Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta numerosos cambios en preparación para la maternidad y la lactancia. Uno de los cambios que a menudo generan preocupación son las pequeñas protuberancias o "bolitas blancas" que pueden aparecer en la areola, la zona pigmentada alrededor del pezón. Estas "bolitas" suelen ser un fenómeno completamente normal y fisiológico, pero es importante comprender su naturaleza y cuándo podrían indicar una afección que requiere atención médica.

¿Qué son las "bolitas blancas" en la areola? Las Glándulas de Montgomery
Las pequeñas protuberancias que se observan en la areola, a menudo descritas como "bolitas blancas" o "granitos", son en realidad las glándulas de Montgomery, también conocidas como tubérculos de Montgomery o glándulas areolares. Estas glándulas son una parte normal de la anatomía del pecho y están presentes en todas las mujeres desde el nacimiento.
Características y función de las Glándulas de Montgomery
Las glándulas de Montgomery son glándulas pequeñas, que pueden parecerse a la piel de gallina. Son una combinación de glándulas sebáceas (productoras de grasa) y, en algunos casos, glándulas mamarias rudimentarias capaces de producir una pequeña cantidad de leche.
Por lo general, aparecen entre 4 y 28 en total en cada areola, variando en tamaño y grosor. Su función principal es producir una sustancia lubricante y antibacteriana. Esta secreción mantiene la piel del pezón y la areola hidratada y protegida, ayudando a prevenir infecciones y facilitando la lactancia. Además, se cree que el olor de esta secreción puede atraer al bebé hacia el pezón, ayudando a iniciar la lactancia de manera más efectiva.
Generalmente, las glándulas de Montgomery no son sensibles ni dolorosas en condiciones normales.
Cambios en las glándulas de Montgomery durante el embarazo
Las glándulas de Montgomery siempre están presentes, pero tienden a abultar más o volverse más notorias durante el embarazo. Esto se debe a los cambios hormonales que ocurren en el cuerpo de la mujer embarazada, especialmente el aumento de los niveles de estrógeno. Estos cambios preparan a las glándulas para la lactancia, haciendo que produzcan una mayor cantidad de secreción lubricante y antibacteriana para proteger la piel del pezón y la areola.
También pueden experimentar cambios debido a otros factores como el estrés, la menstruación o fluctuaciones hormonales en general, haciéndolas más visibles y palpables. Cuando termina la lactancia, o poco después del parto si no se amamanta, las glándulas de Montgomery se encogen nuevamente, aunque es posible que no vuelvan a ser exactamente como antes del embarazo.
¿Indican embarazo?
Dado que los cambios en las glándulas de Montgomery pueden suceder pronto en el embarazo, a veces incluso antes de la ausencia del período, su prominencia puede considerarse como uno de los primeros signos de gestación. Sin embargo, no son un indicador definitivo de embarazo, ya que, como se mencionó, pueden volverse más visibles debido a otros cambios hormonales o estímulos. Por ejemplo, la presencia de estas bolitas blancas por sí sola, en ausencia de penetración y eyaculación vaginal, no significa embarazo.
Si bien es normal preocuparse por los síntomas durante el embarazo, es importante recordar que la confirmación de la gestación requiere de pruebas médicas adecuadas. Los mareos y náuseas, junto con cambios en el patrón menstrual y la aparición de las glándulas de Montgomery, pueden ser sugestivos de embarazo, pero siempre debe consultarse a un profesional para un diagnóstico preciso.
Otros cambios mamarios comunes durante el embarazo
Además de las glándulas de Montgomery más prominentes, el pecho experimenta una serie de modificaciones y sensaciones durante el embarazo en preparación para la lactancia. Estos cambios suelen manifestarse pocas semanas después del inicio de la gestación, alrededor de las 6-7 semanas.

Oscurecimiento de areola y pezón
Una señal inequívoca de la gestación es el oscurecimiento de la areola y el pezón, que puede pasar de un color rosado a un marrón bastante oscuro. De ello se encarga una hormona que aumenta durante el embarazo. La preocupación habitual de las madres es saber si este oscurecimiento es permanente, a lo que hay que señalar que tiende a atenuarse después del parto, pero no siempre vuelve al tono original pre-embarazo.
Sensibilidad y aumento de tamaño
Los acinos, donde se encuentran las células productoras de leche, comienzan a crecer, lo que se traduce en una sensación de plenitud y un aumento de peso del pecho. La extrema sensibilidad, que puede hacer que el roce con la ropa o las caricias sean molestas y desagradables, se debe al aumento en sangre de los estrógenos, un grupo de hormonas que fomentan la proliferación celular en la glándula durante el embarazo.
Secreción de calostro
Semanas antes del nacimiento del bebé, la glándula mamaria ya segrega precalostro. Es posible observar pequeñas gotas amarillas o anaranjadas, muy densas y espesas, al manipular el pezón. Esta es la primera etapa de la lactancia, conocida como lactogénesis I, y su aparición es un hecho totalmente fisiológico e indoloro que no determina nada sobre el embarazo.
También es posible que aparezcan placas de tejido seco sobre el pezón, totalmente indoloras y que se retiran con facilidad al ducharse. Estas costras no son más que restos de calostro seco y pueden dejarse o limpiarse suavemente.
Cómo cambian tus senos en el embarazo | Maternar.co
Posibles problemas y afecciones de las mamas
Aunque la mayoría de los cambios mamarios durante el embarazo son benignos, es fundamental estar atenta a cualquier síntoma inusual, ya que algunas afecciones requieren atención médica.
Infecciones de las glándulas de Montgomery
Sí, es posible que las glándulas de Montgomery se infecten. Si una glándula se bloquea, puede desarrollarse un quiste (pequeño bulto). Un bloqueo puede ocurrir si la sustancia cerosa que produce la glándula no se libera por completo, si se usa demasiada crema para pezones que obstruye la glándula, o si las células de la piel se acumulan en ella. Los quistes, que pueden ser dolorosos, generalmente desaparecen por sí solos. Sin embargo, si no lo hacen, pueden inflamarse e infectarse.
Absceso subareolar
Un absceso subareolar es un absceso en la glándula areolar, localizada en la mama, por debajo de la areola o más hacia abajo. Es causado por un bloqueo de las pequeñas glándulas o conductos bajo la piel de la areola, lo que ocasiona una infección. Es un problema poco común que afecta a mujeres jóvenes o de mediana edad que no están amamantando. Los factores de riesgo incluyen diabetes, perforaciones (piercing) en los pezones y tabaquismo.
Los síntomas de un absceso areolar incluyen:
- Una protuberancia sensible e hinchada por debajo del área areolar, con hinchazón y calentamiento de la piel sobre dicha área.
- Drenaje y posible pus procedente de esta protuberancia.
- Fiebre y escalofríos.
- Malestar general o fatiga.
El diagnóstico se realiza mediante un examen de las mamas, y a veces se recomienda una ecografía u otro examen imagenológico. El tratamiento implica antibióticos y, a menudo, la apertura y drenaje del tejido infectado. Esto puede hacerse en el consultorio médico o mediante una aguja estéril guiada por ultrasonido. Si el absceso reaparece, las glándulas afectadas pueden necesitar ser extirpadas quirúrgicamente.
Es importante destacar que cualquier infección mamaria en una mujer que no amamanta tiene el potencial de ser un signo de una forma poco común de cáncer, por lo que podría ser necesaria una biopsia u otros exámenes si el tratamiento convencional falla.
Espinillas en la areola
Si aparecen granitos similares a espinillas, pueden ser una inflamación de las glándulas o una espinilla real. Las espinillas suelen doler y presentar una bolita de pus, mientras que las glándulas inflamadas pueden verse blanquecinas pero no suelen doler de la misma manera. La piel de los senos es como la de cualquier otra zona y puede presentar espinillas, especialmente si se tiene piel grasa o propensa al acné. Lo ideal es no tocarlas ni apretarlas, permitiendo que desaparezcan por sí mismas debido a la sensibilidad de la zona.
Alergias o dermatitis
Si los granitos en el pezón van acompañados de picor o enrojecimiento, podría tratarse de un eccema debido a una reacción alérgica. Identificar y eliminar el causante (prenda, crema, medicamento) es clave, y se debe consultar al médico para pruebas de alergia. También podría ser urticaria, que suele desaparecer pronto.
Mastitis
Durante la lactancia, una infección más común es la mastitis, que puede causar dolor, enrojecimiento e inflamación. Las bacterias pueden ingresar al cuerpo a través de un pezón irritado o agrietado. Los síntomas incluyen fiebre, dolor de cabeza, malestar general, un bulto en la zona y secreción blanquecina y espesa por el pezón, o un absceso. Se trata con antibióticos y analgésicos.
Adenoma de la lactancia
Es la causa más común de masa mamaria en mujeres embarazadas o lactantes. Es un tumor compuesto principalmente por tejido glandular, cuya aparición se relaciona con las hormonas del embarazo. Puede ser uno o varios nódulos, que se mueven libremente, tienen bordes bien definidos y suelen ser lobulados.
Galactoceles
Son quistes que contienen líquido y se cree que surgen por el bloqueo de un conducto durante la lactancia. El primer síntoma suele ser una masa blanda. La ecografía puede confirmar el quiste, y en algunos casos se puede drenar para aliviar los síntomas. Pueden provocar infección en casos poco frecuentes.
Secreción por el pezón (no calostro normal)
Aunque la secreción de calostro es normal, algunas mujeres experimentan secreciones de sangre o de color oscuro por el pezón durante el embarazo o la lactancia. Esto puede deberse a un traumatismo o a una congestión vascular. Si bien a menudo no se encuentra nada anormal, es una situación que debe ser revisada por un ginecólogo o matrona para descartar cualquier problema subyacente, realizando una muestra para análisis o pruebas de imagen si hay sospecha de células anormales o una masa.
Cáncer de mama durante el embarazo
Es fundamental saber que el cáncer de mama puede aparecer en mujeres embarazadas y madres recientes. Cualquier síntoma inusual, como una zona irritada, un bulto, o si los síntomas de una infección no mejoran, debe ser informado al médico de inmediato. Las pruebas de imagen como la ecografía son seguras y suelen ser las indicadas para diferenciar entre quistes y nódulos sólidos, que podrían requerir una biopsia. En el caso de cáncer de mama inflamatorio, una forma agresiva pero rara, aparece primero como enrojecimiento e irritación de la piel.
Cuidados generales y cuándo consultar a un profesional de la salud
Para cuidar las glándulas de Montgomery y el pecho en general, se recomienda:
- Mantener los pezones protegidos.
- No pellizcar ni exprimir las glándulas, ya que esto puede irritarlas o provocar infecciones.
- Utilizar la talla adecuada de sostén, evitando que esté muy apretado.
- Lavar la zona con jabones de pH neutro, evitando frotar o usar jabones secantes, ya que la propia secreción de las glándulas de Montgomery tiene propiedades limpiadoras y antibacterianas.
Es crucial consultar a un profesional de la salud si:
- Notas cualquier irregularidad, como un cambio inusual en el pezón o las mamas.
- Experimentas una protuberancia dolorosa bajo el pezón o la areola.
- Tienes signos de infección en las glándulas de Montgomery (dolor, inflamación, drenaje, fiebre, dolor corporal, calor en la zona).
- Aparece cualquier masa en la mama que cause preocupación.
- Presentas secreciones del pezón que son oscuras o sanguinolentas.
- Los síntomas de mastitis o infección no mejoran con el tratamiento inicial.
Siempre es mejor ser precavida y hacer que un profesional evalúe cualquier síntoma mamario inusual durante el embarazo o en cualquier otro momento.
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