Los dientes sensibles al frío son esa molestia inesperada que aparece justo cuando disfrutas de un helado o bebes agua helada en un día caluroso. De un momento a otro, sientes un pinchazo punzante que te hace fruncir el ceño y preguntarte qué está pasando en tu boca. Este dolor, también llamado coloquialmente dentera o destemplado de los dientes, es uno de los problemas bucales más frecuentes: afecta a cerca del 40% de la población adulta en algún momento de su vida.

¿Qué es la sensibilidad dental?
La sensibilidad dental, o hipersensibilidad dentinaria, es una respuesta dolorosa exagerada frente a estímulos térmicos (frío o calor), táctiles o químicos (dulces, ácidos). El esmalte dental es la capa protectora más externa de los dientes; cuando este se desgasta, la capa interna llamada dentina queda expuesta. La dentina contiene miles de túbulos microscópicos que conducen directamente al nervio del diente. Cuando el frío toca esa dentina, provoca un movimiento rápido del fluido dentro de los túbulos que estimula las terminaciones nerviosas, causando la punzada característica.
Causas principales de la sensibilidad al frío
Las causas de esta afección pueden darse individualmente o combinarse. Entre las más comunes destacan:
- Desgaste del esmalte: Provocado por un cepillado demasiado agresivo, el uso de pastas dentales muy abrasivas o el bruxismo (rechinamiento nocturno), que crea microfisuras.
- Recesión gingival: Las encías se retraen por la edad, enfermedades periodontales o un cepillado incorrecto, dejando expuesta la raíz del diente, que carece de esmalte.
- Caries y grietas: Una caries profunda que penetra el esmalte o una fisura permiten que el frío llegue con mayor facilidad al nervio.
- Procedimientos dentales: Tras un blanqueamiento o la colocación de un empaste, es común sentir sensibilidad temporal mientras el diente se adapta.
- Consumo de ácidos: El abuso de refrescos, zumos cítricos, vinagre o bebidas energéticas corroe el esmalte progresivamente.

Medidas para aliviar el dolor en casa
Existen distintas medidas que pueden reducir o eliminar la sensibilidad siguiendo una rutina adecuada:
- Pasta desensibilizante: Utiliza dentífricos específicos con nitrato de potasio o fluoruro de estaño. Aplica una pequeña cantidad directamente sobre la zona sensible antes de dormir sin enjuagar.
- Técnica de cepillado: Usa un cepillo de cerdas suaves. Evita los movimientos horizontales bruscos; opta por una técnica circular o vertical suave durante dos minutos.
- Control de la dieta: Reduce el consumo de alimentos muy ácidos. Si los tomas, usa pajita para minimizar el contacto con el esmalte y enjuágate la boca con agua inmediatamente después.
- Tratamiento del bruxismo: Si rechinas los dientes por la noche, consulta con tu dentista para obtener una férula de descarga que prevenga el desgaste.
Tratamientos profesionales
Cuando la sensibilidad es persistente, el dentista puede ofrecer soluciones clínicas:
| Tratamiento | Función |
|---|---|
| Barnices y geles de flúor | Fortalecen el esmalte y disminuyen la transmisión de estímulos. |
| Sellado de túbulos | Uso de resinas fluidas o láser dental para cerrar físicamente los túbulos expuestos. |
| Restauraciones | Empastes o coronas para sellar caries o fracturas. |
| Injerto de encía | Intervención en casos de recesión gingival severa para proteger la raíz. |
Cómo lavarse los dientes correctamente - El cepillado dental ©
Es importante recordar que el dolor espontáneo, especialmente el nocturno sin un estímulo frío, puede indicar una pulpitis irreversible que requiere endodoncia. Si el dolor persiste tras unas semanas de cuidados domiciliarios, acudir a un profesional es indispensable para descartar complicaciones más serias como infecciones bacterianas o fracturas profundas.