La lactancia materna es el alimento ideal y exclusivo durante los primeros seis meses de vida del niño, adaptándose a sus necesidades y colaborando con su sistema inmunológico. Siempre está disponible y previene enfermedades cardiovasculares tanto en la madre como en el bebé. La decisión sobre cómo alimentar al recién nacido es personal de cada madre, al igual que la elección de su dieta durante este periodo.
Durante la lactancia, es normal que surjan dudas sobre qué alimentos y bebidas son seguros. Después de un embarazo, el organismo de una mujer se encuentra en un proceso de readaptación y es común que el cuerpo demande ciertas comidas o bebidas que se evitaron durante los nueve meses de gestación. Sin embargo, es crucial diferenciar hasta qué punto una madre que amamanta puede satisfacer sus antojos sin afectar al bebé.
Importancia de la Nutrición Materna y la Composición de la Leche
La leche materna debe garantizar una correcta nutrición al bebé tras el parto, siendo su alimento y fuente de hidratación exclusiva hasta los seis meses. Existe una relación entre el estado nutritivo de la madre lactante y la composición de la leche, lo que puede condicionar el aporte de nutrientes al bebé y su salud. El cuerpo humano es tan sorprendente que, aunque una madre no se alimente de forma óptima, la leche materna seguirá siendo excelente para su bebé, priorizando siempre sus necesidades nutricionales e inmunológicas.
Sin embargo, para la salud de la madre, se recomienda una alimentación equilibrada y balanceada. Los requerimientos nutricionales de la mujer se encuentran aumentados durante la lactancia, con un gasto calórico extra de alrededor de 500 calorías adicionales por día. Por ello, se sugiere mantener un peso saludable y una alimentación equilibrada, consumiendo abundante fruta, verdura, cereales integrales, proteínas y alimentos ricos en calcio.
Es importante considerar que no solo la comida afecta el organismo humano, sino también los medicamentos que pueden tomarse. Si una madre necesita medicación durante el embarazo o tras el parto, debe consultar con su médico de cabecera, ya que no todos los fármacos pasan a la leche y, en general, pueden ofrecerse alternativas si el fármaco elegido conlleva algún riesgo.
Bebidas y Lactancia Materna
La hidratación principal de la madre lactante debería ser el agua. No obstante, surge la pregunta sobre otras bebidas como el café, el té, las bebidas energéticas, las bebidas alcohólicas o las bebidas de cola.
Cafeína
¿Se puede tomar alcohol y café en la lactancia? ¡Entérate! - Dr. Carrera - Pediatra
La cafeína se excreta por la leche materna. Aunque su cantidad en la leche suele ser baja, si la madre lactante consume cantidades importantes de bebidas con cafeína, se ha observado irritabilidad, hiperactividad y patrones anormales en el ritmo del sueño en los bebés. La cafeína es una trimetilxantina, estimulante del sistema nervioso central, presente en infusiones (café, té, mate, guaraná), cacao/chocolate, y bebidas de cola y energizantes.
El consumo moderado de café no produce niveles significativos de cafeína en plasma u orina de los lactantes, pudiendo ser indetectables o por debajo de los niveles terapéuticos en el periodo neonatal. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluye que hasta 200 mg de cafeína en dosis única (equivalente a 3 mg/kg de peso) no presentan problemas de seguridad para la población adulta sana general. Esto equivaldría aproximadamente a una o dos tazas de café al día, o dos litros de Coca-Cola.
Mito: La mujer que está amamantando no puede tomar café. La cafeína pasa a la leche materna, y su concentración variará en función del consumo. A dosis bajas no hay riesgo para el lactante. Ingestas mayores a 300 mg diarios de cafeína pueden provocar insomnio e irritabilidad en los bebés. Si se toma una taza de café por la mañana, no hay de qué preocuparse; las adictas al café tienen la opción descafeinada.
Coca-Cola y otras Bebidas con Gas
Una de las dudas más frecuentes es si se puede tomar Coca-Cola durante la lactancia. Algunas recomendaciones desaconsejan las bebidas oscuras como el café, la Coca-Cola o la Pony Malta, sugiriendo que generan problemas gastrointestinales en los bebés, como gases.
Mito: No se pueden tomar bebidas con gas. Se presupone que el gas de las bebidas pasa a la leche materna y provoca gases en los bebés. Sin embargo, el gas de las bebidas no tiene efecto alguno en la calidad de la leche. Es imposible que el gas pase a la leche materna y genere algún efecto negativo en el bebé. Esta creencia es un mito; se puede tomar agua con gas tranquilamente. Si se consumiera una cantidad excesiva de Coca-Cola, la preocupación sería la cafeína, no el gas.
Bebidas Alcohólicas
El alcohol ingerido se distribuye fácilmente a la leche humana, con una concentración similar a la del plasma. Afecta negativamente el reflejo de eyección de leche, lo que puede reducir la producción, y también puede afectar el desarrollo motor del bebé. La ingesta de alcohol es perjudicial para la madre y el bebé, por lo que su consumo debería ser ocasional.
Debe evitarse la lactancia durante un mínimo de dos horas después de la ingesta de alcohol, dependiendo de la cantidad, para minimizar la concentración en la leche materna. Organizaciones como la Academia Americana de Pediatría y la Organización Mundial de la Salud aconsejan esperar de 90 a 120 minutos después de ingerir alcohol antes de amamantar, o extraer y desechar la leche dentro de ese plazo. Si se planea tomar más de una o dos copas, se recomienda hacerlo después de que la lactancia esté establecida (aproximadamente un mes) y luego "extraer y desechar" la leche.
Beber demasiado alcohol no es recomendable durante la lactancia, ya que cambia la capacidad de la madre para estar alerta y cuidar al bebé, y es un factor de riesgo para el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).
Bebidas Energéticas

Estas bebidas son estimulantes debido a sus altas concentraciones de cafeína y taurina (4 mg por litro), y a veces vitaminas como B6, ácido pantoténico, niacina, B12 o vitamina C. Se consideran bebidas con alto contenido en cafeína aquellas que aportan más de 15 mg por 100 ml. En promedio, contienen 32 mg de cafeína/100 ml.
El Reglamento (UE) 1169/2011 obliga a incluir en su etiquetado la mención: "Contenido elevado de cafeína: no recomendado para niños ni mujeres embarazadas o en período de lactancia".
Té
El té contiene cafeína (50 a 80 mg por taza de té negro, la mitad en el verde y la cuarta parte en el blanco), teofilina y teobromina. Aunque se utiliza en algunas culturas como galactogogo, no hay pruebas científicas de su eficacia. Debido a su contenido en cafeína, tomar más de 4 a 5 tazas de té al día (> 300 mg de cafeína) puede provocar nerviosismo e irritabilidad en el lactante. Se aconseja consumirlo mínimamente durante el embarazo y la lactancia y evitar infusionarlo en teteras metálicas tradicionales por posible contaminación por metales.
Tónica
Las aguas tónicas contienen quinina (30 a 50 mg por litro), que tiene efectos antipiréticos e hipotensores, pero en dosis muy superiores a las presentes en los refrescos. La concentración de quinina está limitada por la FDA a 83 mg/L o por la EFSA a 100 mg/L, siendo muy inferior a la dosis terapéutica. Si la madre lactante tiene antecedentes de déficit de glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa, debe evitar estas bebidas, ya que se han publicado casos de crisis hemolíticas en lactantes.
Otros Mitos y Recomendaciones sobre la Dieta Materna
La lactancia genera muchos mitos. Es importante conocer las recomendaciones reales de los organismos internacionales para la alimentación de la madre.
- Mito: Hay que tomar al menos 3 litros de agua por día. El consumo de agua debe ser en función de la sed. Forzar la ingesta de agua no tiene efecto sobre la producción de leche.
- Mito: Para aumentar la producción de leche hay alimentos que se pueden ingerir como avena o cebada. Esta creencia es un mito; es más bien un efecto placebo. El único galactogogo efectivo es la succión del bebé. A mayor succión, mayor producción de leche, por ello se enfatiza la lactancia a demanda.
- Mito: Si la mamá come algunos alimentos, pueden provocarle cólicos al bebé. No hay estudios que prueben que la dieta de la madre incida en los cólicos del bebé. Aunque alimentos como brócoli, lentejas o garbanzos pueden generar gases en la madre, no hay evidencia científica concluyente de que afecten al bebé. Sí se sabe que estos alimentos pueden dar sabor a la leche materna por la presencia de aceites esenciales (excluyendo casos de alergias alimentarias, que deben ser consultados con el pediatra).
Reacciones del Bebé a la Dieta Materna
Alimentos como las legumbres, el brócoli, la coliflor o algunos productos lácteos pueden provocar irritabilidad, gases o cólicos en algunos bebés. La leche de vaca, la soja, el trigo, el maíz, la avena, los huevos, los frutos secos y los cacahuetes, el pescado y los mariscos son algunos alimentos comunes que pueden causar reacciones alérgicas. Si se cree que el bebé ha tenido una reacción, se debe llamar al médico y evitar el alimento sospechoso. Llevar un diario de lo que se come y las reacciones del bebé puede ayudar a identificar los alimentos problemáticos.
Vitaminas y Minerales
Es posible que el médico indique continuar tomando una vitamina prenatal o un suplemento. Es importante obtener suficiente yodo, un mineral esencial, durante la lactancia, tomando un suplemento de 150 microgramos al día, usando sal yodada y consumiendo alimentos ricos en yodo como marisco y productos lácteos. Las madres veganas o que no consumen pescado ni leche deben consultar a su médico para detectar una posible deficiencia de yodo.
Pescados con Alto Contenido de Mercurio
Al igual que durante el embarazo, las madres lactantes deben evitar o limitar el consumo de pescado con alto contenido de mercurio, ya que puede dañar el sistema nervioso del bebé en desarrollo.
En caso de dudas adicionales sobre la alimentación durante la lactancia, siempre se recomienda consultar con un médico o especialista de cabecera. La información aquí facilitada no sustituye en modo alguno la atención médica directa.