Para el recién nacido, el chupete representa una forma de relajarse antes de dormir o de calmarse en momentos de estrés, como la separación de la mamá. Por eso, muchos bebés acaban siendo inseparables de sus chupetes. Sin embargo, aunque tiene beneficios reconocidos por los pediatras, como calmar, reconfortar y reducir la incidencia de muerte súbita del lactante, prolongar demasiado su uso conlleva riesgos que se deben tener en cuenta.

¿Por qué y cuándo retirar el chupete?
La Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) recomienda retirar el chupete a los 3 años. El uso prolongado, más allá de esta edad, puede acarrear:
- Problemas dentales: La succión no nutritiva provoca que los dientes centrales inferiores se desvíen hacia dentro, mientras que los del maxilar superior tienden a separarse y sobresalir.
- Trastornos en el habla: Estudios apuntan a que su uso prolongado podría afectar negativamente al desarrollo del lenguaje.
- Infecciones: A partir de los 6 meses, puede aumentar el riesgo de infecciones del oído medio.
No existe una edad mágica, pero los expertos coinciden en que lo ideal es hacerlo entre los 2 y 3 años. Lo fundamental es evitar abordar este cambio al mismo tiempo que otros eventos estresantes, como la llegada de un hermano, una mudanza o el inicio de la guardería.
Fases para un abandono progresivo
Desde Edúkame proponen tres etapas clave para que el proceso sea respetuoso y menos traumático:
1. Fase de preparación
Lo ideal es tomarse al menos un mes. Debes explicar al niño que pronto llegará el momento de dejarlo por motivos de salud (evitar deformidades en los dientes) y porque "ya es mayor". Refuerza su autoestima destacando otros logros propios de su edad, como tirarse solo por el tobogán o hacer torres altas.
2. Fase de despedida
Es el momento de decir adiós de forma definitiva. Puedes crear un ritual: dárselo a los Reyes Magos, al Hada de los Chupetes, enviarlo por correo o tirarlo en un buzón especial. Es vital resaltar lo orgullosa que te sientes de su gran logro.
3. Fase de consuelo
Tras la euforia inicial, el niño puede sentir un vacío emocional. Necesitará de ti más mimos, abrazos y paciencia. Un muñeco de tacto suave puede convertirse en una alternativa emocional para ayudarle a conciliar el sueño.

Métodos prácticos para decir adiós
No hay una fórmula mágica; la elección depende del carácter de tu hijo. Aquí tienes algunas estrategias efectivas:
- Método gradual: Limita su uso a momentos concretos, como la hora de dormir o las siestas. Puedes preparar una "casita del chupete" donde el objeto debe quedarse guardado el resto del día.
- El uso de un calendario: Dibuja un calendario bonito con tu hijo y señalad juntos una fecha en el futuro con un círculo rojo. Esto le ayuda a visualizar la transición.
- El método del globo: En el día marcado, ata todos los chupetes a un globo de helio y dejadlo volar, haciendo una cuenta atrás entusiasta.
- El regalo solidario: Compra una caja bonita, mete todos los chupetes y regaládselos a un bebé conocido que los necesite.
- Uso de cuentos: Los libros infantiles son aliados transformadores que ayudan al niño a identificarse con los personajes que dejan el chupete.
Errores comunes a evitar
Para garantizar el éxito, ten en cuenta estas prohibiciones:
- No te burles de su dificultad para dejarlo.
- No lo utilices como amenaza o castigo ("Si no lo dejas, no eres mayor").
- No claudiques ante sus rabietas: mantén la calma y recuerda el compromiso adquirido.
- No tengas segundas intenciones ni inventes pérdidas accidentales; es mejor que el niño sea partícipe de la decisión.
Recuerda que, ante todo, debes mantener la firmeza y la perseverancia. Tu hijo necesita tu confianza y tu apoyo incondicional durante este capítulo importante de su crecimiento.