El Cordón Umbilical: Vínculo Vital para la Vida Fetal

El cordón umbilical es una estructura indispensable para el desarrollo del embarazo, un conducto flexible que une al feto con la placenta, y por tanto, con su única fuente de oxígeno y nutrientes. A través de este enlace, el feto recibe todas las sustancias nutritivas y la sangre rica en oxígeno necesarias no solo para su correcto desarrollo, sino para su propia existencia.

Esquema del cordón umbilical y sus vasos sanguíneos

¿Qué es el Cordón Umbilical y Cuál es su Estructura?

Tal y como su propio nombre indica, el cordón umbilical es un cordón o conducto flexible. Su longitud media suele ser de unos 56 cm, aunque puede variar, midiendo entre 50 y 60 cm de largo y aproximadamente 1.5 cm de diámetro. Su longitud puede variar, midiendo menos de 35 cm o más de 80 cm en algunos casos.

La composición del cordón umbilical consta de dos arterias que salen del feto en dirección a la placenta y una vena que sale de la placenta hacia el feto. Estos tres vasos sanguíneos (dos arterias y una vena umbilicales) están cubiertos y envueltos por una sustancia gelatinosa llamada gelatina de Wharton, que los protege y salvaguarda la vida del bebé en desarrollo. En ocasiones, por desgaste o falta de desarrollo, el cordón tan solo presenta dos vasos sanguíneos (una arteria y una vena umbilicales).

Formación y Desarrollo del Cordón Umbilical y la Placenta

El proceso de formación de estas estructuras vitales comienza poco después de la fecundación.

Fecundación e Implantación Embrionaria

Después de la fecundación, el embrión comienza a dividirse, pasando de una célula a dos, de dos a cuatro, y así sucesivamente. A partir del día 3 del desarrollo embrionario se empieza a formar el blastocisto, la estructura embrionaria necesaria para la implantación en el útero. Alrededor del 5º o 6º día después de la fecundación, cuando el embrión se implanta en el endometrio, se distinguen dos capas claras:

  • Trofoblasto: Esta capa dará lugar a la placenta y al cordón umbilical. Las células que forman el trofoblasto se diferenciarán durante la segunda semana de embarazo en dos capas: una interna (citotrofoblasto) y otra externa (sincitiotrofoblasto).
  • Masa celular interna: De aquí derivarán todos los tejidos que formarán el embrión.

Para que tenga lugar la implantación del embrión, el sincitiotrofoblasto se encarga de digerir el endometrio mediante enzimas proteolíticas, rompiendo los vasos sanguíneos del endometrio y produciendo una rápida invasión.

Desarrollo del Corion y la Placenta

Una vez completada la implantación embrionaria, los vasos sanguíneos de la madre quedarán totalmente conectados con el sincitiotrofoblasto. Esta unión de vasos entre el embrión, la madre y el sincitiotrofoblasto dará lugar a una estructura llamada corion. Esta estructura, junto con la pared mucosa del útero, formará la placenta, estableciendo una circulación útero-placentaria gracias a la formación de vellosidades profundas que se ramifican.

La placenta es un órgano redondeado que suele medir alrededor de 22 cm de diámetro y tiene un grosor de 2,5 cm, con un peso aproximado de 500 gramos. En ella se distinguen una superficie fetal o placa coriónica y otra materna o placa basal.

Funciones de la Placenta

La placenta es crucial para:

  • Aportar oxígeno y nutrientes al bebé a lo largo de su desarrollo.
  • Eliminar los productos de desecho del feto y el dióxido de carbono hacia el sistema circulatorio de la madre para su eliminación.
  • Actuar como filtro, ofreciendo protección al feto frente a posibles agentes dañinos presentes en la sangre materna.
  • Sintetizar hormonas y factores de crecimiento fundamentales para el metabolismo del bebé y de la madre, como la gonadotropina coriónica (beta hCG), estrógenos, progesterona, relaxina y el lactógeno placentario.
Diagrama de la formación de la placenta y el cordón umbilical

Origen del Cordón Umbilical

Para conectar el embrión y la envoltura trofoblástica se forma el denominado pedículo de fijación, que se convertirá posteriormente en el cordón umbilical. El cordón comienza a desarrollarse en la semana 5 del embarazo. Entre las semanas 7 y 9, se forma completamente y alcanza su funcionalidad plena al final del primer trimestre. La formación de la placenta y del cordón umbilical tiene lugar al mismo tiempo, donde la unión de los capilares placentarios formará los tres vasos sanguíneos que componen el cordón umbilical.

La Circulación Fetal a través del Cordón Umbilical

El cordón umbilical es el principal vínculo fisiológico entre el bebé y la madre, y a través de él, se transportan nutrientes esenciales y oxígeno. Es importante destacar que no existe intercambio directo de sangre entre la madre y el embrión; todo se realiza a través del corion y el cordón umbilical mediante una membrana que permite el intercambio.

Durante el embarazo, el sistema circulatorio fetal es extraordinario y funciona de manera diferente a como lo hará después del nacimiento, utilizando derivaciones para sortear órganos que aún no están completamente desarrollados, como los pulmones y el hígado.

Infografía del sistema circulatorio fetal con los shunts (foramen oval, ductus arteriosus, ductus venoso)

Funcionamiento del Sistema Circulatorio Fetal

La sangre enriquecida con oxígeno y nutrientes de la madre se transfiere al feto mediante la placenta. Esta sangre fluye a través de la vena umbilical hasta el hígado fetal. Allí, la mayor parte de esta sangre pasa a través del ductus venoso (una derivación) hacia la vena cava inferior, una vena principal conectada al corazón.

Una vez en el corazón fetal, la sangre ingresa a la aurícula derecha. La mayor parte de esta sangre fluye a través del foramen oval (otra derivación) directamente a la aurícula izquierda. Desde allí, pasa al ventrículo izquierdo y luego a la aorta, la cual distribuye la sangre al cerebro y a las extremidades superiores.

Solo una pequeña parte de la sangre oxigenada pasa de la aurícula derecha al ventrículo derecho y de ahí a las arterias pulmonares. Como los pulmones del bebé no son funcionales y están llenos de líquido, la mayor parte de esta sangre es derivada a través del ductus arteriosus (la tercera derivación) hacia la aorta descendente. Los pulmones fetales solo reciben alrededor del 8% del volumen sanguíneo total para sus necesidades de crecimiento y desarrollo.

Desde la aorta descendente, la sangre menos oxigenada (cargada de dióxido de carbono y productos de desecho) ingresa a las arterias umbilicales y fluye de regreso a la placenta, donde se libera el dióxido de carbono y los desechos en el sistema circulatorio materno. De esta manera, la placenta y el bebé forman un circuito único y cerrado, donde la sangre del bebé circula para obtener lo que necesita y desechar lo que no.

Células Madre en el Cordón Umbilical

La importancia del cordón umbilical va más allá de la supervivencia inmediata del feto. La sangre que contiene posee células madre progenitoras hematopoyéticas que ayudan a tratar ciertas enfermedades. Estas células de pequeño tamaño se transforman en glóbulos rojos o blancos y plaquetas esenciales para la salud. El cordón umbilical también contiene células madre mesenquimales en su tejido. El único momento en el que se pueden obtener dichas células madre, en un proceso indoloro y carente de riesgo, es durante el parto. El potencial de estas células sigue siendo investigado por la comunidad científica.

Complicaciones y Consideraciones durante el Embarazo y Parto

Aunque el cordón umbilical es vital, pueden surgir algunas situaciones que merecen atención.

Enredos del Cordón Umbilical (Vueltas de Cordón)

El cordón umbilical puede enredarse en diferentes partes del cuerpo del feto sin que esto suponga un problema para su bienestar en la mayor parte de los casos. Las vueltas de cordón son muy habituales y casi siempre inofensivas. Los continuos movimientos del feto en el útero materno hacen que el cordón umbilical quede enroscado en las piernas, los brazos, el cuerpo o el cuello del bebé. Se ha observado que la presencia de estas "circulares" aumenta a medida que avanzan las semanas de gestación, probablemente debido a la mayor actividad fetal o la disminución de líquido amniótico. Las vueltas de cordón no suelen persistir más de 4 semanas, es decir, son transitorias, y las circulares únicas son más frecuentes que las múltiples. Aunque se visualizan en las ecografías, no se buscan activamente, ya que su hallazgo no suele influir en el tipo de parto o su manejo, y pueden aparecer y desaparecer a lo largo del embarazo. Por lo general, el parto por cesárea no será necesario a no ser que el cordón apriete el cuello del bebé con tal intensidad que pueda provocar una falta de oxígeno. No obstante, esta situación es muy poco frecuente (1%), y lo normal es que el cordón umbilical rodee el cuello del bebé de forma muy superficial, permitiendo al doctor deslizarlo en una sencilla maniobra durante el parto. En el momento del parto, si hay una vuelta de cordón, se aconseja no tocarlo hasta que el bebé haya nacido y solo entonces liberarlo. Si la vuelta está muy apretada, existe la técnica de la "maniobra de Somersault o de la voltereta" para resolver la situación.

Representación de un bebé con vueltas de cordón, mostrando la mayoría como inofensivas

Procidencia o Prolapso de Cordón

En algunas ocasiones, el parto se complica no por una vuelta de cordón, sino porque se produce la salida del cordón umbilical por delante del bebé. Esto se conoce como procidencia de cordón o prolapso del cordón y es un suceso poco habitual (0.1%-0.6% de todos los nacimientos). El mayor problema acontece cuando la bolsa se rompe, ya que la salida de líquido amniótico podría arrastrar el cordón hacia la vagina o incluso la vulva. En esta situación, la cabeza del bebé, que es dura, comprime el cordón umbilical, deteniendo el flujo sanguíneo y pudiendo provocar una hipoxia fetal aguda. Ante esta situación, es necesaria una cesárea de urgencia. Hasta la llegada al quirófano, para que la cabeza del bebé no comprima tanto el cordón umbilical, es necesario colocar a la mamá en posición antigravitatoria: de rodillas, con el tronco inclinado hacia delante y los brazos y manos apoyados en la camilla, y la cabeza sobre ellos.

La Transición al Nacimiento y el Pinzamiento del Cordón

Al nacer, el cordón umbilical se corta y el bebé ya no recibe oxígeno y nutrientes de la madre, iniciando una serie de cambios drásticos y vitales para su adaptación a la vida aérea.

Cambios Circulatorios y Respiratorios al Nacer

Con las primeras respiraciones, los pulmones del bebé comienzan a expandirse y el líquido de los alvéolos desaparece. Un aumento en la presión sanguínea del bebé y una reducción importante en la presión pulmonar minimiza la necesidad del ductus arteriosus para derivar la sangre, permitiendo que esta derivación se cierre. Estos cambios también aumentan la presión en la aurícula izquierda del corazón, lo que minimiza la presión de la aurícula derecha y permite que el foramen oval se cierre. El cierre de estas derivaciones completa la transición de la circulación fetal a la circulación del recién nacido, estableciendo los circuitos completos de circulación mayor y menor.

Cuando CORTAR el CORDÓN UMBILICAL - Beneficios del PINZAMIENTO TARDÍO

La Importancia del Pinzamiento Fisiológico del Cordón Umbilical

La práctica de pinzar el cordón umbilical de manera inmediata comenzó con la hospitalización de los partos y su medicalización rutinaria, sin evidencia científica sólida. Sin embargo, estudios recientes y la fisiología del nacimiento resaltan la importancia de esperar antes de cortar el cordón.

Recuperación de Sangre y Oxigenación

En las etapas finales del parto y durante el nacimiento, el aumento de la presión de las contracciones uterinas inicia la devolución de la sangre que circula por la placenta hacia el recién nacido. Este aumento del volumen sanguíneo en el cuerpo del bebé produce un incremento en su tensión arterial, lo que permite vencer la resistencia pulmonar propia de la vida fetal. Los alvéolos pulmonares, hasta ahora colapsados y llenos de líquido, están rodeados de capilares sanguíneos que, al aumentar la presión arterial, se llenan de sangre (erección capilar), facilitando la expansión de los alvéolos y la entrada de aire. Además, el líquido en los alvéolos es absorbido por los capilares. Mientras el cordón sigue latiendo, permite al recién nacido equilibrar su volumen de sangre, niveles de oxígeno y valores de pH. La placenta bombea sangre de vuelta al cuerpo del bebé, lo que significa un aumento importante de glóbulos rojos, los cuales posibilitan el aumento de los niveles de oxígeno. Es este aumento en los niveles de oxígeno lo que inicia las respiraciones espontáneas en el recién nacido. Este proceso se inicia en las últimas contracciones del parto y al nacer la cabeza del bebé. Algunos bebés lloran o respiran enseguida, mientras que otros necesitan más tiempo, pero el cordón intacto actúa como su "bombona de oxígeno". Los estudios indican que en 3 minutos el bebé ha recuperado aproximadamente el 90% del volumen sanguíneo. Pinzar el cordón antes de que un recién nacido inicie la respiración espontánea produce el mismo efecto que una bradicardia intraútero.

Beneficios Adicionales del Pinzamiento Tardío

Además de los pulmones, otros órganos como el hígado, el intestino y los riñones necesitan un mayor volumen de sangre ahora que la placenta deja de suplir sus funciones. El pinzamiento fisiológico, o al menos tardío (entre 1 y 3 minutos según la Organización Mundial de la Salud - OMS), disminuye la incidencia de anemia ferropénica en los primeros meses de vida del bebé, ya que el aumento del volumen sanguíneo también supone mayores niveles de hierro. El primer "gran trasplante" de células madre ocurre en el nacimiento. Esas células madre, que circulan por el cordón en la sangre del recién nacido, deben pasar a su cuerpo cuando no se interrumpe la fisiología, estableciéndose en su médula ósea. Juegan un papel esencial en el desarrollo y la maduración de muchos órganos y sistemas, incluyendo el sistema nervioso central, respiratorio, cardiovascular, hematológico, inmunológico y endocrino. La pérdida artificial e iatrogénica de células madre podría afectar al desarrollo tardío y predisponer a estos niños a enfermedades pulmonares crónicas, asma, diabetes, epilepsia, parálisis cerebral, infecciones y neoplasias. Estas células no le sobran al bebé; son suyas. El pinzamiento fisiológico del cordón se realiza una vez que el cordón se ha colapsado, está blanco y no tiene pulso, normalmente tras alumbrar la placenta.

Consideraciones en Casos Especiales

Todos los estudios muestran que el pinzamiento fisiológico, o al menos tardío, es especialmente vital en bebés prematuros, ya que sus sistemas están en una fase de desarrollo inferior. Existen hospitales donde, con neonatólogos en el parto, a los bebés prematuros o en cesáreas, se les deja latir el cordón al menos 2 minutos por su importancia vital. Cada vez hay mayores intentos de iniciar la resucitación con el cordón intacto, por los beneficios incalculables para la salud y el mejor pronóstico de todos estos recién nacidos, incluso mediante mesas de resucitación que se adaptan al espacio del parto para salvaguardar la devolución de sangre al menos un minuto o más, según las condiciones del recién nacido.

Mitos y Realidades sobre el Cordón Umbilical

Existen ciertos mitos muy extendidos en torno al cordón umbilical que es importante desmentir:

  • Mito: Las vueltas de cordón son siempre peligrosas.
    • Realidad: Como se mencionó, las vueltas de cordón son muy habituales y casi siempre inofensivas, raramente causan problemas graves.
  • Mito: La sangre que circula por el cordón umbilical al nacer es "sangre del cordón".
    • Realidad: No existe tal cosa como "sangre de cordón"; es sangre del bebé. El cordón no es un ente vivo. Interrumpir su flujo prematuramente es privar al recién nacido de una parte de su propia sangre, con importantes implicaciones para su salud.

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