Recibir una camada de cachorros recién nacidos trae una inmensa alegría, pero también puede presentar desafíos únicos, especialmente cuando no hay madre presente para cuidar de ellos. En este artículo, te proporcionaremos una guía detallada sobre cómo cuidar y nutrir adecuadamente estas pequeñas criaturas vulnerables.

Preparación del Entorno para los Cachorros
Los cachorros recién nacidos pasarán sus primeras semanas en el mismo lugar en el que nacieron, por lo que es importante elegir bien el espacio a la hora de preparar el nacimiento. El espacio debe ofrecer suficiente amplitud para que la madre pueda tumbarse y estirarse completamente sin aplastar a los cachorros, y debe poder entrar y salir libremente mientras mantiene a los cachorros dentro.
El alojamiento de la hembra y su camada debe tener una humedad del 55% al 65% para evitar la deshidratación de los neonatos, pero sin que sea excesivamente alta para prevenir el crecimiento de hongos. La temperatura ambiental es crucial para los cachorros, ya que no desarrollan mecanismos de defensa corporal para regularla hasta las tres semanas de vida. Durante la primera semana, la temperatura ideal oscila entre 30ºC y 32ºC, reduciéndose a 26ºC-28ºC en la segunda semana y a 22ºC a partir de la tercera. La hipotermia puede ser fatal si no se remedia a tiempo, ya que provoca falta de actividad y la incapacidad para mamar.
Los cachorros recién nacidos nacen ciegos y sordos, con escasa movilidad hasta las tres semanas de vida, lo que los hace muy dependientes de los cuidados de la madre o, en su ausencia, de sus dueños. El área donde se crían debe estar protegida de corrientes de aire y cambios bruscos de temperatura, y es fundamental mantenerla limpia y desinfectada.
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Nutrición y Alimentación
Sin una madre, se convierte en tu responsabilidad proporcionar una nutrición adecuada a los cachorros recién nacidos. Durante las primeras semanas, opta por una fórmula de reemplazo de leche específicamente diseñada para cachorros.
Durante sus primeras semanas, los cachorros dependen exclusivamente de su madre para cubrir sus necesidades nutricionales. La lactación precisa gran cantidad de energía, por lo que la dieta de la madre resulta de vital importancia para el proceso de lactancia y afecta a la calidad de la leche que toman los cachorros. Para garantizar una nutrición adecuada, la madre debe recibir varias raciones de un alimento de calidad para cachorros a lo largo del día.
La producción de leche de la madre comienza a disminuir al cabo de un mes, pero las necesidades alimenticias de los cachorros siguen en aumento. Por ello, es recomendable aportarles alimento extra de manera paulatina a partir de la tercera semana de edad. Se pueden utilizar papillas o pienso específico para cachorros humedecido para facilitar la transición.
La alimentación con biberón debe realizarse cada dos o tres horas, incluso durante la noche. Es crucial preparar pequeñas cantidades de leche para que no se eche a perder y administrarla a temperatura corporal. Si un cachorro no succiona del biberón, se debe acudir al veterinario inmediatamente. El primer alimento sólido puede ser pienso para cachorros humedecido, aumentando progresivamente la cantidad de pienso y disminuyendo el líquido hasta las 6-8 semanas.
El Calostro: La Primera Leche Vital
El calostro, la primera leche materna, es crucial para el sistema inmunológico del cachorro. Contiene altos niveles de anticuerpos que ayudan a proteger a los cachorros de enfermedades durante las primeras semanas de vida. Su ingesta es más efectiva dentro de las primeras 24 a 48 horas tras el nacimiento. En casos donde el calostro no está disponible, se pueden buscar alternativas comerciales que lo imiten.
Leche Maternizada: Una Alternativa Esencial
En casos donde la madre no puede amamantar, la leche maternizada es una alternativa viable. Esta leche está formulada para imitar la composición de la leche materna y proporcionar los nutrientes esenciales. Es fundamental seguir las instrucciones del fabricante para la mezcla y asegurarse de que la leche esté a la temperatura adecuada antes de ofrecerla al cachorro, administrándola con biberón o jeringa de forma segura.

Higiene y Limpieza
Mantener una higiene adecuada es crucial para la salud de los cachorros recién nacidos. Limpia suavemente su cara, patas y cuerpo con un paño cálido y húmedo después de cada alimentación. En caso de que la madre no pueda encargarse de ello, los cuidadores deberán estimular la zona abdominal y anal del cachorro con un paño húmedo para ayudarles a orinar y defecar, repitiendo el procedimiento varias veces al día.
La limpieza regular del entorno es crucial para prevenir infecciones y parásitos. Cambiar las mantas y limpiar el área donde se encuentran los cachorros frecuentemente ayuda a mantener un ambiente higiénico.
Salud y Bienestar
Pesar a los cachorros regularmente ayuda a realizar un seguimiento de su crecimiento y salud en general. Observa un aumento de peso constante en cada cachorro, ya que una caída repentina puede indicar problemas de salud. Un cachorro sano debe duplicar su peso durante los primeros diez días de vida.
Los cachorros jóvenes son propensos a enfermedades e infecciones, por lo que tendrás que vigilarlos de cerca. Las inspecciones periódicas deben detectar signos de infección o mala salud. Los cachorros son mucho más vulnerables a las pulgas y parásitos que los perros adultos, por lo que es fundamental consultar al veterinario para saber cómo y cuándo desparasitarlos.
Aunque los anticuerpos que reciben durante la lactación les ayudarán a protegerse de las enfermedades en las primeras semanas, estos desaparecen alrededor de las seis u ocho semanas, momento en el que tendrán que recibir su primera ronda de vacunas.
Señales de Alerta y Problemas Comunes
Las primeras semanas de vida son críticas, ya que se establecen las bases para su salud futura. Los cachorros son vulnerables al frío y a enfermedades que pueden ser fatales si no se detectan a tiempo. Las señales de alerta en cachorros débiles incluyen un hocico frío, incapacidad para mamar, llanto constante, cojera o tono muscular pobre, y presencia de heces en la parte trasera.
Un cachorro débil puede no acurrucarse con sus hermanos, tener incapacidad para mamar (lo que puede llevar a deshidratación e hipoglucemia), llorar constantemente (indicando malestar, hambre, frío o enfermedad), o presentar heces en la parte trasera que sugieren problemas digestivos o de movilidad.
Cuando un cachorro recién nacido no quiere comer, es fundamental actuar rápidamente. Asegurarse de que esté abrigado es el primer paso, ya que el frío puede inhibir su capacidad para mamar. Si persiste, podría ser necesario alimentarlo con leche maternizada, siguiendo las instrucciones de preparación y asegurando la temperatura adecuada.
Prevención de Enfermedades y Parásitos
La prevención de enfermedades y parásitos es una parte integral del cuidado de los cachorros. Mantener un entorno limpio, cambiar las mantas y limpiar el área regularmente reduce el riesgo de enfermedades. El control de parásitos internos es esencial, y los veterinarios pueden recomendar desparasitantes adecuados.

Socialización y Desarrollo Emocional
Establecer una rutina es esencial para el bienestar de los cachorros. Crea un horario de alimentación y sueño, asegurándote de alimentarlos cada dos o tres horas durante las primeras semanas.
Hacia la cuarta semana, los cachorros están preparados para empezar a socializar con humanos y otros perros. El periodo de socialización es la fase de desarrollo más importante de la vida de un cachorro, decisiva para el aprendizaje. Los estímulos positivos que conozcan en este periodo los registrarán como normales, ayudándoles a abordar nuevas situaciones con confianza. Los cachorros mal socializados tienden a convertirse en perros ansiosos con problemas de comportamiento.
El periodo más importante para que el cachorro aprenda a ser sociable es entre las tres y las doce primeras semanas de vida. Es importante acariciar a los cachorros a partir de los 15 días de vida, cuando abren los ojos, ya que estos contactos físicos ayudan a su adaptación. Una correcta sociabilización les ayudará a controlarse al morder, a no tener miedo a los sonidos y a relacionarse con personas y otros animales. Las experiencias que el cachorro no viva serán más difíciles de asimilar de adulto.
Junto con las vivencias con humanos y animales, el cachorro será más equilibrado si está con su madre y hermanos, como mínimo, hasta las ocho semanas de edad. De ellos aprenderá las normas para relacionarse con otros congéneres, cómo jugar, acatar la jerarquía de la manada o comunicarse.
Consulta Veterinaria
Aunque cuidar de cachorros recién nacidos sin madre puede ser desafiante, es recomendable consultar a un veterinario para obtener orientación profesional. El veterinario puede proporcionar orientación experta sobre nutrición, cuidado y prevención de enfermedades, además de realizar chequeos de salud y administrar las vacunas necesarias.
Las consultas veterinarias regulares son esenciales para el cuidado adecuado de los cachorros recién nacidos. Durante estas consultas, el veterinario puede evaluar el peso y el desarrollo de los cachorros, y administrar las vacunas cruciales para protegerlos de enfermedades contagiosas.

Cuidar de cachorros recién nacidos sin madre requiere dedicación, paciencia y atención a los detalles. Al crear un entorno cálido y seguro, replicar el cuidado de una madre y seguir rutinas adecuadas de alimentación e higiene, puedes asegurar el bienestar y la supervivencia de estos adorables pequeños. Recuerda, consultar a un veterinario para obtener orientación siempre es una decisión acertada.