En el ámbito de la obstetricia moderna, la tendencia hacia la humanización del parto busca no solo garantizar la seguridad de la madre y el bebé, sino también potenciar la conexión emocional desde los primeros instantes de vida. Un aspecto clave de esta evolución es la posibilidad de que la pareja participe activamente en el nacimiento, incluyendo el gesto simbólico y beneficioso del corte del cordón umbilical.

La Cesárea Humanizada: Un Nuevo Paradigma en Vall d'Hebron
El Hospital Vall d’Hebron de Barcelona se ha posicionado como un centro pionero en España al implementar una nueva modalidad de cesárea que otorga mayor protagonismo a la madre y fomenta el vínculo temprano con su hijo. Este enfoque busca transformar la experiencia de una intervención quirúrgica en un momento más íntimo y personal para la familia.
Más allá de la intervención quirúrgica: Protagonismo para la madre y el vínculo
Tradicionalmente, en una cesárea, el equipo médico toma un mayor protagonismo, y la madre no siempre es la primera persona en coger a su bebé, pudiendo pasar un tiempo considerable hasta que se establece el contacto piel con piel. Además, no se solía permitir que el acompañante cortara el cordón umbilical.
El nuevo enfoque de cesárea provínculo en Vall d’Hebron quiere iniciar un cambio de paradigma. Tal y como explica la doctora Elena Carreras, jefa de Obstetricia y Ginecología del centro, este modelo ofrece a la madre un mayor margen para tomar decisiones importantes sobre este momento tan especial. Se garantiza al cien por cien la seguridad de la madre y el bebé, que es el factor más importante, ya que las cesáreas siempre se realizan por un motivo médico que afecta a la madre o a la criatura.
Los profesionales sanitarios plantean a la mujer la posibilidad de decidir:
- Si quiere ver la salida del bebé.
- Si quiere ser ella quien acabe de sacar al bebé.
- Si quiere tener al bebé sobre su pecho inmediatamente y por cuánto tiempo (el «piel a piel»).
- Si quiere que su acompañante corte el cordón umbilical.
- Si desea una luz tenue o una música especial en el quirófano.
- Si prefiere que los profesionales estén en silencio cuando nazca el bebé para que la primera voz que escuche sea la de la madre.
Cuando se programa una cesárea por motivos médicos, los profesionales evalúan la posibilidad de que la intervención sea "provínculo", permitiendo a la gestante tomar muchas decisiones sobre su futuro parto. En reuniones previas, los profesionales sanitarios se reúnen con la futura parturienta para explicarle estas opciones y responder a todas sus dudas, buscando que el parto sea vivido de la forma más personal posible. Existen estudios internacionales que demuestran que este tipo de cesárea provínculo no es menos segura.
La experiencia de Bárbara Sandoval
Bárbara Sandoval, madre acogida a esta nueva modalidad de cesárea, comparte su emotiva experiencia: “Antes de la cesárea, mi pareja pidió poder cortar el cordón umbilical y yo como madre pedí, sobre todo (porque era muy importante para mí), tener el ‘piel a piel’ con el niño justo después de que naciera.” Relata cómo, al momento del nacimiento, incluso con sus manos ayudó a que el bebé saliera. “Ellos sacaron la cabecita del niño y, cuando ya tenían a mi hijo medio sacado, me cogieron las manos y las acompañaron hasta ponerlas alrededor del bebé… y entonces tú ya lo coges y te lo pones encima mientras ellos van controlando que no se mueva mucho, que no te hagas daño, etc…”
Bárbara describe la vivencia como “muy emocionante, muy diferente a lo que se espera vivir con una cesárea. Son momentos que tienes que vivir con tu pareja, es para gozarlo. Estamos muy agradecidos.” Tanto ella como su hijo, Eusebi, se encuentran en perfectas condiciones.
Garantía de Seguridad y Elección
La cesárea, cabe recordar, es una intervención quirúrgica que consiste en una incisión abdominal para extraer al bebé. Sin embargo, en Vall d’Hebron, este enfoque provínculo se realiza siempre garantizando la seguridad de la madre y del bebé, mientras se ofrece a las mujeres embarazadas la posibilidad de escoger aspectos clave del procedimiento con el objetivo de potenciar la humanización y la emoción del momento.
El Corte Tardío del Cordón Umbilical: Beneficios y Prácticas
Más allá de la participación de la pareja, el momento en que se realiza el corte del cordón umbilical ha cobrado gran relevancia por sus implicaciones en la salud del recién nacido.
Recomendaciones y evidencia científica
Hasta hace poco tiempo, el cordón que une a la madre y al bebé se cortaba pocos segundos después del nacimiento. Sin embargo, la evidencia científica actual sugiere que retrasar unos minutos el pinzamiento y corte del cordón umbilical es beneficioso para el bebé, ya que la sangre de la placenta sigue pasando al niño durante más tiempo.
Las guías de neonatología recomiendan realizar un pinzamiento tardío del cordón cuando deje de latir o a partir del segundo minuto tras el nacimiento, aunque no todos los centros hospitalarios lo aplican. La Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME) y el Ministerio de Sanidad apoyan esta estrategia, buscando que todos los hospitales la sigan.
Importancia para el recién nacido (hemoglobina, hierro, oxigenación)
Los beneficios del pinzamiento tardío son notables: aumenta los niveles de hemoglobina y los depósitos de hierro en el recién nacido, lo que se traduce en un menor riesgo de anemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que estos beneficios pueden notarse en los niveles de hierro hasta los 6 meses de vida, algo crucial para bebés nacidos en entornos con pocos recursos y acceso limitado a alimentos ricos en hierro.
Esta técnica es aplicable también a los bebés prematuros estables que no requieren reanimación, ya que el pinzamiento tardío mejora su situación hemodinámica y los niveles de hematocrito, lo cual es de gran importancia para ellos. El Dr. Ibone Olza, especialista en el tema, destaca que esperar esos minutos permite un aporte extra de sangre al bebé, aumentando sus reservas de hierro y reduciendo el riesgo de anemia infantil (Mercer et al., 2018). Estudios recientes con tecnologías como NIRS muestran que el retraso en el pinzamiento puede mejorar la oxigenación cerebral justo en los primeros minutos de vida, sugiriendo una transición más estable y menos brusca.
Beneficios emocionales y de apego
Desde una perspectiva emocional, el nacimiento es un portal. Retrasar el corte del cordón umbilical a 3 minutos o más ofrece un instante de continuidad que puede marcar una diferencia profunda, no solo en lo corporal sino también en lo emocional. El Dr. Ibone Olza enfatiza que los primeros instantes en la vida del bebé son la huella para el después, y que oxigenar y nutrir su cerebro con amor desde el inicio es fundamental.
Cuando el cordón no se corta inmediatamente y se permite el contacto piel con piel, la madre experimenta oleadas de oxitocina que favorecen el apego, mientras que el bebé mantiene circulación y estímulos continuos. Estudios recientes (Dinç et al., 2023) han encontrado niveles más altos de beta-endorfinas y otros marcadores hormonales en bebés con pinzamiento retardado, junto con mejores puntuaciones en escalas de apego y éxito en la lactancia. Este instante de espera nutre la autoestima básica del niño: le dice en su biología “eres sostenido, eres valorado, no fuiste abruptamente arrancado del abrazo materno”. Esto favorece un apego seguro con la madre y una sensación temprana de protección, contención y pertenencia. Esta base emocional y celular puede actuar como tejido de seguridad frente a la alerta, la inseguridad o la disociación que emergen cuando el mundo se siente hostil.
Cuando CORTAR el CORDÓN UMBILICAL - Beneficios del PINZAMIENTO TARDÍO
Excepciones a la práctica
Es importante señalar que el pinzamiento tardío no se debe aplicar en casos donde sea necesaria una atención temprana del bebé, como en situaciones de emergencia o reanimación, ya que en estas circunstancias no se puede esperar a que el cordón umbilical deje de latir.
Aunque se pensaba que el pinzamiento tardío aumentaba el riesgo de hemorragia materna, muchos estudios han descartado este efecto, y los beneficios para el bebé están bien demostrados. Un estudio publicado en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA) investigó si el efecto se mantiene a largo plazo (hasta 1 año de vida), pero los resultados no fueron concluyentes, lo que indica la necesidad de nuevos estudios al respecto.
El Cordón Umbilical a través de la Historia y las Culturas
Más allá de la ciencia, el cordón umbilical ha sido objeto de creencias y rituales en diversas culturas a lo largo de la historia.
Curiosidades y creencias antiguas
En el Antiguo Egipto, se consideraba que el cordón umbilical y la placenta de un recién nacido eran mágicos, entendidos como un "doble" de la criatura. La placenta se arrojaba al Nilo o se enterraba en casa para asegurar la supervivencia del niño, y el cordón umbilical se dejaba secar y acompañaba al niño durante toda su vida, a veces incluso se enterraba con él. En la actualidad, en Egipto, una mujer campesina que desea tener un hijo entierra su placenta y el cordón umbilical bajo el umbral de su casa, considerándolo como “el otro, o segundo niño”.
En diversos pueblos de México, llevan el cordón umbilical a la cima del monte o a lo más profundo del bosque, para que el niño no tenga miedo y se haga valiente. Otros pueblos rocían el cordón umbilical con mezcal, un licor al que se le atribuyen propiedades masculinas, para establecer un vínculo mágico con el bebé. Los cordones de las niñas, en cambio, se untan con miel para que de mayores sean mujeres dulces y exquisitas. Los Indios Cherokees de América enterraban el cordón umbilical de las niñas debajo de un metate (placa para moler el maíz) para que crecieran y fueran excelentes panaderas, mientras que los de los niños se colgaban de un árbol en el bosque para que fueran buenos cazadores.
En algunas tribus de Angola, todavía se corta el cordón umbilical de los niños con un azadón para que sean diestros agricultores. Diversas tribus de Australia occidental creen que un hombre será buen o mal nadador -una aptitud muy importante en su vida- en función de si su madre arrojó su cordón umbilical al agua o no.
En España, el interés se orientaba a la obtención de deseos personales. La madre guardaba el cordón umbilical del niño para que, si era soldado y lo llevaba en una bolsita colgado del cuello o cosido a la ropa, consiguiera un buen número en el sorteo del servicio militar y no muriera en la guerra. En el caso de las niñas, se guardaba para que, al convertirse en polvo y mezclarse con alimento o bebida del hombre deseado, este se enamorara de ella.
Usos terapéuticos y rituales
Los Incas peruanos ya conservaban los cordones umbilicales con sumo cuidado y se los daban a chupar al niño cuando enfermaba, pues consideraban que conservaba todavía una parte del alma del pequeño, lo que le devolvería vitalidad. Los Tarascos mexicanos consideraban el cordón umbilical de los primogénitos como un gran remedio para muchas enfermedades, por lo que la partera lo arrancaba de la placenta y lo guardaba celosamente.
En Huitzuco, al sur de Ciudad de México, se utilizaba una infusión de cordón umbilical de varón para curar el empacho en los niños. En algunos pueblos de España, se guardaban los cordones umbilicales para, si el niño de mayor presentaba incontinencia nocturna, hacer caldos con ellos, considerándose un gran remedio contra la enuresis. Si los cordones eran de mellizos, en los pueblos andaluces se secaban y conservaban en saquitos, ya que se consideraban un gran remedio para el dolor de vientre. En zonas de Extremadura, cuando los cordones estaban secos, se introducían en agua durante 24 horas para obtener la “agua de tripa”, utilizada para lavar los ojos enfermos de los niños.
En los países del norte de Europa, el cordón umbilical fue también un elemento curativo de importancia: en la provincia sueca de Västmanland se ponía en el pezón de la madre para evitar cólicos en el niño. En otras zonas, usaban el agua en la que se había lavado el ombligo para frotar los angiomas de la piel del recién nacido. En Finlandia, el ombligo se cocía en leche que posteriormente se daba a los niños para curar heridas y llagas de la boca. Múltiples han sido los usos terapéuticos atribuidos al cordón umbilical: contra la epilepsia, el raquitismo, las hemorragias uterinas, el alcoholismo, la conjuntivitis y todo tipo de inflamaciones oculares, en problemas dermatológicos variados y para curar el hipo.
