Las caídas representan uno de los principales problemas de salud pública en personas mayores, tanto por su elevada prevalencia como por sus graves consecuencias. Son una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en adultos mayores, comprometiendo significativamente su independencia y calidad de vida. Una caída se define como un evento inesperado en el que una persona aparece en el suelo, piso o un nivel más bajo. Está clasificada por la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-9) como E-880-E888 y como W00-W19 en la CIE-10.

Incidencia y Prevalencia de Caídas en Adultos Mayores
En personas ≥ 65 años de edad, las caídas son la causa principal de muerte relacionada con lesiones y la séptima causa principal de todas las muertes (1). Se estima que más de un tercio de las personas mayores de 65 años experimentan una caída al menos una vez al año. En Estados Unidos, anualmente más de 14 millones de adultos ≥ 65 años informan de caídas, lo que representa un total de aproximadamente 36 millones de caídas (2). Un gran número de caídas resultan en una lesión, con aproximadamente el 37% de las personas que caen informando una lesión que requirió tratamiento médico o que restringió su actividad durante al menos 1 día, lo que resulta en un estimado de 9 millones de lesiones por caídas cada año.
El número de caídas y muertes relacionadas está aumentando. La tasa de muerte por caídas ajustada por edad aumentó un 41% de 55,3 cada 100.000 adultos mayores en 2012 a 78,0 cada 100.000 adultos mayores en 2021 (3). Las caídas también son más comunes en mujeres que en hombres y más en aquellos que viven en un entorno rural comparado con los que viven en un entorno urbano. La prevalencia anual de caídas en población mayor de 65 años oscila entre el 28 y el 35%, y frecuentemente estas caídas son de repetición.
Una revisión sistemática y metaanálisis de artículos entre 2000-2020, que analizó la incidencia acumulada y los factores de riesgo asociados a las caídas en ancianos tras el alta, incluyó 18 estudios. La incidencia acumulada global fue del 14% para cualquier caída y del 10% para las caídas recurrentes. Los periodos de seguimiento más frecuentemente investigados fueron 1 o 6 meses, con una incidencia acumulada del 6% al 1er mes, 25% a los 6 meses y 20% a los 12 meses. La incidencia acumulada fue mayor en el sexo femenino, en personas con caídas previas, en seguimientos de al menos 6 meses, en estudios realizados fuera de EEUU, en altas de hospitalización frente a altas de Urgencias y en estudios que utilizaron registros no médicos para obtener los datos.
Etiología Multifactorial de las Caídas
Las caídas en las personas ancianas rara vez tienen una sola causa o factor de riesgo. Una caída suele ser el resultado de una interacción compleja multifactorial entre factores intrínsecos, factores extrínsecos y factores situacionales. El predictor más consistente de una caída es una caída previa.
Factores Intrínsecos
Los factores intrínsecos son aquellos relacionados con el propio paciente, incluyendo el deterioro de la función relacionado con la edad, trastornos y efectos adversos de fármacos. Se ha evidenciado en investigaciones que los factores de riesgo intrínsecos asociados a caídas corresponden a un 90% de los casos. Los principales factores incluyen una edad mayor a 80 años, la alteración de la marcha, las alteraciones físicas como funcionales y cognitivas, el miedo a caer por antecedentes y la enfermedad vascular.
Cambios Fisiológicos Relacionados con la Edad
El envejecimiento provoca cambios en el adulto mayor que condicionan su deterioro funcional. Estos cambios pueden afectar los sistemas comprometidos en mantener el equilibrio y la estabilidad (p. ej., mientras el paciente está de pie, camina o está sentado) y aumentar el riesgo de caídas.
- Agudeza visual: La agudeza visual, la percepción de los contrastes y la profundidad y la adaptación a la oscuridad se reducen.
- Sistemas sensitivos y cerebeloso: La pérdida o los trastornos sensitivos y la disfunción cerebelosa pueden disminuir los reflejos posturales y afectar el equilibrio.
- Función muscular: Los cambios en los patrones de activación muscular y la capacidad de generar suficiente potencia y velocidad muscular pueden afectar la habilidad de mantener o recuperar el equilibrio en respuesta a los cambios (p. ej., dar pasos sobre una superficie irregular, recibir un golpe). De hecho, la debilidad muscular de cualquier tipo es un importante predictor de caídas.
Trastornos Crónicos y Agudos
Los trastornos crónicos y agudos son los principales factores de riesgo de experimentar caídas. Por ejemplo, en un estudio realizado en Cuba, se identificaron la hipertensión arterial y las alteraciones visuales y osteoarticulares como factores intrínsecos frecuentes.
Uso de Fármacos
El uso de fármacos es otro factor de riesgo intrínseco. El riesgo de caídas aumenta en función del número de medicamentos que recibe el paciente. Varias clases de medicamentos aumentan el riesgo, pero los medicamentos psicoactivos son los reportados con mayor frecuencia como causantes de un aumento tanto del riesgo de caídas como de las lesiones relacionadas. El uso de hipotensores, en particular, fue un factor intrínseco destacado en un estudio.
Fragilidad y Sarcopenia
La fragilidad es una situación potencialmente reversible en la que se presenta una disminución progresiva de la capacidad de reserva fisiológica y de la capacidad de adaptación de la homeostasis del organismo (homeostenosis), que se produce especialmente con el envejecimiento no fisiológico. No debe confundirse con discapacidad o comorbilidad.
Existen dos líneas principales para abordar la fragilidad:
- Una funcional y restrictiva (fenotipo de Linda Fried) que valora la fragilidad como un estado previo a la discapacidad mediante cinco componentes: pérdida de peso, cansancio, debilidad, enlentecimiento psicomotor e hipoactividad.
- Otra con una concepción más amplia, donde la fragilidad es la consecuencia de un acúmulo de déficits (índices acumulativos de fragilidad de Rockwood).
La sarcopenia es la pérdida progresiva de la masa y la fuerza del músculo esquelético que ocurre con la edad, a partir de los treinta años. El diagnóstico de sarcopenia se basa en la confirmación de una masa muscular baja más baja fuerza muscular o bajo rendimiento físico. Actualmente, se otorga mayor atención a la fuerza muscular como dato clave en sarcopenia. La asociación entre caídas y fragilidad o sarcopenia es cada vez más reconocida en la literatura (7, 8).
Deterioro Cognitivo
A medida que el deterioro cognitivo aumenta con la edad, también lo hace el riesgo de caídas. Esto se debe, en parte, a que los adultos mayores con deterioro cognitivo pueden no recordar que deben tomar medidas de seguridad para reducir las caídas. La demencia puede exacerbar muchas situaciones peligrosas, ya que el deterioro de la cognición, el juicio y la conciencia de los peligros puede hacer que los adultos mayores se distraigan, se apresuren y no noten los peligros ambientales.
Osteoporosis y Calidad Ósea
El riesgo de una caída traumática que provoca una fractura se incrementa debido a la osteoporosis y los cambios en la calidad ósea relacionados con la edad, que aumentan la fragilidad ósea. La pérdida de músculo (sarcopenia) también reduce las respuestas protectoras a las perturbaciones, contribuyendo a la severidad de las lesiones por caídas.
Factores Extrínsecos
Los factores extrínsecos se refieren a los riesgos ambientales que pueden aumentar el riesgo de caídas, independientemente o en interacción con los factores intrínsecos. El riesgo es máximo cuando las condiciones del medio requieren un mayor control postural y del movimiento (p. ej., al caminar sobre una superficie resbaladiza) y cuando el entorno no resulta familiar.
Ejemplos de factores extrínsecos identificados incluyen:
- Mobiliario inestable o en mal estado.
- Suelos desnivelados, irregulares o resbalosos.
- Iluminación deficiente.
- Alfombras sueltas, escaleras peligrosas.
- Baños peligrosos, defectos constructivos.
- Uso de calzados inadecuados.
- Animales domésticos que puedan interponerse.
Es importante destacar que los adultos mayores que usan dispositivos de asistencia para la movilidad tienen más probabilidades de informar un historial de caídas (1), lo que refleja las limitaciones de movilidad subyacentes y comorbilidades que llevaron a la prescripción del dispositivo, más que el dispositivo en sí sea un promotor de caídas.

Factores Situacionales
Algunas actividades o decisiones pueden aumentar el riesgo de caídas y de lesiones relacionadas. Estos factores están relacionados con la actividad específica o las circunstancias en las que se desarrolla:
- Estar distraído (p. ej., caminar mientras se habla o se mira un teléfono inteligente) y no notar un peligro ambiental (p. ej., un bordillo o un escalón).
- Correr al baño (especialmente por la noche cuando no se está completamente despierto o cuando la iluminación puede ser inadecuada).
- Usar una escalera sin precaución.
Consecuencias y la Importancia de la Prevención
Las caídas ponen en riesgo la independencia de los ancianos y causan una cascada de problemas individuales y socioeconómicos. Un gran número de caídas resultan en lesiones, siendo las fracturas de cadera las más frecuentes y graves, seguidas de otras lesiones del sistema osteoarticular. Estas lesiones son consecuencia de las transformaciones que sufre el sistema orgánico con el decurso de los años, como la osteoporosis y la descalcificación.
Muchas personas ancianas se muestran reticentes a informar una caída porque la atribuyen al proceso de envejecimiento o porque tienen miedo de que limiten sus actividades o las internen. No obstante, es necesario informar las caídas a los médicos para prevenir futuras caídas. Cuando no se informan caídas y no se instituyen medidas preventivas, los pacientes presentan alto riesgo de volver a caer, lo que supone una carga significativa para el sistema de salud. Se espera que esta carga aumente dado el crecimiento proyectado de la población que envejece.
Por lo tanto, resulta imperativo implementar intervenciones como educación para la prevención de caídas y ejercicios funcionales (p. ej., para aumentar la fuerza de las piernas y el equilibrio) así como estrategias de mitigación de lesiones. La prevención es clave para reducir los accidentes en adultos mayores.
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Evaluación y Detección de Riesgos de Caídas
Los médicos deben preguntar sobre caídas previas, así como sobre las condiciones, los medicamentos y los factores situacionales que aumentan el riesgo de caídas. La evaluación del riesgo de caídas tiene como objetivo identificar adultos mayores que pueden presentar alto riesgo de caídas para implementar estrategias preventivas. Esta evaluación no es un examen físico sino una revisión estructurada usando cuestionarios, observación y herramientas de detección dirigidas (1). Después del tratamiento de las lesiones agudas, la evaluación debe intentar identificar los factores de riesgo y las intervenciones apropiadas para reducir la incidencia de futuras caídas y de lesiones relacionadas.
Algunas caídas se reconocen fácilmente al hallar una lesión evidente relacionada con ella o ante la sospecha de una posible lesión. Sin embargo, dado que los adultos mayores a menudo no refieren haberse caído, se les debe preguntar sobre caídas o problemas de movilidad en cada consulta.
Anamnesis y Examen Físico
Cuando se requiere una evaluación más completa de los factores de riesgo de caída, ésta debe centrarse en la identificación de los factores intrínsecos, extrínsecos y situacionales que pueden reducirse mediante intervenciones específicas. Sin embargo, puede ser imposible eliminar por completo el riesgo de futuras caídas.
- Anamnesis: A los adultos mayores se les deben formular preguntas abiertas sobre su caída o caídas más recientes, seguidas de preguntas más específicas sobre cuándo y dónde se produjo la caída y qué estaban haciendo. Se debe preguntar si percibieron síntomas premonitorios o asociados (p. ej., palpitaciones, disnea, dolor torácico, vértigo, mareos), y si perdieron la consciencia. También se debe indagar sobre enfermedades pasadas y presentes, consumo de fármacos (con y sin prescripción), y consumo de alcohol o medicamentos psicoactivos. Es crucial saber si pudieron volver a levantarse sin ayuda después de caer y si se produjo alguna lesión.
- Examen Físico: Debe ser bastante completo para excluir causas intrínsecas evidentes de caídas. Incluye:
- Medición de temperatura, frecuencia y ritmo cardíaco.
- Auscultación para detectar trastornos valvulares cardíacos.
- Medición de la presión arterial en decúbito supino y de pie para excluir hipotensión ortostática.
- Examen de la agudeza visual.
- Evaluación del cuello, la columna vertebral y los miembros (especialmente piernas y pies) para identificar debilidad, deformidades, dolor y limitación de la amplitud del movimiento.
- Un examen neurológico para controlar el deterioro cognitivo, la función motora (fuerza, tono, amplitud de movimiento), la sensibilidad (propiocepción), la coordinación (función cerebelosa), el equilibrio estacionario y la marcha.
- Control postural básico y sistemas propioceptivo y vestibular se evalúan con la prueba de Romberg. Las pruebas para examinar el equilibrio incluyen la permanencia en un pie y la marcha en línea recta.
- Evaluación de la función vestibular posicional (p. ej., con la maniobra de Dix-Hallpike).
Pruebas de Desempeño
Una variedad de pruebas estandarizadas basadas en el rendimiento están disponibles para evaluar la marcha, el equilibrio y la fuerza de los miembros inferiores en adultos mayores con riesgo elevado de caídas.
- Prueba Básica de Levantarse y Andar (Get-Up and Go Test): Una prueba inicial común para evaluar un problema de equilibrio o de marcha (2). Consiste en la observación del paciente mientras se levanta de un sillón, camina 3 metros, gira, vuelve a caminar hacia la silla y se sienta. La evaluación puede identificar debilidad de los miembros inferiores, trastornos de equilibrio al pararse o sentarse o marcha inestable.
- Versión Cronometrada del Get-Up and Go Test: Para adultos con dificultad, un tiempo de > 12 segundos indica un aumento significativo del riesgo de caídas (3).
- Evaluación de la Movilidad Orientada al Desempeño (Performance-Oriented Mobility Assessment): Permite identificar problemas de equilibrio y estabilidad durante la marcha y otros movimientos que pueden indicar un mayor riesgo de caídas. Puntuaciones bajas predicen un mayor riesgo de caídas.
Pruebas de Laboratorio
No existe una evaluación diagnóstica de laboratorio estándar para determinar la causa exacta de una caída. La evaluación debe basarse en la anamnesis y en los resultados del examen y ayuda a descartar varias causas. Algunas pruebas incluyen:
- Hemograma completo para excluir anemia o leucocitosis.
- Medición de glucemia para excluir hipoglucemia o hiperglucemia.
- Medición de electrolitos para excluir la deshidratación.
- En caso de neuropatías periféricas, solicitar hemograma completo, nivel de glucosa en sangre y electrolitos, así como niveles de folato, B12 y TSH.
- Otras pruebas como electrocardiograma (ECG), monitorización cardíaca ambulatoria y ecocardiografía solo cuando se sospecha una causa cardíaca.
- Radiografías vertebrales, tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM) de cráneo solo cuando la anamnesis y el examen físico detectan trastornos neurológicos nuevos.
- Estudio de electromiografía/conducción nerviosa (EMG/NCS) si se sospecha neuropatía, miopatía, radiculopatía u otro trastorno del sistema nervioso periférico.
Estrategias de Prevención
Para evitar la incidencia de caídas y de sus consecuencias, es fundamental implementar programas de valoración e intervención multifactorial (9, 10). Se recomienda el ejercicio regular, fomentando actividades que mejoren el equilibrio, la fuerza muscular y la flexibilidad. Esto puede incluir prácticas formales de kinesiología para pacientes con antecedentes, o yoga, tai chi y/o actividad física en gimnasio.
La realidad nos informa de que cada vez es mayor el número de personas de edad avanzada que están siendo evaluadas por especialidades diferentes a la Geriatría. Esto comporta la necesidad de aplicar los principios de la Medicina Geriátrica para avanzar conjuntamente empleando el mismo lenguaje (6).
El riesgo de caídas en adultos mayores es una preocupación creciente, pero con medidas de prevención adecuadas, se puede reducir significativamente. Entender los factores intrínsecos y extrínsecos que contribuyen a este riesgo es el primer paso para crear un entorno más seguro y una mejor calidad de vida para esta población.

Referencias
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