El momento adecuado para aplicar fertilizantes en cultivos de exterior es crucial para el éxito de la cosecha, ya que impacta directamente en el rendimiento y la calidad de las plantas. No existe un calendario estricto para la aplicación de nutrientes, pues factores como la ubicación geográfica, las horas de sol, el clima y la genética de la planta influyen en su desarrollo y cambios químicos. La nutrición de floración en exterior es un diálogo entre el cultivador y la planta, no un guion rígido. La observación es fundamental: el color del follaje, la turgencia de los cálices y la textura de la tierra permiten ajustar la dosis justa de fósforo y potasio para transformar la energía solar en resina.
Un programa de aplicación de fertilizantes para el jardín y para cada tipo de planta es una herramienta eficaz que proporciona grandes resultados. Los fertilizantes contienen bloques de construcción esenciales para la producción foliar, la formación de flores, el desarrollo radicular y la salud general de la planta. En suelos pobres, el tratamiento es esencial para un buen vigor y un crecimiento adecuado. La aplicación de fertilizantes en la temporada equivocada puede causar brotes de nuevo crecimiento que sucumben al frío, lo que se traduce en una pérdida de tiempo, dinero y esfuerzo.
Principios fundamentales de la fertilización
Las plantas requieren una serie de nutrientes para desarrollarse bien, florecer en cantidad y calidad, dar buenos frutos y resistir sequías y heladas. El sustrato necesita ser enriquecido de forma regular mediante el aporte de fertilizantes. Es vital respetar la dosis indicada por el fabricante, ya que tanto la carencia como el exceso tienen consecuencias negativas para las plantas.
Macronutrientes y Micronutrientes
Para desarrollarse, las plantas necesitan cantidades importantes de tres macronutrientes primarios: nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K). En menor cuantía, requieren macronutrientes secundarios como magnesio, azufre y calcio. La lista se completa con micronutrientes como hierro, cinc, cobre, boro, manganeso y molibdeno, que son esenciales aunque necesarios en pequeñas cantidades.
Las formulaciones NPK que se ven en el etiquetado de los envases de fertilizantes indican el porcentaje de los tres macronutrientes primarios. En general, las necesidades de las plantas están determinadas por el tipo de planta, su tamaño y su ciclo biológico.
Tipos de fertilizantes
Los fertilizantes pueden ser de origen orgánico, inorgánico o una mezcla de ambos. En el cultivo de cannabis, existen dos tipos principales de fertilizantes:
- Orgánicos (base bio): Tienden a producir cogollos con sabores y fragancias más naturales, potenciando los matices organolépticos. Una buena base orgánica, como BAC Organic Bloom o Canna Bio Flores, potencia la vida microbiana del suelo, liberando nutrientes al compás de los microorganismos. Son económicos, nutritivos, están llenos de microorganismos y contribuyen a aumentar la fertilidad del suelo y a acondicionar su estructura.
- Minerales (base química): Producen más cantidad, aunque las cualidades organolépticas pueden verse ligeramente mermadas. Sus sales, disueltas en agua, llegan a la raíz y en pocos días la planta engorda los cálices. Son cómodos de usar y económicos, pero el abuso de fertilizantes químicos puede acabar con los microorganismos del suelo.
Los abonos biológicos más avanzados se elaboran mezclando materiales orgánicos y microorganismos beneficiosos para una descomposición controlada que libere nutrientes, facilitando su absorción. Tanto los fertilizantes químicos como los orgánicos se pueden encontrar en forma sólida o líquida.
Formas de presentación y aplicación
Los fertilizantes se presentan en diversas formas:
- Enmiendas orgánicas (compost o mantillo): Materia orgánica de origen vegetal y/o animal. Se aplican en superficie o de fondo, mezclando con la tierra. Habitualmente se enmienda el suelo entre octubre y los meses de invierno, coincidiendo con las labores de labrado o poda, y protegiendo las raíces de las heladas.
- Granulados: Se esparcen sobre la tierra y se cubren con un poco de sustrato para que la humedad los disuelva. El abono azul suele ser un abono granulado complejo de aplicación universal. Los fertilizantes químicos sólidos suelen ser de liberación lenta.
- Polvos solubles: Se disuelven en el agua de riego. Son una alternativa a los líquidos, pero más potentes, lo que exige extremar las precauciones con la dosificación.
- Líquidos: La forma más cómoda de fertilizar las plantas en tiesto (interior o exterior), ya que se aplican diluidos en el agua de riego.
- Bastones y varitas: Clavos que se entierran, de liberación lenta, ejerciendo su efecto durante dos a tres meses. Se clavan a diferentes distancias del tronco durante el periodo vegetativo.
- Liberación controlada: Ingredientes recubiertos por una cápsula de plástico que los disuelve paulatinamente durante unos seis meses.
La aplicación foliar, pulverizando la solución nutriente sobre tallos y hojas, es una técnica eficaz para alimentar plantas débiles o en crecimiento rápido, ya que se absorbe hasta el noventa por ciento de los nutrientes. Se recomienda fumigar las plantas cuando no les dé el sol, preferiblemente por la tarde, y usar una concentración baja de nutrientes para evitar quemar las hojas. Al fumigar un producto o abono por primera vez, conviene probarlo sobre una sola planta.
CÓMO CULTIVAR MARIHUANA: TODO SOBRE FERTILIZANTES
Ciclo vital de la planta de marihuana en exterior y sus necesidades de fertilización
El cultivo de marihuana en exterior tiene su propia complejidad, marcada por el cambio de fotoperiodo de las plantas. Cuando detectan que los días empiezan a acortarse, ajustan su química interna para preparar la formación de los cogollos. El ciclo de vida de una planta de marihuana consta de varias etapas, cada una con requerimientos nutricionales específicos.
Germinación y primeras semanas de vida
La germinación es el proceso en el que la semilla comienza a desarrollarse. Durante esta fase, el objetivo principal es estimular el crecimiento del sistema radicular. Se recomienda utilizar un enraizante para favorecer la formación de raíces fuertes. En esta etapa, no es necesario un abono completo. Este proceso puede durar entre 1 y 7 días.
En las primeras semanas, si se ha elegido un sustrato abonado, no es necesario fertilizar las plantas, ya que el propio sustrato contiene los nutrientes. Sin embargo, un estimulador de raíces puede ayudar a desarrollar un sistema radicular fuerte más rápidamente.
Fase de crecimiento vegetativo (Primavera-Verano)
Durante la etapa vegetativa, la planta desarrolla su estructura, creando una base sólida sobre la que florecerá. Esta fase es fundamental para que la planta desarrolle su estructura, necesitando abonos con un alto contenido de nitrógeno para promover el crecimiento vegetativo y la expansión del sistema radicular. Los nutrientes clave son Nitrógeno (N), Fósforo (P) y Potasio (K).
El abono que contiene el sustrato acabará siendo insuficiente. Este momento puede variar dependiendo de la cantidad de tierra, si se eligió una tierra más o menos abonada, o de la calidad del suelo. Un sustrato "light" puede soportar sin abono extra las primeras 3 semanas de crecimiento, mientras que uno "all o heavy" puede contener el abono necesario para la mayor parte de la etapa de crecimiento.
Un indicador claro para comenzar a abonar es el color de las hojas. Una carencia de nitrógeno se muestra en el palidecimiento de las hojas inferiores. El abono de crecimiento se emplea desde el momento en que empiezan a escasear los nutrientes en el sustrato hasta la aparición de los pistilos.
Fase de prefloración
Esta etapa, que dura 1-2 semanas, es intermedia entre el crecimiento y la floración. Aquí, las plantas demandan una gran cantidad de nitrógeno para el último estirón antes de la floración. Se recomienda un abonado suave con relación 2-4-4 o similar para empujar la transición.

Fase de floración (Verano-Otoño)
Con la llegada de agosto, el cannabis cambia de prioridades: invierte la mayor parte de su energía en fabricar azúcares, aceites esenciales y resina. Las necesidades nutricionales de las plantas cambian drásticamente, demandando mucho más fósforo y potasio para formar flores grandes, densas y pesadas. Con la aparición de los primeros pistilos, se enciende la demanda de fósforo, que activa el ATP, y de potasio, que regula el flujo de agua y carbohidratos hacia las zonas de engorde. Los micronutrientes como magnesio, azufre y calcio apoyan el desarrollo del tejido floral.
Con la aparición de las preflores en la base de los tallos comienza el ciclo de floración. Durante las dos primeras semanas, la planta aún conserva un apetito moderado de nitrógeno. Cuando la corona floral se define (tercera o cuarta semana), el potasio se convierte en rey: se pueden empezar a aplicar abonos PK (0-5-7, 0-10-10…) o nutrientes orgánicos ricos en potasio, como el guano de murciélago.
La floración se divide en subetapas:
- Inicio de la floración (semana 1-3): Los primeros brotes empiezan a formarse. Usa un abono de floración con bajo contenido de nitrógeno. La mayoría de cultivadores usan un fertilizante con un ratio NPK 5:7:10.
- Mitad de la floración (semana 4-5): Los cogollos comienzan a engordar. Utiliza productos con más fósforo y potasio para favorecer el engorde.
- Floración avanzada (semana 6 en adelante): La planta está en su máximo desarrollo. Se recomienda el lavado de raíces.
Es importante seguir los consejos del fabricante en cuanto a la dosificación y empleo de sus abonos en cada estadio. Las tablas de abono para el cultivo con fertilizante para marihuana sirven de guía, pero es aconsejable adaptarlas a las plantas y observar su ritmo.
Aditivos para mejorar la cosecha
Más allá del N-P-K, existen aditivos que puedes utilizar para mejorar tu cosecha:
- Carbohidratos: La aplicación de carbohidratos como Sugar Candy Syrup o Carbo Max en el riego alimenta la microbiota y eleva la producción de azúcares, potenciando los aromas y la densidad de los cogollos.
- Silicio: Aplicado foliar o radicular, fortalece la cutícula y ayuda a la planta a soportar episodios de calor extremo y ráfagas de viento sin sufrir roturas, especialmente relevante en el contexto de cambio climático actual.
Fase de maduración y lavado de raíces
Llegados a la última quincena de floración, los pistilos marchitan y los tricomas se tornan ámbar. Es momento de dejar de fertilizar y regar la planta con agua sola o mezclando un finalizador. Este proceso, conocido como lavado de raíces, disuelve sales residuales y disminuye la clorofila remanente. Suele realizarse durante una semana o 10 días, y es esencial para evitar que queden restos que afecten al sabor y la limpieza de la combustión. La reducción de nutrientes y compuestos mejora las cualidades de la planta: el sabor es mucho más ajustado al perfil de terpenos y la combustión será limpia, sin irritar la garganta ni producir tos.
Consideraciones adicionales para la fertilización
Manejo del sustrato
El suelo de tu jardín, bien gestionado con una buena enmienda orgánica, resultará en una tierra rica en micro y macro nutrientes esenciales. Sin embargo, una parcela de jardín bien gestionada puede beneficiarse de la fertilización adicional. Si el sustrato es muy compacto, se puede mezclar con fibra de coco para una mejor oxigenación. Si no posee perlita, se le puede añadir para mejorar su capacidad de retención de líquidos y nutrientes. También es aconsejable añadir arlita o arcilla expandida en el fondo de la maceta o el hoyo para evitar encharcamientos.
CÓMO CULTIVAR MARIHUANA: TODO SOBRE FERTILIZANTES
PH y EC
La disponibilidad de los nutrientes presentes en el sustrato está muy relacionada con el pH. Es fundamental ajustar el pH del agua después de añadir todos los abonos y aditivos, manteniendo un rango entre 5.8 y 6.5 para que todos los nutrientes estén a disposición de las raíces. Un medidor de EC permite saber la concentración de sales en el agua abonada. El límite máximo de EC para no correr riesgos en tierra es de 2.0 mS, aunque generalmente no es necesario llegar a tanto. Si el agua del grifo ya tiene sales, hay que tener cuidado de no superar el máximo de EC 2.0 mS, ya que las raíces se quemarían igual.
Errores comunes y señales de la planta
El exceso o la falta de abono puede estresar y dañar a tus plantas, e incluso arruinar la cosecha. Un error en la fertilización puede echar a perder tu cosecha, pero abonar es sencillo si se siguen las instrucciones. Siempre es mejor abonar un poco en cada riego que mucho de golpe. Si aparecen problemas de abonado, las plantas avisan:
- Un reborde marrón que avanza desde los bordes indica hambre de potasio; suplirlo a tiempo engordará los cálices y frenará la necrosis.
- Las manchas oscuras entre nervios, acompañadas de pigmento rojo en pecíolos, delatan déficit de fósforo.
- El bloqueo de nutrientes, causado por la acumulación de nutrientes alrededor de las raíces o desequilibrios de pH, provoca deficiencias nutricionales, amarillamiento del follaje, quemaduras en las puntas de las hojas, y hojas con formas irregulares y manchas marrones.
Es importante detectar problemas de nutrientes a tiempo para salvar las plantas. La observación constante y la adaptación a las necesidades específicas de cada planta son clave para una fertilización exitosa en el cultivo de exterior.
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