La Lactancia Materna y su Impacto en la Prevención de la Respiración Bucal y Hábitos Orales Perniciosos

La lactancia materna, aunque para muchas mujeres no es posible por situaciones médicas específicas u otras cuestiones, es aconsejada por las organizaciones internacionales de pediatría y la Organización Mundial de la Salud (OMS) debido a sus múltiples ventajas tanto para el bebé como para la madre. Está comprobado que la leche materna es la forma de alimentación ideal para el ser humano en los primeros seis meses de vida, presentando beneficios nutritivos e inmunológicos. Contiene proteínas, aminoácidos esenciales y grasas con un coeficiente de absorción superior al de la leche de vaca, además de propiedades antivirales, anticuerpos, antisecretores e interferones. La lactancia materna disminuye la presencia y gravedad de estados alérgicos en el lactante, reduce la morbilidad y mortalidad, y previene la obesidad, diabetes, caries y diarreas.

Según la OMS, es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Broche et al. explican que la lactancia natural es un requisito indispensable para la supervivencia de un niño. Sin embargo, estudios en América Latina y el Caribe muestran que solo entre el 35% y el 60% de los niños continúan siendo amamantados hasta los 6 meses de edad.

Beneficios de la Lactancia Materna en el Desarrollo Orofacial

La lactancia materna es un proceso que involucra una serie de movimientos musculares que ayudan al bebé a desarrollar correctamente su boca y su sistema orofacial. El ejercicio natural que realiza el bebé al mamar del pecho fortalece la musculatura orofacial y estimula el crecimiento equilibrado del maxilar y la mandíbula. Al succionar el pecho, se favorece el crecimiento de los maxilares del bebé, preparándolos para las siguientes etapas del desarrollo. Todos los músculos faciales se fortalecen durante los intervalos de succión. La dinámica de la cadena neuromuscular relacionada con la respiración, el aparato masticatorio, la deglución y la fonación, depende del amamantamiento.

Infografía: Beneficios de la lactancia materna para el desarrollo orofacial del bebé

Además, la lactancia materna interviene en el desarrollo de la musculatura oral, la respiración y la fonación del bebé, favoreciendo una óptima salud bucodental en el futuro del recién nacido. La posición de los labios en el pezón favorece el desarrollo perioral y la posterior pronunciación de fonemas. La lactancia materna no solo debe valorarse desde un punto de vista nutricional y de filiación materno-infantil, sino también desde el punto de vista preventivo y de promoción de la salud.

Mecanismo de Acción y Crecimiento Mandibular

Al nacer, la mandíbula del bebé se posiciona distalmente respecto al maxilar superior (entre 6 a 12 mm de diferencia). La lactancia materna es el primer y más importante estímulo de desarrollo mandibular en las primeras etapas de la vida. El bebé, al iniciar el acto de mamar, introduce el pezón y parte de la areola en el interior de la boca, entre el dorso de la lengua y contra el paladar duro, haciendo un cierre hermético con los labios y descendiendo levemente el paladar blando y la mandíbula (primer movimiento de la amamantación). En un segundo movimiento de lactancia, el bebé comienza a realizar movimientos anteroposteriores con la mandíbula, oponiendo el reborde alveolar inferior contra el superior, lo que "exprime" el pezón y facilita la salida de la leche.

La amamantación estimula el crecimiento mandibular con movimientos de avance y retroceso, lo que previene el retrognatismo y se obtiene una mejor relación entre el maxilar y la mandíbula. Este enérgico trabajo muscular necesario para la extracción de la leche tiene un impacto directo o indirecto sobre el crecimiento de los huesos donde estos músculos se insertan, asegurando una maduración neurofuncional adecuada y el buen desarrollo de todo el macizo facial.

Diagrama: Movimientos de la mandíbula durante la lactancia materna

Lactancia Materna y Respiración Nasal

Un bebé que mama refuerza y mantiene el circuito de respiración nasal fisiológica, ya que puede succionar, deglutir y respirar (por la nariz) con una correcta sincronización, sin posibilidad de respirar por la boca. En el recién nacido (al igual que en los primates) la situación de la laringe es muy alta, lo que le permite la respiración y deglución simultánea. La laringe se encuentra en la parte alta de la garganta, de modo que la epiglotis cierra la tráquea de un modo estanco al beber e ingerir comida.

La respiración nasal es fundamental para el desarrollo orofacial del bebé y previene la respiración bucal desde pequeños. El hecho de respirar por la nariz hace que las fosas nasales tengan un correcto desarrollo, las cuales están íntimamente ligadas con los huesos propios del maxilar.

Respiración Bucal: Causas y Consecuencias

La respiración nasal es aquella en la que el aire ingresa por la nariz sin esfuerzo con un cierre simultáneo de la cavidad oral. Por el contrario, la respiración bucal es una condición relativamente frecuente en niños que presentan insuficiencia respiratoria nasal. Esta puede ser causada por:

  • Obstrucción funcional o anatómica: por la presencia de un obstáculo que impide el flujo normal del aire, como adenoides o cornetes hipertróficos, tabique desviado, inflamación de la mucosa o alergias.
  • Hábito: el individuo respira por la boca como consecuencia de una obstrucción anatómica o funcional previa que, a pesar de haber sido eliminada, ya se ha convertido en una costumbre.

Como consecuencia de una respiración oral, pueden observarse características faciales y dentales específicas, como el síndrome de cara larga, mordida cruzada posterior unilateral o bilateral, mordida abierta anterior, paladar alto y ojival, retrognatismo, labio superior corto e hipotónico, labio inferior hipertónico, borla del mentón hipertónica, vestibuloversión de los incisivos superiores, maxilar superior estrecho, protrusión maxilar, gingivitis crónica, incompetencia labial, incisivos inferiores lingualizados y apiñados, y un perfil convexo.

Prevención de Hábitos Bucales Perniciosos

La lactancia materna completa y exclusiva disminuye en mayor medida las posibilidades de desarrollar hábitos bucales perniciosos. Estos hábitos son costumbres o prácticas adquiridas mediante la constante repetición de un acto, que ejercen fuerzas perniciosas contra los dientes, arcos dentarios y tejidos blandos. Se consideran obstáculos o interferencias en el desarrollo orofacial y pueden causar alteraciones dentomaxilofaciales que modifican la posición de los dientes, la relación y forma de las arcadas dentarias, además de producir alteraciones en el balance neuromuscular.

Los factores que inducen la aparición de malos hábitos incluyen la obstrucción de las vías aéreas altas, la alimentación muy blanda, el uso prolongado del chupón o biberón y la falta de amamantación en tiempo y forma adecuada. La falta de función altera la forma y se relaciona con la alta prevalencia de desequilibrio muscular y la adquisición de hábitos viciosos en niños que no recibieron alimentación materna o lo hicieron por un período corto.

Estudios demuestran que la presencia de hábitos orales perniciosos se asocia con un período de amamantamiento menor de seis meses. Si un preescolar recibe una lactancia materna completa y exclusiva, disminuye en mayor medida las posibilidades de desarrollar estos hábitos.

Tipos de Hábitos Bucales Perniciosos Comunes

Los hábitos no fisiológicos orales en los niños son vías de desfogue emocional y equilibrio de estados de ansiedad, manifestándose en momentos de estrés, frustración, fatiga o aburrimiento. Entre los más frecuentes se encuentran:

  • Succión digital: Muy común en la infancia, puede causar protrusión de los incisivos superiores, retroinclinación de los incisivos inferiores, mordida abierta anterior y estrechamiento de la arcada superior.
  • Succión labial (Queilofagia): La costumbre de morder o chuparse el labio, generalmente el inferior, lo que puede influir en el desarrollo de maloclusiones y la retracción de la mandíbula.
  • Onicofagia: El hábito de morderse las uñas, frecuente en niños en edad escolar. Puede producir desviación o desgaste dentario y afectar el tejido periodontal.
  • Uso prolongado del chupón: Provoca que el niño no realice adecuadamente el movimiento de la boca, siendo un condicionante de maloclusiones Clase II división I.
  • Uso prolongado del biberón: Va íntimamente relacionado con la deglución atípica. Un niño que se alimenta con biberón utiliza por lo menos 60 veces menos energía que uno amamantado. Puede causar paladar ojival, protrusión maxilar, retrognatismo y facilita la respiración oral.
  • Deglución atípica: Se caracteriza por la interposición de la lengua entre ambas arcadas dentarias al deglutir, pudiendo causar mordida abierta anterior y posterior, y protrusión de incisivos superiores.

Malos hábitos orales

Lactancia Natural vs. Artificial

La lactancia natural del seno materno constituye el primer y más importante mecanismo natural de ortopedia funcional de los maxilares. Un complejo sistema neuromuscular se activa cada vez que el bebé lacta del pecho materno, lo cual es un gran esfuerzo que contribuye a su desarrollo.

Cuando un bebé toma biberón, la actividad neuromuscular que se produce es mínima, apenas existen movimientos anteroposteriores de la mandíbula. La estimulación de la musculatura es mínima, el bebé no satisface su necesidad de succión y, por ello, en muchos casos recurre a objetos (chupete, manta) o a sus propios dedos, lengua, mano y uñas para obtener satisfacción. La succión no nutritiva (uso de chupetes, interposición labial, succión digital o introducción de objetos o partes del cuerpo) condiciona el posicionamiento de la mandíbula y los dientes en una relación incorrecta, lo que, si persiste en el tiempo, puede derivar en una maloclusión no solo dentaria sino también ósea.

Disfunciones Orales y la Importancia de la Intervención Temprana

A veces, bebés nacidos a término y con buena salud presentan conductas o movimientos orales atípicos durante la toma. Las madres suelen reportar que el bebé rechaza el pecho, se muestra inquieto, lo coge y lo suelta, o se pone muy nervioso. Esta succión inadecuada puede transformarse rápidamente en hábitos difíciles de corregir si no se detectan y abordan en el periodo neonatal.

Las disfunciones orales pueden tener diversos orígenes o causas, como la anquiloglosia (frenillo sublingual corto) o el "síndrome de confusión del pezón" (debido a la introducción de biberones o chupetes). Estas disfunciones se clasifican en primarias y secundarias, siendo las secundarias aquellas donde el bebé modifica su patrón original de succión-deglución por factores externos negativos. Es crucial una evaluación completa de los reflejos orales, las estructuras orofaciales y la coordinación entre succión, deglución y respiración para determinar la necesidad y el tipo de intervención.

La estimulación de la cavidad oral en el recién nacido tiene como objetivo favorecer, optimizar o mejorar la función motriz oral, lograr un proceso deglutorio óptimo y coordinar la función respiratoria con la actividad deglutoria. Intervenciones profesionales como la frenectomía en casos de anquiloglosia o tratamientos de fisioterapia y osteopatía pediátrica pueden ser útiles, especialmente para dificultades derivadas de traumas durante el parto que afecten nervios craneales como el glosofaríngeo, vago o hipogloso, los cuales controlan músculos esenciales para la succión y deglución.

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