Cuidado integral del cachorro recién nacido: una guía completa

Aunque hay pocas cosas más adorables que una camada de cachorros recién nacidos, ocuparse de todas estas nuevas vidas puede resultar una tarea abrumadora. Sin embargo, con la información y las herramientas adecuadas, podrás garantizar el bienestar de los pequeños. Las primeras semanas de vida de un cachorro son una etapa crítica, donde la madre, en la mayoría de los casos, hará un buen trabajo satisfaciendo las necesidades de sus crías. No obstante, pueden surgir situaciones que requieran tu intervención y cuidados especiales.

Preparación del entorno y cuidados iniciales

Los cachorros recién nacidos pasarán sus primeras semanas en el mismo lugar en el que nacieron. Por ello, es crucial elegir bien al preparar el espacio para el parto. La cama o paridera debe ser lo suficientemente amplia para que la madre pueda tumbarse y estirarse completamente sin aplastar a los cachorros, y debe permitirle entrar y salir libremente mientras mantiene a los cachorros dentro. Durante los primeros días, la madre se encargará de limpiar los excrementos de las crías, pero en camadas muy numerosas, podría necesitar ayuda. Al final de la segunda semana o a principios de la tercera, los cachorros abrirán los ojos y se volverán más activos.

Foto de una paridera bien equipada con una perra y sus cachorros recién nacidos

Regulación de la temperatura corporal

Los cachorros son incapaces de regular su propia temperatura corporal, por lo que es fundamental mantenerlos calientes. Los cachorros recién nacidos, que todavía no pueden controlar su temperatura, se encontrarán entre los 34,4ºC y los 36,1ºC, alcanzando los 37,8ºC hacia las cuatro semanas de vida. Puedes abrigarlos y colocarlos sobre tu pecho para que reciban calor, o utilizar una bolsa con agua tibia (no hirviendo) y colocar al cachorro sobre una toalla encima de esta bolsa para que se caliente gradualmente. Las almohadillas térmicas específicas para animales son una buena opción, pero deben usarse con precaución y siempre envueltas en una toalla gruesa o piel de oveja para evitar quemaduras, ya que los cachorros pueden ser demasiado débiles para alejarse del calor excesivo. Si los cachorros se amontonan constantemente, significa que tienen frío; si se esparcen, tienen demasiado calor. Los cachorros con hipotermia deben calentarse lentamente durante 2-3 horas hasta alcanzar una temperatura corporal normal de 36ºC.

Primeros auxilios ante emergencias en el parto

El parto de la perra es un momento especialmente delicado para los cachorros neonatos. Los primeros minutos en la vida del cachorro son determinantes para su calidad de vida. El cuidado de los perros recién nacidos incluye prevenir la hipotermia, estimular su respiración, limpiar sus vías nasales y orales y, en ocasiones, estar preparados para atenderles en primeros auxilios básicos. “Tres de cada diez cachorros neonatos están en riesgo de morir tras el parto”, explica la veterinaria Joni Freshman. Saber cómo actuar en caso de que un cachorro no respire tras el parto o se atragante puede marcar la diferencia. Si tu perra está de parto, el primer paso es avisar al veterinario de urgencias. Contar con una mano profesional ayudará a evitar complicaciones.

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Respiración artificial a un cachorro recién nacido: Pasos clave

  1. Avisar al veterinario: Cuando la perra está de parto, notifica al veterinario de urgencias para que pueda asistir o guiarte por teléfono.
  2. Comprobar la respiración: Tras el parto, revisa el estado de salud de los cachorros. Si alguno no respira o su respiración suena congestionada, desciende ligeramente la altura de su cabeza para que la gravedad ayude.
  3. Liberar las vías respiratorias: Asegúrate de que las vías respiratorias no estén obstaculizadas. Si el paso del aire es difícil, utiliza una pera de succión para desalojar el líquido acumulado en las vías respiratorias.
  4. Localizar el corazón: Palpa con cuidado el pecho del neonato para comprobar si hay latido. Si no lo hay, coloca el pulgar y el índice de ambas manos alrededor del pecho del cachorro, justo detrás de sus patas delanteras, donde se localiza el corazón.
  5. Dar aire al cachorro: Si es necesario, se debe practicar la respiración asistida. Toma a la cría entre las manos e introduce aire en sus pulmones soplando suavemente por sus conductos nasales y boca. Las inhalaciones deben ser pequeñas para no dañar sus delicados pulmones. Realiza dos o tres inhalaciones y luego pequeñas bocanadas de aire cada 15 o 20 segundos hasta recibir respuesta. Cada minuto, comprueba de nuevo la respiración y los latidos.
  6. Masaje post-latido: Cuando los latidos regresen, coge al cachorro con delicadeza y frota su cuerpo con una toalla para estimularlo, realizando masajes en un arco amplio, como si amasaras. Esto ayudará a eliminar la mucosa y a poner a trabajar sus pulmones.

Otros pasos esenciales incluyen sacar al cachorro de las envueltas fetales rompiendo la bolsa con los dedos o tijeras de punta roma, cortar el cordón umbilical en la zona de constricción dejando una pinza o hilo de seda para asegurar la coagulación, secar bien al cachorro con toallas suaves, desinfectar el cordón umbilical con povidona yodada y lograr que el cachorro mame el calostro de su madre cuanto antes.

Nutrición durante las primeras semanas

Durante sus primeras semanas, los cachorros dependen exclusivamente de su madre para cubrir sus necesidades nutricionales. La lactancia requiere una gran cantidad de energía, por lo que la dieta de la madre es de vital importancia y afecta la calidad de la leche. Para garantizar una nutrición adecuada, la madre debe recibir varias raciones de un alimento de calidad para cachorros a lo largo del día.

Control de peso y posibles complicaciones

Es importante controlar el peso de los cachorros durante este tiempo. Podría ocurrir que la perra rechazara a alguno, que uno de ellos no supiera alimentarse o que hubiera nacido con una incapacidad física importante. Si los cachorros más pequeños no muestran signos de crecimiento sano o aumento de peso, consulta a tu veterinario. Un cachorro sano debe duplicar su peso durante los primeros diez días de vida. Si el cachorro llora demasiado, está inquieto o decaído, es posible que no esté bien alimentado.

Gráfico mostrando la curva de peso ideal de un cachorro en sus primeras semanas

La mastitis es una complicación que requiere tratamiento y es crucial detectarla a tiempo, ya que puede comprometer seriamente la calidad de la leche y desembocar en la muerte de los cachorros. Los síntomas incluyen pezones rojos e hinchados y reticencia a la lactación. La madre podría incluso morder a los cachorros cuando intentan alimentarse. Si observas estos signos, contacta al veterinario inmediatamente.

Destete y alimentación sólida

En la cuarta o quinta semana, a los cachorros les empezarán a salir los dientes y comenzarán con el proceso de destete a medida que disminuya la producción de leche de la madre. Cuando notes que los cachorros empiezan a probar el alimento de la madre, es el momento de proporcionarles su propia ración de alimento para cachorros. El primer alimento sólido puede ser pienso de buena calidad disuelto con un poco de agua o con la fórmula de leche que le estabas dando. Una vez que se acostumbren, reduce gradualmente el líquido hasta que alcancen entre 6 y 8 semanas.

Cuidado de cachorros huérfanos o rechazados

Hay casos en que la madre no puede ocuparse en absoluto de cuidar a los cachorros, ya sea por agalactia (no produce leche), por alteraciones de conducta, por una camada demasiado numerosa, o incluso por su ausencia (muerte, lesiones). En estas situaciones, o si la madre rechaza a un cachorro, tendrás que asumir la responsabilidad de su cuidado. La etapa más delicada son las primeras dos semanas.

Alimentación de cachorros huérfanos

Si la perra no es capaz de amamantar, los cachorros deben ser alimentados vía biberón o, en casos de mayor dificultad, por sonda de alimentación (método que debe ser realizado por cuidadores entrenados debido al riesgo de aspiración). Las fórmulas de leche para cachorros disponibles comercialmente son nutricionalmente equilibradas. Las recetas caseras son una alternativa temporal, pero no son perfectamente equilibradas. Nunca sustituyas la leche de vaca o cabra por el sustituto de leche para cachorro de alta calidad, ya que no son equivalentes. Prepara solo la cantidad de leche necesaria para un día y guárdala en el refrigerador. Los cachorros necesitan eructar durante y después de cada comida.

Frecuencia de alimentación

  • Primeras 48-72 horas: Cada 2 horas.
  • Resto de la primera semana: Cada 3 horas durante el día y cada 4 horas durante la noche.
  • Segunda semana: Cada 4 horas durante el día con un tramo de 6 horas durante la noche.

En la cuarta semana, la alimentación con papilla debe ser de 4-5 veces al día, y la cantidad de alimentación con biberón puede reducirse lentamente o eliminarse la toma nocturna. Si los cachorros no están ganando peso, necesitan más alimento; si desarrollan diarrea, pueden estar siendo sobrealimentados.

Estimulación para orinar y defecar

Un cachorro recién nacido es incapaz de orinar o defecar por sí mismo. Esta función la realiza normalmente la madre. Los cachorros huérfanos deben ser estimulados manualmente por el dueño después de cada alimentación. Usa una bola de algodón o una gasa muy suave humedecida con agua tibia para frotar cuidadosamente la región genital del cachorro. Dentro de uno o dos minutos, el cachorro debería orinar y/o defecar. La orina debe ser de color amarillo pálido o claro; si es amarillo oscuro o naranja, el cachorro no se está alimentando lo suficiente. Las heces deben ser de un color pálido a marrón oscuro y parcialmente formadas. Es posible alimentar a un cachorro con poca cantidad pero con más frecuencia, no con grandes cantidades de una vez.

Salud y prevención de enfermedades

Los cachorros jóvenes son propensos a enfermedades e infecciones, por lo que tendrás que vigilarlos de cerca. Los cuidados del cachorro recién nacido deben incluir inspecciones periódicas para detectar signos de infección o mala salud. Los cachorros son mucho más vulnerables a las pulgas y parásitos que los perros adultos, por eso es fundamental consultar a tu veterinario para saber cómo y cuándo desparasitarlos. Aunque los anticuerpos que reciben durante la lactancia les ayudarán a protegerse en las primeras semanas, estos anticuerpos desaparecen alrededor de las seis u ocho semanas, momento en el que tendrán que recibir su primera ronda de vacunas.

Higiene y prevención de infecciones

Antes de interactuar con los cachorros, tanto tú como el resto de los miembros de la familia o visitas deben lavarse bien las manos para reducir el riesgo de que los cachorros enfermen a causa de las bacterias nocivas. Es importante mantener el entorno de cría en condiciones óptimas, reemplazando con frecuencia los papeles o la sábana que recubre el suelo. Nunca guardes a los cachorros en un sótano húmedo o mohoso.

Inmunidad y vacunación

Muchos cachorros huérfanos corren un mayor riesgo de desarrollar enfermedades infecciosas como el moquillo y el parvovirus, especialmente si no recibieron calostro de su madre. Debido a esta posible falta de inmunidad, la vacunación de los cachorros huérfanos es muy importante. Se puede iniciar el tratamiento a las 2 semanas de edad, repitiendo a las 4, 6 y 8 semanas, y luego una vacuna mensual para la prevención del parásito del corazón que también controla los parásitos intestinales.

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Socialización y manipulación

Hacia la cuarta semana, los cachorros están preparados para empezar a socializar con humanos y otros perros. El periodo de socialización es la fase de desarrollo más importante de la vida de un cachorro, extendiéndose desde la cuarta hasta la decimosexta semana. Todos los estímulos del entorno y animados (congéneres y otros seres vivos) que conozca el cachorro positivamente en este periodo los registrará como normales en su memoria. Los cachorros mal socializados tienden a convertirse en perros ansiosos con posibles problemas de comportamiento.

Cómo sostener a un cachorro

Es importante mantener la calma y la confianza al sostener un cachorro, sin intimidarlo. Acércate con calma, pero con confianza, y al levantarlo, acércalo suavemente a tu cuerpo, distribuyendo su peso uniformemente. Sujeta siempre el cuerpo entero y siéntate mientras lo tengas para minimizar el riesgo de caídas. Los cachorros de menos de tres semanas tienen un sistema inmunitario inmaduro; si la madre los cuida, es preferible no manipularlos hasta que tengan unas tres semanas.

Lo que NO debes hacer al sostener un cachorro:

  • No asustar al cachorro.
  • No sostener el cachorro por las patas, el pelaje ni la cola.
  • No soltar nunca un cachorro estando de pie.
  • No permitir que salte de tus brazos mientras estás de pie.

La manipulación -tocar, acariciar y sostener- puede empezar cuando el cachorro tenga unas tres semanas. Al principio, haz sesiones cortas y mantente tranquilo, seguro y atento al lenguaje corporal de tu cachorro. Para muchos cachorros, el contacto físico puede tener un efecto tranquilizador, haciéndolos sentir seguros y protegidos.

Estimulación mental y física

Los cachorros necesitan estimulación mental y física. Si están en una camada, se estimulan mutuamente al moverse. Acurrucarte con cada cachorro cuando lo despiertas para comer y después de comer es importante. El cachorro huérfano necesita interacción con los miembros de la casa a las 5-6 semanas de edad para su correcto desarrollo. Es recomendable que, cuando el cachorro haya adquirido suficiente inmunidad gracias a las vacunas, empiece a salir de paseo para socializar con su entorno y aprender a hacer sus necesidades fuera de casa.

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