La muerte súbita en el deporte es una tragedia que se presenta en personas supuestamente sanas durante la realización de una actividad deportiva o en un margen de una hora tras finalizar la práctica. La inmensa mayoría de estas muertes, que suceden mientras se hace deporte, tienen como causas diversas enfermedades cardíacas. Un estudio de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) indica que el 99% de los casos de muerte súbita asociada al deporte tienen un origen cardiovascular.
Pese a que la incidencia no es muy alta, tiene un gran impacto en la sociedad porque normalmente se trata de deportistas que aparentemente gozan de un estado de salud muy bueno. Es evidente que a la mayoría de las personas les cuesta entender cómo puede producirse este fatal desenlace, especialmente cuando se trata de deportistas conocidos. Estos deportistas de élite están monitorizados constantemente y, sin embargo, se dan casos en los que desconocen que padecen alguna enfermedad del corazón.

Definición e Incidencia de la Muerte Súbita Asociada al Ejercicio
La muerte súbita en el atleta se define como el fallecimiento no traumático, durante el ejercicio, que se presenta dentro de la primera hora de haber iniciado los síntomas. Se estima que hay cuatro muertes de estas características por cada millón de atletas al año en Estados Unidos. El conocimiento de la muerte súbita relacionada con la actividad física se remonta al año 490 a. C., cuando el soldado griego Filípides murió al llegar a Atenas, después de haber corrido desde Maratón.
La incidencia de la muerte súbita es mayor en deportistas debido a las exigencias físicas que afrontan y que causan un incremento en la frecuencia cardiaca, en la tensión arterial y en la contractilidad del corazón. Estos tres factores provocan un aumento de la demanda de oxígeno. No hay una certeza exacta acerca del número de muertes súbitas que se producen, pero hay algunas estimaciones. Según datos de la Fundación Española del Corazón, en España la muerte súbita sucede aproximadamente en dos de cada 100.000 personas jóvenes menores de 35 años.

Factores Demográficos y de Riesgo
Según el informe de la SEC, tienen más riesgo de padecerla los que juegan a fútbol y son menores de 35 años, y los que practican running y ciclismo con más de 39 años. Es mucho más frecuente, hasta diez veces más, en hombres que en mujeres. Durante un periodo de ocho años, una investigación recogió un total de 288 casos de muerte súbita asociada al deporte en España, lo que supone una incidencia de 0,38 casos por cada 100.000 habitantes al año. La frecuencia de muerte súbita asociada a la práctica deportiva es notablemente más alta en varones que en mujeres (0,76 casos por 100.000 habitantes en hombres frente a 0,01 casos en mujeres).
El estudio también destaca la presencia de factores de riesgo cardiovascular como la obesidad abdominal, más frecuente en ciclistas. Esta es la más peligrosa, porque la grasa que se acumula en el abdomen es la que está relacionada con la grasa epicárdica y la que hay dentro de las arterias coronarias. Asimismo, las actividades con un alto componente dinámico, como el ciclismo y el fútbol, conllevan un mayor riesgo en ciertas edades.

Principales Causas de Muerte Súbita Cardíaca en Atletas
Las entidades nosológicas que causan la muerte súbita difieren según el grupo de edad. En menores de 35 años, las enfermedades cardíacas congénitas constituyen la mayor proporción de causa de muerte, mientras que en mayores de 35 años, la enfermedad coronaria ateroesclerótica es la principal etiología. El 99% de los casos de muerte súbita asociada al deporte presentó un origen cardiovascular.
Miocardiopatía Hipertrófica (CMH)
La cardiomiopatía hipertrófica se considera la causa principal de muerte cardíaca inesperada y súbita en atletas jóvenes, representando alrededor del 50% de los casos en los que se determina una etiología. Se trata de una afección cardíaca que supone un engrosamiento anormal del músculo cardíaco, lo que dificulta el normal funcionamiento del corazón, afectando especialmente al ventrículo izquierdo. Esta enfermedad se caracteriza por la alteración idiopática del miocardio, incluyendo la presencia de hipertrofia ventricular izquierda y/o derecha en ausencia de una causa cardíaca o sistémica, y suele predominar la afectación sobre el tabique interventricular. Es frecuentemente familiar y se caracteriza por la desorganización de miocitos y miofibrillas, el aumento de la matriz colágena y las alteraciones de las arterias coronarias intramiocárdicas.
Clínicamente puede cursar asintomática o manifestarse por disnea, angina, síncope y muerte súbita. En el 47% de los pacientes, cursa asintomática antes de presentarse muerte súbita, y solo el 7% presentan síncope previamente. La peor manifestación de la CMH es la muerte súbita, la cual es la principal causa de muerte condicionando más de la mitad de la mortalidad de estos pacientes, con una incidencia anual del 2-4% en adultos y del 4-6% en niños y adolescentes.

Se identifican ciertos factores de riesgo para muerte súbita, en los que se encuentran la edad, ya que el riesgo es significativamente mayor en niños y jóvenes, disminuyendo en etapas posteriores de la vida; así mismo, la historia familiar con miocardiopatía hipertrófica presenta una alta incidencia de muerte súbita precoz. No existe correlación entre el grado sintomático de los pacientes y el riesgo de muerte súbita, únicamente el síncope recurrente parece tener significado en niños y jóvenes con esta condición.
En algunos estudios se ha identificado el ejercicio como factor desencadenante de muerte súbita por diferentes mecanismos: aumento del tono adrenérgico con mayor "obstrucción" del ventrículo izquierdo; taquicardia y vasodilatación periférica con mayor dificultad al llenado diastólico; e inestabilidad eléctrica. Es importante recalcar que la mitad de las muertes súbitas en atletas jóvenes se deben a la Miocardiopatía hipertrófica.
Rol de la Hipertrofia Ventricular
La investigación actual sugiere que la inestabilidad electrofisiológica relacionada con la hipertrofia exagerada durante el entrenamiento deportivo, particularmente en atletas vulnerables, podría servir de sustrato de la muerte súbita más que una CMH no reconocida previamente. La estimulación cardíaca simpatoadrenal recurrente, asociada con el entrenamiento atlético, podría ser la base de esta trágica cadena de acontecimientos. De forma general, la hipertrofia de los miocitos es un sustrato reconocido del riesgo de muerte súbita a partir de arritmias ventriculares malignas asociadas en pacientes con cardiopatía.
Estudios demográficos y epidemiológicos han revelado que factores como el sexo, la raza y el nivel de maduración sexual influyen en estos acontecimientos, predisposiciones que no son características entre pacientes con CMH en la población general. Por ejemplo, la muerte súbita en atletas como consecuencia de CMH documentada ha afectado casi por completo a varones. Además, la incidencia de muerte cardíaca súbita por CMH es desproporcionadamente alta entre atletas de raza negra.
Displasia/Miocardiopatía Arritmogénica del Ventrículo Derecho (MAVD)
La miocardiopatía o displasia arritmogénica del ventrículo derecho (MAVD) es una mutación genética que conlleva una degeneración del corazón y está catalogada como una de las principales causas de la muerte súbita en deportistas de élite. En esta patología, los cardiomiocitos (células del corazón) adquieren las propiedades del adipocito (células de grasa), y debido a la acumulación de grasa y a la lipotoxicidad, los cardiomiocitos finalmente mueren, con la consiguiente degeneración del tejido cardíaco. Esto provoca la pérdida de masa muscular en el corazón y, dado que la grasa es aislante eléctrico, problemas de conducción que generan arritmias fatales.
Estudios anteriores han demostrado que la MAVD constituye una de las principales causas de muerte súbita en adultos jóvenes, con una incidencia mayor entre los atletas. Se ha encontrado una relación de tipo familiar, por lo que algunas investigaciones han podido identificar un defecto dentro del cromosoma 14q23-q24. Aunque la MAVD afecta aproximadamente a 1 de cada 5000 personas, lo que la considera una enfermedad relativamente rara, esta estimación podría infravalorar su prevalencia real debido a la dificultad de diagnóstico.
Displasia arritmogénica de ventrículo derecho
Anomalías Congénitas de las Arterias Coronarias
Las anomalías congénitas de las arterias coronarias constituyen la segunda causa en frecuencia de muerte súbita en atletas menores de 35 años. Estas anomalías pueden presentarse tanto en su origen como en su trayecto. Su detección in vivo es desafortunadamente rara. Se presentan con una frecuencia de 0.2 a 1.4% de la población sometida a coronariografía, pero en estudios de necropsia general se aprecia con un aumento hasta del 2.2%, con más alta frecuencia en hombres (81%). Es causante de muerte súbita en deportistas con un porcentaje variable, desde el 12 al 19% de los casos. La anomalía más frecuentemente observada es el origen de la coronaria izquierda y derecha a partir del seno de Valsalva derecho.
Hipertrofia Idiopática del Ventrículo Izquierdo
La hipertrofia idiopática del ventrículo izquierdo es la tercera causa de muerte súbita dentro de los deportistas y se identifica por presentar un exagerado crecimiento de las paredes ventriculares, con una hipertrofia concéntrica y disminución de la cavidad ventricular de forma simétrica. Esta podría ser una variante de la miocardiopatía hipertrófica y, en ocasiones, se ha asociado a una hipertensión no diagnosticada previamente.
Es fundamental diferenciar la hipertrofia encontrada como una adaptación al ejercicio (el "corazón del atleta") de la observada en esta patología. Aunque la hipertrofia fisiológica también puede alcanzar dimensiones importantes, el grado de hipertrofia en la idiopática puede ser hasta de 600 gramos, superando lo previsible para un alto nivel de entrenamiento.
Rasgo de Células Falciformes (Sickle Cell Trait - SCT)
Uno de los factores de riesgo para la muerte súbita atlética es tener una sola copia de la variante genética anormal de la célula falciforme, una patología llamada "sickle cell trait" (SCT). Las personas con SCT no suelen tener síntomas, excepto en condiciones extremas, como una sesión de ejercicio intenso o en grandes alturas. En un estudio, los médicos descubrieron que el riesgo de muerte para los jugadores con SCT fue 37 veces mayor que para los que no tenían este rasgo. Sin embargo, no es tan sencillo, ya que muchos atletas con SCT alcanzan el nivel de exigencia física similar al de jugadores de fútbol profesional y no experimentan ningún tipo de problemas.
Un nuevo estudio ha mostrado un pequeño conjunto de variantes genéticas que controlan la gravedad de los efectos del SCT. La monitorización y control de estos genes podrían revelar quién está en mayor riesgo y así conseguir una mayor comprensión de este problema médico. Se sabe que un puñado de genes cambian los resultados médicos para aquellas personas con anemia de células falciformes, en particular aquellos genes que modifican la cantidad de una proteína llamada "hemoglobina fetal" en la sangre, influyendo en la capacidad de transporte de oxígeno.
Prevención y Diagnóstico
La mejor forma de disminuir la incidencia de este evento es la prevención, utilizando medidas de evaluación a deportistas en forma general, incluyendo exámenes médicos y de gabinete. Esto es, interrogatorio y exploración física completos, radiografía de tórax y electrocardiograma. Es importante que si el ejercicio se hace en alguna instalación deportiva o forma parte de un evento organizado, haya personal sanitario y desfibriladores para poder actuar inmediatamente en caso de alguna emergencia.
No se conoce cómo prevenir de forma totalmente efectiva la muerte súbita porque aparece de forma inesperada, pero es evidente que resulta de gran utilidad preventiva someterse a chequeos médicos. No obstante, ni un completísimo reconocimiento puede evitar episodios de muerte súbita porque las causas son, en ocasiones, indetectables. El problema con muchas de estas patologías es que se mantienen ocultas, sin ningún tratamiento que detenga el deterioro del músculo cardíaco hasta un evento fatal.
Detección Precoz y Desafíos Diagnósticos
La detección precoz es fundamental para no llegar al fatal desenlace que ya se ha visto, por ejemplo, en el caso de deportistas de élite fallecidos repentinamente. Sin embargo, es muy difícil descubrir ese tipo de anomalías, sobre todo cuando se habla de deportistas aficionados. Incluso en los de élite, que están supercontrolados y sometidos a exámenes físicos y cardiológicos muy exhaustivos y detallados, se han dado casos de muerte súbita.
El "screening pre-participacional" que se basa en la historia clínica, el examen físico y un electrocardiograma, a menudo no es suficiente para diagnosticar patologías como la cardiopatía isquémica o la miocardiopatía. La miocardiopatía hipertrófica, al ser asintomática en la mayoría de los casos, presenta un gran obstáculo diagnóstico. Cuando la sintomatología sí aparece (falta de aire, dolor en el pecho, palpitaciones, mareos o pérdidas de conciencia), es muy común a otras enfermedades cardiovasculares. La única vía diagnóstica que puede arrojar luz es la realización de un ecocardiograma. Para valorar el riesgo de muerte súbita, pueden ser necesarias pruebas adicionales como una prueba de esfuerzo, una resonancia magnética o un cateterismo, o un monitoreo Holter de 24 horas.
Displasia arritmogénica de ventrículo derecho
Hábitos de Vida Saludables
Es conveniente mantener buenos hábitos en nuestro estilo de vida: dieta equilibrada, evitar el alcohol en exceso y el tabaco totalmente. Aunque la miocardiopatía hipertrófica es hereditaria, el control de la hipertensión, el colesterol y la diabetes, junto con una dieta saludable, ejercicio regular y reducción del estrés, son pilares fundamentales para la salud cardiovascular.
Casos Notables de Fallecimientos Prematuros por Enfermedad
A lo largo de la historia del deporte, varios atletas de élite han sufrido muertes prematuras debido a enfermedades, conmocionando al mundo y poniendo de manifiesto la importancia de la investigación y la prevención.
- Filípides (490 a. C.): Aunque su historia es legendaria, se le considera el primer deportista que murió súbitamente tras correr la maratón de Maratón a Atenas, probablemente por un colapso físico extremo.
- Francisco Lázaro (1891-1912): Este atleta portugués, de 21 años, falleció durante los Juegos Olímpicos de Estocolmo en 1912 tras desplomarse en la maratón. Se cree que murió por un desequilibrio electrolítico severo, agravado por haberse untado el cuerpo con sebo para evitar quemaduras solares, lo que impidió la sudoración.
- Birgit Dressel (1960-1987): La atleta alemana falleció pocos días antes de cumplir 27 años tras una agonía de tres días, posiblemente a causa de un tratamiento excesivo de dopaje. La causa exacta no se conoce, pero se atribuye a complicaciones fisiológicas severas.
- Lilian Board (1949-1970): Esta británica, medallista de plata olímpica, murió a los 22 años a causa de un cáncer en diciembre de 1970.
- Abadi Hadis (1997-2020): Uno de los corredores etíopes más prometedores, falleció en febrero de 2020 a los 22 años debido a una enfermedad crónica del corazón con la que había convivido.
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