Introducción a las Unidades de Cuidados Intermedios Pediátricos (UCIM)
La unidad de cuidados intermedios (UCIM) es una sección especializada de un hospital que se encuentra entre la unidad de cuidados intensivos (UCI) y las áreas de cuidados generales. Su objetivo principal es proporcionar un entorno controlado y supervisado para el manejo de pacientes pediátricos con enfermedades moderadamente graves, permitiendo un enfoque proactivo en la prevención y tratamiento de complicaciones potenciales.
Gracias a las mejoras en los cuidados médicos pediátricos durante las últimas dos décadas, cada vez más niños tienen vidas más largas después de superar una enfermedad grave. En respuesta a estos cambios en los cuidados hospitalarios de los niños, la American Academy of Pediatrics (AAP) ha descrito la necesidad de abordar esta evolución.
Entre sus recomendaciones, la AAP resalta la creación de unidades de cuidados intermedios pediátricos (IMCU, por sus siglas en inglés). La nueva declaración de políticas, titulada "Guía para la estructuración de una unidad de cuidados intermedios pediátricos", se publicó en la revista Pediatrics en mayo de 2022. Esta actualización, elaborada por un grupo de trabajo que representaba a la Sección de Cuidados Intensivos, al Comité de Cuidados Hospitalarios y a la Sección de Cirugía de la AAP, actualiza las últimas recomendaciones redactadas en 2004.
Definición y Propósito de las UCIM Pediátricas
Las Unidades de Cuidados Intermedios (UCIM) son áreas hospitalarias con dotación técnica y humana suficiente para proporcionar una vigilancia y cuidados asistenciales con un nivel inferior a las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), pero muy superior a las áreas convencionales de hospitalización. Conceptualmente, las UCIM son estructuras asistenciales dependientes de los Servicios de Medicina Intensiva (SMI) y nacen como consecuencia de varios objetivos:
- Disminuir el «salto asistencial cualitativo» entre las UCI y las plantas convencionales de hospitalización e incrementar la capacidad asistencial de los SMI mediante la posibilidad de atender pacientes con menor grado de dependencia, que son «mejor atendidos» que en las alternativas existentes en cada uno de los centros considerados.
- Garantizar una continuidad asistencial a enfermos cuya situación no permite un traslado a plantas convencionales con las suficientes garantías.
- Como valor añadido, se dice que la existencia de las UCIM puede asociarse a una disminución de la mortalidad total, incluyendo la hospitalaria post UCI, aunque al parecer no existe evidencia contrastable de esta afirmación.
Desde esta perspectiva, la aceptación de las UCIM implica reconocer la existencia de distintos niveles o intensidades de asistencia al paciente crítico, donde las necesidades y dependencias de algunos pacientes críticos son menores que las de aquellos que requieren cuidados intensivos plenos. Estos distintos niveles asistenciales han dado lugar a diversas denominaciones, como Unidades de Cuidados Semi Intensivos o UCIM, pero siempre bajo un esquema de interdependencia entre los distintos niveles asistenciales hospitalarios y los Servicios de Medicina Intensiva.
Es crucial que, bajo cualquier denominación, las UCIM no se utilicen como UCI alternativas encubiertas ni dependientes de estructuras distintas a los SMI, ya que su propósito es complementar, no suplantar, los cuidados intensivos convencionales.

Perfil del Paciente y Criterios de Ingreso
Las IMCU pediátricas buscan proporcionar un control más intensivo y cuidados para pacientes que, sin presentar enfermedades de extrema gravedad que requieran una UCIP, están muy enfermos o tienen afecciones médicas demasiado complejas para ser atendidos en una guardia general hospitalaria. Los pacientes ingresados en la UCIM pueden presentar una variedad de condiciones médicas, que incluyen enfermedades crónicas, inestabilidad hemodinámica, alteraciones respiratorias y postoperatorios complicados.
Los grupos de pacientes pediátricos que mejor se benefician de un modelo de IMCU pueden incluir niños con enfermedades agudas graves, niños con enfermedades crónicas complejas y una variedad de pacientes quirúrgicos pediátricos. La AAP recomienda que los hospitales o sistemas de salud diseñen directrices de evaluación integrales y claras para el ingreso a la IMCU pediátrica y los cuidados dentro de ella, así como que determinen con claridad cuándo un niño debe ser tratado en una IMCU en comparación con una unidad de cuidados intensivos pediátricos.

Equipo Multidisciplinar y Dotación Tecnológica
El equipo de atención en la UCIM es multidisciplinar e incluye médicos, enfermeras especializadas y otros profesionales de la salud, como terapeutas respiratorios y farmacéuticos, quienes colaboran para ofrecer un enfoque integral y personalizado en el manejo del paciente. La UCIM cuenta con una serie de tecnologías y equipos médicos diseñados para monitorear y tratar a pacientes con necesidades médicas intermedias. Esto puede incluir monitores cardíacos y respiratorios, dispositivos de oxigenoterapia y acceso a pruebas de diagnóstico y terapias farmacológicas específicas. La prevención y el manejo de complicaciones es un aspecto importante de la atención en la UCIM.
En cuanto a la capacitación y las proporciones del personal, la AAP destaca la necesidad de contar con personal pediátrico especialmente capacitado, coordinadores y trabajadores sociales, así como una proporción entre enfermeros y pacientes de 1 por cada 2 o 1 por cada 3 para atender a los pacientes de la IMCU pediátrica.
Comparación entre UCIM y UCI: Un Estudio de Caso
Un estudio retrospectivo realizado en un hospital docente de referencia, dotado de 15 camas de UCI estricta y 4 camas de UCIM, analizó datos de ingresos entre 2003 y 2005 para diferenciar los indicadores de funcionamiento entre pacientes de UCI y UCIM. El estudio demostró diferencias significativas entre los indicadores y descriptores de los dos grupos de pacientes:
- La estancia media intra-UCI fue casi el doble (5,6 días frente a 3,1 días; p < 0,05) en comparación con la de los pacientes ingresados en UCIM.
- La mayor proporción de ingresos en UCI procedió del área quirúrgica (quirófano y área de despertar), mientras que los pacientes ingresados en UCIM procedieron preferentemente del área de Urgencias.
- La gravedad (SAPS 2) y la probabilidad de muerte (IP SAPS 2 y MPM II 0) fueron significativamente mayores (p < 0,01) en los pacientes ingresados en UCI (con una predicción de riesgo de muerte mayor del 20%) respecto a los ingresados directamente en UCIM (con una predicción que no llegaba al 15%, siendo mediante SAPS 2 de 22,5% frente a 12,1%).
- La carga asistencial, medida por el sistema NEMS, fue más elevada en los pacientes de UCI, lo cual corresponde a su mayor gravedad y estancia promedio.
- Las tasas de mortalidad intra-SMI y hospitalaria fueron significativamente menores en pacientes ingresados directamente en UCIM (3,8% y 6,5% respectivamente) frente a los de UCI propiamente dicha (15,9% y 19,9%).
A pesar de estas diferencias, el estudio no apreció cambios estadísticamente significativos en la mortalidad intra-SMI y total al comparar el período previo a la apertura de la UCIM (2000-2002) y tras su apertura funcional (2003-2005). Esto sugiere que la UCIM no fue utilizada como una UCI encubierta, sino para atender a pacientes con un perfil distinto y menor dependencia asistencial, lo que implica una redistribución de cargas asistenciales en el sistema.

Beneficios Asistenciales y la Humanización del Cuidado
El hecho de disponer de una UCIM comporta varios beneficios asistenciales para el sistema hospitalario en su conjunto:
- Un aumento total de los pacientes atendidos por el Servicio de Medicina Intensiva (SMI), lo que se traduce en un incremento cuantitativo y cualitativo de la capacidad y oferta asistenciales.
- Una disminución del «salto asistencial» entre la UCI y las plantas convencionales de hospitalización.
- Una redistribución de cargas asistenciales, permitiendo ubicar mayoritariamente en la UCIM los ingresos de monitorización.
En un contexto de humanización asistencial, la puesta en marcha de unidades como la unidad de cuidados intermedios mixtos en el Servicio de Pediatría del Hospital General Universitario de Valencia, destaca la importancia de cuidar del paciente y de su familia como un núcleo o unidad. Se facilita la entrada de los padres, se potencia el contacto «piel con piel» entre el recién nacido y la madre, y se promueve la lactancia materna. La necesidad de estas unidades se ha visto reforzada por una tendencia creciente en la población pediátrica que acude al servicio y que presenta patología grave que requiere soporte vital, así como por un incremento de los partos prematuros atendidos en el hospital.
Humanizar los cuidados #ChileCuentaConSuHospital #Covid_19
Desafíos y Perspectivas Futuras
Aunque existen posiciones favorables que defienden la existencia de las UCIM bajo determinadas circunstancias, voces autorizadas cuestionan su repercusión real e incluso creen que pueden producir «daños» tanto en los profesionales como en los sistemas asistenciales, especialmente si se utilizan como «UCI encubiertas». Es crucial que las UCIM no amparen la existencia, de manera encubierta o subterfuga, de UCI alternativas ni dependientes de otras estructuras distintas a los Servicios de Medicina Intensiva.
La ventaja de la disminución de la carga asistencial para el conjunto del sistema es evidente, pero no siempre puede afirmarse que se traduzca en beneficios a nivel individual (mejores resultados). El perfil asistencial de la UCIM debe ser claramente diferenciado del de la UCI convencional para evitar confusión y dificultades de gestión clínica.
Los continuos avances en Medicina Intensiva Pediátrica requieren una revisión periódica de los criterios de ingreso, alta y triage para garantizar que los pacientes pediátricos reciban el nivel de cuidados médicos más apropiado para su situación clínica.
tags: #cuidados #intermedios #pediatricos