazo

Es difícil determinar de forma clara si el incremento de la intensidad del dolor, particularmente en el primer y segundo trimestre, es de causa inflamatoria o debido a alteraciones mecánicas de la columna vertebral y la pelvis. Los cambios en la postura y la movilidad espinal se presentan durante el embarazo, especialmente como resultado de la relajación de los ligamentos de la columna vertebral y la pelvis. Los cambios hormonales, con el marcado incremento de progesterona y estrógenos, pueden jugar un papel importante en las modificaciones mecánicas de los ligamentos pélvicos. Además, los niveles de cortisol observados durante el embarazo pueden disminuir la inflamación. El alivio del dolor en el tercer trimestre contrasta con el curso del dolor lumbar no inflamatorio presente en el 50% de las mujeres embarazadas sanas, que empeoran en estadios avanzados del embarazo.

Efectos en el Feto y Complicaciones del Embarazo

No existen estudios que demuestren que la espondilitis anquilosante por sí misma constituya un riesgo directo para la salud del feto. Cada embarazo comienza con un 3-5 % de probabilidad de tener un defecto de nacimiento (riesgo de fondo). Se desconoce si la EA aumenta esta probabilidad por encima del riesgo de fondo. Un pequeño estudio descubrió que el timo (parte del sistema inmunológico) era más pequeño en los bebés nacidos de mujeres con enfermedades reumáticas, incluida la EA.

Aunque varios estudios no han encontrado una mayor probabilidad de complicaciones en el embarazo en mujeres con EA, algunos informes sugieren que tener EA podría aumentar la probabilidad de:

  • Parto prematuro (nacimiento antes de la semana 37).
  • Menores pesos al nacer en los bebés.
  • Necesidad de que el bebé permanezca en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) después del parto.

A pesar de estos posibles riesgos, la gran mayoría de los embarazos llegan a término, con recién nacidos saludables y con un peso normal al nacer (85-92%), similar a lo que ocurre en las embarazadas con buen estado de salud.

El ORIGEN de las enfermedades AUTOINMUNES

El Parto en Pacientes con Espondilitis Anquilosante

En el momento del parto, la espondilitis anquilosante puede condicionar el proceso. Es habitual que si la enfermedad ha afectado especialmente la cadera o existe una fuerte inflamación de la espina dorsal, el parto vaginal pueda suponer una dificultad añadida. Un estudio de 939 mujeres con EA refirió que el 90% de los partos concluyeron normalmente. De estos:

  • 7 de cada 10 transcurrieron de forma natural.
  • 3 de cada 10 necesitaron cesárea (en la población general el número de cesáreas es de 1 cada 10).

Un incremento en el número de cesáreas ha sido reportado en pacientes con EA, en su gran mayoría debido a la enfermedad por la participación de las articulaciones sacroilíacas y la sínfisis del pubis, lo que provoca una limitación de la movilidad de la pelvis, así como la afectación de las articulaciones de las caderas, que impide a la mujer adoptar la posición ginecológica adecuada.

Es fundamental preguntar si el obstetra tiene experiencia en trabajar con mujeres con discapacidades y, si es posible, averiguar lo mismo sobre el anestesista que trabajará en la sala de partos. En algunos casos, la inflamación de la columna podría dificultar la administración de una epidural, una inyección de analgésico directamente en el espacio que rodea la médula espinal para adormecer la mitad inferior del cuerpo. Es esencial analizar estas posibilidades con el médico.

Periodo Postparto y Lactancia Materna

Actividad de la Enfermedad Postparto

Durante los primeros meses después del parto, es común que los síntomas de la EA aumenten. Una revisión de 2021 publicada en Clinical Rheumatology informó que entre el 30% y el 100% de las mujeres con EA experimentan un brote en los meses posteriores al parto. En otros estudios se reporta un empeoramiento de los síntomas entre el 60-90% de las pacientes, explicando el dolor nocturno, la rigidez de la columna vertebral y la fatiga a los seis meses después del parto. Si se nota un empeoramiento de los síntomas, se debe contactar al reumatólogo, ya que es más probable que se produzca un brote en los meses posteriores al parto. La presencia de actividad de la EA en el momento de la concepción se considera un factor de mal pronóstico durante el embarazo.

Lactancia Materna y Medicación

La EA no parece afectar la capacidad de amamantar, y no hay pruebas de que disminuya la producción de leche. Sin embargo, algunas mujeres experimentan dolor al intentar sujetar a sus bebés para amamantarlos, especialmente si su EA no está bien controlada. Aunque no se puede transmitir la EA al hijo al amamantar, sí se pueden transmitir algunos medicamentos. Es importante informar al médico si se está amamantando y se necesita un cambio de medicación después del parto.

Se pueden usar muchos medicamentos para la EA durante la lactancia. Medicamentos como la sulfasalazina o la indometacina son compatibles con la lactancia. Para obtener información sobre medicamentos específicos, existen recursos como MotherToBaby o webs especializadas en compatibilidad de medicamentos y lactancia.

Cuidados del Recién Nacido y Apoyo

Durante el embarazo, es importante planificar la ayuda que se necesitará después del parto. Cuidarse a sí misma es especialmente importante: tomar los medicamentos, comer de forma saludable, dormir la siesta cuando el bebé lo haga y buscar la ayuda de la pareja, familiares, amigos de confianza o incluso pagar por obtener ayuda si fuera necesario o posible. Podrá vivir un embarazo y una maternidad normal y saludable, pero es lógico plantearse todas estas cuestiones cuando se lleva años luchando contra una enfermedad que influye en la calidad de vida.

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