La doma natural es una disciplina ecuestre que aborda la relación entre el ser humano y el caballo desde una perspectiva basada en la comprensión del comportamiento equino. Este enfoque se extiende desde los primeros momentos de vida de un potro hasta su desarrollo completo como caballo montado, buscando una conexión profunda y armoniosa.
La Equitación Etológica: Un Nuevo Enfoque
Con el avance de la doma natural, estamos asistiendo al nacimiento de la equitación del tercer milenio. La "equitación etológica", que estudia el comportamiento natural de los caballos para optimizar su adiestramiento, está en vías de encontrar en ella un lugar de preferencia, de una forma natural.
Este método, inspirado en el trabajo de los "nuevos maestros" americanos y comparado con el de los antiguos "maestros clásicos", funciona como un puente entre la equitación tradicional y la equitación moderna. Permite a los jinetes mirar al caballo con otros ojos, fomentando una comprensión más empática y efectiva.

Principios Fundamentales de la Doma Natural
La doma natural se fundamenta en la premisa de que todos los caballos pueden aprender, independientemente de la edad que tengan. Sin embargo, esto es posible si el "depredador" que llevamos en nuestra naturaleza se transforma en un "profesor" paciente y comprensivo.
El método propuesto se basa en el sentido común y en la seguridad, ayudando a practicar ejercicios sencillos que permiten hacer del caballo el compañero de los sueños. Es, en esencia, un MANUAL DE ETOLOGÍA APLICADA A LA EQUITACIÓN, que guía al jinete en el entendimiento de la psique equina para establecer una comunicación clara y respetuosa.

El Camino del Potro al Caballo Montado: Construyendo un Vínculo
Montar a caballo es sinónimo de naturaleza, libertad, espiritualidad y, en resumen, felicidad. Pero para que un jinete y su montura puedan sincronizarse y cabalgar en armonía, hace falta trabajo previo y mucho compromiso.
Este trabajo comienza mucho antes de que el caballo sea montado. Las lecciones más importantes empiezan pie a tierra, no solo para mantener seguros a todos los implicados, sino también para garantizar el cuidado justo y adecuado del caballo, de manera que esté siempre sano y feliz. El objetivo primordial es entablar un vínculo único y sólido con los caballos, basado en la confianza y la seguridad mutuas.