La enfermedad de membrana hialina (EMH), también conocida como síndrome de distrés respiratorio (SDR) del recién nacido, es una patología pulmonar grave y progresiva que afecta principalmente a los neonatos prematuros. Representa una de las principales causas de morbilidad y mortalidad neonatal a nivel mundial. Esta enfermedad se caracteriza por una deficiencia o disfunción del surfactante pulmonar, una sustancia crucial para la función pulmonar.

¿Qué es la Enfermedad de Membrana Hialina y a quién afecta?
La EMH es un cuadro de dificultad respiratoria grave y progresiva que se produce fundamentalmente en recién nacidos prematuros. Es debido a que los pulmones de estos neonatos no están completamente maduros. Se presenta aproximadamente en el 5 a 10 % de los niños nacidos antes del término del embarazo, siendo más frecuente a mayor prematuridad. Epidemiológicamente, la EMH afecta aproximadamente al 60% de los neonatos con menos de 28 semanas de gestación y a un porcentaje menor pero significativo en prematuros de entre 28 y 37 semanas. La incidencia disminuye conforme aumenta la edad gestacional debido a la maduración pulmonar.
Fisiopatología: ¿Por qué se produce la EMH?
La enfermedad es producida por la falta o déficit de surfactante. El surfactante pulmonar es una sustancia tensoactiva, compuesta básicamente por un complejo de lipoproteínas, producida en forma natural por los neumocitos tipo II del epitelio alveolar. El 70% de la parte lipídica la forma la fosfatidilcolina, y contiene proteínas como la SP-B y la SP-D. Su función principal es disminuir la tensión superficial en la interfase aire-líquido del alvéolo, evitando el colapso pulmonar durante la espiración y permitiendo que los alvéolos se abran y cierren en cada respiración.
La producción de surfactante comienza en el tercer trimestre del embarazo, pero no será hasta el final de la fase canalicular (alrededor de las 22 semanas de gestación) cuando el desarrollo pulmonar y el sistema del surfactante sean completamente efectivos. Por este motivo, los recién nacidos por debajo de la semana 34 (y en ocasiones incluso hasta la 36 semanas) son susceptibles de presentar déficit de surfactante pulmonar, lo que constituye el origen de la EMH. La deficiencia de surfactante conduce a un aumento de la tensión superficial alveolar, provocando atelectasias, disminución de la capacidad pulmonar y alteraciones en el intercambio gaseoso. Esto ocasiona la formación de membranas hialinas, compuestas por fibrina y restos celulares, que recubren los alvéolos y dificultan aún más la oxigenación, produciendo distrés respiratorio, hipoxemia e hipercapnia.

Manifestaciones Clínicas y Diagnóstico de la EMH
Generalmente, los signos y síntomas aparecen inmediatamente tras el parto y su evolución es progresiva. Clínicamente, se aprecia un recién nacido prematuro con respiración dificultosa a los pocos minutos de nacer, presentando:
- Frecuencia respiratoria alta (taquipnea)
- Retracción de musculatura torácica (tiraje intercostal)
- Coloración azulada de piel y mucosas (cianosis)
- Quejido al respirar (quejido espiratorio)
El diagnóstico se confirma mediante diversos exámenes:
- Radiografía de tórax: Muestra que los pulmones tienen una apariencia de «vidrio molido» o «vidrio esmerilado», lo cual es un patrón característico de la enfermedad.
- Exámenes de gases en sangre arterial: Ayudan a confirmar el diagnóstico evaluando la oxigenación y el equilibrio ácido-base.
- Ecocardiografía: Algunas veces se utiliza para descartar problemas cardíacos que pueden causar síntomas similares al síndrome de dificultad respiratoria.
Prevención de la Enfermedad de Membrana Hialina
La medida más efectiva para prevenir la EMH es la prevención del parto antes de término, para lo cual un control adecuado del embarazo es fundamental. En aquellas madres en que ya no es posible frenar un parto prematuro, la administración de corticoides prenatales, al menos 24 horas antes del parto, ha demostrado ser una terapia efectiva en la prevención de la EMH, puesto que ayuda a la maduración del pulmón fetal y reduce significativamente la incidencia y gravedad de la enfermedad.
Tratamiento de la Enfermedad de Membrana Hialina
Los niños que desarrollan una EMH requieren cuidados especiales y monitorización continua en una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN). El diagnóstico precoz y el manejo adecuado son cruciales para mejorar la supervivencia y reducir complicaciones como la displasia broncopulmonar y la hemorragia intraventricular.
El tratamiento incluye:
- Oxigenoterapia: Administración de oxígeno para mantener una oxigenación adecuada.
- Soporte ventilatorio:
- A los recién nacidos con síntomas moderados se les administra presión positiva continua en la vía aérea (CPAP).
- Aquellos con sintomatología más severa requerirán conexión a un ventilador artificial, el que ayuda la respiración del niño durante el período de mayor gravedad. Complementariamente, se emplean técnicas de soporte ventilatorio no invasivo y, en casos graves, ventilación mecánica.
- Administración de surfactante exógeno: Se administra surfactante artificial a través de un tubo endotraqueal, el que disminuye el colapso pulmonar característico de estos pacientes.
Pese a que el pronóstico de estos niños ha mejorado significativamente con el cuidado intensivo neonatal y terapias específicas, la EMH sigue siendo una de las principales causas de mortalidad neonatal. En el largo plazo, los sobrevivientes pueden desarrollar complicaciones como consecuencia de la toxicidad del oxígeno y de las altas presiones de ventilación mecánica, y generalmente tienen mayor frecuencia de enfermedades respiratorias durante los primeros años de vida.
Aplicación de surfactante método LISA
El Surfactante Pulmonar: Principios Generales y Tipos
El tratamiento con surfactante ha revolucionado el cuidado respiratorio de estos pacientes desde su introducción en el año 1980. Ha contribuido, conjuntamente con la maduración prenatal del pulmón con corticoides y los avances en la asistencia respiratoria, al aumento de la supervivencia de los recién nacidos prematuros. Actualmente, la administración de surfactante se considera un tratamiento seguro y eficaz, ya sea dado de forma profiláctica o en estrategia de rescate, en los recién nacidos con alto riesgo de desarrollar un SDR.
Se han desarrollado diferentes preparados comerciales que difieren en su composición y resultados clínicos:
- Surfactantes sintéticos: Fueron los primeros en aparecer en el mercado. Por ejemplo, Colfosceril (Exosurf®), compuesto exclusivamente por dipalmitoilfosfatidilcolina, actualmente ha desaparecido. Posteriormente se comercializó lucinactant (Surfaxin®), que incluyó en su composición un péptido que simula la acción de la SP-B.
- Surfactantes naturales: Se clasifican en aquellos compuestos por extracto de pulmón triturado bovino (beractant, Survanta®) o porcino (poractant, Curosurf®) y los derivados de lavado broncoalveolar bovino (calfactant, Infasurf®).
Los tratamientos con surfactantes naturales tienen ciertas ventajas sobre la primera generación de surfactantes sintéticos, como una acción de inicio más precoz y una mayor reducción en el número de fallecimientos y neumotórax. En la actualidad, los surfactantes naturales son el tratamiento de elección para el SDR del recién nacido prematuro (SDRPRM) y son los únicos disponibles en Europa. Algunos estudios indican una mejoría más rápida en la oxigenación, menor necesidad de retratamientos y una menor mortalidad a favor del poractant alfa cuando es comparado con otros surfactantes naturales, como el beractant. La Academia Americana de Pediatría, sin embargo, concluye que no está claro que existan diferencias significativas en el seguimiento clínico entre los diferentes productos de surfactante natural.
Indicaciones del Surfactante Exógeno
La principal indicación terapéutica del surfactante pulmonar es el SDR del recién nacido prematuro (SDRPRM), siendo un estándar de tratamiento indiscutible que reduce el riesgo de neumotórax, enfermedad pulmonar intersticial, la necesidad de ventilación mecánica y la muerte neonatal.
Puede ser eficaz también en otras patologías agudas respiratorias que ocasionan su inactivación, insuficiencia o disfunción transitoria:
- Síndrome de aspiración de meconio (SAM): Se ha descrito una mejora en la oxigenación y menor necesidad de ECMO. Se recomienda en formas graves de SAM, con índices de oxigenación > 15, lo más precoz posible (idealmente antes de las 6 horas de vida).
- Hemorragia pulmonar: Aunque no hay ensayos clínicos controlados, estudios observacionales sugieren mejoría en las necesidades de oxígeno suplementario.
- Neumonía y sepsis: En el contexto inflamatorio de las infecciones (especialmente por Pseudomonas, virus respiratorio sincitial y estreptococo del grupo B), se produce una alteración de la tensión superficial en el alvéolo. El tratamiento con surfactante ha mejorado la oxigenación y disminuido la necesidad de ECMO en estos casos.
- Otras indicaciones: Su uso se ha extendido a otras causas de distrés respiratorio, como la hernia diafragmática y la hipertensión pulmonar persistente.
Administración y Dosificación del Surfactante
El surfactante necesita ser administrado directamente en el interior del pulmón. Su administración puede realizarse de manera invasiva o no invasiva.
Administración Invasiva
Precisa de la colocación de un tubo endotraqueal para la instilación del surfactante. Actualmente, se preconiza el uso de la CPAP precoz desde el nacimiento y la administración de surfactante en caso necesario, seguido de extubación lo más precoz posible, base del método INSURE: intubación-surfactante-extubación rápida a CPAP. Esta técnica ha demostrado una disminución de la necesidad de ventilación mecánica.
Administración No Invasiva
Consiste en la administración de surfactante sin intubación mientras el paciente respira de forma espontánea:
- Administración nebulizada: Es una alternativa que aún requiere más investigación y solución de problemas técnicos.
- Administración sin intubación: A través de una fina sonda endotraqueal o un catéter rígido durante la respiración espontánea con soporte ventilatorio no invasivo. Precisa de laringoscopia y puede ser traumática en prematuros activos.
- Administración orofaríngea: En los últimos años, se han explorado vías alternativas como la administración orofaríngea o a través del uso de una mascarilla laríngea.
La dosificación del surfactante depende del preparado comercial. Las recomendaciones del Consenso Europeo proponen utilizar poractant alfa a una dosis de 200 mg/kg, considerándola mejor que una dosis de 100 mg/kg del mismo producto o de beractant. La revisión sistemática por Soll y Eren indica una reducción en las necesidades de soporte ventilatorio y en la incidencia de neumotórax, y una tendencia hacia la disminución de la mortalidad cuando se usan múltiples dosis en el tratamiento de la insuficiencia respiratoria refractaria. El régimen de administración típico es hasta 3 dosis separadas en 12 horas mientras persistan las necesidades de oxígeno suplementario. Todos los surfactantes se conservan refrigerados entre 2-8°C y deben calentarse a temperatura ambiente previo a su administración.
Dado que la distribución pulmonar de surfactante depende básicamente de la gravedad, se recomienda mantener al paciente en posición supino horizontal, con la cabeza centrada en línea media, e instilar el surfactante en bolo lento (aproximadamente durante 1 minuto). En el paciente intubado, el uso de tubos endotraqueales de doble luz ha demostrado su seguridad y eficacia, reduciendo los episodios de hipoxia y bradicardia asociados a la administración.
Profilaxis vs. Rescate en la Administración de Surfactante
Un metaanálisis de Cochrane Review en 2001 mostró una disminución en la incidencia de escape aéreo y mortalidad cuando el surfactante era administrado de forma temprana, bien de forma profiláctica (< 30 min de vida) o bien en forma de rescate precoz (<2 horas de vida en pacientes sintomáticos). Los resultados más significativos se encontraron en recién nacidos prematuros <30 semanas que precisaron soporte con ventilación mecánica invasiva al nacimiento.
Sin embargo, con el aumento de la administración de corticoides prenatales y el uso generalizado de CPAP en sala de partos, muchos recién nacidos prematuros pueden ser tratados sin recurrir a la intubación endotraqueal hasta que desarrollen una clínica evidente de EMH. La estabilización inicial con CPAP y la administración de surfactante de rescate, si es necesario, es tan segura y eficaz como la intubación, ventilación mecánica y administración de surfactante inmediatamente después del nacimiento. La decisión sobre la estrategia de manejo respiratorio precoz puede venir determinada por la identificación de la población de riesgo, como recién nacidos prematuros extremos que no hayan recibido corticoides prenatales.
Efectos Adversos del Tratamiento con Surfactante
A pesar de sus beneficios, la administración de surfactante puede tener efectos adversos:
- Obstrucción de la vía aérea: Es más común con preparados de mayor volumen, pudiendo provocar desaturación y/o bradicardia. En ocasiones, se observa parte del surfactante refluir a través del tubo endotraqueal.
- Alteración en el flujo cerebral: La administración de surfactante en el contexto de distrés respiratorio produce un aumento en la velocidad media del flujo sanguíneo en la arterial cerebral media, que se mantiene hasta 45 minutos posteriores a su administración. La instilación lenta y con menores volúmenes se ha sugerido como posible estrategia para minimizar estos cambios hemodinámicos.
El Papel Fundamental de la Enfermería Neonatal
El personal de Enfermería desempeña un papel crucial en el monitoreo continuo del neonato con EMH, siendo esencial para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los recién nacidos afectados. Sus funciones incluyen:
- Monitorización respiratoria constante: Control de signos vitales y aplicación de protocolos de cuidados específicos para identificar signos de deterioro.
- Manejo de equipos de soporte: Administración adecuada de surfactante y soporte ventilatorio.
- Control térmico y prevención de infecciones.
- Apoyo emocional y educación a los padres: La enfermera actúa como vínculo comunicativo con la familia, brindando información, apoyo y educación sobre la enfermedad y los cuidados necesarios. La educación familiar es indispensable para favorecer la comprensión del proceso y la colaboración en el cuidado del neonato.
- Colaboración en la prevención: La enfermera colabora activamente en la prevención del SDR mediante la promoción del uso de corticoides prenatales en embarazos con riesgo de parto prematuro.
El conocimiento actualizado y la intervención especializada de Enfermería son esenciales para contribuir a una atención integral que disminuya la morbimortalidad y mejore el desarrollo posterior del neonato. La intervención temprana y la vigilancia continua permiten una rápida respuesta ante cualquier complicación, mejorando la supervivencia y reduciendo secuelas. Por ello, la formación continua del personal de Enfermería es clave para mantener altos estándares de cuidado y adaptarse a las innovaciones terapéuticas, garantizando un cuidado humanizado y basado en la evidencia científica actual.

Recomendaciones Clave
- La administración de surfactante es segura y eficaz como tratamiento de elección en el recién nacido prematuro con SDR.
- Puede ser eficaz en otras patologías agudas respiratorias.
- La estrategia terapéutica de rescate precoz es la más indicada.
- La sonda endotraqueal de doble luz, así como las técnicas no invasivas, son formas de administraciones seguras y efectivas.
- Una dosis inicial entre 100-200 mg/kg (según el tipo de surfactante), con un máximo de 3 dosis según evolución del paciente, es el régimen más indicado.