Es común que los bebés, especialmente los más pequeños, necesiten una toma durante los despertares nocturnos para volver a dormirse. Generalmente, esto comienza cuando son muy pequeños y se duermen mientras se alimentan o justo al terminar. Sin embargo, con el paso del tiempo, pueden empezar a despertarse por otros motivos, como regresiones o sobrecansancio.
En ocasiones, las familias piensan que el único motivo por el que un bebé se despierta es el hambre, lo que lleva a ofrecer el biberón como método para que vuelva a dormirse. Es crucial entender que no es lo mismo un bebé de 4 meses que uno de 18 meses en cuanto a sus necesidades alimenticias y de sueño.

El Factor del Hábito y la Calma Asociada al Biberón
Si cada vez que el bebé llora, se le ofrece un biberón (incluso si se tiene la certeza de que no tiene hambre), el bebé aprenderá que lo que lo calma es el biberón, y por lo tanto, cada vez que llore buscará el biberón para calmarse. Esta asociación puede ser muy fuerte.
Aunque nosotros pensemos que un bebé no necesita tomas nocturnas, si se le quitan los biberones de golpe, tendrá hambre real. Es como una persona adulta que no necesita comer por la noche, pero si se pone un despertador cada 3 horas y se le da algo de comer, se acostumbrará a hacerlo. Llegará un punto en el que, aunque no suene el despertador, sentirá la necesidad de comer. Si de pronto se prohíbe comer cualquier cosa, se generará un hambre real.
Es importante que su estómago se vaya acostumbrando a tomar menos alimento por la noche. Para evitar esta asociación, es fundamental dar el biberón de antes de dormir con luz, procurando que el bebé no se duerma mientras lo toma. Además, es importante que el bebé se vaya calmando con su mamá, papá o el cuidador con el que esté, para evitar que el biberón sea el único objeto de consuelo.
Diferencias entre la Alimentación al Pecho y con Biberón
A veces, los padres pueden tener la sensación de que los bebés están más tranquilos cuando toman biberón, un patrón muy habitual en su comportamiento. En ocasiones, los bebés se muestran más intranquilos en el pecho (tiran del pezón, se enganchan y se desenganchan, parecen pelearse con él), lo que puede generar dudas sobre la producción de leche. Este comportamiento, a veces, tiene que ver con los llamados baches, crisis, brotes o escalones de crecimiento, y puede resultar agotador.
Flujo y Digestión
Cuando un bebé mama del pecho, el flujo de leche es el adecuado para su correcta deglución, digestión y absorción, prácticamente sin esfuerzo y de manera natural y fisiológica. Si se ofrece un biberón con leche materna extraída, la leche sigue siendo la óptima para el bebé, pero el envase y el flujo de la leche no.
Aunque el biberón tenga una tetina de flujo lento, no les permite controlar adecuadamente la deglución y la respiración. Los bebés pueden tomar cantidades más grandes de leche en menos tiempo, en ocasiones provocando regurgitaciones. Es importante recordar que en el estómago de un bebé caben pequeñas cantidades de leche.
Si en el biberón se ofrece leche artificial o de fórmula, a la cuestión del flujo de leche se añade que la leche artificial, aunque adaptada, es leche de vaca con una composición muy diferente a la materna, lo que genera digestiones más lentas y pesadas. Esto requiere de más tiempo y de más esfuerzo del sistema digestivo, por lo que algunos bebés que toman el biberón tienden a estar menos activos, como extasiados.
Aversión al Biberón: Qué es y por qué ocurre
La aversión al biberón en los bebés es un problema común, aunque a menudo incomprendido, que puede hacer que los padres se sientan estresados y preocupados por la nutrición y el bienestar de sus hijos. Esto ocurre cuando un bebé rechaza el biberón o tiene dificultades para tomarlo, lo que le provoca ansiedad y frustración durante las comidas.
La aversión a la alimentación se produce cuando un bebé se niega regularmente a comer, ya sea con biberón, desde el pecho o alimentos sólidos. El bebé puede rechazar, llorar o resistirse a comer, aunque tenga hambre. El tipo más común es la aversión al biberón, que se produce cuando el bebé se resiste específicamente a alimentarse con biberón. En este caso, pueden empujar el biberón, llorar cuando lo ven venir o girar la cabeza para evitarlo.
Signos de Aversión a la Alimentación
Aunque cada bebé es diferente, existen signos que pueden indicar que tu pequeño tiene problemas para alimentarse con biberón:
- Rechazo constante al biberón o al pecho: Uno de los signos más evidentes es cuando un bebé rechaza constantemente el biberón o el pecho.
- Llanto o quejas durante la alimentación: Si tu bebé llora o se enfada cuando le ofreces el biberón o el pecho, puede ser un signo de aversión a la alimentación.
- Patrones alimentarios inconsistentes: Los bebés con aversión a la alimentación pueden comer bien un día y rechazar la comida al día siguiente.
- Alimentaciones cortas o interrumpidas: Es posible que el bebé empiece a alimentarse, pero se aleje rápidamente o deje de hacerlo a los pocos minutos.
- Ampliación del horario de comidas: Si una toma normal y corta se convierte en una batalla larga y prolongada para conseguir que el bebé tome algo, es un indicio suficiente.
Aunque algunos altibajos en la alimentación son normales, ver estos comportamientos con regularidad significa que ha llegado el momento de hablar con tu médico.
Posibles Causas de la Aversión al Biberón
Todos los padres se preocupan cuando su bebé empieza a rechazar el biberón. Las causas pueden ser diversas:
- Condiciones médicas: Problemas comunes como el reflujo gastroesofágico (GERD), las alergias alimentarias o las infecciones (como una infección de oído que causa dolor al succionar) pueden causar molestias durante la alimentación, lo que provoca una aversión al biberón.
- Experiencias negativas pasadas: La alimentación forzada o los atragantamientos pueden contribuir a la aversión al biberón.
- Cambios en el desarrollo: A medida que crecen, los bebés experimentan diversos cambios que pueden afectar temporalmente su comportamiento alimentario. Por ejemplo, la dentición puede hacer que chupar el biberón les resulte incómodo.
- Sensibilidades sensoriales: Algunos bebés tienen sensibilidades acentuadas que hacen que ciertas texturas, temperaturas o sabores les resulten abrumadores.
- Presión o ansiedad de los padres: La presión o la ansiedad de los padres a la hora de alimentar al bebé pueden crear, sin quererlo, un ambiente estresante para él.
- Falta de hambre real: A veces, la aversión al biberón puede surgir simplemente porque el bebé realmente no tiene hambre en el momento de la toma.
- Transición del pecho al biberón: Cambiar del pecho al biberón puede ser complicado para algunos bebés. Si lo has amamantado, es posible que tu bebé prefiera el contacto y la experiencia emocional de la lactancia, y que rechace el biberón porque le resulta extraño o incómodo.
- Flujo de la tetina: Si el flujo es demasiado rápido, el bebé puede sentirse abrumado y rechazar el biberón. Si es demasiado lento, puede frustrarse.
- Sabor o temperatura de la leche: El sabor puede variar si se usa leche de fórmula o leche materna descongelada. La temperatura del biberón también es clave; debe ser tibia, similar a la temperatura corporal.
- Ambiente: Un ambiente con mucha luz, ruidos o distracciones puede hacer que el bebé se sienta incómodo o se distraiga, rechazando la toma.
- Aromas o sabores inusuales: Cambios en el olor de la madre (jabón, perfume) o en el sabor de la leche (por dieta o ejercicio materno, que puede hacer la leche más salada) pueden influir.
- Dolor o molestia en la boca: Además de la dentición, la candidiasis oral o un herpes labial pueden causar dolor.
- Enfermedad: Un bebé enfermo puede perder interés en la alimentación.
- Reducción del suministro de leche: Si el suministro de leche materna ha disminuido, el bebé puede rechazar el pecho o frustrarse al no obtener la cantidad deseada.

Crisis de Lactancia: Cambios en el Comportamiento del Bebé al Pecho
Si tu bebé pide pecho con más frecuencia, está inquieto o parece insatisfecho, puede tratarse de una crisis de lactancia. Son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia, y es fácil que esto desconcierte a los padres, haciendo pensar que algo va mal, que no hay suficiente leche y que el bebé se queda con hambre. Nada más lejos de la realidad.
La causa de una crisis de lactancia es un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que se está produciendo, algo normal si tu bebé está creciendo y desarrollándose correctamente. La lactancia funciona por oferta-demanda: cuando el bebé aumenta las tomas, el cuerpo de la madre recibe la señal para producir más leche. Las crisis suelen coincidir con picos de crecimiento o saltos evolutivos.
Tipos Comunes de Crisis de Lactancia
Suelen haber tres crisis principales durante la etapa de la lactancia, que coinciden con etapas por las que normalmente pasan todos los bebés:
- Primera Crisis (2-3 semanas, 15-20 días): Tu bebé necesita comer más, por eso aumenta su demanda de leche materna. Puede que no quiera soltar el pecho o que pida mamar cada media hora. Solo se calma mientras está mamando. Ocurre un aumento brusco de demanda.
- Segunda Crisis (6-8 semanas, 1.5 meses): Tu bebé puede parecer incómodo al mamar: agarra el pecho, lo estira, lo suelta, arquea la espalda o estira las piernas. Esto suele deberse a que su sistema digestivo ha madurado y tu leche materna se está adaptando a sus nuevas necesidades. Ese cambio también puede modificar ligeramente el sabor de la leche, y algunos bebés reaccionan mostrando incomodidad. Se requiere un ajuste fino de la producción.
- Tercera Crisis (hacia los 3 meses): Tu bebé empieza a hacer tomas mucho más cortas de lo habitual: se distrae con facilidad ante cualquier ruido o movimiento, e incluso puede molestarse si le ofreces el pecho con demasiada frecuencia. Ahora tiene más fuerza y destreza al succionar, por lo que en pocos minutos es capaz de vaciar el pecho. Come más cantidad, pero en menos tiempo.
Cuando el bebé alcanza los 4 meses de edad, es posible que los despertares nocturnos sean más frecuentes y en las tomas se muestre más inquieto. La duración de estas crisis suele ser de 24-72 horas, a veces unos días más. Son situaciones que no se pueden evitar, pero sí se puede actuar en consecuencia.
Crisis de lactancia (Brotes de crecimiento)
Consejos Durante las Crisis de Lactancia
- Ofrece el pecho en un ambiente tranquilo o en semioscuridad: La curiosidad distrae al bebé, especialmente en la crisis de los 3 meses.
- Paciencia y contacto piel con piel: Especialmente si se trata de una huelga de lactancia (rechazo brusco al pecho por un factor puntual como estrés, cambios o congestión). Ofrecer sin presión es clave.
- Revisa la técnica de agarre: Asegúrate de que la boca del bebé esté bien abierta, el labio evertido y la barbilla pegada al pecho. La introducción de tetinas o la separación pueden disminuir la estimulación y afectar la producción.
- Amamanta a demanda: Empieza por un pecho y, si el bebé lo pide, ofrece el segundo.
- Extrae leche si es necesario: Para evitar la congestión y mantener el suministro de leche, extráete leche con la misma frecuencia con la que solías amamantar a tu bebé. Puedes alimentarlo con la leche extraída usando una cuchara, un gotero o un biberón.
Estrategias para Ayudar al Bebé a Aceptar el Biberón
La lactancia materna es el mejor alimento para tu bebé, pero cuando esta no es posible o se decide complementar, la leche en fórmula es el sustituto adecuado. Sin embargo, muchos bebés no aceptan el biberón de primeras. Es importante entender que el proceso de adaptación requiere tiempo y, en ocasiones, aplicar ciertas estrategias. La toma del biberón requiere un proceso de adaptación para el pequeño y no podemos esperar que lo acepte de inmediato. Es posible que tarde unos días en adaptarse, por lo que tendrás que ser paciente y cuidadoso.
Ten en cuenta que cada bebé tiene un ritmo y que unos aceptarán el uso del biberón antes que otros. No lo compares con otros bebés.
Ambiente y Momento de la Toma
- Crear un entorno tranquilo y constante: Busca un espacio alejado de luces brillantes y ruidos fuertes. Los sonidos suaves de fondo o un ruido blanco suave pueden ayudar a crear un ambiente relajado.
- Momento oportuno: Intenta ofrecerle el biberón cuando tu bebé tenga hambre, pero no esté hambriento; atrápalo en ese estado de calma y alerta. No es recomendable esperar hasta que tenga mucha hambre pensando que así lo aceptará, pues esto puede generar aún más frustración en el pequeño. Expertos en salud infantil señalan que "ningún infante come cada tres horas ni cada dos; siempre han comido cuando tienen hambre". Es importante no despertar a un bebé porque "es la hora" de comer si no muestra signos de hambre. Los signos precoces de hambre incluyen balbuceos, lamerse la mano y algunos pataleos. Si al bebé se le deja llorar por mucho tiempo, será más difícil que acepte el seno materno o el biberón.
- No forzar al bebé: Es importante no perder la paciencia y no forzar al bebé. Si el bebé está frustrado, para y vuelve a intentarlo más tarde.
Técnica y Accesorios
- Temperatura adecuada de la leche: Los bebés son sensibles a la temperatura de la leche, a menudo la prefieren cerca de la temperatura corporal, igual que la leche materna. Un calentador de biberones inteligente puede ser útil para asegurar la temperatura ideal.
- Posición y comodidad: La posición y comodidad durante la toma pueden influir significativamente en la aceptación del biberón. Siéntate cómodamente con la espalda apoyada y la cabeza del bebé ligeramente elevada por encima de su cuerpo y mirando hacia ti. Evita que el bebé luche contra la gravedad.
- Probar distintos tipos de biberón y tetina: La tetina puede ser uno de los motivos por los cuales el bebé no acepta el biberón. Es recomendable elegir una tetina con una textura y un tamaño similar al del chupete. Mientras que a algunos les irá bien una tetina de tacto y flujo similares a los del pecho, a otros les irá mejor algo completamente distinto.
- Dejar que el bebé explore: El bebé tiene que acostumbrarse al biberón, de ahí que se recomiende dejarle jugar con la tetina y con el biberón. No fuerces al pequeño a comer directamente y deja que explore el nuevo accesorio a su ritmo.
- Alimentación con biberón progresiva: Sujeta el biberón en posición horizontal, para que el bebé extraiga la leche de forma activa en lugar de dejar que fluya libremente, dándole más control del proceso.
- Método de "cambiar e intercambiar": Si ofreces lactancia mixta, empieza amamantando a tu bebé y, a mitad de la toma, pasa lentamente al biberón cuando esté tranquilo y succione bien. Esta técnica ayuda al bebé a asociar el biberón con la comodidad de la lactancia.
Quién ofrece el biberón y otras consideraciones
- Que otra persona ofrezca el biberón: Si el bebé está acostumbrado a que la madre lo alimente, podría rechazar el biberón al percibir su olor y preferir el pecho. En los primeros biberones, es una buena idea que no los dé la madre, sino otra persona, como el padre.
- Consistencia: No realices cambios sin antes haber probado en varias ocasiones la misma técnica; solo así sabrás qué no ha funcionado y podrás desecharlo tras haberlo probado varias veces.
- Considerar cambiar la leche de fórmula: Siempre bajo la supervisión del pediatra, cambiar la marca de leche puede ser una opción si el bebé no la acepta bien.
- Pasar directamente al vaso de entrenamiento: Si ninguna de las recomendaciones anteriores funciona, el pediatra puede evaluar la alternativa de pasar directamente al vaso de entrenamiento.

Cuándo Buscar Ayuda Profesional
Si la aversión al biberón persiste a pesar de estas estrategias, o si hay preocupación por la ingesta de alimento del bebé, es crucial consultar a un profesional. Un recién nacido que no quiera mamar debe ser examinado por un pediatra para descartar cualquier problema de salud, como dolor persistente, lesiones, reflujo ácido, alergias alimentarias, infecciones de oído o baja ganancia de peso.
Un especialista en alimentación pediátrica o un asesor en lactancia (IBCLC) pueden observar tu rutina de alimentación y ofrecer sugerencias personalizadas basadas en las necesidades y comportamientos específicos de tu bebé. Una IBCLC es una profesional con certificación internacional en lactancia materna, otorgada tras formación, práctica clínica y un examen del International Board of Lactation Consultant Examiners (IBLCE). Puedes buscar en los listados oficiales del IBLCE/ILCA o en asociaciones locales de lactancia.
Recuerda que cada bebé es diferente y el proceso puede llevar tiempo. Haz que las tomas sean lo más tranquilas posible y celebra incluso los pequeños logros. El rechazo al biberón es una etapa común que, aunque puede parecer complicada, tiene remedio.