Probablemente ha escuchado que cuando su bebé tiene alrededor de 6 a 9 meses de edad es hora de comenzar a alejarse de la alimentación con biberón. No obstante, al igual que sucede con muchos padres, es posible que sienta cierta aprensión acerca del siguiente paso en el crecimiento y desarrollo de su hijo. Si su pequeño pone mala cara, grita o comienza a llorar cuando le ofrece una "taza de niño grande", respire hondo. ¡Las protestas de este estilo son totalmente normales!
Después de todo, a los niños tampoco les gusta dejar de lado los hábitos familiares como a nosotros, los adultos. La comodidad que obtienen al beber de un biberón caliente puede ser difícil de abandonar. Como todas las etapas de crecimiento por las que pasará su hijo, se requiere paciencia y tiempo.

La Transición del Biberón: ¿Cuándo y Por Qué?
Edad Recomendada para el Destete del Biberón
Muchos médicos recomiendan introducir una taza aproximadamente a los 6 meses de vida del bebé. Idealmente, esta transición comenzará alrededor de los 6 meses de edad, cuando le ofrezca una taza a su hijo por primera vez. La American Academy of Pediatrics (AAP) recomienda que le ofrezca una taza a su hijo cuando comience a comer alimentos sólidos, generalmente alrededor de los 6 meses.
Es importante que los padres comiencen a despegar a sus hijos de los biberones hacia el final del primer año de vida y los comiencen a acostumbrar a las tazas y los vasos. Recuerde ofrecer a su hijo una taza alrededor de los 6 meses de edad y dejar gradualmente el biberón o la lactancia materna entre los 12 y los 18 meses de edad. Cuanto antes empiece, más fácil será la transición. Cuanto más tarden los padres en comenzar esta transición, más apegados estarán los niños a sus biberones y más difícil resultará quitar el hábito del biberón.
¿Por Qué es Importante Dejar el Biberón?
Existen muchas buenas razones para no ceder cuando su hijo le pida un biberón. Los pediatras y los dentistas destacan los beneficios de enseñar a su hijo a beber de una taza a la hora de las comidas a medida que reduce gradualmente la cantidad de tomas con biberón.
Riesgos para la Salud y Desarrollo
- Omisión de comidas: Los niños que beben biberones durante el día a menudo no sienten hambre a la hora de comer. Esto podría significar que están recibiendo menos fibra y nutrientes ricos del tipo que se encuentran en los alimentos sólidos. Si usted experimenta dificultades a la hora de darle de comer a su hijo, los biberones podrían ser la causa.
- Peso poco saludable y obesidad infantil: Aunque muchas personas encuentran adorables a los niños pequeños rellenitos, los pediatras señalan que la obesidad temprana prepara el escenario para problemas de peso (y salud) a futuro.
- Desarrollo de caries: Las caries de la primera infancia, a menudo denominadas "caries de biberón" o caries de dientes de leche, ocurren cuando los dientes de su hijo están constantemente embebidos en leche, leche de fórmula, jugo u otras bebidas.
- Problemas de alineación dental y retrasos en el habla: Los niños que beben de un biberón hasta más de los dos años también pueden tener problemas de alineación de los dientes e incluso retrasos en el habla, ya que las boquitas necesitan fortalecer los músculos para hablar con claridad.
- Mayor resistencia al cambio: Los niños pequeños se aferran a sus biberones con más fuerza a medida que pasa el tiempo. Esto puede desencadenar una gran lucha de poder entre usted y su hijo, por lo que comenzar temprano es el camino más saludable para ambos.

Consejos Prácticos para una Transición Exitosa
Introducción Gradual de la Taza
Comience a ofrecerle una taza a su hijo a partir de los 6 meses de edad. Lleve una taza a la mesa con el plato de su hijo y anímelo a probar la taza. Comience poniendo fórmula o leche materna en su taza, lo que sea que el niño ya conozca (es posible que lo sienta más natural que con agua).
A medida que se acostumbre a los nuevos hábitos, podrá comenzar a llenar su taza con agua a la hora de las comidas también. Cuando su hijo use una taza con boquilla, llénela con agua fluorada sin jugo ni azúcar. Es más saludable que los niños beban de una taza abierta cuando se acercan a los 2 años de edad.
Dejar el biberón debe ser de forma progresiva. Cuando comience el destete, dígale a su hijo que puede beber de un biberón a la hora de comer. Elimine gradualmente la alimentación con biberón en otros momentos, especialmente en las siestas o a la hora de acostarse.
Si su hijo suele tomar tres biberones por día, comience eliminando el biberón de la mañana. En lugar de darle el biberón directamente, lleve a su bebé a la mesa y una vez que haya comenzado a comer, ofrézcale leche en una taza. Tal vez necesite alentarlo y darle explicaciones. A la semana siguiente, elimine otro biberón del cronograma de alimentación y reemplácelo por una taza de leche.

Estrategias para Eliminar el Biberón de la Noche
En general, el último biberón que se debe eliminar es el de la noche. Este biberón suele formar parte de la rutina para dormir y es el que más comodidad les brinda a los bebés. Prepárese para ofrecerle abrazos, canciones o cuentos adicionales para que su hijo se sienta tranquilo, pero al mismo tiempo aprenda a calmarse sin biberón.
Confíe en que su hijo se tranquilizará solo, sin biberón. Los problemas temporales de sueño pueden convertirse en problemas serios si cede a las protestas de su hijo y le ofrece un biberón a la hora de acostarse. Desarrolle una nueva rutina saludable en la que su hijo pueda acurrucarse con usted, escuchar un cuento o música suave y quedarse dormido. El chupón o chupete también puede ayudar.
Mientras separa a su hijo del biberón, intente diluir la leche con agua. Durante los primeros días, llene la mitad con agua y la otra mitad con leche. Después, agregue gradualmente más agua hasta que el biberón solo tenga agua. Para ese momento, es probable que su hijo pierda el interés y le pida la deliciosa leche que viene en una taza. Finalmente, deséchese de los biberones o guárdelos en un lugar que no sea visible.
Cómo ENSEÑAR a un BEBÉ a DORMIR SÓLO 🌙 Sin pecho ni biberón ni lágrimas ✭ Clip entrevista Babyrem
Apoyo y Refuerzo Positivo
Observe el progreso de su hijo y elógielo. Si le parece bien, póngase sombreros de fiesta y cante una melodía alegre. Su hijo está comiendo y bebiendo como un niño grande y eso lo ayuda a preparar el escenario para una vida saludable. ¡Hurra!
Si le parece que su hijo necesita un poco más de atención, no se contenga. Diga frases como: "¡Guau, bebiste un sorbo! ¡Buen trabajo! Me encanta verte beber de tu taza de niño grande". Cuando su hijo use la taza, felicítelo y haga comentarios positivos. Por ejemplo, si hay una abuela presente, podría decirle: "¡Mira, Ema ya está tan grande que toma la leche en una taza!".
Comparta la novedad con el entorno del niño. Hágales saber a los proveedores de cuidado infantil, niñeras, abuelos, hermanos y amigos que su hijo está desarrollando una nueva habilidad. Otros cuidadores deben seguir la misma rutina para que su hijo pueda seguir avanzando.
Cómo Abordar la Resistencia
Si su hijo se resiste, investigue un poco. Tal vez no tiene sed cuando le ofrece una bebida a la hora de comer, y eso está bien. La resistencia de su hijo no significa que esté haciendo algo mal. Debe ser paciente y confiar en que su pequeño poco a poco empezará a beber como un niño grande.
Si la resistencia se convierte en una verdadera lucha de poder, hable con su pediatra. También puede consultar a su pediatra si su hijo tiene una enfermedad crónica, una diferencia física o un retraso en el desarrollo que afecte su capacidad para dejar la alimentación con biberón. Si su hijo continúa pidiéndole un biberón, vea qué es lo que su hijo realmente necesita o quiere y ofrézcaselo. Si su hijo tiene sed o hambre, dele alimentos en una taza o un plato. Si necesita cariño, abrácelo. Y si está aburrido, ¡siéntese a jugar!
Eligiendo la Taza Adecuada
Hay literalmente cientos de opciones, por lo que puede resultar confuso. Muchas tazas con boquilla tienen una válvula debajo del pico para evitar derrames. Pero los niños tienen que succionar para llegar al líquido y es como beber de un biberón. ¡Nada útil para el aprendizaje y el desarrollo!
Si prefiere una taza con boquilla en lugar de una taza abierta (con o sin sorbete), elija una sin válvula. Debe tener una tapa a presión o de rosca con una boquilla simple. Considere una con dos asas para ayudar al niño a que pueda sostenerla con sus manos pequeñas. Algunas tazas tienen una base con peso que levanta la taza cuando se inclina, lo que es excelente para minimizar los derrames.
Pero recuerde, la taza con boquilla es un paso opcional para usar una taza "normal". ¡Muchos niños hacen la transición del pecho o el biberón a una taza normal sin una taza para sorber en el medio! Las tazas con picos a prueba de derrames, diseñadas especialmente para los bebés, pueden ayudar con la transición del biberón. Los dentistas recomiendan las tazas con picos duros o pajillas en lugar de las que tienen picos blandos.

¿Qué Pasa con los Bebés Amamantados?
Dado que muchas madres extraen leche por comodidad, los bebés pueden beber leche materna en biberones como parte de su rutina habitual. En este caso, las madres que amamantan pueden seguir los mismos pasos para el destete que las madres que usan fórmula.
Si nunca usaron biberón, igualmente pueden seguir una rutina de destete que utiliza muchos de los mismos pasos. Puede ofrecer una taza llena de leche materna alrededor de los 6 meses de edad y reducir lentamente el número de sesiones de lactancia de varias por día a una y luego, eventualmente, a ninguna.
Tenga en cuenta que su hijo puede tomar leche materna en una taza durante tanto tiempo como usted desee. Las sesiones de lactancia se convertirán gradualmente en sesiones de acurrucarse que le ofrecerán a su hijo comodidad física y amor, tal como lo hizo cuando estaba amamantando.
Aspectos Clave de la Alimentación Complementaria y la Leche
Las organizaciones oficiales indican empezar con los alimentos complementarios cuando el bebé tiene 6 meses. Cuando cumpla estos hitos podemos empezar a ofrecer alimentos complementarios siempre recordando que lo más importante para ellos es la leche materna; por tanto, la comida no debe sustituir las tomas de leche materna.
Durante el primer año, la fórmula o la leche materna siguen siendo la fuente principal de nutrición de su bebé, incluso cuando se introducen los alimentos sólidos. De los 6 a los 12 meses, la leche materna o fórmula sigue siendo la base nutricional de la dieta de su bebé. Aunque puede ser divertido y emocionante introducir alimentos sólidos, estos están diseñados para complementar -no reemplazar- lo que ya obtiene del pecho o el biberón.
Si se pregunta si su pequeño está mostrando señales de estar listo para los sólidos, ese momento puede generar emoción e incertidumbre. Pero recuerde que aún necesita entre 24 y 32 onzas de leche materna o fórmula al día, especialmente entre los 6 y 9 meses. ¿Un enfoque útil? Considere los sólidos como un suplemento. Ofrezca el pecho o biberón primero, seguido de los sólidos un poco después. Quizá haya oído la frase: "la comida antes del año es solo diversión". Es importante no eliminar tomas de pecho o restringirlas para que coma más.
Después de los 6 meses, 4-8 onzas de agua al día ayudan con la digestión e hidratación a medida que aumentan los sólidos. Antes de esa edad, el agua no es segura. La leche es la bebida más saludable para su hijo y el fluoruro del agua del grifo ayuda a prevenir las caries. La leche y el jugo contienen azúcares naturales que aportan calorías adicionales y aumentan los riesgos de caries, por lo que deben ofrecerse en raciones pequeñas, evitando las bebidas carbonatadas que dañan el esmalte dental.
Si está alimentando con fórmula, dele al bebé de 6 a 8 onzas en el desayuno, el almuerzo y la cena, y antes de acostarse. Tenga en cuenta que, dado que su bebé come más alimentos sólidos, es completamente normal que beba menos fórmula. Trate de ofrecer 4 tomas de biberón por día y preste atención a las señales de hambre y saciedad de su bebé.
Consideraciones Importantes
Lo más importante es observar al bebé y entender cuándo está maduro para comer. Cada bebé puede tener hambre según su propio horario y no hay que ser estrictas con las horas de las comidas. Al principio de la alimentación complementaria el horario no importa mucho y hay que ser flexible. Respetar su apetito es básico para evitar conflictos a la hora de comer.
Ofrezca tazas principalmente a la hora de comer. Los niños que llevan sus tazas todo el día como mantas de apego pueden beber demasiado (y necesitan cambios de pañales más frecuentes). Si su niño pequeño tiene sed, ofrézcale un poco de agua, pero luego deje la taza a un lado y recuérdele que estará allí cuando sea hora de comer.