Materiales y Construcción de la Gaita

La gaita es un instrumento de viento tradicional con una rica historia y una gran diversidad de formas y materiales a lo largo del mundo. Las primeras noticias de gaitas datan del siglo VIII a. de C. y proceden del norte de la India. Más tarde, en los siglos V-IV a. de C., Aristófanes cita el áskaulos griego. También en Roma ganó en sonoridad y tamaño, conociéndose como tibia utricularis, siendo uno de los instrumentos favoritos de Nerón. En pleno declive del Imperio Romano, fue utilizada por los militares para enardecer a la tropa en las batallas. En la Edad Media, fue recuperada y transformada por los pueblos nórdicos, especialmente los asentados en la zona costera del Atlántico.

A finales del siglo XIII, se le incorporó un bordón, y en el siglo siguiente, un segundo bordón. Más tarde, se le acopló un fuelle para la insuflación del aire, pero siguieron coexistiendo todos los modelos -con o sin bordones y con o sin fuelles-, desarrollándose gaitas con características propias desde la alta Escocia hasta Grecia o desde España hasta Ucrania, además de otras partes del mundo.

La gaita aragonesa, por ejemplo, se encuadra en el grupo de gaitas del oeste de Europa y dentro de él en el subgrupo de gaita campesina francesa, siendo similar a la llamada chabretta occitana, aunque posee una personalidad propia que la diferencia de las demás. La gaita (gayda/tulum) es un instrumento tradicional de viento de madera, fabricado y practicado en todo el territorio geográfico de la República de Macedonia del Norte y en las regiones del Mar Negro oriental y de la región de Tracia en Turquía.

Partes Fundamentales de la Gaita y sus Materiales

La gaita se compone de varios elementos esenciales que le confieren su sonido característico. En Macedonia del Norte, consta de cuatro elementos: un tubo melódico, un tubo de bourdon, un tubo de soplado y un reservorio de aire. En Turquía, se compone de un tubo melódico, un tubo de soplado y un cuerpo. A continuación, se detallan las partes principales y los materiales utilizados en su fabricación, tomando como referencia la gaita de boto o gaita aragonesa y la gaita gallega.

1. Boto o Reservorio de Aire

El boto sirve para almacenar el aire suministrado a través del soplete. Tradicionalmente, es de piel de cabra, que se despelleja para este fin por la pata trasera derecha, por donde se extrae el animal sin necesidad de más costuras. Una vez curtida y esquilada, se le da la vuelta y se cose. Para evitar la pérdida de aire, se impermeabilizaba el interior con pez, al igual que los botos destinados a vino o a aceite. Hoy en día, para este fin se utilizan ceras o lanolinas y grasas que impiden que la piel se cuartee. La capacidad del boto va de 20 a 30 litros según el tamaño del animal. En Macedonia del Norte y Turquía, el cuerpo está hecho de piel de cabra o de oveja, que se sumerge en una mezcla de agua, harina de maíz, yogur y sal durante varios días. Luego, se infla y se cuelga para secar. Puede apreciarse el boto de piel de cabrito, ya que a menudo le falta el vestido.

2. Cepos

Los cepos son piezas de madera que van atadas directamente al boto. Sirven para acoplar los diferentes tubos: uno para el soplador, otro para el bordón y otro doble, también llamado pieza de los clarines, donde se acoplan el clarín y la bordoneta. El cepo del soplador y el del bordón se colocan uno en cada pata delantera del animal, y la pieza de los clarines en el cuello.

En el caso de una gaita de “inspiración” medieval, el cepo puede ser una cabeza de cabra tallada en madera de sabina con el correspondiente agujero interior para el paso del aire.

3. Soplador

El soplador es un tubo para llenar el boto de aire y va provisto de una lengüeta de cuero que actúa de válvula para impedir que se escape el aire cuando el gaitero no sopla. Tradicionalmente era de hueso, o de madera forrada de latón, o directamente un tubo de latón. El soplador también puede ser de boj y la punta de nylon, o de bubinga con la boquilla torneada de plástico (POM). Finalmente, hay que mencionar la válvula del soplete.

4. Tubos Sonoros (Clarín, Bordones, Bordoneta)

El Clarín (Punteiro)

El clarín es la parte principal de la gaita, ya que es la que produce la melodía. Es de interior cónico y tiene ocho agujeros para la digitación y de dos a cuatro oídos o agujeros de resonancia. Va provisto de lengüeta doble, también llamada pita, incha o incheta. La gaita asturiana y partes como el punteiro permiten crear diferentes notas musicales. El punteiro se afina para producir una escala musical específica. En Macedonia del Norte y Turquía, el boj se utiliza para fabricar el tubo melódico. En algunas gaitas, el clarín es un poco más largo y tiene la campana más grande para poder hacerle algún adorno tallado; puede ser de madera de bubinga.

El Bordón

El bordón consta de dos piezas, una de las cuales, llamada regulador, desliza dentro de la otra para permitir variar la longitud del tubo y conseguir la afinación deseada. Al final suele tener un ensanchamiento hueco que hace de cámara de resonancia. Es de interior cilíndrico y va provisto de una lengüeta simple o caña, que queda protegida en el interior del cepo. ¿Sabías que el bordón se divide en tres partes? Tiene tres bordones que se apoyan sobre el hombro del ejecutante.

La Bordoneta

La bordoneta, al igual que el bordón, consta de dos piezas deslizantes para la afinación. Va montada en la pieza de los clarines en paralelo con el clarín y tiene una longitud similar a la de este.

5. Cubierta de los Tubos Sonoros

Los tubos sonoros tradicionalmente van cubiertos por piel de serpiente, lo que sin duda diferencia a esta gaita de otras del resto del mundo. Hay varias teorías para esta práctica: para que no la toquen las mujeres, por el carácter mágico y ritual del instrumento, por la simbología de la serpiente o para evitar fugas de aire si se raja la madera.

Materiales de Fabricación de la Gaita

La elección de los materiales es crucial para la calidad y el timbre de la gaita.

Maderas

La madera es el elemento principal con el que se elaboran las gaitas. La elección de la madera dependerá del gusto de cada gaitero, pero hay que tener en cuenta que, por su densidad, unas son más sensibles que otras a los cambios bruscos de temperatura y humedad. En el caso del buxo (boj), la más sensible, es poco recomendable para zonas climáticas con temperaturas extremas. Otro punto a tener en cuenta a la hora de escoger la madera es el carácter tímbrico que le va a aportar al instrumento. El buxo es muy apreciado por los solistas por su dulzura y riqueza armónica. Es la madera autóctona que más se ha utilizado para construir la gaita tradicional gallega.

La escasez del buxo y la inquietud por buscar nuevos timbres ha llevado a los artesanos a buscar maderas exóticas nobles como el cocobolo, mopane, el palo santo o el granadillo (Dalbergia melanoxylon Guill.). En particular, se utiliza la madera de Pequia, también conocida como boj americano. También se construyen gaitas en Palisandro y Bubinga.

Muestra de diferentes tipos de madera utilizados en la construcción de gaitas

Anillas y Refuerzos (Virolas)

Para la elaboración de las anillas se utilizan diversos materiales: metacrilato negro o imitación a marfil, latón, alpaca, el nuevo Seinox, plata e incluso madera contrastando con la del instrumento.

  • Metacrilato: Polímero que tiene un índice de dilatación muy similar al de la madera. Esta característica, unida a su brillo y a su resistencia a la intemperie y al rallado, lo hace un material moderno muy apropiado para el anillado de las gaitas.
  • Alpaca: Aleación formada por zinc, cobre y níquel. Su color y brillo son muy parecidos a los de la plata.
  • Plata: Metal precioso blando de color blanco. Para darle más consistencia, suele alearse con cobre en la proporción del 93% o, lo que es lo mismo, 930 milésimas.
  • Seinox: Aleación exclusiva de Seivane, de alta dureza, tenacidad y resistencia a la corrosión. También está libre de oxidación, por lo que su aspecto prácticamente permanece inalterable con el paso del tiempo. Esta característica la hace ideal para elaborar anillas para gaitas.

Aunque las gaitas antiguas no disponían de anillas -lo que las obligaba a ser mucho más robustas-, el anillado moderno cumple la función de proteger las partes "hembra" de todos los encastres de las gaitas (furas) de posibles rajas provocadas por la presión de los corchos. Lo mismo sucede en la campana del punteiro y copa del ronco, ronqueta y chión, que también quedan protegidas de posibles hendiduras debidas a golpes fortuitos o movimientos de las maderas. Aparte de esta función primaria de protección, las anillas juegan también un importante papel decorativo, distintivo y de personalización. Las gaitas pueden llevar los refuerzos o virolas de estaño con plata, o virolas de cuerno y adornos de boj.

Vestido o Funda

Para la funda o vestido se puede escoger entre cuatro diferentes modelos: la funda estándar de terciopelo, la brocada, la de lino y la doble con diseño de lágrima, que es una combinación de las anteriores. Para la confección de los vestidos se utilizan terciopelos, linos y brocados de alta calidad en una amplia gama de colores. El vestido es muy característico de las gaitas aragonesas.

Proceso de Elaboración Artesanal

El proceso de elaboración empieza con la tala del árbol. Por tradición y comprobación empírica, está demostrado que las mejores épocas de tala son el cuarto menguante de la luna de enero y el cuarto menguante de la luna de agosto. En ambos casos, la circulación de savia es mínima, por lo que su expulsión será más fácil y rápida. Si esta savia permanece demasiado tiempo en la madera, provoca lo que se llama madera "pasmada", sin vida. Se trata de conseguir un perfecto secado al mismo tiempo que se mantiene la madera viva.

ASI SE HACE GAITA | Discovery Max

Una vez talado, se deja quince días sin cortarle las ramas para que estas succionen la máxima cantidad de savia posible. Después de cortarlas, se trocean los troncos en piezas de 50-60cm y se sierran longitudinalmente en mitades y cuartas partes. Comienza entonces una larga sucesión de fases de tratamiento de las que dependerá en gran medida la calidad final de la madera. Entra en el local de secado y se apila convenientemente para que el aire circule libremente entre los tacos. Después de un año, se vuelve a revisar y a serrar para eliminar nudos e impurezas, dejándola reposar de nuevo hasta completar el proceso de secado que, en total, ronda los 10 años.

Pasados estos, es el momento de aserrar de nuevo las piezas con la ayuda de la intuición y experiencia del artesano y clasificarla por dimensiones, estabilidad, rectitud de vetas, apariencia estética, color, grano, fibras, homogeneidad, etc. El paso siguiente consiste en darle forma redondeada en el torno (cilindrado) y su pase al almacén de reposo. Poco a poco, se van realizando diversas operaciones en el taller, como taladros y desbastes que deben ser suaves y progresivos, evitando agresiones físicas fuertes para que no se rompan las fibras moleculares y la madera alcance su estabilidad definitiva.

Los conocimientos y habilidades relacionados con la construcción de la gaita se transmiten de manera informal, dentro de las familias y grupos de música, y a través del aprendizaje. La práctica también se transmite a través de asociaciones culturales, seminarios y talleres, así como en conservatorios de música y establecimientos educativos. La gaita une a las comunidades en actividades sociales desde hace varios siglos, siendo un símbolo de la identidad cultural y un elemento clave de muchas otras tradiciones y costumbres, incluyendo las prácticas de cosecha y trashumancia.

El gremio de los constructores de gaitas subsistía en sus inicios otorgando su legado a sus descendientes, una herencia valiosa que pasaba de generación en generación, de padres a hijos, de abuelos a nietos. La industrialización del sector implicaría probablemente una bajada en los precios de los instrumentos, obligando al resto de los artesanos a competir con menos medios. La gaita escocesa, quizás por sus connotaciones militares, tuvo una gran difusión a nivel mundial.

Innovaciones y Tecnología en la Fabricación

El Obradoiro de Gaitas Seivane ha sido un referente en innovaciones. Seivane fue registrada como marca en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM). Las investigaciones en el obradoiro se han materializado en invenciones logradas a lo largo de los años, algunas de ellas patentadas en esa oficina. Así, se patentó el pallón sintético Seipal, que se mantiene fiel al sonido del pallón tradicional de caña, pero con una gran estabilidad tonal, y se registró la marca Seipal. Otras patentes registradas son la válvula de corte incorporada en el pallón Seipal, que hace posible silenciar el ronco de la gaita, cerrando y abriendo el paso del aire.

El Obradoiro de Gaitas Seivane participa en el proyecto de investigación IDIGAITA, en colaboración con el CTAG y la Universidad de Vigo (Grupo Sonitum). Se trata de aunar esfuerzos para combinar el Patrimonio Cultural Musical Gallego y las nuevas tecnologías en materiales. La investigación pretende solventar muchos de los problemas actuales que afectan a la gaita y enriquecer al máximo las posibilidades sonoras de la misma. En Noviembre de 2007, firmaron un contrato de 6 meses con Editorial Prensa Ibérica S.A. Esta tecnología requería de una formación previa por parte del fabricante a los nuevos usuarios, los trabajadores del taller de ARPHA - Hevia, Parrado y Aragón. Las ventajas que esta maquinaria ofrece, además de la reducción del tiempo en el proceso de construcción, es la precisión con la que se construyen los instrumentos, siendo capaces de modificar medidas muy pequeñas.

Los GE-LG han seguido los pasos de los instrumentistas de antaño, ya que son ellos mismos los que fabrican el material con el que tocan. El primer paso fue el de copiar las boquillas que en aquel momento estaban en el mercado. Con las boquillas que utilizaban cuando empezaron a tocar la gaita, a Salvador le pareció que el instrumento perdía lo primero que le impresionó cuando la conoció en Estella-Lizarra: el volumen. Además, creía que eran muy inestables. Teniendo en cuenta que tuvieron que pasar unos años antes de poder probar las boquillas de propia fabricación, Martínez empezó a hacer también tambores, ya para el año 82. A partir del día en el que un miembro de la familia Elizaga (familia gaitera consagrada de Estella) le llevó el tambor de su familia para que lo arreglara, Salvador lo utilizó, con el permiso de la familia, como modelo para su copia. Las gaitas son lo último que comienzan a construir los GE-LG. La construcción del tubo sonoro les interesó, sobre todo, porque no estaban del todo de acuerdo con la afinación de las gaitas que encontraban en el mercado. Hoy en día todavía no han dejado de hacer pruebas alrededor de la construcción del material. Poco a poco, intentan adecuar el material que utilizan (sobre todo gaitas y boquillas, que no permiten el uso de la dinámica y tienen que tener una afinación concreta) en las situaciones en las que la utilizan.

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