La epiglotis, una estructura cartilaginosa y elástica, juega un papel crucial en la anatomía de la laringe. Su función principal es actuar como una "tapa" que protege la entrada de la tráquea durante la deglución, impidiendo que alimentos y líquidos ingresen a las vías respiratorias inferiores. Esta protección es fundamental para evitar la aspiración y sus consecuentes complicaciones.

Estructura y Ubicación de la Epiglotis
La epiglotis es un cartílago elástico con forma de hoja. Se sitúa en la entrada de la laringe, presentando una parte superior libre que descansa detrás de la lengua y un pedículo inferior, también conocido como tallo epiglótico o pecíolo. Este pedículo se adhiere a la prominencia laríngea del cartílago tiroides a través de un ligamento elástico llamado ligamento tiroepiglótico. El pedículo se origina en la superficie posterior del cartílago tiroides.
Anatómicamente, la epiglotis se origina en la entrada de la laringe y está unida al hueso hioides. Desde esta unión, se proyecta hacia arriba y hacia atrás, posicionándose detrás de la lengua. Los márgenes laterales de la epiglotis están conectados a los cartílagos aritenoides mediante los pliegues ariepiglóticos, los cuales contienen un músculo ariepiglótico que contribuye al movimiento de la epiglotis.
Recubrimiento Mucoso y Espacios Circundantes
La cara lingual de la epiglotis está revestida por mucosa oral, específicamente epitelio escamoso estratificado no queratinizado, que puede contener papilas gustativas. Esta mucosa se refleja hacia las paredes laterales faríngeas y la cara faríngea de la lengua, formando los pliegues laterales glosoepiglóticos y el pliegue glosoepiglótico medio. Estos pliegues delimitan la valécula epiglótica, una depresión superficial.
La porción inferior de la cara lingual de la epiglotis se encuentra posterior al hueso hioides y a la membrana tirohioidea. El espacio entre esta cara y la membrana tirohioidea es el espacio preepiglótico, compuesto por tejido adiposo y estructuras linfáticas. En contraste, la cara laríngea de la epiglotis está recubierta por epitelio cilíndrico ciliado pseudoestratificado, característico del sistema respiratorio.
La Epiglotis Durante la Deglución
El proceso de deglución implica una coordinación compleja de estructuras para asegurar el paso seguro de los alimentos. Al tragar, la lengua empuja el bolo alimenticio hacia la orofaringe. Los músculos suprahioideos elevan el hueso hioides hacia adelante, lo que, a su vez, tracciona el tallo epiglótico en la misma dirección debido a la fijación del ligamento hioepiglótico. Simultáneamente, los músculos ariepiglóticos empujan la epiglotis hacia la laringe, cerrando su entrada (aditus laríngeo).
El bolo alimenticio no se imagina como una gran esfera, sino como pequeños acúmulos que se deslizan por los recesos piriformes. Estos recesos se forman entre la epiglotis y las paredes laterales de la orofaringe y laringofaringe. El cierre de la laringe se completa cuando los pliegues vestibulares y vocales se aproximan a la línea media.
Una vez finalizada la deglución, la base de la lengua y los músculos suprahioideos se relajan, al igual que los músculos ariepiglóticos, permitiendo que la epiglotis retome su posición de reposo.
Consideraciones Pediátricas de la Vía Aérea y la Epiglotis
La vía aérea pediátrica presenta características distintivas en comparación con la del adulto, lo cual es de vital importancia en el campo de la otorrinolaringología pediátrica.
Anatomía Diferencial Pediátrica
- Cabeza y Cuello: La cabeza del bebé es proporcionalmente grande respecto a su cuerpo debido al rápido crecimiento cerebral. Los lactantes son respiradores nasales obligados, ya que una lengua relativamente grande dificulta la respiración oral. Esta capacidad se desarrolla alrededor de los seis meses de edad.
- Laringe: En los niños pequeños, la laringe se encuentra más alta. Durante la deglución, la epiglotis se desliza hacia arriba y se acopla con el paladar blando en la nasofaringe, permitiendo la alimentación y la respiración simultáneas. A diferencia de los adultos, los niños tienen una epiglotis relativamente más grande y flexible, con una forma descrita clásicamente como de omega. Esta flexibilidad y angulación pueden dificultar la visualización directa con hojas curvas de laringoscopio.
- Cartílago Cricoides: En lactantes, el cartílago cricoides es la parte más estrecha de la vía aérea, a diferencia de los niños mayores y adultos donde la glotis es el punto más estrecho. La laringe infantil tiene una forma de embudo.
- Cuerdas Vocales: Las cuerdas vocales verdaderas en recién nacidos son significativamente más cortas que en adultos. La estructura de las cuerdas vocales madura con el tiempo: de una única capa al nacer, se desarrolla a una bilaminar alrededor del primer año y a una trilaminar preliminar a los 7 años, alcanzando la maduración definitiva a los 12 años.
- Faringe: La faringe pediátrica, incluyendo la laringofaringe, presenta variaciones en su desarrollo.

Reactividad de la Vía Aérea Pediátrica
La vía aérea pediátrica es notablemente más reactiva que la del adulto, siendo más propensa al laringoespasmo y broncoespasmo. El edema causado por un tubo endotraqueal ajustado puede provocar un estrechamiento significativo y estridor postextubación. Un anillo de edema de 1 mm tiene un impacto mucho mayor en la vía aérea de un lactante que en la de un adulto.
Epiglotitis: Infección e Implicaciones Clínicas
La epiglotitis es una afección médica grave caracterizada por la hinchazón e inflamación de la epiglotis. Esta inflamación puede obstruir el flujo de aire hacia los pulmones, representando una emergencia médica.
Causas y Agentes Etiológicos
Históricamente, la causa más frecuente de epiglotitis era la infección por la bacteria Haemophilus influenzae tipo b (Hib). Sin embargo, gracias a la vacunación de rutina contra el Hib en lactantes, la incidencia de epiglotitis en niños ha disminuido drásticamente, convirtiéndose en una afección más común en adultos. En adultos, otras bacterias y virus pueden ser responsables, incluyendo Streptococcus pneumoniae y Streptococcus pyogenes.
En raras ocasiones, lesiones físicas directas en la garganta pueden desencadenar epiglotitis. Factores de riesgo incluyen un sistema inmunitario debilitado y un esquema de vacunación incompleto.
Síntomas y Diagnóstico
Los síntomas de la epiglotitis pueden aparecer rápidamente, especialmente en niños, y progresan en cuestión de horas. En adultos, el desarrollo de los síntomas puede ser más gradual, extendiéndose durante días.
Los síntomas comunes incluyen:
- Dolor de garganta agudo y de rápida aparición
- Fiebre alta
- Salivación excesiva
- Dificultad para tragar (disfagia)
- Voz apagada o "caliente"
- Ausencia de tos (a menudo)
- Cianosis (coloración azulada de la piel)
- Estridor (sonido agudo y áspero durante la inhalación)
A medida que la condición empeora, pueden surgir:
- Dificultad respiratoria severa
- Incapacidad para hablar
- Posición de trípode (el niño se sienta inclinado hacia adelante para facilitar la respiración)
- Boca abierta
- Angustia y ansiedad
La epiglotitis es una emergencia médica que requiere atención inmediata. El diagnóstico se centra en asegurar la vía aérea del paciente. La visualización directa de las vías respiratorias, a menudo mediante laringoscopia, puede confirmar el diagnóstico. En algunos casos, se pueden emplear radiografías. Es crucial evitar la manipulación de la garganta en casa, ya que puede exacerbar la inflamación y obstruir completamente las vías respiratorias.

Tratamiento y Prevención
El tratamiento de la epiglotitis es agresivo y se enfoca en mantener la vía aérea permeable. Esto generalmente implica la intubación endotraqueal inmediata o, en casos extremos, una traqueostomía. Se inicia terapia antibiótica intravenosa para combatir la infección bacteriana. También se pueden administrar esteroides para reducir la inflamación y líquidos intravenosos hasta que el paciente pueda tragar de forma segura.
La recuperación depende de la rapidez con la que se inicia el tratamiento. La progresión de la enfermedad suele detenerse dentro de las 24 horas posteriores al inicio del tratamiento y la estabilización de la vía aérea.
La prevención de la epiglotitis causada por Hib se logra mediante la vacunación sistemática a partir de los 2 meses de edad. La vacuna HIB se administra en varias dosis durante la infancia.
Otras Consideraciones Anatómicas Pediátricas Relevantes
Además de la epiglotis, otras estructuras de la vía aérea superior y media presentan particularidades en la población pediátrica:
- Senos Paranasales: El desarrollo de los senos paranasales comienza en el útero y continúa durante la infancia. El seno etmoidal está presente al nacer, seguido por el seno maxilar (con periodos de crecimiento rápido), el esfenoidal (a partir de los 2 años) y el frontal (que aparece más tarde, alrededor de los 4 años). La maduración de estos senos, especialmente el complejo osteomeatal, es crucial para la ventilación y drenaje.
- Cornetes Nasales: Los cornetes (inferior, medio y superior) son fundamentales para humidificar, calentar y purificar el aire inhalado. Su tamaño y estado pueden contribuir a la obstrucción nasal, a veces confundida con hipertrofia adenoidea.
- Nasofaringe y Adenoides: El tejido adenoideo en la nasofaringe crece rápidamente en el primer año de vida. La hipertrofia adenoidea puede causar obstrucción nasal y problemas respiratorios, especialmente entre los 2 y 4 años. A partir de los 7 años, las adenoides tienden a atrofiarse.
- Amígdalas: El tamaño de las amígdalas es discreto al nacer y aumenta progresivamente hasta la adolescencia. Su papel en el sistema inmune es significativo.
- Úvula y Paladar Blando: La presencia de una úvula bífida puede ser un indicador de anomalías subyacentes como una fisura submucosa o insuficiencia velopalatina, lo que requiere una evaluación fibronasolaringoscópica.
Vías aéreas superiores e inferiores: Anatomía y funciones - Anatomía Fácil | Kenhub
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