Nidificación y Reproducción del Pato Mandarín

El pato mandarín (Aix galericulata) es una especie de ave anseriforme de vivos colores de la familia Anatidae, originaria de Asia oriental. Se distribuye naturalmente entre el sureste de Siberia y el noreste de China, Corea y Japón. Debido a su belleza, es muy apreciado y se encuentra en numerosos parques zoológicos alrededor del mundo. Su introducción en Inglaterra en el siglo XVIII, seguida de sueltas y escapes, dio como resultado la formación de poblaciones naturalizadas significativas en varios países de Europa, como la propia Inglaterra, Alemania, Países Bajos, Francia, Dinamarca, Bélgica, Eslovenia y Suiza.

Pato mandarín macho y hembra

A pesar de su expansión en Europa, en su área de distribución natural, la especie es poco abundante y se encuentra en disminución, con estimaciones de población que varían, pero indican una fragilidad en su hábitat original debido a la destrucción del mismo. El pato mandarín se alimenta tanto en tierra como en agua, siendo omnívoro, aunque su dieta cambia estacionalmente. En la estación fría, son principalmente herbívoros (granívoros) y comen plantas acuáticas y granos como el arroz. Comen sobre todo plantas y semillas, especialmente de hayas, y suelen alimentarse hacia el atardecer, permaneciendo en los árboles o en el suelo durante el día.

Comportamiento Reproductivo y Formación de Parejas

Los patos mandarines son conocidos por su monogamia, tendiendo a formar una pareja única que puede durar muchas temporadas o, en ocasiones, por el resto de sus vidas. Si uno de los miembros de la pareja fallece, al superviviente le resulta difícil encontrar otra. Las parejas se forman generalmente al comienzo del invierno. La época de reproducción comienza en Europa en abril, y en su distribución natural, la hembra pone huevos a intervalos diarios durante abril y mayo.

El Ritual de Cortejo

Para atraer a las hembras, los machos compiten mostrando un plumaje espectacular, con copetes rojos, brillos metálicos de color verde sobre la frente, franjas laterales blancas o crema, ojos oscuros y un pico de tono rojo coral. Poseen plumas de color naranja cobrizo que se asemejan a barbas, pecho y garganta morados, vientre blanco, y laterales crema con bandas azuladas y franjas anaranjadas curvadas. La hembra, por su parte, presenta un plumaje más discreto con tonos pardos y ocres, un anillo y una banda blanca alrededor del ojo. La hembra tiende a favorecer a los machos que exhiben los colores más brillantes, lo que indica la calidad superior de sus genes y un buen estado de salud. Para captar su atención, los machos realizan un ritual de cortejo sui generis, que incluye movimientos de cabeza, cuello y alas, acompañados de grititos y otros sonidos propios de este ritual.

Cortejo de los patos

Selección y Construcción del Nido

Una vez que la hembra elige al macho, se aparean con frecuencia durante varios días para asegurar la fertilidad de los huevos. En estado salvaje, los patos mandarines se reproducen en áreas densamente boscosas, cerca de lagunas, pantanos, lagos, ríos, riachuelos o estanques. Prefieren las áreas boscosas donde, si existen árboles con huecos adecuados, los utilizarán para construir su nido. La hembra es la que elige el sitio exacto del nido, pero el macho la acompaña durante todo el proceso de búsqueda. Anidan en agujeros de árboles, generalmente a una altura de más de 1.50 metros del suelo, pudiendo llegar hasta 9 metros. También aceptan cajas-nido.

La ubicación del nido es cuidadosamente seleccionada por la pareja, ya que les gusta situar sus nidos en lugares de difícil acceso y muy disimulados en su entorno si no pueden encontrar un árbol con un hueco, haciendo que sea complicado ubicarlos a primera vista.

Nido de pato mandarín en hueco de árbol

El nido puede estar construido con pequeñas ramitas, paja, hojas secas y, cuando la pata está lista para empollar, añade plumón arrancado de su área del pecho. Los patos con instinto salvaje cubren los huevos con vegetación y, al finalizar la puesta, la hembra se arranca plumas de la panza para acomodarlas en el cuenco del nido.

Puesta e Incubación

La pata deposita una nidada de entre 8 y 12 huevos blancos ovalados, puestos a intervalos de un día. La incubación es llevada a cabo exclusivamente por la hembra y dura entre 28 y 30 días. Durante este periodo, la hembra puede salir del nido por breves lapsos, lo cual es normal, ya que los huevos no se enfrían con rapidez.

Nacimiento y Cuidado de los Polluelos

Los huevos eclosionan con varias horas de diferencia. Una vez que todos los polluelos han nacido y se han secado, la madre procede a llamarlos desde el suelo, y los patitos comienzan a saltar del nido. Lo esponjoso de su plumón y la forma en que colocan el cuerpo durante la caída funcionan como un paracaídas natural que disminuye la velocidad, y la abundancia de hojas en el bosque amortigua completamente el golpe, sin causarles daño. Se ponen de pie inmediatamente y buscan a su madre para dirigirse a la fuente de agua cercana en busca de su primera merienda.

Patitos mandarines saltando del nido

Los patitos son aves nidífugas, lo que significa que abandonan el nido al nacer. Nadan casi después de nacer, ya que su nado es instintivo y no necesitan aprenderlo. La hembra, una muy buena madre, alimenta a los polluelos indicándoles hierbas, plantas acuáticas, insectos y pequeños animales acuáticos que pueden comer, enseñándoles por imitación. El macho, a diferencia de otras especies de patos, también es un muy buen padre y acompaña a la familia, asumiendo su papel de protector. Los padres cuidarán de sus crías por un período de aproximadamente dos meses. A los 40-45 días, cuando ya pueden volar, los jóvenes se marchan y se unen a una nueva bandada. El proceso de crecimiento y desarrollo de los patos mandarines dura varios meses, hasta que alcanzan la madurez sexual a los 2 o 3 años de edad.

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