La Directora del Servicio de Idiomas y Enseñanzas Artísticas presenta un informe favorable para la aprobación de las orientaciones que se detallan en el Anexo. El objetivo es promover, favorecer y facilitar el trabajo sobre la comprensión lectora en el currículo de Educación Primaria.
El Decreto Foral 60/2014, de 16 de julio, por el que se establece el currículo de las enseñanzas de Educación Primaria en la Comunidad Foral de Navarra, potencia el aprendizaje por competencias, caracterizado por su transversalidad, dinamismo y carácter integral. El proceso de enseñanza-aprendizaje competencial debe abordarse desde todas las áreas de conocimiento y por parte de las diversas instancias que conforman la comunidad educativa.
Su dinamismo se refleja en que las competencias no se adquieren en un momento determinado y permanecen inalterables, sino que implican un proceso de desarrollo mediante el cual los individuos van adquiriendo mayores niveles de desempeño en su uso. Dado que la competencia en comunicación lingüística constituye un factor fundamental para la adquisición del resto de competencias, el Decreto Foral propone dar un tratamiento especial a la enseñanza de las estrategias lectoras y a la producción de textos escritos.

La Comprensión y Producción de Textos y el Hábito Lector: Tarea Transversal
Se tiende a considerar que el desarrollo de la Competencia Lingüística es responsabilidad del área de Lengua y que en el resto de las áreas los alumnos deben aplicar lo aprendido. Si bien es cierto que al área de Lengua le compete un tratamiento específico de estos aspectos, no es menos cierto que corresponde a todas las áreas procurar que el alumnado sea capaz de comprender y producir los textos propios de cada materia, y que lo haga con gusto y de manera progresivamente autónoma.
Si los alumnos no dominan las técnicas para comprender y producir textos escritos adecuados a su edad, no solo se les aboca al fracaso escolar, sino que se les cierra una puerta de acceso al conocimiento y al crecimiento personal. Por ello, el esfuerzo y el tiempo dedicados a comprender y expresar los conceptos y sus relaciones mediante el trabajo directo con los textos, ya sean de carácter científico, humanístico, periodístico, literario, etc., tanto en formato papel como electrónico, deben entenderse como una inversión a corto, medio y largo plazo.
Debemos considerar que la comprensión lectora, además de ser un instrumento de aprendizaje, es requisito indispensable para que el alumno sienta gusto por la lectura, base sobre la que se sustenta el desarrollo del hábito lector. Sabiendo que el desarrollo del alumnado es un proceso continuo, que los logros que se producen en una etapa tienen su repercusión en la siguiente, y que en la etapa de educación infantil es cuando se inicia la adquisición de las habilidades y competencias que facilitan el dominio de la lecto-escritura, puede resultar conveniente asegurar una adecuada conexión entre el método lecto-escritor utilizado en Educación Infantil y su posterior desarrollo en Educación Primaria.
Para ello, los centros procurarán establecer los mecanismos de coordinación que consideren más apropiados entre el profesorado de Educación Infantil y el de los primeros cursos de la Educación Primaria.
El Aprendizaje mediante la Lectura Comprensiva de Textos por Área
Práctica de la Lectura Comprensiva
La lectura comprensiva debe ser una práctica habitual, continua y transversal en el aprendizaje de los contenidos de todas las áreas. La comprensión es una condición para el aprendizaje significativo y, por tanto, la comprensión de los textos es el primer paso para que los alumnos entiendan, relacionen, asimilen y recuerden los conceptos específicos de cada área.
Si bien el proceso de comprensión de un texto, presentado en formato papel o electrónico, es común a cualquier contenido, no es menos cierto que a cada materia le es propio no solo un lenguaje específico, sino incluso unas modalidades textuales y unos formatos característicos. El profesorado debe promover que los alumnos adquieran el conocimiento de cada área con progresiva autonomía a través de la consulta y lectura de los textos propios de cada materia.
Para ello, independientemente del planteamiento didáctico adoptado, conviene ofrecer a los alumnos textos procedentes de diversas fuentes tales como enciclopedias, libros especializados, publicaciones periódicas, CD-ROM, páginas web, etc. Igualmente, se promoverá la adquisición progresiva del vocabulario específico de cada área, de tal manera que el alumno comprenda que no es lo mismo el lenguaje literario que el de las ciencias sociales, de la naturaleza o de las artes plásticas, por poner algunos ejemplos.
Por último, se tendrán en cuenta los diferentes tipos de texto más propios de cada materia atendiendo a su modalidad (narrativos, expositivos, instructivos..) y a su formato, introduciendo junto a los textos continuos toda la diversidad de textos discontinuos habituales en las diferentes áreas del conocimiento (líneas de tiempo, gráficos, tablas, mapas...).
ESTRATEGIA DE LECTURA - EDUCACIÓN PRIMARIA - Primer proyecto terminado.
Enseñanza de Estrategias Lectoras
Teóricamente, existen diversas maneras de enseñar a los alumnos a leer de manera comprensiva, entre las que cabe destacar la enseñanza explícita de estrategias lectoras y la enseñanza implícita, aunque en la práctica ambas metodologías se solapan y sostienen mutuamente.
Enseñanza Implícita
La enseñanza implícita de la lectura implica que el profesor, al hilo de la enseñanza de los contenidos propios de su área, muestra a los alumnos el proceso que, como lector experto, realiza mentalmente cuando lee: se plantea un objetivo de lectura, actualiza conocimientos previos, realiza hipótesis, se hace preguntas sobre lo que está leyendo. Es decir, va mostrando su propio proceso de comprensión: se fija en la estructura del texto, activa sus conocimientos previos sobre el tema, subraya, sintetiza, obvia información no pertinente para el objetivo de la lectura, etc. En definitiva, actúa como modelo de un proceso en el que el alumno aprende por imitación y va ganando progresiva autonomía gracias a las ayudas precisas del profesor.
Enseñanza Explícita
La enseñanza explícita significa enseñar a los alumnos las diferentes estrategias de comprensión lectora necesarias para interactuar con los textos en función del objetivo de la lectura y su tipología. De este modo, el texto es un medio para la enseñanza de la estrategia que el docente ha seleccionado y no un objeto de aprendizaje en sí mismo.
La Lectura de Textos Digitales
Si bien es cierto que la lectura de textos en formato digital no es ajena a ninguno de los aspectos recogidos en el epígrafe anterior ("Práctica de la lectura comprensiva"), leer en la red conlleva algunas dificultades añadidas que hacen necesaria una enseñanza sistemática de la lectura digital en el aula.
Una característica particular de estos textos es el uso de hipervínculos. Manejarse con un texto que puede llamar a otros textos requiere potenciar estrategias de lectura tales como ser capaz de mantener el objetivo de la lectura. Además, los textos digitales tienden a ser multimodales, por lo que se hace necesario aprender a integrar información procedente de diferentes lenguajes, como son el de las imágenes y el sonido. Por último, dada la cantidad de información que ofrece la red, se hace necesario poner en práctica estrategias de búsqueda, selección y verificación de la información.
Al profesorado corresponde la labor de generar los contextos en los que los alumnos adquieran paulatinamente las destrezas necesarias para aprender en la gran biblioteca global que es internet. Para ello, conviene combinar actividades donde los alumnos aprendan de manera explícita, por ejemplo, a manejar de manera eficaz los buscadores web, a valorar la fiabilidad de una página o a manejarse en un menú; con otras integradas en la adquisición de los conocimientos del área, tales como webquest, cazas del tesoro, etc.
El Valor de la Lectura Oral
Llegar a ser un buen lector es un proceso complejo que requiere de un aprendizaje modelado por el propio docente o por otros compañeros más expertos o hábiles. Leer en voz alta es compartir, transmitir el sentimiento que el texto, si es literario, puede inducir en el lector. Pero también es compartir conocimiento y crear complicidades entre el lector y los oyentes.
Por ello, el profesorado planificará los momentos de lectura en voz alta, creando los contextos idóneos, eligiendo los textos que mejor se adecuen al objetivo de la lectura en voz alta (leer para dominar el ritmo, la intensidad, la expresividad..) y dando oportunidad, al finalizar la lectura, para que los alumnos dialoguen sobre lo leído.
La Expresión Escrita
La expresión escrita es uno de los saberes instrumentales más relevantes, fundamental para la vida académica, así como para cualquier otro ámbito personal o social, y condiciona el proceso de aprendizaje, así como el desarrollo de una vida plena. Por ello, la adquisición de una adecuada expresión escrita es objetivo prioritario de la Educación Primaria, debe tener carácter transversal y trabajarse en todas las áreas del currículo, desterrando la vieja idea de que su enseñanza es responsabilidad exclusiva del profesorado del área de Lengua.
Al igual que en el caso de la lectura comprensiva, la enseñanza de la escritura puede realizarse de manera explícita. No obstante, si bien el proceso de composición de un texto es común a cualquier contenido (reflexión sobre un modelo, búsqueda de ideas, borrador, revisión..), no es menos cierto que a cada materia le es propio no solo un lenguaje específico, sino incluso unas modalidades textuales y unos formatos característicos, de ahí que sea necesario un tratamiento didáctico específico y planificado, además de una práctica asidua y reflexiva, en todas las áreas.

El claustro puede adoptar la decisión de potenciar expresamente la escritura de calidad con el objetivo de que todos los textos que el centro produce y hace públicos sean modélicos en todos los sentidos. Para ello, convendría acordar una serie de consignas significativas y claras para trabajar la escritura de manera consensuada y sistemática, estableciendo protocolos de producción de textos que sirvan de referencia constante a los alumnos.
Las cuatro propiedades de un texto bien escrito (corrección, cohesión, coherencia y adecuación) deben ser trabajadas de manera explícita y sistemática con el alumnado para conseguir que los procesos de planificación y revisión, entendidos estos en sentido profundo y no como la mera revisión ortográfica o gramatical, sean interiorizados y aplicados en todos los textos que se escriban en cualquier área.
Fomento del Hábito Lector
Uno de los objetivos que debe garantizar la Educación Primaria es el desarrollo del hábito lector en los alumnos. Se entiende por hábito lector la práctica constante y voluntaria de la lectura como forma de adquisición de conocimiento y fuente de placer.
Para que un alumno se convierta en un lector habitual es necesario primero que sepa leer, es decir, que su acercamiento a los textos no se vea entorpecido por dificultades de comprensión que le hagan abandonar su propósito. Un adecuado conocimiento de las estrategias lectoras garantiza el cumplimiento de este primer requisito.
Es necesario además que el alumno quiera leer. Son fundamentales para ello las actividades de animación, en tanto que crearán el ambiente emocional necesario para que el alumno pueda comprometerse personal y afectivamente con la lectura. Por último, además de saber y querer leer, el alumno necesita poder leer. A la comunidad escolar en su conjunto le corresponde generar los contextos en los que la lectura pueda tener lugar, atendiendo no solo a los espacios horarios y físicos, donde cobra especial relevancia la biblioteca escolar.
Conviene tener en cuenta el componente emocional y generacional de la lectura por placer, que hace que resulten muy atractivas las recomendaciones de libros entre iguales. Por ello, puede resultar especialmente interesante la puesta en marcha de alguna actividad (Club de lectura, tertulias literarias dialógicas), mecanismo (agendas de lectura, panel de intercambio) o lugar (blog de biblioteca, etc.) que facilite y potencie este intercambio de opiniones y recomendaciones.
Es conveniente dar una proyección exterior a todas las actividades que el centro desarrolle relacionadas con la lectura y la escritura: debates, charlas para otros alumnos, artículos para el periódico escolar, escenificaciones, programas de radio, exposiciones, murales, etc. El conocimiento de las actividades que el centro organice, tanto por parte de los padres y madres como por parte de los medios de comunicación locales, responsables de las bibliotecas públicas o, simplemente, amigos en las redes sociales, aportará un valor añadido muy gratificante al trabajo realizado.
ESTRATEGIA DE LECTURA - EDUCACIÓN PRIMARIA - Primer proyecto terminado.
La Biblioteca Escolar y el Tratamiento de la Información
Para llevar a cabo las actividades de lectura y escritura, así como para el fomento del hábito lector, el profesorado fomentará el uso de la biblioteca de aula y de la biblioteca escolar, concebida esta como un centro de recursos organizado que utiliza cualquier tipo de soporte, apoya el aprendizaje activo de todas las áreas del currículo y favorece la igualdad y el acceso a la cultura de todos los estudiantes mediante un adecuado sistema de préstamo de libros e intercambio de opiniones y recomendaciones.
Una biblioteca plenamente integrada en la vida del centro puede constituir uno de los principales recursos docentes para facilitar el aprendizaje autónomo y el análisis crítico de la información. Por ello, el uso de la biblioteca escolar debiera ser organizado y planificado con carácter global por todo el equipo docente y para todo el curso, como herramienta necesaria para todas las áreas del currículo, antes que como el espacio en el que se van a desarrollar una sucesión de actividades puntuales de animación que se agotan en sí mismas.
La biblioteca puede ser, igualmente, el espacio adecuado para que los alumnos no solo practiquen la lectura en papel y digital, sino también para la realización de trabajos colaborativos en los que es necesario buscar y seleccionar información, transformarla mediante la utilización de herramientas digitales de presentación y presentarla en formato multimedia.
Implicación de toda la Comunidad Escolar
Sin duda alguna, el trabajo en equipo, las alianzas entre profesorado, familias, alumnado y comunidad son la base para llevar adelante un proyecto educativo sólido y compartido, en el que cada miembro de la Comunidad Escolar se sienta corresponsable del éxito del centro.
La lectura en España vive un momento de consolidación. El 69,8 % de la población española mayor de 14 años lee libros al menos una vez al trimestre. La lectura sigue siendo, ante todo, una actividad asociada al disfrute personal. Al mismo tiempo, la lectura por trabajo o estudios vuelve a crecer y alcanza al 27,5 % de la población. Las mujeres siguen liderando los índices de lectura en España. El hábito lector aumenta en todas las franjas de edad, con un crecimiento especialmente significativo entre las personas mayores de 65 años.

El nivel de estudios sigue siendo un factor determinante. La lectura en España también presenta diferencias territoriales. La compra de libros no de texto mantiene una evolución positiva. Las librerías continúan siendo el canal preferido para la compra de libros, por delante de internet y de las grandes superficies. La lectura en formato digital sigue creciendo de forma moderada, pero constante. Los audiolibros continúan su expansión y alcanzan al 9 % de la población en 2025. Casi el 30 % de la población ha acudido a una biblioteca en el último año, una cifra que continúa creciendo. La lectura compartida en el hogar se mantiene en niveles elevados entre los menores de 6 años.
Guía para la Elaboración de un Plan de Fomento de la Lectura
El ministerio publica una guía para la elaboración de un plan de fomento de la lectura en centros de Educación Primaria. Esta publicación pretende ser un instrumento eficiente para ayudar a los equipos docentes en la elaboración de los planes de lectura de sus centros. La guía está organizada en una introducción y cinco capítulos.
La introducción resalta la importancia de los centros educativos en el desarrollo de las competencias de lectura y escritura ya desde edades tempranas. El capítulo uno recoge el marco legal que respalda el plan de lectura y que establece la necesidad de que todos los centros tengan que disponer de uno.
El capítulo dos se ocupa de precisar la definición de plan de lectura y cuáles son los pasos necesarios para su diseño e implantación. Se tratan aquí la evaluación inicial, los objetivos, agentes implicados, líneas de articulación, evaluación final y difusión. El capítulo tres está dedicado a hablar de las características del alumnado al que se dirige el plan; se tienen en cuenta principalmente los intereses lectores de niños y niñas, intereses que sirven como referencia para seleccionar textos con los que se ponga en marcha el plan de lectura.
En el capítulo cuatro se ofrecen una serie de actividades de referencia que sirven como ejemplo de las múltiples y diversas actividades que pueden llevarse a cabo en un centro escolar para fomentar la lectura y la escritura. El último capítulo propone una selección de libros que abordan temas sociales actuales que surgen en las aulas. La publicación se cierra con una bibliografía que permite a docentes y profesionales de la educación ampliar y profundizar en los aspectos tratados.