Cuándo y Cómo Fertilizar Plantas en Maceta: Guía Completa

Con la llegada del buen tiempo, nuestras plantas nos necesitan más que nunca. No solo es momento de trasplantar sino, también, de abonarlas para prepararlas para uno de los momentos más importantes del año. Con la primavera, la naturaleza comienza a resurgir del letargo vegetativo provocado por los meses de frío. Es gracias al sol y al calor como nuestras plantas empiezan a movilizar nuevamente su savia, una especie de resurrección anual que requiere de nuestra ayuda.

Aunque a priori podamos pensar que cualquier abono sirve para cualquier planta, la realidad es bien distinta. Existen diferentes tipos de abonos en función de la necesidad de cada planta y, además, los fertilizantes que debemos usar en primavera son sumamente específicos, pensados para fomentar el desarrollo de las plantas en el momento más comprometido del año. Por eso, tan importante como cuándo abonar es saber cómo hacerlo y con qué.

Esquema de las necesidades nutricionales de las plantas

La Importancia de Fertilizar: Más Allá del Crecimiento

Fertilizar las plantas no busca únicamente que tengan los recursos necesarios para crecer o florecer. Persigue, además, que cuenten con la salud necesaria para afrontar la "cara B" del buen tiempo: las plagas. Solo una planta fuerte podrá prevenirlas y, sobre todo, reponerse de estos malos compañeros del buen tiempo. Si nuestras plantas no están fuertes, por más que sepamos cómo eliminar las plagas del jardín, es probable que mueran como consecuencia de la infección. Por ello, saber abonar correctamente garantizará disfrutar de ellas sin sobresaltos durante los meses de calor.

Macronutrientes y Micronutrientes Esenciales

Las plantas requieren una serie de nutrientes para desarrollarse bien, florecer en cantidad y con calidad, dar buenos frutos y resistir sequías y heladas. El sustrato necesita ser enriquecido de forma regular mediante el aporte de fertilizantes. Para desarrollarse, las plantas necesitan cantidades importantes de tres macronutrientes primarios: nitrógeno (N), fósforo (P), y potasio (K).

Nitrógeno (N)

El nitrógeno da vigor y abundancia a las hojas de la planta. Ayuda a las plantas a “construirse a sí mismas”; a falta de este importante nutriente, la planta no puede fabricar proteínas, aminoácidos e incluso su propio ADN. Aunque existe un 78% de nitrógeno en el aire que respiramos, las plantas no lo toman directamente de la atmósfera, sino que lo absorben a través de sus raíces desde el suelo, donde se realiza un proceso químico natural.

Fósforo (P)

El fósforo es uno de los principales actores de la fotosíntesis, transportador de nutrientes y transmisor de energía. La falta de fósforo en el abono de la planta tendrá consecuencias como un crecimiento raquítico, la ausencia de flores y frutos, y las hojas pueden volverse más verdes o mostrar un color parecido al violeta, a causa de la deficiencia en el proceso de fotosíntesis.

Potasio (K)

El potasio, después del nitrógeno, es el nutriente más importante para las plantas y es considerado el “nutriente de calidad”. Regula el cierre y la apertura de los estomas, la absorción de CO2 y la liberación de oxígeno. También es crucial en la regulación del agua en las plantas, conocido como osmorregulación. Además, participa en las principales síntesis de almidón, proteínas y otros procesos bioquímicos de las plantas.

Otros Elementos

En pequeña cuantía, también son necesarios macronutrientes secundarios como magnesio, azufre y calcio (en la mayor parte de España, presente en las tierras calizas y las aguas de riego de mala calidad), y micronutrientes como hierro, cinc, cobre, boro, manganeso y molibdeno.

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Cuándo Abonar Plantas en Maceta

La temporada ideal para abonar plantas en macetas es durante las estaciones de mejor tiempo, es decir, primavera y verano. En caso de que en otoño haga un buen clima, también podemos hacerlo, ya que algunas plantas perennes pueden necesitar una última fertilización ligera antes del invierno para fortalecerse. Los meses de mayor frío, en invierno, las plantas entran en un estado vegetativo, por lo que generalmente no necesitan recibir este sustento, aunque dependerá del tipo de planta.

  • Al comienzo de la primavera: Es fundamental comenzar a fortalecer las plantas con un abono mineral de lenta liberación y equilibrado en NPK. Esto promoverá la asimilación de nutrientes y el desarrollo de las partes verdes de la planta.
  • De mediados de primavera en adelante: Lo ideal es cambiar a un abono específico, adaptado a las necesidades de la planta en su fase de crecimiento activo y floración.
  • Durante la etapa de crecimiento y floración: Las plantas deben abonarse con mucho mayor cuidado, cada 6 o 7 días.
  • Plantas recién trasplantadas: No hay una fórmula específica. Se debe revisar seguido si la tierra profunda está seca. Cuando se seque, se recomienda hidratarla y abonarla al día siguiente. Es aconsejable esperar de 2 a 3 meses después de trasplantar antes de fertilizar plantas en crecimiento activo durante la temporada de crecimiento.
  • Etapa normal: La frecuencia depende completamente del tipo de abono utilizado, oscilando entre 2 y 4 semanas según las instrucciones del fabricante.
  • Momento del día: Se recomienda generalmente abonar las plantas temprano en la mañana, antes de que la temperatura suba mucho. No abonar nunca a pleno sol.

Excepciones y Consideraciones Especiales

  • Cactus y suculentas: Estas plantas están adaptadas a suelos pobres y requieren muy poco abono. Fertilizarlas solo una vez al mes durante la primavera y el verano es suficiente.
  • Orquídeas: Aunque necesitan nutrientes específicos, el exceso de fertilización puede quemar sus raíces delicadas.
  • Invierno: Durante el invierno, muchas plantas entran en una fase de reposo. Abonarlas en este período puede causar más daño que beneficio.
  • Ambientes con poca luz: El fertilizante no es necesario para las plantas en estos ambientes porque su actividad metabólica es más lenta.

Tipos de Abonos y Cómo Aplicarlos en Maceta

En el mercado encontrarás fertilizantes en distintas formas de presentación. En su formulación pueden intervenir sustancias exclusivamente de origen orgánico (bio), inorgánico, o una mezcla de ambas. Las plantas cultivadas en maceta dependen de nosotros para seguir vivas, por lo que debemos aportarles los nutrientes necesarios para desarrollarse correctamente.

Tabla comparativa de abonos orgánicos e inorgánicos

Abonos Orgánicos

Este tipo de abono procede de restos orgánicos o excrementos de animales. Son la mejor opción para cultivos que se vayan a ingerir, ya que no contaminan ni son tóxicos. El uso de fertilizantes orgánicos, como el humus de lombriz, requiere una aplicación menos constante, aunque su capacidad de actuación es más lenta que la de los abonos inorgánicos.

  • Estiércol: Se obtiene a partir de restos orgánicos o heces de animales.
  • Compost: Procede de residuos vegetales y otros materiales orgánicos que han tenido un proceso de compostaje. Es materia orgánica de origen vegetal y/o animal (estiércol de caballo, vaca u oveja) más o menos descompuesta. En función del grado de descomposición los nutrientes estarán disponibles antes o después. En tiestos y jardineras, a lo sumo, espolvorear por encima poca cantidad.
  • Humus de lombriz: Es un fertilizante orgánico eficaz que demanda una aplicación más esporádica.
  • Guano: Proveniente de excrementos de aves marinas, es uno de los fertilizantes más potentes en nitrógeno y fósforo.
  • Turba: Existen dos tipos, la negra y la rubia.

Cómo hacer compost casero

  1. Coge un recipiente pequeño de aproximadamente 1 metro de profundidad y hazle unos agujeros.
  2. Introduce 4 o 5 dedos de tierra.
  3. Introduce los desechos orgánicos (puede ser cualquier tipo de resto orgánico a excepción de los que proceden de un producto animal).
  4. Airea el abono. Después de algunas semanas, observarás que aparecen gusanos, moscas de la fruta y otro tipo de insectos, lo cual es una buena señal de que el proceso de descomposición se está llevando a cabo con éxito.
  5. Cuando la tierra tenga un aspecto grumoso, negro y veas la materia orgánica totalmente descompuesta, tu compost estará listo.

Abonos Químicos (Inorgánicos)

Los abonos químicos aportan nutrientes y minerales de una forma directa, así las plantas obtienen el alimento más rápidamente. Si optamos por los químicos, es fundamental seguir con rigor las aplicaciones, ya que cuentan con altas concentraciones de nutrientes y micronutrientes, y solo son efectivos si se aplican con regularidad. Los abonos químicos pueden dañar la fauna autóctona y, además, deberemos esperar un tiempo para cosechar sus frutos si se trata de cultivos comestibles.

  • Abonos líquidos: Se diluyen en el agua de riego y ofrecen la forma más cómoda de fertilizar las plantas en tiesto, ya sean de interior o exterior. Son fundamentales para promover la absorción de nutrientes en plantas en maceta, facilitando su asimilación. Es muy importante respetar la dosis indicada por el fabricante.
  • Abonos granulados: Se esparcen sobre la superficie del terreno y se cubren con un poco de sustrato para que la humedad los vaya disolviendo. En el caso de las macetas, tardan mucho más tiempo en disolverse y actuar que los líquidos. Un ejemplo es el "abono azul", un abono granulado complejo de aplicación universal.
  • Abonos en polvo solubles: Son una alternativa a los líquidos, pero más potentes, lo cual exige extremar las precauciones con la dosificación, sobre todo si se trata de plantas pequeñas.
  • Bastones y varitas fertilizantes: El abono se presenta en forma de clavos que se entierran. Son de liberación lenta y suelen ejercer su efecto durante dos a tres meses. La aplicación es cómoda y duradera. Para plantas que florecen en primavera-verano, por ejemplo, deben enterrarse en febrero-marzo a diferentes distancias del tronco.
  • Abonos de liberación controlada: Los ingredientes se presentan recubiertos por una cápsula de plástico donde el agua entra para disolverlos paulatinamente, liberándolos a lo largo de unos seis meses. Ideales para quienes no pueden abonar con frecuencia.

Abonos Específicos

Hay fertilizantes cuya fórmula NPK está ajustada a las exigencias concretas de algunos tipos de plantas: verdes, de flor, acidófilas, rosales, orquídeas, cítricos, palmeras, frutales, cactus, etcétera. Se presentan en general como granulados, solubles o líquidos.

Consejos Adicionales para un Abonado Exitoso

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1. Elegir el abono más conveniente según cada tipo de planta y cada momento

Las características propias de cada planta hacen que tenga unas demandas muy específicas de nutrientes. Es más: a pesar de la existencia del abono universal, que siempre es una buena opción; hoy en día existen abonos diseñados para dar respuesta a las exigencias de los distintos tipos de plantas. Es importante jugar con los distintos tipos de abonos durante los meses de calor. Al principio de la primavera, nuestras plantas todavía estarán desperezándose del invierno, por ello es un buen momento para utilizar abonos minerales equilibrados en NPK y de lenta liberación. Desde mediados de primavera en adelante, lo ideal es cambiar a un abono específico.

2. Eliminar las malas hierbas antes de empezar a abonar

Solemos pensar que las malas hierbas son únicamente antiestéticas. Sin embargo, su impacto en nuestras plantas es mucho mayor. No solo son ladrones de recursos como el sol o el agua, sino que, además, también ejercen de imán para las plagas. Eliminarlas de la ecuación antes de abonar es clave, ya que de lo contrario también las estaríamos fertilizando y fomentando su desarrollo. Esto se puede conseguir arrancándolas de raíz antes de empezar a abonar.

3. Seguir una pauta de abonado regular y constante

Algo muy común en la jardinería es que nos acordamos de abonar al comenzar la primavera, pero solemos olvidar la tarea a medida que la estación progresa. Si optamos por abonos orgánicos, su pauta será inferior a la de los abonos químicos. Si por el contrario optamos por los químicos, es fundamental seguir con rigor las aplicaciones, ya que solo son efectivos si los aplicamos con regularidad.

4. Ajustar el riego a las necesidades del momento

A medida que las temperaturas comienzan a subir y los días son más largos, es imprescindible ir aumentando de forma regular la pauta de riego. Este detalle es tan importante como saber cómo abonar las plantas, ya que la dilución en el agua de riego es crucial para la absorción de nutrientes.

5. Considerar el lugar de plantado

Cómo abonar las plantas correctamente depende, también, de su lugar de plantado. En el caso de las plantas plantadas directamente en tierra y al margen de abonos orgánicos, lo idóneo es optar por abonos granulados. Las plantas plantadas en macetas o maceteros necesitan una pauta más alta y regular de abonado, ya que su único sustento es un espacio que no se renueva por estar dentro de un contenedor. Por esa razón, y más allá de trasplantar, hemos de nutrir la tierra de forma regular. Los abonos líquidos son fundamentales para promover la absorción de nutrientes de plantas en maceta.

Cómo Saber si una Planta Recibe el Abono Adecuado

Con el abono se pueden dar dos situaciones: exceso o insuficiencia. Una forma de saber si una planta está recibiendo una cantidad de abono excesiva consiste en fijarse en las hojas. Si estas presentan manchas marrones o incluso parecen estar quemadas, se debe dejar descansar a la planta durante un tiempo. En el caso contrario, las plantas que no reciben suficiente abono presentan un color amarillento, especialmente en las hojas. Además, su crecimiento suele ralentizarse considerablemente.

Abonar tus plantas en maceta es esencial para asegurar su salud y vitalidad. Conocer los diferentes tipos de abono, el momento adecuado para aplicarlos y la frecuencia correcta te permitirá disfrutar de plantas robustas y llenas de vida. Evita sobre fertilizar y presta atención a las señales que te da cada planta.

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