Eugenio: La vida y el legado del humorista detrás del mito

Todo el mundo conoce a Eugenio, pero en realidad se sabe muy poco de Eugenio Jofra Bafalluy, el hombre que hubo detrás del artista y que iniciaba sus actuaciones con un simple e imperecedero: «Saben aquell que diu». Durante las décadas de los 80 y 90, su voz nasal, su atuendo de negro, sus gafas oscuras, su cigarrillo y su vaso de tubo conquistaron a España, convirtiéndolo en un fenómeno de masas.

Imagen de archivo de Eugenio durante una actuación, caracterizado por su seriedad, el vaso de tubo y el cigarrillo.

El origen de un artista: de joyero a leyenda

Nacido en Barcelona en 1941, Eugeni Jofra Bafalluy tuvo una infancia marcada por la inseguridad que le infundía su padre, quien le repetía constantemente que «no haría nada en esta vida». A pesar de su vocación inicial como joyero, para la cual estudió dibujo en la Escuela Massana, su destino cambió tras conocer por casualidad a Conchita Alcaide, el amor de su vida, en un autobús.

Junto a ella formó el dúo musical «Els Dos», con el que actuaron en numerosos escenarios e incluso fueron preseleccionados para Eurovisión en 1970. Fue Conchita, con su visión artística y pragmatismo, quien intuyó que el verdadero talento de Eugenio residía en su capacidad para contar chistes entre canción y canción. Cuando ella tuvo que ausentarse para cuidar a su madre enferma, el empresario de un local le sugirió a Eugenio seguir contando chistes en solitario. El éxito fue rotundo y, tras la insistencia de Conchita, él terminó de consolidar su icónico personaje.

Fotografía antigua de Eugenio y Conchita Alcaide en sus inicios musicales como el dúo Els Dos.

La tragedia detrás de la risa

La vida de Eugenio estuvo marcada por una profunda herida emocional. A los 37 años, se quedó viudo tras la muerte de Conchita por cáncer de pulmón. A pesar de rehacer su vida años más tarde con Conchi Ruiz y, posteriormente, con Isabel Soto, sus hijos -Gerard, Ivens y Eugeni- coinciden en que nunca superó aquella pérdida. Para Eugenio, el escenario era su válvula de escape; de hecho, el mismo día del fallecimiento de su primera esposa, el humorista cumplió con una actuación en Valencia, justificando que «en momentos trágicos es donde tiene que salir el humor».

El declive personal y los excesos

A medida que su éxito crecía, también lo hacían sus sombras. La estabilidad familiar se vio afectada por las giras constantes, los excesos con el alcohol y las drogas, y una gestión financiera complicada. Tras retirarse de los escenarios a principios de los años 90, intentó refugiarse en la pintura y el esoterismo, aunque las deudas lo obligaron a volver a actuar. Falleció el 11 de marzo de 2001, a los 59 años, tras sufrir un infarto, poco después de conocer a su primera nieta.

La técnica de un genio de la narración

Eugenio no era un humorista al uso; era un narrador. Su método era meticuloso:

  • Semblante serio: «Solo me río cuando cobro», solía decir.
  • Pausas dramáticas: El ritmo de su actuación dependía de los silencios, el tiempo dedicado a beber o a encender un cigarrillo.
  • Autenticidad: A pesar de su acento catalán y las expresiones típicas («carai», «coi», «nen»), su humor era universal.
  • Minimalismo: Se vestía de negro para que el público centrara toda su atención en la historia.

¿Qué es la Terapia Narrativa?

El legado: una huella imborrable

Más de dos décadas después de su muerte, la figura de Eugenio sigue presente en el imaginario colectivo español. El estreno de la película «Saben aquell», dirigida por David Trueba y nominada a múltiples premios Goya, ha permitido que las nuevas generaciones descubran la vida trágica y el talento excepcional de quien fue capaz de hacernos reír cuando su propia vida «ya no tenía ni puta gracia».

Hito Detalle
Nombre real Eugeni Jofra Bafalluy
Inicio artístico Dúo musical «Els Dos»
Temática Chistes de humor absurdo
Fecha de fallecimiento 11 de marzo de 2001

tags: #donde #nacio #eugenio #el #humorista