La experimentación genética con células animales y humanas ha llevado a la creación de los denominados embriones quiméricos en etapas tempranas de gestación embrionaria, un campo de la investigación científica que ha generado significativos desafíos éticos y jurídicos. Estos avances en la biotecnología no solo dirigen hacia el progreso, sino que también suscitan preocupaciones por su poder y alcance, planteando nuevos paradigmas en relación con la ética y el derecho.
Desde hace algún tiempo, diversos laboratorios del mundo vienen generando embriones quiméricos entre varias especies animales, así como entre el ser humano y alguna especie animal (ratones, cerdos, etc.). Un ejemplo relevante en esta línea de investigación es el trabajo del Dr. Juan Carlos Izpisúa Belmonte y sus colaboradores, quienes han logrado avances significativos en este tipo de quimeras interespecíficas.
¿Qué son las Quimeras Interespecíficas?
El término quimera, que proviene de la mitología griega para describir un monstruo imaginario con partes de diferentes animales, es utilizado en la actualidad para referirse a organismos generados a partir de células de dos individuos, que pueden ser de la misma especie o no. Una quimera es un "organismo que contiene células, tejidos u órganos de diferente constitución genética (genotipo) procedentes de individuos distintos por fusión embrionaria o por transferencia de células, tejidos u órganos".
Es fundamental distinguir estas quimeras de los híbridos y de los animales transgénicos. A diferencia de los híbridos, que mezclan en todas las células de su cuerpo los genes de dos especies distintas (como las mulas), o de los animales transgénicos, que incorporan en su genoma algún gen extraño procedente de otro organismo, una verdadera quimera posee en su cuerpo al menos dos líneas celulares genéticamente distintas procedentes de dos cigotos. En el caso de las quimeras interespecíficas, estas líneas celulares pertenecen a especies diferentes. Es importante señalar que con esta técnica no se está modificando genéticamente una especie, ni la humana ni la de los macacos, sino solo a unos pocos embriones.

Avances en la Investigación de Quimeras Humano-Animales
El científico español Juan Carlos Izpisúa ya había anunciado en 2017 sus investigaciones sobre quimeras humano/animal. Tras conseguir un éxito parcial en la creación de embriones quiméricos de cerdo o vaca y humano, y dos años después de haberlo logrado con embriones quiméricos de ratón y humano, se trasladó a China para continuar. La mayor cercanía evolutiva de los macacos a nuestra especie favorecía una mejor incorporación de células humanas, de ahí el interés de hacerlo esta vez con primates.
Recientemente, el 15 de abril de 2021, se publicó en la prestigiosa revista Cell que Izpisúa y su equipo, compuesto en parte por científicos chinos de la Universidad Kunming de Ciencia y Tecnología, y con la financiación del Instituto Salk de California y de la Universidad Católica de Murcia, habían conseguido desarrollar hasta los 19 días tres embriones, de los 132 con los que empezaron, que eran quimeras de macaco (Macaca fascicularis) y ser humano. El porcentaje de células humanas incorporadas esta vez en los embriones fue mayor que en el caso anterior con los cerdos.
Para llevar a cabo la investigación, los científicos partieron de blastocitos de macaco a los que, seis días después de su creación por fecundación in vitro, les inyectaron 25 células madre humanas pluripotentes, capaces de convertirse en cualquier tipo celular y marcadas con fluorescencia para su seguimiento. Al cabo de un día, se detectaron células humanas en 132 embriones. La supervivencia de los embriones comenzó a resentirse a partir del décimo día, de forma que en el día 19, momento en el que se detuvo el experimento, únicamente se mantenían vivos tres. Estos resultados habían sido ya anunciados por Izpisúa y su equipo en 2019, generando la consiguiente controversia, que ahora no ha hecho sino repetirse.
Científicos crean en china embriones quimera, con mezcla de mono y humano.
Para comprender cómo se comunican las células de ambas especies, el equipo analizó la expresión génica en las células humanas y de mono de los embriones quimera, identificando varias rutas de comunicación nuevas o reforzadas. El equipo de Izpisúa ha logrado un éxito mayor en este último tipo de quimeras.
Objetivos de la Investigación con Embriones Quiméricos
El objetivo inmediato del experimento, según ha declarado el propio Izpisúa a la agencia Efe, era estudiar la comunicación celular durante el desarrollo embrionario y así abrir camino a posibles aplicaciones en medicina regenerativa y en la creación de nuevos modelos animales con los que ensayar medicamentos. La capacidad de cultivar células de una especie dentro de un organismo de otra diferente ofrece a los científicos una poderosa herramienta para la investigación y la medicina. Este enfoque podría contribuir a avanzar en la comprensión del desarrollo humano temprano, la aparición y progresión de enfermedades, el envejecimiento y el ensayo de terapias.
El objetivo último, sin embargo, es la consecución algún día de animales con órganos que puedan ser trasplantados a los seres humanos sin que se produzcan rechazos inmunitarios, un proceso conocido como xenotrasplante. Se busca conseguir en el futuro animales (fundamentalmente cerdos, por su similitud a los humanos en tamaño y estructura) con órganos constituidos por células humanas para realizar estos trasplantes, abriendo una nueva oportunidad para solucionar la escasez de órganos para trasplantes. Cada año, decenas de miles de pacientes mueren en lista de espera para un trasplante; solo en Europa, cerca de 60.000 personas están en lista de espera.
Dilemas Éticos y Legales de las Quimeras Multiespecie
La creación y experimentación con quimeras multiespecie ha sido una problemática controvertida desde el enfoque ético, específicamente en el ámbito de la bioética. Se han formulado objeciones morales a la creación de este tipo de embriones quiméricos mezcla de humanos y otros animales, tal como sucedió en ocasiones anteriores, lo que subraya la necesidad de un debate público y deliberación por parte de la sociedad.
Preocupaciones sobre la Dignidad y el Sufrimiento
- Estatus moral y dignidad: Se ha planteado el problema de qué tratamiento habría que dar a esas quimeras si alguna vez se les permitiera nacer y tuvieran un porcentaje bastante alto de células humanas. ¿Cuál sería su estatus moral? ¿Habría que atribuirles dignidad humana? La concepción kantiana de la dignidad humana, que establece que esta solo pertenece a los seres humanos en tanto que seres capaces de autonomía moral, es aquí de poca utilidad, ya que no admite grados.
- Sufrimiento animal: La preocupación bioética se ha centrado en analizar el impacto que pudiera ocasionar prolongar el sufrimiento de estos animales en aras de la investigación científica. A medida que aumenta el tiempo de desarrollo embrionario, también crece la posibilidad de que los individuos adquieran capacidades sensoriales y cognitivas que les permitan experimentar sufrimiento de manera consciente. Además, las quimeras podrían ser propensas a sufrir disfunciones biológicas que contribuirían a un sufrimiento grave.
- Bienestar de los animales: Tanto en lo que concierne a los animales donadores de óvulos, como a los animales quiméricos de los que obtener órganos para los xenotrasplantes, se cuestiona seriamente su bienestar. Es fundamental velar por dicho bienestar como se debe hacer por el de cualquier otro animal dependiente de los humanos, y quizás con mayor celo aún, dado su valor para nosotros.
Riesgos y Limitaciones
- Células humanas en cerebro y gónadas: La objeción ética más relevante es que las células madre humanas pluripotentes insertadas en estos embriones podrían ir a parar, si el desarrollo embrionario continuara, en una proporción importante a cualquier órgano, incluido el cerebro y las gónadas. Esto podría generar un organismo cuyo cerebro estuviera compuesto en gran parte por neuronas humanas, o cuyos óvulos o espermatozoides pudieran ser humanos en su dotación genética, abriendo la remotísima posibilidad de que un ser humano pudiera ser engendrado por padres animales. Sin embargo, los investigadores afirman tener mecanismos para evitar que las células madre pluripotentes humanas se dirijan al cerebro u otros órganos específicos.
- Destrucción de embriones humanos: Otro problema ético relevante es el uso de células madre obtenidas de embriones humanos, para cuya obtención es necesario crear un embrión in vitro y su posterior destrucción, lo cual es inaceptable para ciertas perspectivas que atentan contra la vida y la integridad física del embrión.
- El argumento de "jugar a ser Dios": Una acusación recurrente es que con este tipo de experimentos "estamos jugando a ser Dios". Esta crítica suele implicar que la tecnología humana es tan poderosa que su uso desmesurado podría desencadenar efectos terribles e incontrolables. Esto exige mejorar los controles sobre el desarrollo tecnológico.
- El argumento del doble uso y la pendiente deslizante: Se aduce que estas técnicas, por buenas que sean las intenciones y aceptables sus aplicaciones actuales, podrían usarse algún día para fines perversos, creando condiciones para la realización de prácticas más inquietantes y censurables en el futuro. Este argumento, sin embargo, podría aplicarse a casi cualquier tecnología.

Contexto Legal y Bioético
Los problemas bioéticos trascienden al ámbito legal debido a la relación intrínseca entre la bioética y el derecho, buscando el respeto y la promoción de los derechos humanos. Sin embargo, en muchos ordenamientos jurídicos, la regulación es insuficiente. Por ejemplo, la ley española de 2006 prohíbe la producción de quimeras e híbridos de diferentes especies que incluyan material genético humano, salvo en "los casos de los ensayos actualmente permitidos" y hasta los 14 días desde la fecundación. Este límite fue superado en el experimento de Izpisúa (19 días), lo que llevó a que la investigación se realizara fuera de España.
En contraste, en Reino Unido se permite la transferencia de un núcleo de célula somática humana a un óvulo animal previamente enucleado. Japón ha dado luz verde a la creación de embriones animales que contengan células humanas para su gestación y nacimiento, práctica que hasta hace poco estaba limitada a 14 días y prohibida su implantación en útero. Estos cambios regulatorios evidencian la evolución y heterogeneidad de las legislaciones.
Perspectivas Futuras y la Necesidad de Debate
Aunque la creación de quimeras humano-animales se encuentra en una etapa inicial, el progreso tecnológico sitúa estos experimentos en un punto crítico que limita las fronteras de lo éticamente aceptable, demandando una reflexión profunda sobre las implicancias de estas prácticas en la protección de la dignidad de todas las especies involucradas.
Es claro que hay que controlar muy bien dónde van las células humanas insertadas y qué órganos forman, y esto es técnicamente factible. Los investigadores afirman tener mecanismos para evitar que las células madre pluripotentes humanas vayan al cerebro u otros órganos concretos en el hipotético caso de que alguna vez esos embriones se implantaran y llegaran a término. Un macaco con un cerebro constituido por un alto porcentaje de neuronas humanas no tendría por qué tener una inteligencia o una autoconsciencia comparable a la humana, ya que el desarrollo neuronal humano requiere un entorno químico y temporal específico que no se da en otras especies.
Es esencial establecer altos estándares de análisis sobre las implicaciones de estas experimentaciones, abordando los dilemas éticos y jurídicos que surgen de este tipo de investigaciones científicas. Se requiere un debate amplio entre expertos para deliberar sobre la utilidad de estos ensayos y los posibles riesgos, aplicando con especial cautela el principio de precaución y de responsabilidad. La vía de los xenotrasplantes está todavía lejana, pero es crucial explorarla con los controles y precauciones necesarios.