Biografía y Primeros Pasos Artísticos
Diego Vasallo Barruso (Donostia, 1966) es músico y pintor de formación autodidacta. Reservado y aparentemente tímido, pero buen comunicador en la distancia corta, y siempre de elegante oscuro, Vasallo disfruta explicando al detalle sus procesos creativos como compositor, letrista, poeta o pintor.
Desde pequeño, Diego Vasallo se fusiona con el paisaje de Donostia. Sus habituales cielos grises y ese hermoso mar oscuro de invierno son "lentillas" que ya siempre llevará en la mirada. Sus vocaciones más innatas desde crío han sido el dibujo y la pintura; era el típico chaval que estaba siempre dibujando y se le daba bien. Gracias a los cómics que devoraba bajo el flexo, empezó a dibujar y a interesarse por la pintura, y, como todo en esta vida, comprobar que tenía talento para ello hizo que pasara las horas muertas explorando esta nueva faceta que tanta satisfacción le daba.
Si se le hubiera preguntado al joven Diego qué quería ser de mayor, sin duda hubiera contestado que algo dentro de cualquier campo relacionado con las artes plásticas. Era el típico crío encaminado a Bellas Artes, pero se lo quitaron de la cabeza. Empezó Arquitectura, lo dejó, y estuvo en academias de diseño gráfico. Su vocación evidente era la plástica.

Duncan Dhu: El Fenómeno Pop y su Espíritu Punk
La música, siempre presente, trastocaría todos sus planes. Con 16 años le gustaban Cramps, Meteors y grupos psychobillies, que venían del punk. Su primer grupo fue Los Dalton, formado con amigos y compañeros de colegio, la primera incursión de Vasallo como instrumentista o intérprete. Fue un ambiente muy afable, con cariño y alguna dosis de nostalgia, donde se conocían todos y eran muy amigos.
En 1984, Vasallo conoció a Mikel Erentxun por medio de la hermana de este, Leire. Mikel le propuso formar un grupo, y tras la disolución de Los Dalton debido al abandono de su cantante, Diego aceptó. Un personaje de la novela Secuestrado de R.L Stevenson le dio a Mikel la idea del nombre: Duncan Dhu. En agosto de 1984, comenzaron a grabar algunas maquetas con canciones de un estilo cercano al rockabilly, y ofrecieron sus primeras actuaciones en directo por los bares de San Sebastián. Finalmente, y tras pasar por varias discográficas, les aceptaron en la compañía independiente GASA, que los incluyó en un disco de jóvenes promesas.
El 1 de febrero de 1985, firmaron su primer contrato discográfico, y se publicó su álbum debut, Por tierras escocesas. La generación de Vasallo, incluido el pop donostiarra, son "hijos del punk", a quienes les daba igual tocar mal o bien, siendo más el gesto. Rompían con las generaciones anteriores, más formadas y que tocaban mejor. Pero viéndolo en perspectiva, tenían mucho más en común de lo que creían.
Duncan Dhu se convirtió enseguida en un fenómeno de éxito, aunque fue bastante rápido. Eran muy jóvenes, no tenían ni veinte años y el éxito les pilló por sorpresa y muy poco preparados musicalmente. Tuvieron que aprender todo a marchas forzadas sobre el escenario, haciendo conciertos "malísimos, sonando fatal". El grupo, tal y como lo ideó Mikel, estaba pensado para aforos muy pequeños, nunca imaginaron que iban a tocar en sitios grandes, a los que era muy difícil trasladar su sonido.

La causa primera de sus primeras composiciones propias fue su relación conflictiva con los productores musicales de Duncan Dhu, quienes les metían mucha caña al no tocar muy bien. En Autobiografía, grabado en Londres con Corlin Farwell, un buen productor no le dejaba tocar el bajo, y Vasallo se dijo: «Si no me dejáis tocar, cantaré». Y empezó con algunas composiciones que eran suyas. No fue sencillo; si oye sus primeras canciones cantadas o recitadas, porque eran prácticamente lo segundo, le "horrorizan".
Duncan Dhu paró su actividad en 2001 hasta 2013, en el que hubo una reunificación para publicar un mini LP de canciones nuevas titulado El Duelo (Warner 2013) y se realizaron dos giras de conciertos en 2014 y 2016. Aunque disfrutó de muchas formas, sobre todo como aprendizaje (fue como hacer tres másteres universitarios seguidos), Vasallo no llevaba demasiado bien los recintos inmensos con gente coreando canciones y a la que le daba igual que tocara una u otra.
Está más cómodo en circuitos pequeños, con público más minoritario que puede tener una afinidad más directa con lo que hace; que no van a escuchar un hit o un estribillo. Los proyectos se agotan, es ley de vida y Duncan Dhu no fue una excepción; cuando lo dejaron en 2001, estaban ya muy perdidos. Duncan Dhu duró dieciocho años y él lleva ya veinticinco haciendo otras cosas. Lo que empezó a hacer en solitario va por otros derroteros, no tiene ningún nexo con Duncan Dhu.
Experimentación y Carrera en Solitario: De Cabaret Pop a la Introspección
Cabaret Pop (1991-1995)
En 1991, Diego Vasallo sorprendió, mostrando su inconformismo e independencia creativa, con su primer trabajo en solitario. Concibió para ello un grupo ficticio, Cabaret Pop, con el fin de experimentar nuevos sonidos alejados de su zona de confort, donde la electrónica, la música de baile y los sonidos ochenteros envolvían unas cuidadas letras.
Este disco homónimo desconcertó a los fans de Duncan Dhu, ya que su estilo poco tenía que ver con lo que hasta entonces había hecho: era bailable, con toques funk, tecno y música negra, un disco en el que Vasallo cantaba letras ácidas y urbanas. Fue un experimento que aprovechó para introducir cosas que no tenían cabida en Duncan Dhu, como la electrónica, la música de baile, los secuenciadores y las cajas de ritmos. Tuvo una libertad absoluta, la compañía le dio carta blanca y no le pusieron ninguna pega, y la verdad es que funcionó "bastante bien".

Bajo el amparo de esta “banda”, publicaría en el tramo de cinco años y compatibilizando su carrera en solitario con la de Duncan Dhu, tres discos que dejaban bien claro que estábamos ante un artista que hacía lo que quería, sin preocuparse por el qué dirán o el desconcierto que sus cambios de registro pudieran ocasionar entre sus propios seguidores. Estos discos fueron: Cabaret Pop (Warner 1991), Realidad Virtual de Rock’n’roll (Warner 1992) y Diego Vasallo y El Cabaret Pop (Warner 1995).
En Realidad Virtual de Rock'n'roll (1992), Vasallo se puso en manos del productor Jesús N. Gómez y contó con la ayuda de Luis Lozano, Luis Miguélez en las guitarras y Edith Salazar en los coros y voces al estilo soul. El sonido de este disco supuso un giro radical con respecto al anterior: un sonido muy influenciado por los 70, el soul o el rock más guitarrero. En 1995, Vasallo pasó a primer plano: ya no era Cabaret Pop, ahora es Diego Vasallo y el Cabaret Pop, un cambio reflejado en la edición de un disco homónimo que corrió al 100% a su cargo.
Consolidación de la Carrera Solista
En 1997, inició su carrera en solitario ya bajo su propio nombre, publicando seis discos hasta la fecha. En esta etapa en solitario, su música se caracteriza por una búsqueda de la introspección sonora y un mayor peso de los textos en las canciones, acercando las sonoridades del folk, el blues y el rock’n’roll a un universo personal más literario.
- Criaturas (Warner 1997) fue su primer trabajo en solitario.
- Con Canciones de amor desafinado (Warner 2000), se cayó rendido a su talento, a las sencillas texturas, a esa tristeza melancólica sin caer en la oscuridad, a una voz tan personal que hace que las canciones te abracen de forma extrañamente suave.
- En 2003, coeditó con Suso Saiz el disco-libro experimental El Cuaderno de Pétalos de Elefante (El Europeo, 2002), ornamentado con dibujos de Vasallo y poemas musicalizados. Un álbum complejo que gana con cada escucha.
- En abril de 2005, presentó Los abismos cotidianos (Warner 2005), con aroma de música popular en el que retrató la desorientación con que vivimos. Este disco surgió después de asistir a un recital de Roger Wolfe en 2004 en Donostia. Contó con colaboraciones como la de Leonor Watling de Marlango o Christina Rosenvinge, ambas en el papel de ecos susurrantes en las canciones.
- Publicó Las Huellas Borradas (Warner 2006) y un álbum junto al poeta Roger Wolfe, La Máquina del Mundo (Warner, 2006).
- En noviembre de 2010, se publicó Canciones en ruinas (Warner 2010), su trabajo "más austero y crudo hasta la fecha", grabado íntegramente en el Teatre de Fornells (Menorca), con unos textos en los que se desnuda sin pudor, cantándolos con una voz cada vez más grave. Fue producido por Suso Saiz.
- En octubre de 2016, presentó Baladas para un Autorretrato (Subterfuge 2016), un disco que es un poemario y una obra de arte, con ocho canciones basadas en el rock primitivo de Elvis y siguiendo los pasos de Tom Waits.
- En 2019, editó en edición limitada Sesiones de Moon River, vol. 1, grabado en directo ante cincuenta personas en los estudios del mismo nombre en Santander.
- El 7 de febrero del 2020, publicó Las Rutas Desiertas, un disco con once composiciones, que "voló la cabeza" con un optimismo eléctrico, sin olvidarse de la aspereza y minimalismo que le caracterizan.
- En 2022, lanzó Caemos como un ángel, su último LP, que desarrolla y perfecciona las características desplegadas en sus dos obras anteriores: instrumentación cruda y austera, melodías con sutiles ropajes eléctricos y protagonismo absoluto de la voz.

Diego Vasallo no ha tenido gran problema con esos "saltos sin red" porque donde se siente más a gusto es donde está. Con los años o la experiencia aprende a acomodar lo que quiere hacer a sus capacidades, sintiéndose más dueño de lo que hace. Ha costado muchos años de aprendizaje. La gente "no sé si a veces se olvida o no sabe" que tiene bastantes más discos propios que con Duncan Dhu, y que su discografía en solitario no tiene cabida para Duncan Dhu.
El Proceso Creativo: Música, Letras y Poesía
La música, la pintura y la literatura (poesía, letras) son los tres cimientos sobre los que se alza su figura. La música es el lenguaje más directo que conoce. Va como una flecha a los sentidos, sin pasar por el filtro de la razón. No son ideas, son sensaciones puras, arrasando con todo, sin defensas contra ella.
Vasallo no escribe canciones narrativas, no sabe contar una historia al estilo Sabina; se aferra más a metáforas, a imágenes pictóricas y fotográficas. Sus canciones apelan a la sensación, surgen muchas veces como una imagen. Son más bien como fotografías en movimiento, con una poetización de la vida. No se considera poeta, pero sus textos poéticos son apuntes que sabe que no van a ser canciones, textos híbridos entre el poema, la narrativa breve, el aforismo. La poesía debería aparecer entre líneas, por ahí, debe impregnar lo que se está diciendo.
Ha escrito canciones desde los dieciséis años, considerándolo su oficio principal. Cree que letra y música deben formar un todo, son inseparables, y ese es el secreto para que una canción funcione: que los versos fluyan con la música. No cree que haya un método para escribir canciones; cada autor es un método en sí mismo.
Músicos de Latinoamérica: Gilberto Gil y el proceso creativo - Canal Encuentro
Generalmente, suele tener un armazón melódico con unos cuantos acordes y sobre él va construyendo un texto que termina de dar forma a la canción. Sus letras no le suelen salir del tirón, muchas las va escribiendo "casi verso a verso" en sus caminatas. Le gusta "corromperlas, disfrazarlas, darles la vuelta" a las canciones, incluso cambiar algunos versos, adaptándolos al sonido actual de la banda en los conciertos.
Está muy influenciado por el entorno, los cielos cargados, el mar marrón tras las lluvias, los ríos torrenciales; quizás más en la pintura, pero también líricamente. Nunca se ha considerado un narrador; es más como un buscador de imágenes y sensaciones, y sus canciones están hechas sobre eso. Cuando le preguntan de qué van sus canciones no sabe muy bien qué responder, ya que no hay un tema; en ellas intenta más bien expresar estados de ánimo, a través de imágenes que conduzcan a ellos, y eso a veces resulta algo abstracto y al mismo tiempo muy universal, hablando una y otra vez de lo mismo: el paso del tiempo, la vida, los recuerdos, el pasado, el futuro, la melancolía, la frustración, la alegría.
Siempre ha huido conscientemente de temas demasiado centrados en la actualidad, con pavor a utilizarlos, para no caer en el discurso "un poco panfletario o vulgar". El reto de superarse es el motor de todo; la ambición artística debe ser máxima, para luego quedarse donde las posibilidades o el talento te coloquen. Escuchar lo que quiere el público no cree que sea conveniente. No cree que un artista trabaje para él; uno de los motivos últimos de toda creación es la comunicación, pero la libertad creativa es innegociable.
La Faceta Pictórica y Literaria
Pintura
En su faceta pictórica, del arte figurativo de sus inicios transmutó a un abstractismo paisajista, con ecos a William Turner. Utiliza una paleta casi reducida al negro y un amarillo ocre que se entremezclan para expresar una mirada especial que en la mayoría de las ocasiones surge de una idea al azar.
La pintura para él es algo más cercano a la ensoñación, que acerca a una especie de meditación contemplativa, requiere más esfuerzo y más atención del observador. Sus pinturas tienen un impulso muy visceral e irracional; al pintar, la concentración es máxima, una especie de trance que le lleva hacia lugares que desconocía. Pintar es un estado y una sucesión de hallazgos, donde el azar y el accidente juegan un papel importante.
Ha realizado las siguientes exposiciones individuales y colectivas en varias galerías de España:
- Exposiciones individuales: "Suite de Invierno 2007", "Escritos negros", "Obra sobre papel", "Diario de un poema", entre 2002 y 2007.
- Exposiciones colectivas: "Colección Testimonio. 03/04. Fundación la Caixa" (2004), "Los colores de la música" (2003), "Caballos en el hipódromo" (2002).

Poesía y Publicaciones Literarias
Aunque no se considera poeta, ha publicado tres poemarios cortos. Los dos primeros acompañados de ilustraciones propias. El último, El porvenir no llega, el pasado no importa (editado por la editorial Difácil en 2022), incluye fotografías tomadas por el propio autor donde rescata de lo cotidiano lo excepcional. En octubre de 2011, la editorial Huacanamo publicó Canciones que no fueron, su primer libro de poemas e ilustraciones, que reúne poemas escritos desde 2004 y 33 ilustraciones.
Varios de sus trabajos contienen la palabra "canción" en su título -Canciones en ruinas, Canciones de amor desafinado-, lo que subraya su oficio como escritor de canciones. Realmente, lo que más ha hecho en su vida es escribir canciones. Si tuviera que decir cuál es su oficio, sería ese: escribir canciones. Es "un gran invento", utilizar palabras con una melodía y una base musical, porque llega de manera inmediata pero también muy contundente; es un artefacto dirigido a los sentidos, y eso es un arma muy poderosa.
Proyectos Recientes y Visión Artística
Su nuevo EP se titula ‘Malo ni bueno’, una frase que sacó de un documental sobre el fallecido Harry Dean Stanton. Como el disco anterior, son pocas canciones, pero largas, una idea inspirada en los últimos discos de Dylan, donde el armazón musical es cada vez más sencillo para "un río de palabras que avanza y avanza". Ha intentado hacer sus propios "riachuelos", canciones "un tanto torrenciales en cuanto a texto, sin repeticiones ni estribillos". El 90% de lo que suena son capas de guitarras, texturas, sonidos ambientales, fondos, llevado a territorios poco clásicos del rock, más experimental.

El nuevo EP, ‘Malo ni bueno’ (octubre de 2023), es "cien por cien autogestionado". Lo ha producido y editado él mismo, y lo empaqueta y envía con su mujer. Han vuelto a lo artesanal, con el garaje lleno de cartones de embalaje, por decisión propia y por necesidad, ya que "no quedan otros caminos". Desde que aparecieron las plataformas de streaming, los músicos están "en pelotas" y la "pasta se la lleva otro", porque las compañías no invierten en discos al no dar dinero, y al final los graban ellos mismos.
El EP se trata de un falso EP de cinco temas largos, que casi ocupan el tiempo de muchos presuntos LPs. Algo más de media hora que centran y concentran el mejor Diego Vasallo, sin un solo segundo de titubeo. Fue grabado en Green Farm Recordings de Fer García (coproductor) y algunas bases en Garate Estudios de Kaki Arkarazo. Incluye canciones como "De este lado", "Malo ni bueno", "Quiero lo que no se puede", "Nuestro infinito" y "La escapada", esta última comportándose como una canción en dos partes, una primera acústica y una segunda con texturas nebulosas y cadencias eléctricas. Los últimos discos de Vasallo son envolventes y de digestión lenta, de los que crecen con el tiempo.
Vasallo conserva el placer de descubrir lo que le sorprenda, como con 18 años, aunque con una "deformación" ya que lo analiza más y no escucha un disco tantas veces, pero investiga mucho. De la última época puede citar al australiano Hugo Raced o el inglés Duke Garwood. Su deseo de conmover permanece intacto.
Se ha anunciado que la realizadora Beatriz Echeverría ha realizado un documental, Diego Vasallo, La posteridad para más tarde, donde el protagonista ha permitido entrar en la intimidad de su proceso creativo.