El Duelo Gestacional y Perinatal: Una Experiencia Silenciada

El duelo gestacional o perinatal, a diferencia de otros duelos, a menudo no está reconocido socialmente, lo que lleva a que los padres que han perdido a su bebé lo vivan en silencio. Esta invisibilidad social dificulta el proceso de elaboración del duelo, que es necesario transitar por sus diferentes etapas para llegar a la aceptación. Es fundamental entender que el dolor por la pérdida de un bebé durante el embarazo es una experiencia extremadamente dolorosa y traumática de la que todavía se habla poco.

¿Qué es el Duelo Gestacional o Perinatal?

El duelo es un proceso doloroso que ocurre de manera natural ante el impacto emocional de una pérdida, aunque este proceso suele ser diferente para cada persona. El duelo gestacional o perinatal se produce cuando los padres pierden a su bebé, que fallece durante el embarazo, en el parto o a los pocos días de nacer. Este tipo de duelo es único debido a la proximidad entre la vida y la muerte, y porque deja un vacío de recuerdos en el espacio de alguien tan importante para los padres como es el hijo esperado o recién nacido.

Diferencias del Duelo Gestacional o Perinatal

El duelo ante una pérdida gestacional tiene aspectos distintos a otros tipos de duelo. Por ejemplo, es posible que no se haya llegado a conocer o convivido con el bebé, que aún no se le haya puesto un nombre, o que apenas existan recuerdos materiales. Esto lleva a que la sociedad tienda a minimizar el dolor de los padres e ignorar sus sentimientos, desautorizando y dificultando su duelo.

Desde el momento en que una pareja decide buscar el embarazo, ya existe un proyecto de futuro y una ilusión que aumenta con la confirmación de la gestación. Independientemente del momento del embarazo en que se produzca la pérdida, ya existe un vínculo de los padres con su hijo, y, por lo tanto, no se debe negar el duelo a estas familias. La respuesta a la pregunta de si se echa de menos algo que no se ha llegado a tener físicamente es clara: es imposible no extrañar a un hijo al que se le ha querido tanto sin necesidad de haberlo conocido. Como madre de hijos que no están presentes físicamente, pero que lo estuvieron, aunque solo fuese un poquito, el dolor es real y significativo.

Definiciones Específicas

  • El duelo perinatal hace referencia a la pérdida de un bebé entre la semana 27 de gestación y los primeros siete días después del nacimiento.
  • El duelo neonatal se refiere a la muerte del bebé desde el nacimiento hasta los 28 días después de este.

Datos Epidemiológicos y Magnitud del Duelo Perinatal

El duelo perinatal es una experiencia más frecuente de lo que muchas personas imaginan, aunque socialmente suele pasar desapercibido. Estudios indican que aproximadamente 1 de cada 4 embarazos termina en pérdida, lo que significa que muchas personas pasan por esta experiencia. En España, la tasa de mortalidad perinatal es de aproximadamente 3,95 por cada 1.000 nacidos, según el Instituto Nacional de Estadística (INE, 2023). Estos datos dimensionan la situación y resaltan la importancia de reconocer el impacto emocional y psicológico que supone la pérdida de un bebé durante el periodo perinatal.

Clasificación y Tipos de Duelo Perinatal

El duelo perinatal incluye distintos tipos de pérdidas, cada una con sus características y desafíos emocionales. Según la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la literatura clínica, se pueden identificar:

  • Pérdida gestacional temprana: Ocurre antes de la semana 20 de gestación. Aunque a menudo no recibe suficiente atención social, puede causar un dolor profundo en las personas que esperaban un bebé.
  • Muerte fetal intrauterina: Sucede a partir de la semana 20 de gestación y antes del nacimiento. Esta experiencia suele contar con mayor reconocimiento social y puede requerir intervenciones médicas complejas.
  • Muerte neonatal: Se refiere al fallecimiento del bebé durante los primeros 28 días de vida. En estas situaciones, quienes ejercen la parentalidad pueden haber establecido un vínculo físico y emocional con el bebé, lo que añade una dimensión especial al proceso de duelo.
Esquema gráfico que muestra la clasificación de los diferentes tipos de duelo perinatal según la etapa de la pérdida

Evolución Histórica y Reconocimiento del Duelo Perinatal

El reconocimiento del duelo perinatal ha experimentado cambios importantes en las últimas décadas. Antes, la sociedad solía minimizar o silenciar este tipo de pérdidas, considerando que el vínculo con el bebé que no llegó a nacer podía ser menos significativo. Sin embargo, investigaciones recientes y los relatos de familias que han atravesado esta experiencia han favorecido un cambio en la manera de comprender este proceso.

Hoy en día, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y asociaciones de profesionales de la salud mental sugieren validar el dolor de los padres y crear espacios específicos de acompañamiento. Este avance contribuye a que el duelo perinatal se reconozca como un proceso legítimo, con necesidades particulares de apoyo psicológico y social.

Impacto Psicológico y Social del Duelo Perinatal

El duelo perinatal puede afectar no solo a nivel individual, sino también influir significativamente en la pareja, la familia y el entorno social. La experiencia de la pérdida puede estar condicionada por factores culturales, creencias religiosas y el nivel de validación social que recibe el dolor de las madres y los padres.

En muchos casos, el entorno puede minimizar la pérdida con expresiones como "aún eres joven" o "puedes intentarlo de nuevo". Estas frases, aunque bien intencionadas, pueden aumentar la sensación de soledad y aislamiento. Además, la ausencia de rituales sociales para despedirse del bebé puede hacer que el proceso de duelo sea más complejo. Es fundamental que tanto la sociedad como los profesionales de la salud reconozcan y validen el sufrimiento de quienes atraviesan un duelo perinatal, ofreciendo espacios de escucha y acompañamiento respetuoso. El 75% de los estudios señalan la necesidad de una mayor formación y sensibilización del personal sanitario, considerando la naturaleza biopsicosocial de los usuarios en duelo perinatal (Moreno Tirado et al., 2023).

Fases del Duelo Gestacional o Perinatal

El duelo por la pérdida de un bebé es un proceso lento que pasa por diferentes etapas antes de poder procesarse completamente. Los duelos neonatal y perinatal tienen aspectos en común con las etapas de otros duelos y pueden resumirse en cuatro fases principales, aunque es importante recordar que el modelo de las etapas del duelo propuesto por la Dra. Elisabeth Kübler-Ross-negación, ira, negociación, depresión y aceptación-no es lineal y las personas pueden moverse entre ellas de forma fluctuante. Es normal sentir que el dolor se presenta de manera inesperada y a veces difícil de manejar.

  1. Conmoción y Negación

    La primera etapa, inmediata a la pérdida, es la de shock y negación. Las emociones que la acompañan son la incredulidad, la despersonalización, el mareo, la sensación de desmoronamiento y la negación del suceso en sí mismo. Pensamientos recurrentes como "No es verdad, no está ocurriendo. Los médicos se equivocan" son comunes.

  2. Protesta (Ira)

    La emoción dominante es la rabia o la ira. La persona se siente víctima de una injusticia y busca un culpable externo en el personal sanitario, en la atención hospitalaria recibida, en el destino. A veces, la ira se vuelve incluso hacia la pareja, "culpable" de no haber hecho lo suficiente para evitar el suceso. Los pensamientos en esta fase suelen ser irracionales, incoherentes, obsesivos y recurrentes.

  3. Desorganización (Tristeza y Aislamiento)

    Son frecuentes la tristeza, el repliegue sobre sí mismo y el aislamiento. Se pueden evitar situaciones relacionadas con la crianza, como encontrarse con amistades que tienen hijos, o incluso simplemente ver anuncios y fotografías en las que aparecen niños y parejas con ellos. A veces, se produce aislamiento hacia la pareja debido a una forma diferente de vivir el duelo. No pocas veces se opta por no hablar del tema con los demás, por pudor o porque no se cree poder encontrar fuera una comprensión real de las propias vivencias.

  4. Aceptación

    El proceso de duelo llega a su fin. El sufrimiento se hace menos intenso, el aislamiento se reduce y, poco a poco, una vuelve a retomar los intereses y puede crear el espacio emocional para desear y rediseñar la maternidad. Aceptar no significa olvidar, sino aprender a vivir con la ausencia.

Ilustración que representa el ciclo no lineal de las etapas del duelo gestacional

Duelo Perinatal: Madre y Padre

Los aspectos emocionales del duelo perinatal son intensos para ambos progenitores e implican las dimensiones psicológica y física de la pareja. La madre y el padre viven el duelo perinatal desde perspectivas diferentes, experimentando distintos tipos de sufrimiento y adoptando cada uno sus propias formas de afrontar la pérdida. La pérdida de un embarazo puede afectar significativamente la relación de pareja; cada persona puede experimentar el duelo de manera diferente, lo que puede generar incomunicación y malentendidos. Fomentar un espacio de diálogo abierto y sincero donde ambos miembros se sientan escuchados y comprendidos puede fortalecer la relación.

El Duelo Perinatal Vivido por la Madre

Una madre en duelo perinatal se encuentra inmersa en la difícil y dolorosa tarea de hacer frente a todas las expectativas que se había creado durante el embarazo, buscando una aceptación de lo sucedido que al inicio puede parecer inalcanzable. Una madre que pierde a un bebé, tras semanas o meses de espera y de haber experimentado una gran ansiedad en el embarazo, tiene una sensación de vacío y, aunque sienta un amor que dar, ya nadie puede recibirlo, y la sensación de soledad se hace profunda. Quien pierde un embarazo siente que ha perdido toda la alegría e ilusión proyectada hacia quien iba a ser su hijo o hija.

Las experiencias comunes de una madre en duelo perinatal son:

  • Culpa: Dificultad para perdonarse a sí misma tras un aborto, aunque haya sido espontáneo.
  • Dudas: De haber hecho algo mal.
  • Pensamientos de incapacidad: Para generar una vida o protegerla.
  • Necesidad de conocer las causas: De la pérdida, aunque el personal médico la haya declarado imprevisible e inevitable.

Este tipo de cavilaciones son típicas en los casos de depresión, que suelen ser más frecuentes en aquellas mujeres que habían invertido en el embarazo la culminación de su existencia, y ahora la ven inacabada.

El Duelo y la Edad de la Madre

Perder un bebé durante el embarazo, para una madre joven, puede ser un acontecimiento imprevisto y desorientador y traer a la vida de la mujer una experiencia de fragilidad, inseguridad sobre su propio cuerpo y miedo por el futuro. Pensamientos como "¿Por qué ha ocurrido esto? ¿Me pasa algo? ¿Volverá a ocurrir?" son frecuentes. Cuando el embarazo se produce a una edad más avanzada y se interrumpe por una muerte perinatal, los sentimientos de culpa pueden ser aún más intensos. La madre puede sentirse responsable de esa pérdida debido a su edad, la percepción de que su cuerpo ya no es lo suficientemente fuerte y acogedor como para permitirle dar a luz, o la idea de que ha "perdido" el tiempo en otros proyectos. La pérdida de un bebé en una mujer que ya no es muy joven, sobre todo cuando se trata de su primer hijo, va acompañada de la desesperación de percibir esta pérdida como el fracaso de la única oportunidad de engendrar. El pensamiento, no necesariamente cierto, de que no habrá más oportunidades para convertirse en madre es lacerante.

La pérdida de un bebé, ya sea recién nacido o antes de nacer, puede hacer que la mujer se encierre en su propio dolor y se desvincule del mundo exterior, lo que puede llevarla a adoptar conductas de evitación, especialmente hacia las parejas con hijos y las mujeres embarazadas. El enfado, la ira, la envidia, son emociones normales durante el proceso de duelo perinatal. Pensamientos como "¿Por qué yo?" o incluso "¿Por qué ella, que es una mala madre, tiene hijos y yo no?" son normales, pero van acompañados de sentimientos de vergüenza y una fuerte autocrítica por haberlos concebido.

Padres y Duelo Perinatal: El Duelo Vivido por el Padre

El padre, aunque parte de una experiencia diferente, no experimenta un duelo menos intenso. Muchos, aunque empiezan a fantasear desde muy pronto con su paternidad, se dan cuenta realmente de que son padres en el momento en que nace su hijo y pueden verle, tocarle y cogerle en brazos. El vínculo se refuerza aún más cuando el niño empieza a interactuar con ellos.

Este estado de suspensión y expectación durante el embarazo puede complicar al padre la búsqueda de un lugar ante la pérdida. Se pregunta qué debe sentir y cómo debe comportarse, cómo debe expresar (o no) su dolor, en función de su papel de padre, pero también de lo que cree que la sociedad espera de él como hombre. Puede que intente racionalizar diciéndose a sí mismo que no puede echar de menos a un hijo al que, después de todo, ni siquiera conoció y que, si no se "machaca", quizá el dolor le parezca menos intenso. Ante el sufrimiento de su compañera, puede que intente afrontar el suyo propio dejándolo a un lado, obligándose a ser fuerte y valiente y a seguir adelante, incluso por ella, si se lo propone de verdad.

Foto de una pareja abrazándose en silencio, mostrando apoyo mutuo en un momento de duelo

Un Desgarro que Marca a la Pareja

La interrupción de un embarazo es un desgarro que marca a la pareja, incluso cuando ocurre en las primeras semanas. El dolor no depende del momento de la gestación, sino de la inversión emocional y del significado que la pareja ha dado a la experiencia del embarazo. La pérdida del bebé puede destruir un proyecto en torno al cual los miembros de la pareja estaban redefiniendo su propia identidad, con una abrupta sensación de interrupción y desconcierto sobre el futuro. El intenso choque emocional y la consiguiente experiencia de duelo pueden durar de 6 meses a 2 años, pero a veces incluso más.

El duelo por la pérdida de un bebé es un proceso que lleva tiempo. La pareja necesita vivirlo y aceptar la pérdida, cada cual a su propio ritmo. A veces las personas prefieren quedarse estancadas en su duelo por miedo a olvidar. Pensamientos como "Si dejo de llorar, olvidaré", o "Si no lloro, significa que no me importaba mi bebé", pueden ser bastante comunes. Sin embargo, dejarse llevar por el dolor no significa olvidar. Al contrario, es a través de los recuerdos como se puede comprender plenamente lo sucedido, elaborar el duelo y simbolizar la experiencia. Se puede utilizar, por ejemplo, la caja de recuerdos que recoja los pocos objetos del bebé y los de la experiencia de la gestación, como ecografías, pruebas de embarazo o un juguete ya en la cuna. Procesar el duelo perinatal es crucial, y una de las cosas más importantes es que este duelo no se convierta en tabú, en algo de lo que avergonzarse. Es esencial hablar de ello y permitirse pasar el duelo. Esto ayuda a procesar la pérdida.

Cuando el Duelo Perinatal se Complica

Puede ocurrir que algo complique la evolución natural del proceso de duelo, y se arrastren el sufrimiento y los pensamientos dolorosos y disfuncionales mucho más allá del tiempo fisiológicamente necesario. Esto convierte el duelo en un duelo complicado, o puede evolucionar hacia trastornos psicológicos como la depresión reactiva y el trastorno de estrés postraumático. Las asociaciones más fuertes se han observado en la aparición de trastornos mentales posparto tras una muerte fetal intrauterina o en casos de pérdidas múltiples durante el período perinatal (Zarchev et al., 2025), lo que resalta la magnitud del impacto emocional y psicológico que pueden tener estas experiencias de pérdida.

A veces el duelo gestacional puede darse en situaciones muy complejas, por ejemplo, en el caso de un embarazo múltiple donde se requiere un aborto activo de un embrión condenado a morir para salvar la vida de otro embrión.

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Apoyo en el Duelo Gestacional o Perinatal

Lo más habitual es no saber cómo ayudar a unos padres que han perdido a su bebé. Incluso, en principio con buena intención, se intenta consolar a estos padres aludiendo a que son jóvenes y que podrán tener otro hijo. No obstante, este tipo de comentarios pueden ser muy hirientes. Es importante recordar que la falta de apoyo podría tener efectos negativos sobre el proceso de duelo al desautorizar la identidad de las madres, padres y del bebé, además de restarle significado a la muerte.

Para tratar de ayudar y apoyar a unos padres que han sufrido una pérdida gestacional o perinatal, serán útiles estas recomendaciones:

  • No minimizar sus sentimientos ni su dolor: Sino respetarlos y validarlos. Es normal que se sientan así tras perder a su hijo y que les lleve un tiempo elaborar su duelo.
  • Apoyar, acompañar, escuchar y empatizar: Interesarse por saber qué necesitan y de qué manera se les puede ayudar.
  • Respetar el aislamiento, pero mantener el contacto: Respetar si prefieren estar solos, pero mantener el contacto, sin agobiar, para que sepan que cuentan contigo.
  • No reprimir el dolor: No reprimir el dolor y los sentimientos generados por la pérdida del bebé, puesto que ese sufrimiento y tristeza es completamente normal.
  • Tener recuerdos del bebé: Suele ser beneficioso tener algunas cosas como una caja de recuerdos con las ecografías, unos patucos comprados para él, la pulsera de identificación en el hospital (si la hubo). Además, llamar al hijo perdido por su nombre también ayuda a la familia a elaborar el duelo, así como decidir si quiere verlo y poder despedirse de él.
  • Buscar apoyos: De familiares y amigos. Por otro lado, puede ser una buena opción recurrir a grupos de apoyo, donde encontrarán a otras personas que están pasando por una situación similar. Esto aumentará la sensación de sentirse comprendidos y validará su duelo.
  • Recurrir a ayuda psicológica: La pareja no debe dudar en recurrir, si es necesario, a la ayuda psicológica de profesionales que les podrán ayudar en su duelo. La autocompasión es vital en este proceso. Un entorno confidencial y sin juicios donde las personas pueden expresar sus sentimientos de tristeza, culpa, ira y confusión es crucial. Ofrecer herramientas y estrategias para manejar la tristeza y la ansiedad. Guiar a las personas a través de las etapas del duelo, ayudándolas a comprender que no hay una forma "correcta" de vivir esta experiencia. Para parejas que atraviesan un duelo gestacional, la terapia puede ser un espacio para mejorar la comunicación y el entendimiento mutuo. Guiar a las personas a encontrar maneras de honrar al bebé perdido, ya sea a través de rituales, escritura o expresiones creativas.

El duelo gestacional a menudo se acompaña de ansiedad sobre futuros embarazos o la salud emocional. El acompañamiento terapéutico ayuda a prevenir el desarrollo de un duelo complicado que puede manifestarse en síntomas de depresión o ansiedad a largo plazo, ayudando a las personas a descubrir más sobre sí mismas, sus valores y su capacidad para enfrentar adversidades.

Un grupo de apoyo, con varias personas sentadas en círculo compartiendo sus experiencias de duelo

El Duelo Perinatal en la Esfera Pública: Babyloss Awareness Day

El tema del duelo perinatal y el duelo en el embarazo ha encontrado un espacio institucional en octubre, cuando se celebra el Baby Loss Awareness Day. Establecido en Estados Unidos, el Día Mundial del Duelo Perinatal es una conmemoración que con el tiempo se ha extendido a numerosos países como Gran Bretaña, Australia, Nueva Zelanda e Italia, ayudando a dar visibilidad a esta dura experiencia que viven muchas mujeres y parejas.

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