En el marco del Día Internacional para la Erradicación de la Fístula Obstétrica, que se conmemora cada 23 de mayo, se busca concienciar acerca de esta lesión que sufren muchas mujeres durante el parto. La fístula obstétrica es una de las lesiones más graves y trágicas que pueden ocurrir durante el parto. Esta condición devastadora, causada por complicaciones durante el parto, provoca dolor, aislamiento y una pérdida de dignidad. Sin embargo, es totalmente prevenible y tratable.
¿Qué es la Fístula Obstétrica?
La fístula obstétrica es una conexión anormal entre dos lugares del cuerpo, específicamente una perforación anómala o un orificio entre el canal del parto y la vejiga urinaria o el recto. El especialista explicó que esta lesión provoca una comunicación anormal entre la vejiga y el recto.
Generalmente, ocurre como consecuencia de un parto prolongado u obstruido, aunque también puede derivarse de infecciones urinarias o vaginales recurrentes durante el embarazo. Cuando hay trabajo de parto obstruido, la cabeza del bebé presiona contra la vejiga o el recto. Esto causa necrosis tisular o muerte tisular. El tejido muerto se desprende y aparece una fístula. Esta conexión anormal hace que la orina o las heces se filtren incontrolablemente a través de la vagina.
Los dos tipos de fístulas obstétricas más comunes son:
- Fístula vesicovaginal: una conexión anormal entre la vejiga y la vagina.
- Fístula recto-vaginal: una conexión anormal entre el recto y la vagina.
Se estima que medio millón de mujeres y niñas en África Subsahariana, Asia, la región de los Estados árabes, América Latina y el Caribe viven con esta lesión y que cada año se producen nuevos casos. Actualmente, se calcula que hay entre 2 y 3.5 millones de mujeres y niñas viviendo con fístula obstétrica en el mundo.
Causas y Factores de Riesgo
La fístula obstétrica se produce como resultado de un trabajo de parto prolongado y obstruido, cuando no se recibe atención médica adecuada, como una cesárea de urgencia. En algunas partes del mundo que no tienen acceso inmediato a atención obstétrica de emergencia, las mujeres pueden permanecer en trabajo de parto obstruido durante 3 o 4 días (o más) sin alumbramiento.
La fístula obstétrica es un resultado marcado de las desigualdades socioeconómicas y de género, la negación de derechos humanos y el escaso acceso a los servicios de salud reproductiva, incluida la atención materna y del recién nacido.
Factores que contribuyen a su aparición:
- Pobreza y desigualdad: Las mujeres que viven en contextos de exclusión social severa tienen más probabilidades de enfrentar embarazos en condiciones de riesgo, una nutrición deficiente y un limitado acceso a la educación.
- Falta de acceso a atención médica: Millones de mujeres no tienen acceso a un parto seguro. Esto puede deberse a la falta de hospitales o clínicas en zonas rurales, escasez de personal sanitario capacitado, costes médicos inasumibles o barreras geográficas. En muchos casos, el parto se produce en casa o en instalaciones precarias, sin los recursos mínimos para intervenir ante una complicación.
- Embarazo en la adolescencia y matrimonio infantil: Muchas pacientes con fístula son jóvenes. El especialista destacó que los factores de riesgo más comunes incluyen embarazos en menores de 15 años. El matrimonio infantil afecta a una de cada tres niñas en el mundo en desarrollo. Estas mujeres jóvenes tienen un riesgo muy alto de desarrollar una fístula ya que sus pelvis no están completamente desarrolladas para el parto.
- Desnutrición y anemia: El especialista destacó que la desnutrición y la anemia son factores de riesgo comunes.
- Pelvis estrecha o bebé grande: Un bebé grande o un bebé con posicionamiento anormal puede causar distocia o trabajo de parto obstruido.
- Prácticas culturales nocivas: Las tradiciones que favorecen la entrega a domicilio sin asistencia, incluyendo el uso de parteras tradicionales no calificadas, y las prácticas nocivas como la mutilación genital femenina, además, inhiben la salud materna.
La fístula obstétrica es una morbilidad materna grave que puede afectar a cualquier mujer o niña que sufre de parto prolongado u obstruido que no tienen acceso oportuno a una cesárea de emergencia.

Consecuencias Devastadoras de la Fístula Obstétrica
Las fístulas obstétricas pueden provocar devastadoras complicaciones físicas, psicológicas y sociales para las mujeres, sus hijos y sus familias.
Consecuencias físicas:
- Incontinencia crónica: La fuga incontrolable de orina o heces es el síntoma más común y causa un olor persistente.
- Infecciones y otros problemas de salud: Las mujeres con fístulas corren el riesgo de desarrollar cálculos en la vejiga, infecciones de la vejiga o infecciones renales. Su piel se irrita por la fuga constante, y pueden experimentar llagas dolorosas, trastornos neurológicos, lesiones ortopédicas o infertilidad.
- Mortalidad materna: A nivel mundial, la fístula causa el 6% de la mortalidad materna.
- Muerte fetal: En casi el 90 por ciento de los casos de fístula obstétrica, el bebé nace muerto o muere en la primera semana de vida.
Consecuencias psicológicas y sociales:
El olor del escape constante, combinado con ideas erróneas sobre su causa, a menudo resulta en estigma y ostracismo por parte de las comunidades. Las mujeres con fístula suelen sufrir incontinencia y, a menudo, son marginadas por sus comunidades, e incluso abandonadas por sus maridos y familias. Su aislamiento puede afectar su salud mental, resultando en depresión, baja autoestima e incluso el suicidio. Además, pueden encontrar difícil conseguir un trabajo o apoyo, lo que profundiza la pobreza.
La HISTORIA de ZAIVO. Fistula obstétrica, la tragedia de las niñas-madres en África.
El caso de Patuma Banda
La historia de Patuma Banda, una granjera de Malawi, ilustra la devastación de la fístula obstétrica. Durante su tercer embarazo, a pesar de las señales de alarma, la distancia al centro de salud (a 3 horas en bicicleta) y sus responsabilidades agrícolas le impidieron recibir atención prenatal adecuada. Cuando entró en trabajo de parto, permaneció más de veinticuatro horas en casa con una partera tradicional. Al darse cuenta de que algo andaba mal, su esposo la llevó en bicicleta al centro de salud más cercano, donde fue remitida a un hospital regional. Le diagnosticaron desproporción cefalopélvica, lo que significaba que el bebé no cabía, y su cuello uterino dejó de abrirse. Aunque se le realizó una cesárea de emergencia, el bebé no sobrevivió.
Días después del parto, Patuma comenzó a notar una fuga de orina de su vagina. A pesar de saber que no era normal, las exigencias de su vida rural y la necesidad de atender los campos la obligaron a posponer la búsqueda de atención. Durante veinte años, soportó el goteo continuo y el mal olor, sufriendo en silencio para asegurar la alimentación de sus hijos. Finalmente, tras dos décadas, Patuma regresó al hospital regional, donde un médico le diagnosticó una fístula vesicovaginal, una condición que la había aislado y avergonzado por tanto tiempo.
Prevención de la Fístula Obstétrica
La fístula obstétrica se puede prevenir casi por completo. Las fístulas se pueden prevenir con tres intervenciones costo-efectivas:
- Acceso universal a la planificación familiar.
- Un profesional de la salud capacitado con conocimientos de partería en cada parto.
- Acceso oportuno a la alta calidad de la atención obstétrica y neonatal.
Para prevenir las fístulas, es importante identificar a las mujeres embarazadas que corren el riesgo de desarrollar esta afección. Se debe alentar a las pacientes que provienen de áreas rurales a asistir a una maternidad con casa de espera, un lugar donde las mujeres embarazadas pueden quedarse mientras esperan el parto para evitar retrasos.
La educación y el empoderamiento de las mujeres y las niñas son cruciales para su bienestar y fundamentales para la prevención de la fístula obstétrica y la mejora de la salud materna. Las mujeres educadas y las niñas entienden mejor cómo ejercer sus opciones de salud reproductiva, los beneficios de buscar atención adecuada durante el embarazo y el parto, por qué retrasar el matrimonio hasta la edad adulta y cómo garantizar el bienestar de sus hijos y familias. Es importante educar sobre las opciones de planificación familiar, ya que esto permite a las jóvenes retrasar la maternidad.
Abordar las causas fundamentales de mortalidad y morbilidad materna es esencial, como la pobreza, la desigualdad de género, los obstáculos a la educación -especialmente de las niñas-, el matrimonio infantil y el embarazo adolescente.

Tratamiento de la Fístula Obstétrica: La Reparación Quirúrgica
La fístula obstétrica se puede reparar con cirugía y rehabilitación. Las fístulas se pueden cerrar con un procedimiento vaginal relativamente corto, bajo anestesia regional, a menudo en menos de 90 minutos. Luego, los pacientes se observan de cerca en unidades de hospitalización durante 10-21 días con una sonda vesical hasta que se cierra la fístula.
La tasa de éxito de un cierre completo de una fístula es del 80-95% en la primera reparación quirúrgica. Las mujeres que padecen una fístula obstétrica sin complicaciones pueden someterse a una intervención quirúrgica sencilla para reparar el orificio que comunica con la vejiga urinaria o el recto.
Después de la cirugía, las mujeres pueden reintegrarse en sus comunidades con la atención psicosocial adecuada.
Barreras para el Tratamiento y Esfuerzos de Erradicación
A pesar de la alta tasa de éxito de la cirugía, existen barreras significativas para el tratamiento:
- Escasez de profesionales: Por el momento, no hay suficientes cirujanos de fístula en el mundo, y la mayoría de ellos requieren capacitación especializada. Es necesario invertir en profesionales de la salud capacitados para reparar fístulas.
- Infraestructura inadecuada: Las cirugías deben realizarse en unidades hospitalarias dedicadas donde las mujeres puedan ser atendidas después de la cirugía, con personal que conozca las necesidades únicas de la recuperación de la reparación de la fístula.
- Falta de conciencia y acceso: Algunos pacientes pueden no ser conscientes de que las fístulas son reparables. Se necesita educación y activismo comunitario para alentar a las mujeres con fístula a buscar atención. Además, los costos de transporte o la falta de conocimiento sobre la disponibilidad de servicios impiden que muchas mujeres accedan al tratamiento.
Campaña para Erradicar la Fístula
El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) lidera la campaña mundial para erradicar la fístula, una iniciativa para transformar las vidas de mujeres y niñas vulnerables. La campaña, que cumple ya 22 años (lanzada en 2003), representa un compromiso mundial con la prevención de la fístula y el tratamiento holístico, incluida la reparación quirúrgica y la reintegración y rehabilitación social. El UNFPA ha apoyado directamente a más de 27,000 mujeres y niñas para que reciban tratamiento quirúrgico.
La eliminación de la fístula obstétrica es un problema de salud mundial que exige la ampliación de la capacidad del país para facilitar el acceso a la atención obstétrica de emergencia general, el tratamiento de los casos de fístula y la dirección de los determinantes que subyacen a los derechos sanitarios, socioeconómicos, culturales y humanos. La prevención y el tratamiento de la fístula obstétrica contribuyen a cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 (ODS), que consiste en mejorar la salud; en este caso, la salud materna.

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