La mayoría de los bebés tienen un fuerte reflejo de succión, y algunos incluso se succionan el pulgar o los dedos de la mano antes de nacer. Más allá de ayudar con la nutrición, la succión a menudo tiene un efecto calmante, lo que explica por qué los bebés buscan consuelo en objetos succionables. La decisión de usar un chupete es un tema de crianza que cada familia debe decidir, comprendiendo los beneficios y riesgos, las sugerencias de seguridad y los pasos para ayudar al bebé a dejarlo.

¿Por Qué los Bebés Necesitan un Chupete?
Para muchos bebés, los chupetes son clave para sentirse satisfechos entre cada comida o para encontrar consuelo. La succión no nutritiva es una necesidad innata que les proporciona seguridad y tranquilidad. Durante las primeras semanas de vida, el bebé no solo mama por hambre, sino también por consuelo y vínculo afectivo. Este uso del pecho como "chupete" es completamente normal y natural.
Ventajas del Uso del Chupete
El chupete ofrece una serie de ventajas que pueden facilitar la vida del bebé y de sus cuidadores:
- Calma y distracción: Un chupete puede calmar a un bebé molesto, ya que algunos bebés son más felices cuando succionan algo. Ofrece una distracción temporal y puede ser de utilidad durante y después de procedimientos como inyecciones o análisis de sangre.
- Ayuda para conciliar el sueño: Si el bebé tiene problemas para acomodarse, un chupete puede ser una solución, ayudándole a calmarse y dormirse más fácilmente.
- Alivio en vuelos: Los bebés no pueden destaparse los oídos voluntariamente al tragar o bostezar para aliviar el dolor causado por los cambios de presión en el aire. Succionar el chupete podría ayudar.
- Reducción del riesgo de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL): Succionar un chupete durante la siesta y al dormir por las noches podría reducir el riesgo de SMSL, según varios estudios epidemiológicos. Sin embargo, el chupete no debe ser la única medida para dormir.
- Alternativa a la succión del pulgar: Los chupetes son desechables. Si su hijo prefiere succionarse el dedo pulgar o los otros dedos, podría ser más difícil acabar con el hábito, mientras que el chupete se puede retirar.
Desventajas y Riesgos del Uso del Chupete
A pesar de sus beneficios, el uso del chupete también presenta desventajas que deben ser consideradas:
- Dependencia del chupete: Si el bebé usa un chupete para dormir, es posible que se enfrente a ataques de llanto frecuentes a mitad de la noche cuando este se le caiga de la boca.
- Riesgo de infecciones del oído medio: Usar el chupete podría aumentar el riesgo para infecciones del oído medio, aunque las tasas de infección son generalmente bajas desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad.
- Problemas dentales: El uso prolongado del chupete, especialmente más allá de los primeros años de vida, puede ocasionar problemas dentales, como dientes mal alineados (mordida abierta o malformaciones del paladar).
- Interferencia con la lactancia materna: Si se introduce antes de que la lactancia esté bien establecida (generalmente entre las 3 y 6 semanas), el uso del chupete podría alterar el amamantamiento, causando confusión entre tetina y pezón. Cualquier succión diferente al pecho (como la del chupete o la tetina del biberón) puede modificar la succión del bebé y entorpecer la lactancia.
- Posibles retrasos en el desarrollo del lenguaje: La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte sobre posibles retrasos en el desarrollo del lenguaje si el chupete se utiliza excesivamente en etapas cruciales de aprendizaje vocal.

Cuándo Introducir el Chupete
El momento adecuado para introducir el chupete varía según el tipo de alimentación del bebé:
- En bebés amamantados: Durante los primeros días de vida, se recomienda evitar el uso de chupetes, tal como indica la Asociación Española de Pediatría (AEP). Es fundamental esperar a que la lactancia esté bien instaurada -habitualmente tras las primeras semanas, entre las 4 y 6 semanas de vida- para favorecer una mejor coordinación entre la succión, la deglución y la respiración, y asegurar una alimentación eficaz. La OMS desaconseja su uso durante el primer mes de vida en bebés amamantados para no interferir con el establecimiento adecuado de la lactancia.
- En bebés alimentados con lactancia artificial: El chupete puede introducirse desde los primeros días de vida, ya que no existe riesgo de confusión entre tetina y pezón.
En cualquier caso, es importante introducir el chupete en momentos de calma, cuando el bebé busca succión no nutritiva para tranquilizarse o dormir, y no como primera línea de defensa. A veces, un cambio de posición o mecer al bebé pueden calmarlo cuando llora.
Cómo Elegir y Usar el Chupete Correctamente
Si decide ofrecer un chupete a su bebé, es crucial elegir el adecuado y seguir ciertas pautas de uso:
Tipos de Chupetes
Al entrar en una tienda o farmacia, encontrará decenas de opciones. Tenga en cuenta los siguientes tipos:
- Chupete anatómico: Se dice que tiene una forma similar a la del pezón de la madre durante la lactancia, aunque esto no es del todo cierto.
- Chupete de gota (ortodóncico o fisiológico): Su tetina tiene una forma plana y más ancha en la parte superior, similar a una gota invertida. Este diseño se basa en la idea de que el chupete no debe interferir con el desarrollo de la boca del bebé y su dentición.
- Chupete de cereza o tetina redonda: Este chupete es el más grande de todos.

Recomendaciones de Selección y Uso
Para un uso seguro y beneficioso del chupete, considere estos consejos:
- Material y tamaño: Elija una tetina de silicona preferiblemente. Escoja siempre la talla más pequeña posible de chupete para la edad de su bebé; cuanto más pequeño, mejor. Reemplace los chupetes con frecuencia y preste atención a los signos de deterioro.
- Higiene: Lave bien o esterilice el chupete las primeras veces que se lo ofrezca. Hasta que el bebé tenga 6 meses y su sistema inmunitario madure, coloque con frecuencia los chupetes en agua hirviendo o lávelos en el lavavajillas. Después de los 6 meses, simplemente lave los chupetes con agua y jabón. Resista la tentación de limpiar el chupete en su propia boca, ya que solo diseminará más gérmenes.
- Seguridad: Elija una variedad de chupete de una sola pieza que sea apta para lavavajillas, ya que los chupetes de dos piezas representan un peligro de atragantamiento si se rompen. Nunca sujete el chupete a una cadena o a una correa lo suficientemente larga para enredarse alrededor del cuello de su bebé. No ponga sustancias dulces en el chupete.
- Ritmo del bebé: Póngalo en la boca de su bebé, pero es probable que al principio lo escupa. Si el bebé no está interesado en el chupete, no lo obligue a usarlo. Deje que el bebé marque el ritmo y si lo necesita para calmarse, permítale usarlo con tranquilidad.
- Fomento del desarrollo motor: Los bebés comienzan a sujetar objetos, incluido el chupete, generalmente entre los 4 y 6 meses de edad, cuando desarrollan mayor control sobre sus manos y coordinación ojo-mano. Alrededor de los 8-12 meses, su habilidad para manipular el chupete mejora significativamente, permitiéndoles usarlo de forma más independiente.
El Proceso de Dejar el Chupete
A medida que el bebé crece, el chupete puede comenzar a implicar más riesgos que beneficios. Aunque la mayoría de los niños dejan de usar el chupete por iniciativa propia cuando tienen de 2 a 4 años, muchos necesitan ayuda para abandonar este hábito.
Cuándo y Cómo Empezar a Retirarlo
A partir de los 12 meses, lo ideal es empezar a retirar el chupete progresivamente para evitar problemas en el desarrollo bucodental o en el habla. Se aconseja que el bebé haya dejado el chupete por completo antes de los 2 años.
Dejar el chupete es un proceso gradual. Es recomendable empezar a reducir su uso poco a poco, limitándolo a momentos específicos como durante el sueño o cuando el bebé esté muy molesto. Elogie a su hijo cuando elige no usar el chupete.
Si a su hijo le cuesta abandonar el chupete, pida ayuda al médico o al dentista de su hijo. El uso excesivo o prolongado del chupete puede causar problemas dentales, como dientes desalineados, y también puede interferir con la adquisición de habilidades de habla si se usa demasiado tiempo.