El Síndrome del Gemelo Evanescente: Pérdida Fetal en Embarazos Múltiples

El Síndrome del Gemelo Evanescente, reconocido por primera vez en 1945, es un fenómeno que ocurre cuando un gemelo o feto múltiple desaparece en el útero durante el embarazo. Esto es el resultado de un aborto espontáneo de uno de los fetos, cuyo tejido fetal es reabsorbido por el otro gemelo, la placenta o la madre.

Esquema de un útero mostrando un embarazo gemelar inicial y la posterior reabsorción de uno de los embriones.

Diagnóstico y Frecuencia

Antes del uso de la ecografía, el diagnóstico de la muerte de un gemelo o feto múltiple se realizaba a través de un examen de la placenta después del parto. Hoy en día, con la disponibilidad de los primeros ultrasonidos, la presencia de mellizos o fetos múltiples puede ser detectada durante el primer trimestre.

Por ejemplo, una mujer puede tener un ultrasonido a las 6 o 7 semanas de gestación donde el médico identifica dos fetos. Si en una segunda ecografía se observa un solo feto, se diagnostica el síndrome del gemelo evanescente. Este síndrome ha sido diagnosticado con más frecuencia desde el uso de la ecografía en el embarazo temprano.

¿Tuve un gemelo y nunca lo supe? así es el Síndrome del gemelo evanescente

El síndrome del gemelo evanescente suele suceder en una tasa que está entre el 20 y el 30% de las gestaciones gemelares. En algunos casos, los progenitores ya sabían que venían dos bebés y en otros no eran conscientes de ello, por lo que la pérdida de uno de los embriones no se sabrá, igual que sucede con algunas gestaciones únicas en las que el embarazo no continúa antes incluso de que la madre supiese que estaba embarazada.

Esta pérdida de uno de los bebés se produce hasta en dos o tres de cada diez embarazos gemelares y mucho más en gestaciones triples, donde puede suceder hasta en un 50% de los casos, pasando a ser entonces un embarazo gemelar.

Causas y Características

En la mayoría de los casos, la causa de la desaparición del gemelo es desconocida. Sin embargo, análisis de la placenta y/o tejido fetal con frecuencia revelan anomalías cromosómicas en el gemelo de fuga, mientras que el gemelo sobreviviente suele ser saludable. Las investigaciones indican más casos en mujeres mayores de 30 años.

Al hablar de síndrome del gemelo evanescente nos referimos a la “no evolución de uno de los embriones, con parada del latido cardiaco y posterior desaparición de ese embrión en una gestación gemelar durante el primer trimestre de la gestación”, explica la Dra. María de la Calle, jefe de Sección de Obstetricia del Hospital La Paz.

La particularidad de este síndrome es que el gemelo que deja de desarrollarse desaparece por completo, sin que la madre tenga síntomas de aborto. El bebé y su placenta quedan asimilados por el otro bebé. Así, si ya se sabía que la gestación era doble, en el siguiente control ecográfico se descubrirá que ya solo hay uno de ellos.

Las principales causas que están detrás del síndrome del gemelo evanescente son “genéticas y alteraciones en la placentación”, tal como apunta la Dra. María De la Calle.

Impacto en el Primer Trimestre

Si la pérdida se produce en el primer trimestre, ni el feto que queda ni la madre generalmente tienen signos o síntomas clínicos. No es necesaria una atención médica especial en un gemelo evanescente sin complicaciones en el primer trimestre; ni el gemelo sobreviviente ni la madre requerirán tratamiento médico.

En general, el síndrome del gemelo evanescente no implica alteraciones para la supervivencia del otro bebé, que sí prosigue normalmente su desarrollo en el vientre materno. No obstante, se ha observado que “se multiplica por 7 el riesgo de que el gemelo superviviente sea pequeño para la edad gestacional (percentil entre 3 y 10)”, advierte la obstetra.

Con respecto a la madre, puede tener algún pequeño manchado tras la pérdida de ese embrión, pero su salud no corre peligro ni será necesario practicarle un legrado. Las mujeres embarazadas deben buscar atención médica si experimentan sangrado, calambres y dolor pélvico.

Si ha sucedido una vez, en el caso de que la siguiente gestación fuese también gemelar existe la probabilidad de que se repita la situación, tal como comenta la especialista.

Consideraciones en Pruebas de Embarazo

Algunas pruebas en el embarazo pueden modificarse ante el síndrome del gemelo evanescente. Es el caso de la prueba no invasiva de detección de ADN fetal en la sangre materna. Otras técnicas, como la de cribado que combina la beta HCG con el PAPP-A y la medición del tamaño de la nuca del bebé (translucencia nucal), también pueden alterarse en este caso.

Pérdida Fetal en el Segundo o Tercer Trimestre

Cuando la pérdida de uno de los gemelos sucede en el segundo o tercer trimestre de la gestación, la situación es diferente. El problema más peligroso puede estar en fetos que comparten placenta: cuando el corazón deja de latir en uno de los gemelos, esto afecta al otro de forma clara. Hay una bajada de la presión arterial que condiciona una disminución del volumen sanguíneo y del caudal de oxígeno al otro bebé.

Si cada uno de los bebés tuviera una placenta, el riesgo es mucho menor. Mucho más avanzada la gestación ante una pérdida, el feto no queda ‘integrado’ en las estructuras que dan soporte a su hermano, sino que se produce un fenómeno llamado ‘feto papiráceo’.

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