¿Qué es la Amniocentesis?
La amniocentesis, también conocida como punción amniótica, es una prueba prenatal que consiste en la extracción de una muestra del líquido amniótico que rodea al feto para su posterior análisis. El propósito principal de esta prueba diagnóstica es determinar si el feto se está desarrollando correctamente o, por el contrario, presenta alguna enfermedad o alteración.
Durante toda la gestación, el líquido amniótico contiene células fetales que se desprenden de la piel y el intestino del bebé, además de sustancias químicas producidas por el feto. Estas células y sustancias son las que se analizan para obtener información detallada sobre la salud genética y el desarrollo del bebé.

¿Cuándo y Por Qué se Realiza la Amniocentesis?
La amniocentesis se realiza normalmente en el segundo trimestre de embarazo, cuando la mujer tiene entre 15 y 20 semanas de gestación. Lo más recomendable es hacerla entre la semana 16 y 18 como muy tarde, ya que en este momento todavía es posible interrumpir el embarazo si se confirma que el feto tiene alguna patología grave. En este periodo, el riesgo de aborto espontáneo es menor, pues la mujer ya ha superado el primer trimestre. Antes de la semana 15 de embarazo, la cantidad de líquido amniótico no es suficiente y la membrana amniótica es aún muy sólida para la punción.
Aunque lo más habitual es realizarla en torno a las 15-16 semanas para el estudio de alteraciones genéticas, la amniocentesis puede realizarse en épocas tardías de la gestación (sobre las semanas 32 y 36) con otros fines, como determinar la madurez pulmonar fetal en caso de riesgo de parto prematuro.
Indicaciones Clave para la Amniocentesis
La amniocentesis no se realiza de manera habitual, sino en situaciones específicas donde el médico la aconseja debido a un mayor riesgo de anomalías cromosómicas o genéticas en el feto. Las principales indicaciones incluyen:
- Edad Materna Avanzada: La principal indicación para recurrir a una amniocentesis es la edad de la madre. Se recomienda hacerla a partir de los 35 años, ya que el riesgo de que el bebé presente alguna anomalía genética o cromosomopatía empieza a ser mayor. A partir de los 38-40 años, la probabilidad de gestar un hijo con síndrome de Down es significativamente mayor, y en algunos casos se considera casi obligatoria.
- Antecedentes Médicos y Familiares: Es muy importante tener en cuenta los antecedentes de la mujer. Por ejemplo, si la embarazada ha tenido algún aborto espontáneo en el pasado, especialmente si ha habido embarazos previos con alteraciones cromosómicas o malformaciones fetales. También se indica si existen antecedentes familiares de trastornos genéticos.
- Resultados Anómalos en Pruebas Prenatales Previas: Si alguna prueba diagnóstica previa, como el triple screening (realizado en las semanas 10-12 de embarazo) o el cribado combinado del primer trimestre, arroja un resultado alterado que indica un mayor riesgo, será necesario hacer una amniocentesis para confirmar el resultado. Asimismo, si se han detectado hallazgos inusuales o alguna anomalía estructural en una ecografía.
- Infecciones Fetales: Para diagnosticar infecciones en el útero causadas por microorganismos que podrían afectar al feto.
- Evaluación de la Incompatibilidad Rh: Para evaluar la gravedad de una anemia fetal en caso de incompatibilidad Rh con la madre, donde el contenido de bilirrubina en el líquido amniótico indicará si el bebé requiere una transfusión intrauterina.
- Tratamiento del Polihidramnios: En caso de existir un exceso de líquido amniótico, es posible utilizar la amniocentesis como tratamiento para disminuir la cantidad de líquido.
¿Qué Detecta la Amniocentesis?
Esta prueba diagnóstica prenatal tiene la ventaja de poder detectar multitud de alteraciones fetales. Los resultados más comunes son:
- Alteraciones Cromosómicas: Sobre todo aquellas que afectan al número de cromosomas, como el síndrome de Down (trisomía 21), el síndrome de Edwards (trisomía 18), el síndrome de Patau (trisomía 13), el síndrome de Klinefelter o el síndrome de Turner. Permite hacer un cariotipo del bebé, es decir, el análisis detallado de todos sus cromosomas.
- Alteraciones Genéticas: En caso de existir alguna enfermedad hereditaria, la amniocentesis puede detectar la mayoría de estas patologías genéticas como, por ejemplo, la fibrosis quística o la anemia falciforme.
- Malformaciones Fetales: Como la espina bífida, la anencefalia u otras alteraciones del tubo neural. Para ello, se mide el nivel de la alfa-fetoproteína (AFP), una sustancia producida por el hígado del feto y que se encuentra en el líquido amniótico.
- Estado de la Madurez Pulmonar Fetal: En una amniocentesis tardía (sobre las semanas 32 y 36), es posible determinar si los pulmones están suficientemente maduros para que el feto pueda nacer con seguridad, en caso de riesgo de parto prematuro.
Otra utilidad de la amniocentesis es que permite conocer el sexo del bebé, aunque no es la finalidad principal de la prueba.
El Procedimiento de la Amniocentesis: Paso a Paso
La amniocentesis es un procedimiento médico meticuloso que implica varios pasos coordinados para obtener una muestra de líquido amniótico del útero de la madre. La intervención se controla por ecografía para evitar dañar al feto en algún momento.
- Preparación: El proveedor de atención médica explicará el procedimiento y pedirá que se firme un formulario de consentimiento. En las primeras etapas del embarazo, es posible que se pida no orinar antes de la prueba para asegurar que la vejiga esté llena, lo que ayuda a mover el útero a una mejor posición.
- Posicionamiento: La paciente se recuesta boca arriba en una camilla de examen con el abdomen descubierto. Se limpia y desinfecta el abdomen para reducir el riesgo de infección.
- Guía Ecográfica: Un profesional de atención médica usará una ecografía para precisar la posición del feto, la placenta y la bolsa amniótica, seleccionando un lugar seguro para la punción. Para hacer la ecografía, el especialista aplica un gel sobre el abdomen de la paciente y desplaza el dispositivo ecográfico (transductor) por toda la zona abdominal.
- Punción y Extracción: Guiado por la ecografía, el profesional de salud inserta una aguja fina y hueca a través de la pared abdominal, atraviesa la pared uterina y la bolsa amniótica. Con la jeringa que incorpora la aguja, se recogen entre 20 y 25 ml de líquido amniótico. La paciente debe permanecer inmóvil durante la inserción de la aguja y la extracción del líquido.
- Finalización: Una vez obtenida la muestra, se retira la aguja con mucho cuidado. Después de retirar la aguja, se aplica presión en el sitio de punción para prevenir hemorragias y se comprueba la frecuencia cardíaca del feto con la ecografía.
El procedimiento suele durar unos 15 minutos y generalmente no se utiliza un medicamento anestésico. Aunque es normal sentir un leve escozor, presión y/o calambres durante el procedimiento, la amniocentesis no es una prueba especialmente dolorosa.
Riesgos y Efectos Secundarios Asociados
La amniocentesis es una prueba invasiva y, por tanto, implica algunos riesgos al hacer la punción. A pesar de ello, el riesgo de aborto involuntario es menor del 1% y es considerada una prueba segura en la mayoría de los casos, especialmente cuando la realiza un médico experto que sabe ver por ecografía el lugar exacto donde hacer la punción sin dañar al feto.
Los riesgos o efectos secundarios posibles de la amniocentesis son los siguientes:
- Pérdida de Líquido Amniótico o Sangrado: En raras ocasiones, después de una amniocentesis se produce una fuga de líquido amniótico a través de la vagina o un ligero sangrado vaginal.
- Aborto Espontáneo: La amniocentesis durante el segundo trimestre conlleva un pequeño riesgo de aborto espontáneo, de entre el 0,1% y el 0,3% cuando la realiza una persona capacitada mediante una ecografía.
- Lesión Causada por la Aguja: Durante la amniocentesis, el bebé podría mover un brazo o una pierna en la trayectoria de la aguja, aunque es poco común.
- Sensibilización al Factor Rh: Excepcionalmente, la amniocentesis podría causar que las células sanguíneas del bebé ingresen al torrente sanguíneo de la persona embarazada. Quienes tienen un factor Rh negativo y no han desarrollado anticuerpos contra la sangre con factor Rh positivo reciben una inyección de un componente sanguíneo llamado inmunoglobulina Rh después de la amniocentesis.
- Transmisión de Infecciones: La prueba puede facilitar la transmisión de infecciones de la madre al feto, como el VIH, la hepatitis C o la toxoplasmosis.
- Infecciones en el Útero: Posibles infecciones en el útero después de la prueba.
- Irritación: Irritación alrededor de la zona de la punción.
En pocas ocasiones, alrededor del 1%, no es posible realizar la intervención correctamente en el primer intento y hay que repetir la punción amniótica. Además, es posible sentir molestias en la zona abdominal durante la extracción del líquido amniótico.

Cuidados y Seguimiento Post-Procedimiento
Después de someterse a un test prenatal invasivo como la amniocentesis, lo recomendable es guardar reposo absoluto al menos 24-48 horas. A partir del tercer día, salvo que el médico indique lo contrario, es posible continuar con la rutina diaria. Sin embargo, se aconseja evitar las relaciones sexuales durante los siete días posteriores a la amniocentesis.
En este periodo, es necesaria observación por parte de la madre en casa para identificar posibles síntomas como calambres abdominales intensos, sangrado significativo, pérdidas de líquido amniótico, secreción vaginal, fiebre o cualquier síntoma que le pareciera extraño. En caso de que se presenten, lo mejor será comunicarlo lo antes posible al médico.
Si la gestante es Rh negativo y no está inmunizada contra el Rh positivo, dentro de las 72 horas posteriores a la prueba se le administra una inyección de inmunoglobulina Rh (la llamada vacuna Rh).
Algo muy importante en el momento de decidir si hacer o no una amniocentesis es tener claro a qué atenerse cuando se reciban los resultados. Si finalmente se revela que el bebé padece una anomalía, la mujer o la pareja tendrán que tomar la decisión de abortar o continuar con el embarazo a pesar de todo. En algunos casos, los padres no están dispuestos a interrumpir el embarazo voluntariamente bajo ningún concepto y, por tanto, no tendría sentido correr los riesgos de la amniocentesis. La decisión de someterse a una amniocentesis genética es personal y debe estar bien informada.
Alternativas a la Amniocentesis
En los últimos años, se han desarrollado nuevos métodos de detección precoz de alteraciones fetales con el fin de reducir el número de amniocentesis realizadas. Es importante recordar que las pruebas de detección estiman las posibilidades de que el feto pueda tener ciertos problemas, mientras que las pruebas de diagnóstico, como la amniocentesis, indican si el bebé tiene un problema de salud específico con resultados casi siempre correctos.
Algunas de estas alternativas incluyen:
- Test Prenatal No Invasivo (TPNI): Consiste en una simple extracción de sangre del brazo de la madre a partir de la semana 9 de embarazo. Se ha comprobado que existe ADN fetal circulante en las muestras de sangre materna. Esta técnica genética es mucho más fiable que las anteriores y puede detectar hasta un 80% de las anomalías cromosómicas que se diagnosticarían con la amniocentesis, aunque esta última sigue siendo a día de hoy más precisa para el diagnóstico definitivo.
- Cribado Combinado o Triple Screening: Consiste en la estimación del riesgo de que el feto posea alteraciones cromosómicas. Se calcula a partir de los resultados de un análisis de sangre materna (proteínas PAPPA y BETA-HCG), la medición de la translucencia nucal del feto mediante ecografía y una pequeña encuesta. Generalmente se ofrece a toda embarazada en España alrededor de las semanas 10-14.
- Biopsia Corial (Muestra de Vellosidades Coriónicas - MVC): Es otra prueba de diagnóstico invasiva que ofrece resultados similares a la amniocentesis, pero puede realizarse antes, entre las semanas 10 y 13 de embarazo. Esto permite obtener información sobre el feto más temprano, dando más tiempo para decidir qué hacer si los resultados son anormales.
- Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP): Es la prueba diagnóstica más precoz que existe, ya que se hace a partir de una célula extraída del propio embrión antes de ser transferido al útero materno, en el contexto de un tratamiento de fecundación in vitro (FIV).
- Técnicas Ecográficas Especializadas: La medición de determinados parámetros del feto (DCN, pliegue nucal, translucencia nucal, longitud del fémur) o la identificación de algunas características (presencia de hueso nasal, ausencia de malformaciones) son útiles en la identificación de posibles bebés que presentan aneuploidías.

Aspectos Económicos de la Amniocentesis
La amniocentesis es una prueba de diagnóstico prenatal invasivo que está contemplada en la cartera de servicios de la Seguridad Social en España. Por tanto, esta prueba se puede realizar de manera gratuita.
Las embarazadas de alto riesgo tienen preferencia para recibir un diagnóstico rápido, mientras que el resto pueden tener que esperar un poco más para obtener los resultados. Pese a ser gratuita, algunas mujeres deciden hacerse la amniocentesis en una clínica privada. En estos casos, es posible que la embarazada deba abonar un suplemento de 150-300€ por el diagnóstico rápido. Normalmente, las compañías aseguradoras privadas suelen cubrir la amniocentesis, pero si se desea obtener los resultados con las técnicas de diagnóstico rápidas, sí habría que pagar el suplemento mencionado.
Amniocentesis en Embarazos por Ovodonación
En principio, no sería necesario realizar la amniocentesis en mujeres que han logrado el embarazo mediante ovodonación. Cuando se realiza una FIV con ovodonación, los óvulos donados provienen de donantes jóvenes y sanas. Por este motivo, los óvulos de las donantes tienen una baja probabilidad de acumulación de mutaciones genéticas.
No obstante, las mujeres embarazadas por FIV con ovodonación sí deben someterse al cribado combinado del primer trimestre, un estudio que no presenta ninguna complicación ni riesgos gestacionales a diferencia de la amniocentesis. En cualquier caso, se recomienda siempre seguir las indicaciones del médico responsable del control del embarazo.
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