Las náuseas y los vómitos son una molestia muy habitual entre las embarazadas, afectando hasta al 85% de ellas, especialmente en el primer trimestre de gestación. Si bien es frecuente hablar de náuseas y vómitos matutinos, pueden tener lugar en cualquier momento del día o de la noche. Lo común es que comiencen a remitir a inicios del segundo trimestre del embarazo.
¿Cuándo Comienzan y Cuánto Duren?
La mayoría de las mujeres embarazadas experimentan al menos algunas náuseas, y cerca de una tercera parte presenta vómitos. Estos síntomas suelen iniciarse alrededor de la cuarta a sexta semana de embarazo, alcanzan su máxima expresión en torno a la novena semana y desparecen entre las semanas 16 y 18 (tercer o cuarto mes). Sin embargo, algunas mujeres pueden presentar náuseas y vómitos durante todo el embarazo.
En el 70% de los casos, la sintomatología aparece entre la cuarta y la séptima semanas tras la última regla, aunque en un 7% pueden iniciarse antes de la primera falta menstrual. En todas las pacientes, esta afección se manifiesta antes de las 9 semanas de amenorrea. Solo un 10% de las gestantes continúa con la sintomatología después de la semana 20.
Las náuseas al final del embarazo también pueden explicarse por la intensificación de las contracciones y el aumento considerable del volumen del útero, que oprime los órganos vecinos, incluido el estómago.
Causas de las Náuseas y Vómitos en el Embarazo

La causa exacta de las náuseas del embarazo es desconocida y se considera multifactorial. Pueden ser ocasionadas por cambios hormonales o por niveles bajos de azúcar en la sangre al comienzo del embarazo. Investigaciones sugieren que el aumento de la gonadotropina coriónica humana (hCG), producida por la placenta, y los estrógenos, contribuyen a su aparición. La progesterona, por su parte, puede ralentizar el movimiento del sistema digestivo.
Factores relacionados:
- Factores hormonales: Concentraciones séricas altas de hCG (como en gestaciones gemelares o enfermedad trofoblástica) o su incremento brusco. Valores de estrógenos más elevados en mujeres con hiperémesis. Aumento de la tiroxina libre y descenso de la tirotropina (TSH) debido a la actividad de la hCG. Hipofunción corticoide y la relación de la progesterona con la disminución de la motilidad gástrica. Algunos estudios también han implicado a la prolactina, la somatotropina y los andrógenos.
- Factores neurológicos: Mayor labilidad del sistema nervioso vegetativo, con enlentecimiento del vaciado gástrico. Relación con la serotonina.
- Factores psicológicos: Aunque existe debate, algunas hipótesis las asocian con gestaciones no deseadas, personalidades histéricas o inmaduras, o una incapacidad de la gestante para adaptarse al estrés del embarazo. Sin embargo, otros autores sostienen que los síntomas psicológicos son el resultado del estrés derivado de la afectación física.
- Factores alérgicos o inmunológicos: Reacción materna a sustancias del embrión o diferencias genéticas entre el feto y el trofoblasto.
- Factores digestivos: Mayor incidencia de anticuerpos anti-Helicobacter pylori en pacientes con hiperémesis gravídica.
- Otros: El estrés emocional, la fatiga, los viajes o algunos alimentos pueden empeorar el problema. Las náuseas son más comunes y pueden ser peores con embarazos múltiples (gemelos o trillizos). Las vitaminas prenatales con hierro pueden causar náuseas, al igual que el reflujo gastroesofágico.
¿Afectan las Náuseas al Bebé?
Las náuseas del embarazo no afectan al bebé de ninguna manera, a menos que la madre pierda peso de forma significativa, como sucede con el vómito intenso. La pérdida de peso leve durante el primer trimestre no es poco común con síntomas moderados y no es dañina para el bebé. De hecho, las náuseas y los vómitos al principio del embarazo pueden indicar el aumento de hormonas en el organismo necesario para un embarazo sano, sugiriendo una buena señal.
Cuándo Preocuparse: Hiperémesis Gravídica
¿Qué es la hiperémesis gravídica? ¿Cuáles son sus síntomas?
Cuando las náuseas y los vómitos son constantes, impiden la ingesta, y hacen que la embarazada pierda peso y se deshidrate, se debe consultar con el especialista. Esta condición grave se denomina hiperémesis gravídica (HG), que significa "vómitos excesivos durante el embarazo".
La HG se caracteriza por vómitos lo suficientemente graves como para producir pérdida de peso (superior al 5%), deshidratación, acidosis por inanición, alcalosis por pérdida de ácido clorhídrico e hipopotasemia. En algunos casos, puede llevar a disfunción hepatorrenal y daño cerebral por déficit de tiamina (síndrome de Korsakoff, encefalopatía de Wernicke). Es la causa más frecuente de hospitalización durante el primer trimestre de la gestación.
Factores de riesgo para la HG:
- Nuliparidad (OR=1,6)
- Obesidad (OR=1,5)
- Embarazo gemelar (OR=1,5)
- Adolescentes
- Raza negra
- Bajo nivel sociocultural
- Enfermedad trofoblástica
- Malformaciones fetales (triploidía asociada a mola parcial)
- Antecedentes de hiperemesis gravídica en gestaciones previas
El riesgo de recurrencia de HG en embarazos posteriores se estima en un 15,2%.
Síntomas de Alerta que Requieren Atención Médica Inmediata
Es crucial comunicarse con el proveedor de atención médica si se presenta alguno de los siguientes síntomas:
- Las náuseas del embarazo no mejoran, a pesar de intentar con remedios caseros.
- Las náuseas y los vómitos continúan más allá del cuarto mes del embarazo.
- Vomita sangre o un material con apariencia de granos de café (comunicarse inmediatamente).
- Vomita más de 3 veces al día o no puede retener ningún alimento sólido o líquido.
- La orina parece estar muy concentrada y oscura, o no orina con mucha frecuencia.
- Tiene una excesiva pérdida de peso.
- Dolor abdominal.
- Signos de deshidratación, como menor volumen de orina, menos sudoración, sed excesiva, boca seca, palpitaciones y mareos al ponerse de pie.
- Fiebre.
- Ausencia de movimiento del feto si el embarazo es de 24 semanas o más.
- Confusión, debilidad o entumecimiento de un lado del cuerpo, trastornos del habla o de la visión, o sopor.
Diagnóstico y Evaluación Médica
El diagnóstico de las náuseas y vómitos es fundamentalmente clínico. Los médicos intentan determinar si los síntomas son secundarios a algún trastorno grave. El examen físico incluye un examen pélvico y la búsqueda de signos de deshidratación. Se preguntará sobre la frecuencia, duración y características de los vómitos, así como sobre otros síntomas asociados (dolores de cabeza, dolor abdominal, etc.).
Se realiza un estudio descriptivo transversal con un cuestionario de autocomplimentación sobre la presencia de náuseas y vómitos durante la última semana previa a la entrevista, en intervalos representativos de los 3 trimestres de la gestación. Para valorar la intensidad de los cuadros de emesis se puede usar el sistema de clasificación PUQE (Pregnancy-Unique Quantification of Emesis and Nausea), que es un método de puntuación para cuantificar la gravedad de los síntomas.
En casos de vómitos frecuentes, deshidratación o sospecha de mola hidatiforme, se suelen indicar más pruebas, como análisis de orina para cetonas, análisis de sangre para electrolitos, y ecografía pélvica.
Recomendaciones para Aliviar las Náuseas y Vómitos
Tratar de mantener una actitud positiva es importante, recordando que en la mayoría de los casos las náuseas del embarazo desaparecen después de los primeros 3 o 4 meses. Para reducir las náuseas, se pueden probar las siguientes estrategias:
- Dieta y alimentación:
- Comer algunas galletas de soda o tostadas secas al levantarse, incluso antes de bajarse de la cama.
- Tomar un pequeño refrigerio a la hora de acostarse y también al levantarse para usar el baño durante la noche.
- Evitar comidas abundantes; en su lugar, tomar un refrigerio cada 1 a 2 horas durante el día y tomar mucho líquido.
- Consumir alimentos con alto contenido en proteínas y carbohidratos complejos como mantequilla de maní con rebanadas de manzana o apio, nueces, queso, queso cottage y yogur.
- Evitar los alimentos con alto contenido de grasa y de sal, pero bajos en nutrientes, así como alimentos picantes o con muchas especias.
- Cuando se sientan náuseas, los alimentos blandos como gelatina, caldo, gaseosa de jengibre (ginger ale) y galletas saladas pueden relajar el estómago.
- Comer antes de tener hambre y solo alimentos suaves, como plátanos, arroz, compota de manzana y pan tostado.
- Jengibre y vitamina B6:
- Productos de jengibre (de efectividad comprobada) como té de jengibre, dulces de jengibre y bebidas gaseosas de jengibre.
- Incrementar la vitamina B6 en la dieta, consumiendo granos enteros, nueces, semillas y legumbres. Consultar con el proveedor acerca de la posibilidad de tomar suplementos de vitamina B6.
- Otros consejos:
- Las muñequeras de acupresión o la acupuntura pueden ayudar.
- Evitar fumar y el humo de segunda mano.
- Mantener las habitaciones bien ventiladas para reducir los olores.
- Tomar las vitaminas prenatales en la noche.
- La doxilamina es otro medicamento que se receta algunas veces y se sabe que es seguro.
- Sustituir las vitaminas prenatales por las vitaminas masticables con ácido fólico para niños.
- La hipnosis puede ser útil.
Tratamiento Médico para Casos Graves
Si los vómitos derivan en deshidratación, se administrarán líquidos por vía intravenosa (directamente en la vena). Los líquidos generalmente contienen azúcar (glucosa) e incluyen electrolitos y vitaminas según sea necesario. Si el vómito es intenso y persiste, se hospitaliza a la mujer y se le continúan administrando líquidos con los suplementos necesarios, junto con antieméticos por vía oral, inyectables o supositorios.
Una vez que los vómitos hayan remitido, el líquido se administrará por vía oral. Si se toleran los líquidos, la paciente puede comenzar a comer porciones pequeñas y frecuentes de alimentos suaves. Con tratamiento, una mujer con hiperémesis gravídica puede mejorar y recibir la nutrición necesaria para un desarrollo normal del embarazo y del bebé.