La enfermedad granulomatosa crónica (EGC) es una afección genética poco frecuente que afecta al sistema inmunitario, haciendo que las personas sean más susceptibles a las infecciones. Esta condición es importante no solo por su impacto en la salud, sino también por las dificultades que presenta en su diagnóstico y tratamiento.
¿Qué es la Enfermedad Granulomatosa Crónica?
La enfermedad granulomatosa crónica es un trastorno de inmunodeficiencia primaria que implica defectos en las células fagocíticas. Los glóbulos blancos encargados de combatir las infecciones, conocidos como fagocitos, no funcionan correctamente. En la EGC, estos fagocitos no pueden producir compuestos de oxígeno activados, lo que resulta en una función microbicida defectuosa. Esto significa que las bacterias y los hongos no mueren de manera efectiva después de ser fagocitados, lo que conduce a infecciones prolongadas (crónicas) y repetidas.
La EGC se caracteriza por la incapacidad de ciertos glóbulos blancos, conocidos como fagocitos, para eliminar eficazmente ciertos tipos de bacterias y hongos. Este defecto provoca la formación de granulomas: acumulaciones de células inmunitarias que se forman en respuesta a la inflamación crónica.
Los microorganismos patógenos típicos que causan infecciones en personas con EGC son aquellos productores de catalasa, como Staphylococcus aureus, Escherichia coli, especies de Serratia, Klebsiella, Pseudomonas, y hongos. Las infecciones por Aspergillus representan la principal causa de muerte en pacientes con esta enfermedad.

Retraso en la Caída del Cordón Umbilical como Manifestación
Uno de los factores que influyen en la caída del cordón umbilical es el mantenimiento del muñón umbilical seco. En algunos casos, la deficiencia en la adhesión leucocitaria, un raro desorden de la funcionalidad de los neutrófilos, se ha asociado con la caída tardía del cordón umbilical. Esta condición puede presentarse asociada a onfalitis, pero con ausencia de pus en las lesiones a pesar de tener leucocitosis.
El cordón umbilical en sí contiene dos arterias y una vena, la alantoides rudimentaria, los restos del conducto onfalomesentérico y una sustancia viscosa conocida como gelatina de Wharton. El tiempo medio de desprendimiento del cordón es de 7 a 11 días.
¿Qué es un Granuloma Umbilical?
Un granuloma umbilical es un sobrecrecimiento de tejido que aparece durante el proceso de curación de los restos del cordón umbilical tras el nacimiento, en las primeras semanas de vida. Suele tener un aspecto carnoso húmedo, como un bultito de color rosa o rojizo, a veces con algo de secreción clara o amarillenta. Es importante destacar que no se trata de una infección del ombligo.
La causa exacta por la que algunos bebés desarrollan un granuloma umbilical no se conoce completamente, pero está relacionada con la forma en que el tejido cicatriza y se separa el cordón. No está directamente influenciado por el cuidado post-nacimiento del cordón.
Aunque la evolución natural del granuloma umbilical es hacia la curación espontánea, la secreción que puede producir le da un mal aspecto al ombligo. En ocasiones, si no se trata, puede crecer y convertirse en un punto de entrada para infecciones umbilicales.
Síntomas de Infección Umbilical
Si la zona alrededor del ombligo se pone roja, presenta mal olor o supuración, el bebé tiene fiebre o llora al tocar el ombligo, son síntomas que deben alertar y motivar una consulta con el pediatra.
Tratamiento del Granuloma Umbilical
Existen diversas formas de tratar el granuloma umbilical. Tradicionalmente se ha utilizado la aplicación tópica de nitrato de plata. Sin embargo, una recomendación actual es la aplicación de sal común de cocina.
El método consiste en cubrir el granuloma con una pizca de sal, colocar una gasa encima y mantenerla durante 20 minutos. Posteriormente, se retira la sal con una gasa limpia y húmeda. Este procedimiento debe repetirse dos veces al día durante 3 días. Se observa que el granuloma se reduce, cambia de color y sana gracias a estas aplicaciones.
Si no se observa curación, se debe volver a consultar con el profesional de la salud.
Causas de la Enfermedad Granulomatosa Crónica
La EGC es una afección hereditaria que se transmite de padres a hijos. Un cambio en uno de cinco genes específicos puede causar la enfermedad. Estos genes producen proteínas que forman una enzima esencial para el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Esta enzima está activa en los glóbulos blancos (fagocitos), que destruyen hongos y bacterias para proteger al organismo de infecciones.
Cuando hay mutaciones en uno de estos genes, las proteínas protectoras no se producen adecuadamente, lo que compromete la capacidad de los fagocitos para eliminar patógenos.
Herencia Genética
La enfermedad granulomatosa crónica se hereda con mayor frecuencia en un patrón de rasgo recesivo ligado al X. Esto significa que, en más del 50% de los casos, la enfermedad aparece principalmente en varones, ya que estos tienen un cromosoma X y uno Y (XY). Las niñas tienen dos cromosomas X (XX), y si uno de ellos tiene la mutación, el otro cromosoma X funcional puede compensar. Los niños heredan el cromosoma X de su madre, y si este porta la mutación, desarrollarán la enfermedad.
En el resto de los casos, la herencia es autosómica recesiva, lo que significa que ambos padres portan una copia del gen alterado, pero generalmente no manifiestan la enfermedad, y la transmiten a sus hijos.
Las mutaciones comunes responsables de la EGC afectan a los genes que codifican componentes del complejo NADPH oxidasa, esencial para la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS) que los fagocitos utilizan para eliminar patógenos. Los genes implicados incluyen gp91 phox (forma ligada al cromosoma X), p22phox, p47phox y p67phox.
En la enfermedad granulomatosa crónica, los leucocitos no producen peróxido de hidrógeno, superóxido ni otros compuestos activados del oxígeno debido a una deficiencia en la actividad de la nicotinamida adenina dinucleótido fosfato-oxidasa.
Síntomas y Signos de la Enfermedad Granulomatosa Crónica
La EGC puede manifestarse de diversas maneras, y su inicio puede variar desde la infancia temprana hasta la adolescencia o incluso la adultez.
Síntomas Generales
Las personas con EGC desarrollan infecciones bacterianas o fúngicas graves de forma recurrente. Es común que aparezcan infecciones en los pulmones, incluyendo neumonía, así como infecciones en la piel, el hígado, el estómago, los intestinos, el cerebro y los ojos.
En las zonas infectadas pueden desarrollarse grupos de glóbulos blancos que forman lesiones granulomatosas múltiples. Estas lesiones pueden afectar a los pulmones, el hígado, los ganglios linfáticos y los aparatos digestivo y urogenital, pudiendo causar obstrucción.
Otros síntomas y signos incluyen:
- Abscesos recurrentes, especialmente en la infancia precoz.
- Linfadenitis supurativa (inflamación de ganglios linfáticos con pus).
- Hepatoesplenomegalia (agrandamiento del hígado y el bazo).
- Neumonía persistente y difícil de curar.
- Signos cutáneos de infección crónica.
- Abscesos en la piel, ganglios linfáticos, pulmón, hígado y alrededor del ano.
- Estomatitis (inflamación de la mucosa oral).
- Osteomielitis (infección ósea que puede afectar a varios huesos).
- Diarrea persistente.
- Retraso en el crecimiento.
Manifestaciones Cutáneas
La EGC puede causar diversos tipos de infecciones cutáneas difíciles de tratar, como:
- Ampollas o llagas en la cara (impétigo).
- Eccema.
- Crecimientos llenos de pus (absceso).
- Protuberancias llenas de pus en la piel (furúnculo).
Manifestaciones en Portadoras del Gen
Las portadoras del gen gp91 phox de la EGC ligada al cromosoma X pueden ser asintomáticas o desarrollar síntomas menos graves. Estos pueden incluir dolor articular con un síndrome similar al lupus, úlceras aftosas, lesiones coriorretinianas y fotosensibilidad.

Diagnóstico de la Enfermedad Granulomatosa Crónica
El diagnóstico de la EGC se basa en la sospecha clínica y se confirma mediante pruebas de laboratorio específicas.
Sospecha Clínica
Se sospecha la enfermedad cuando un lactante o escolar manifiesta infecciones recurrentes, asociadas con leucocitosis persistente y neutrofilia (un número elevado de neutrófilos en sangre).
Pruebas Diagnósticas
- Análisis del estallido oxidativo (respiratorio) por citometría de flujo: Esta es la prueba principal para diagnosticar la EGC. Detecta la producción de radicales de oxígeno utilizando dihidrorrodamina 123 (DHR) o nitroazul de tetrazolio (NBT). En el caso de la forma ligada al X, este ensayo puede identificar también a las mujeres portadoras, mostrando dos poblaciones de fagocitos: normales y afectados.
- Estudios genéticos: Se realizan para confirmar el defecto genético específico, aunque no son estrictamente necesarios para establecer el diagnóstico inicial.
- Prueba de la función de los glóbulos blancos: Evalúa la capacidad de los fagocitos para realizar sus funciones.
- Gammagrafía del hueso y radiografía de tórax: Pueden ser útiles para detectar signos de infección ósea o pulmonar.
- Conteo sanguíneo completo (CSC): Puede mostrar leucocitosis y neutrofilia.
- Biopsia de tejido: En algunos casos, puede ser necesaria para examinar las lesiones.
En pacientes con EGC, pueden observarse hipergamaglobulinemia (niveles elevados de inmunoglobulina G en sangre) y anemia. La eritrosedimentación (un marcador de inflamación) suele estar acelerada.
Tratamiento de la Enfermedad Granulomatosa Crónica
El tratamiento de la EGC es complejo y multidisciplinar, enfocado en prevenir y tratar las infecciones, así como en manejar las complicaciones inflamatorias.
Medidas Profilácticas y Tratamiento de Infecciones
- Antibióticos profilácticos: Se utilizan de forma continua para prevenir infecciones. Una opción común es el sulfametoxazol/trimetoprima.
- Antimicóticos: Se administran como profilaxis o para tratar infecciones fúngicas. Los más utilizados incluyen itraconazol, voriconazol y posaconazol.
- Interferón gamma: Este medicamento puede reducir la gravedad y la frecuencia de las infecciones y se incluye habitualmente en el tratamiento.
- Tratamiento de infecciones agudas: Los antibióticos y antimicóticos se ajustan según el patógeno identificado.
- Transfusiones de granulocitos: Pueden ser necesarias en casos de infecciones graves y potencialmente mortales.
Manejo de Complicaciones Inflamatorias
En algunos casos, se requieren agentes inmunosupresores para controlar las complicaciones inflamatorias no infecciosas, como la enfermedad inflamatoria intestinal.
Opciones Curativas y Experimentales
- Trasplante de células madre hematopoyéticas: El trasplante de médula ósea o células madre de un donante compatible (idealmente un hermano HLA idéntico) es la única cura curativa para la EGC. Suele realizarse precedido por quimioterapia.
- Terapia génica: Se encuentra en etapa de estudio y ofrece una perspectiva prometedora para el futuro tratamiento de la EGC.
El tratamiento prolongado con antibióticos puede ayudar a reducir las infecciones, pero la muerte prematura aún puede ocurrir debido a infecciones pulmonares repetitivas.
Complicaciones de la Enfermedad Granulomatosa Crónica
La EGC puede llevar a diversas complicaciones crónicas y graves:
- Daño al hueso.
- Infecciones crónicas en la nariz.
- Neumonía persistente y de difícil curación.
- Daño pulmonar.
- Daño a la piel.
- Ganglios linfáticos inflamados o abscesos que requieren drenaje quirúrgico.
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Cuándo Consultar a un Médico
Si se sospecha la presencia de neumonía, o cualquier otra infección, en un paciente con EGC, se debe contactar al proveedor de atención médica de inmediato. Del mismo modo, se debe informar al médico si una infección pulmonar, cutánea u otra no responde al tratamiento.
La asesoría genética es recomendable para personas que planean tener hijos y tienen antecedentes familiares de esta enfermedad. Los avances en la detección genética y el uso de pruebas como la muestra de vellosidades coriónicas permiten la detección temprana de la EGC.
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