El Colecho: Una Mirada Completa a la Práctica de Dormir Juntos

La forma en cómo y dónde dormirán nuestros bebés al nacer es una de las primeras decisiones que tomamos cuando nos convertimos en madres y padres. Es una decisión que genera interés, dudas y opiniones diversas, siendo el colecho una práctica común en muchas familias y culturas.

Muchas familias terminan durmiendo con sus bebés en condiciones poco seguras sin haberlo planificado, como en sillones o superficies blandas. Por ello, no hablar de colecho puede aumentar los riesgos. La recomendación es abordar el tema desde el respeto y la información basada en evidencia, permitiendo que las familias tomen decisiones cuidadas. El colecho, cuando se implementa con conocimiento y respetando las necesidades de cada individuo, puede aportar beneficios tanto al bebé como a los adultos.

Familia durmiendo en colecho de forma segura y cariñosa

¿Qué es el Colecho? Definiciones y Variantes

Se entiende por colecho el dormir juntos los padres y los hijos, aunque su definición no siempre es clara. En inglés se habla específicamente de «bed sharing», que significa dormir en la misma cama, o «cosleeping», que puede ser en la misma cama o en camas contiguas, o incluso el bebé en su cunita, pero en la misma habitación. «Cosleeping» se suele traducir como «colecho», que etimológicamente parece que sería «compartir un lecho». Sin embargo, en grandes rasgos se define como compartir la cama entre los padres y los hijos. Si buscamos en la Real Academia Española (RAE), nada encontraremos sobre el colecho. No obstante, y a pesar de no ser reconocida, «compartir el lecho» y, en este caso, con los hijos, es una práctica que divide hoy día a buena parte de los progenitores y de los expertos.

El colecho es la práctica de dormir cerca del bebé durante la noche. Puede implicar dormir en la misma cama, compartir habitación, aunque el bebé tenga su propia superficie de descanso. El colecho suele aparecer como respuesta a necesidades muy concretas del día a día, especialmente durante los primeros meses de vida del bebé. Colecho supone compartir cama o colchón o el uso de una cuna sidecar que unifica los colchones de cama y cuna, mientras que cohabitación significa solamente compartir espacio.

Hay formas distintas de hacer colecho, casi tantas como familias. Cada uno determina cuál es la mejor forma de hacerlo con su hijo. De esta forma, se puede dormir en el mismo colchón, en el mismo colchón en el suelo, con el niño en un colchón en el suelo al lado de la cama, con una cuna cerca de la cama, o con una cuna de colecho adosada a la cama.

Cunas de Colecho (Sidecar)

Las cunas de colecho o sidecar son cunas y minicunas a las que se le puede quitar un lateral y adosar a la cama donde duerme la madre. Muchas familias optan por poner la cuna pegada a su cama con la barrera baja mientras el bebé no se mueve. Este tipo de cuna es muy cómoda para poder practicar colecho con un bebé desde su nacimiento. Incluyen algún sistema de acople que permite engancharlas a la cama de forma totalmente segura para que no haya riesgo de formarse ningún espacio por el que el bebé pueda caer. La mayoría de las cunas convencionales no permiten solamente quitar una barrera, ya que se desmontaría toda la estructura. En el caso en que sí lo permitan, probablemente el colchón de la cuna no esté a la misma altura que el de la cama de los papás.

Se trata de una cuna especialmente diseñada para poder acoplarse a una cama de adulto por uno de los laterales, de manera que ambos colchones quedan a la misma altura o prácticamente, salvo por unos pocos centímetros (en cuyo caso es mejor que el del bebé quede por debajo, tratando de evitar que haya ningún hueco por el que se pueda precipitar al suelo).

Beneficios del Colecho

Desde sus inicios, la raza humana ha practicado el colecho. Durante muchos años, las madres amamantaban a sus hijos durante la noche y casi sin despertarse, proporcionándoles alimento, protección, seguridad y enseñándoles cómo respirar. Hoy en día, los defensores de esta práctica aseguran que el colecho ofrece múltiples beneficios:

  • Facilita la lactancia materna a demanda: El pequeño come cuando quiere, sin llantos innecesarios, sin esperas y sin que la madre tenga que levantarse, permitiendo un mayor descanso. La cercanía facilita responder rápidamente a las señales del bebé. Esto ayuda a mantener la producción de leche y disminuye el riesgo de destete precoz.
  • Favorece un descanso sincronizado: Las madres que colechan suelen tener despertares breves que coinciden con los del bebé, lo que permite amamantar sin interrumpir significativamente el sueño. Los ritmos del bebé y los tuyos en realidad se sincronizan, de modo que el bebé tiende a despertarse suavemente cuando tú lo haces, y tú tiendes a despertarte suavemente cuando lo hace tu bebé.
  • Mejora el descanso de toda la familia: La experiencia de la mayoría de las personas que han practicado colecho así lo defienden. Explican que se debe principalmente a que los desvelos tienen un menor impacto porque cuando los padres y el niño se despiertan mientras están juntos, no se despiertan del todo y vuelven a conciliar el sueño de forma mucho más fluida.
  • Genera protección y seguridad al bebé: Al tiempo que crea un especial vínculo. El contacto piel con piel ayuda a bajar la fiebre y proporciona consuelo.
  • Desarrollo neuronal y capacidad de respuestas adecuadas: Favorece el vínculo afectivo, el bienestar del bebé, el desarrollo neuronal y la capacidad de respuestas adecuadas ante situaciones de estrés.
  • Disminuye el riesgo de hipoglucemias y apneas en el bebé.
  • Promueve patrones normales de sueño infantil: El sueño prolongado y profundo no es saludable para los bebés pequeños. Una madre que amamanta y comparte la cama se despierta levemente muchas veces durante la noche sin darse cuenta, para besar o acariciar a su bebé o para ajustar la posición o las mantas del bebé.

El término “breastsleeping”, introducido por la Academy of Breastfeeding Medicine (ABM), describe el patrón en el que madre y bebé duermen juntos mientras amamantan. En este contexto, los bebés pasan más tiempo en sueño ligero, lo que facilita los despertares fisiológicos protectores y regula mejor su fisiología.

Dormir con el bebé hace que haya más tomas de leche materna durante la noche y que estas sean más largas. Lo habitual es que se practique colecho por la necesidad de tener al bebé cerca por la noche cuando este tiene hambre y demanda su toma, algo que además sucede cada muy poco tiempo.

BENEFICIOS y RIESGOS del COLECHO para el BEBÉ

Riesgos y Preocupaciones: Colecho Seguro

Que las madres y los bebés duerman juntos es un instinto normal, saludable y compartido tan antiguo como la humanidad. Pero ciertas situaciones pueden hacer que este comportamiento normal sea inseguro. Los dos grandes problemas de seguridad relacionados con el sueño compartido son la asfixia y el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), también llamado muerte en la cuna o muerte en la cuna. No son lo mismo, sus causas son diferentes y eso es importante saberlo cuando se está estableciendo un arreglo adecuado para dormir.

El Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL)

El SMSL es una muerte inesperada de un niño menor de un año que no se puede explicar de otra manera. Generalmente se da mientras el niño está durmiendo y los padres suelen darse cuenta del fatal desenlace cuando acuden a la cuna de su bebé al encontrar que tarda demasiado en despertarse. Se desconoce qué es lo que causa este síndrome a ciencia cierta, si bien la mayor parte de las investigaciones concluyen que tienen que ver la incapacidad del cuerpo del niño para detectar la concentración de dióxido de carbono en sangre y un fallo en el momento de despertarse de un episodio de apnea, arritmia, hipertermia (exceso de calor, que puede causar un aumento en la frecuencia y duración de las pausas de apnea) y otras cuestiones por las que el bebé se queda sin respiración con la consiguiente asfixia. Este riesgo de muerte del bebé sin causa aparente existe mayoritariamente en niños de entre 2 y 4 meses y afecta más a los niños que a las niñas.

La Academy of Breastfeeding Medicine (ABM) en su Protocolo Clínico #6 (2019) aclara que la evidencia científica no demuestra que el colecho entre madres que amamantan aumente el riesgo de SMSL cuando se realiza sin factores de riesgo. Prohibir de manera absoluta no reduce el colecho: solo lo empuja hacia prácticas más peligrosas. Hablar sobre cómo hacerlo de manera segura es una estrategia de reducción de riesgos que puede salvar vidas.

Factores de Riesgo del SMSL y Asfixia

Los mayores factores de riesgo del SMSL se pueden evitar. La asfixia es la muerte por falta de oxígeno, por obstrucción de la nariz y la boca, por quedar atrapado o por asfixia. A continuación, se detallan los principales factores de riesgo:

  1. Exposición al tabaco: Con diferencia, el mayor factor de riesgo del SMSL. Fumar durante el embarazo significa que el riesgo de SMSL del bebé es mayor desde el nacimiento. La exposición al humo después del nacimiento (incluso si el fumador no fuma en la casa y duerme lejos del bebé) también es un gran riesgo. Rotundamente no se debe practicar colecho con un bebé si se ha fumado. En este caso es mejor que el bebé duerma solo.
  2. Estar fuera del cuidado de un adulto responsable: Hacer que su bebé duerma en una habitación separada (incluso en una habitación infantil cuidadosamente preparada, incluso con un monitor) aumenta los riesgos de SMSL y asfixia. El alcohol, los somníferos y cualquier otra droga o medicamento que haga estar menos alerta aumentan el riesgo de su bebé.
  3. Alimentación con fórmula: La alimentación con fórmula duplica el riesgo de SMSL. Se cree que cuanto menor sea la fórmula, menor será el riesgo. La alimentación con biberón es en sí misma un factor de riesgo de asfixia.
  4. Bebés prematuros o enfermos: Los bebés prematuros, los bebés gravemente enfermos y los bebés con problemas de salud crónicos tienen un mayor riesgo de SMSL y posiblemente de asfixia.
  5. Bebé boca abajo para dormir: Un riesgo importante de SMSL es dejar al bebé solo boca abajo para dormir. Las madres y los bebés que amamantan suelen acostarse de lado para amamantar en la cama. Cuando terminan de amamantar, normalmente se ponen boca arriba (la madre vuelve a su posición de abrazo cuando se vuelve a poner de lado).
  6. Sobrecalentamiento: El sobrecalentamiento es un factor de riesgo de SMSL. No es necesario vestir a su bebé más pesadamente de lo que se viste usted mismo.
  7. Superficies de sueño inseguras: Los sofás y sillones reclinables tienen demasiadas grietas, esquinas, hendiduras y cojines para ser lugares seguros para compartir el sueño, o incluso para amamantar cuando uno está realmente somnoliento.

Pautas para un Colecho Seguro

Aunque el colecho no está exento de controversia, es crucial seguir ciertas pautas para garantizar la seguridad del bebé. Si se practica con precaución y seguridad, puede proteger del temido síndrome de la muerte súbita del lactante.

Los datos sobre los beneficios o perjuicios del colecho no están claros, hay estudios totalmente contradictorios, en algunos lugares encontrarás que el colecho supone un riesgo para el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) y en otros que es algo que sirve para prevenirlo. Sin embargo, sí hay muchísimos menos casos de SMSL documentados en los que se hubiese practicado colecho que en los que no. De hecho, algunos profesionales desaconsejan completamente dejar al bebé dormir solo en una habitación aparte antes de los 3 meses ya que el riesgo de fallecimiento por SMSL es mayor que teniéndolo en la misma habitación, lo más próximo posible. Asimismo, hay otros médicos pediatras que desaconsejan dormir en la misma cama con un bebé menor de 3 meses precisamente por el riesgo de aplastamiento si no se toman medidas de seguridad oportunas y recomiendan el uso de cuna sidecar o cuna de colecho.

Condiciones esenciales para un colecho seguro:

  • Superficie firme: Asegúrese de que su colchón sea lo suficientemente firme como para que su bebé no se enrolle en el hueco que forma su cuerpo y se quede atrapado allí. Sobre un colchón firme.
  • Eliminar riesgos de atrapamiento: Si su cama está cerca de una pared, puede alejarla más o colocarse entre el bebé y el espacio para que no quede atrapado. ¿Hay un espacio entre el colchón y la barandilla? Puedes rellenar bien este espacio con una toalla enrollada o una pequeña manta enrollada. Asegúrese de que no haya cables ni esquinas afiladas.
  • Ropa de cama adecuada: Su propia ropa de cama y almohada ligeras están bien; evite edredones y edredones pesados. Se deben retirar los animales de peluche, los cojines, los “posicionadores para dormir” de los bebés y las almohadas adicionales. No debe haber ropa de cama, almohadones, peluches, pijamas, etc.
  • Posición del bebé: Colocar al bebé siempre boca arriba. El bebé duerme siempre acostado boca arriba.
  • Protección contra caídas: Algunas madres hacen una “plataforma de aterrizaje” suave al lado de la cama en caso de caídas. Algunos simplemente ponen su colchón directamente en el suelo por un tiempo, o hacen una manta en el suelo mientras piensan en un arreglo más permanente.
  • Ubicación del bebé en la cama: Lo más recomendable si se duerme en una misma cama con el niño es que éste se encuentre entre su madre y el borde del colchón, estando éste pegado a una pared. De esta forma, si el bebé toma el pecho, es mucho más sencillo para la madre darle de mamar. Asimismo, es más seguro tener al bebé en ese espacio que entre los dos adultos, en el caso de dormir en pareja, ya que un movimiento involuntario de los dos podría causar un aplastamiento.
Infografía sobre consejos para un colecho seguro y prevención del SMSL

Cuándo NO se recomienda el colecho (situaciones de riesgo):

El colecho puede ser una práctica muy bonita pero es importante saber cuándo no se recomienda compartir la cama con los hijos a la hora de dormir. Hay situaciones específicas en las que los expertos no lo recomiendan:

  • Cuando uno de los padres es fumador (incluso si no fuma en la habitación).
  • Cuando uno o ambos padres están bajo los efectos del alcohol o alguna otra droga.
  • Cuando uno o ambos padres consumen algún medicamento que puede alterar su estado de consciencia, como los medicamentos para el sueño o los anticonvulsivantes.
  • Cuando uno o ambos padres están muy cansados, de manera que pudieran no responder a un llamado del bebé. No es aconsejable si se tiene un sueño muy profundo.
  • Si uno de los padres está enfermo o hay otro niño en la cama que esté enfermo.
  • Si uno de los padres es obeso o tiene mucho sobrepeso, debido al riesgo real de aplastamiento si no son plenamente conscientes de la situación del bebé en la cama.
  • En sofás y sillones reclinables.
  • Hermanos u otros familiares durmiendo con el bebé (especialmente niños pequeños que no son plenamente conscientes). Si uno de los dos es un bebé pequeño, sí se puede, siempre que el adulto duerma entre ellos.

Si alguna de las condiciones de seguridad no puede ser cumplida, el bebé debe tener su propia superficie para dormir, pero todavía dentro de la propia habitación de sus padres, ya sea en una cuna independiente al lado de la cama de la madre, o en una cuna-colecho adosada a la cama de la madre.

Perspectivas Profesionales y Organizaciones

Aunque existe un gran apoyo al colecho, la práctica genera debate entre las organizaciones profesionales:

  • Organización Mundial de la Salud (OMS) y Comité de Lactancia Materna de la AEP: Recomiendan el colecho principalmente porque es una práctica beneficiosa para el mantenimiento de la lactancia materna, pero también advierten que puede ser un factor de riesgo que aumenta el SMSL si no se toman precauciones. La OMS considera beneficiosa la cohabitación (compartir habitación).
  • Academy of Breastfeeding Medicine (ABM): En su Protocolo Clínico #6 (2019), la ABM revisó la evidencia disponible y publicó una mirada actualizada y basada en estudios científicos. Este documento no se limita a prohibir o permitir, sino que analiza riesgos reales, beneficios comprobados y estrategias concretas de reducción de riesgos. Destaca que no todas las formas de colecho son iguales y que, en familias que amamantan y cuando se evitan los factores de riesgo, el colecho seguro puede ser parte de una práctica saludable.
  • Sociedades Científicas que NO recomiendan el colecho: A pesar de ser un tema bastante álgido, diferentes datos científicos publicados y aceptados por las sociedades científicas no recomiendan su práctica. Entre ellas se encuentran la Sociedad Americana del Sueño, la Sociedad Española del Sueño, la Sociedad Americana de Pediatría y la Sociedad Española de Pediatría (AEPED). La AEPED no recomienda el colecho con bebés lactantes menores de 3 meses. Estas entidades dicen que la evidencia científica a este respecto no está clara y que además debemos fomentar la lactancia materna que es uno de los factores protectores más fuertes contra el SMSL.

El neuropediatra Nils Bergman afirma que los ciclos de sueño de los niños que duermen separados de sus padres se interrumpen más y además muestran niveles de estrés más altos.

Mitos y Realidades del Colecho

¿Afecta el colecho a la relación íntima de pareja?

Muchas personas creen que la vida sexual de una pareja se ve resentida por el colecho, lo que no saben es que no hay una gran diferencia entre colecho o no colecho para ello. Tener un bebé disminuye la apetencia sexual y reduce el número de encuentros sexuales porque ese pequeño ser necesita mucho de vosotros. Si el sexo se reducía a la cama que comparte la pareja, y el colecho se hace en un mismo colchón, evidentemente sí afecta. Pero si se hace colecho, puede practicarse sexo en otra habitación de la casa, en otros momentos que no sean justamente los de la noche o, en el caso de dormir con bebés pequeños, se puede no modificar ningún hábito sexual (hasta un límite dentro de la sensatez) puesto que si el bebé llegase a despertarse tampoco tendría consciencia de qué es lo que sus padres están haciendo. Todo pasa por “normalizar” el hecho de dormir con el niño evitando trastocar su sueño, desestigmatizar la situación y olvidar tabúes y propios prejuicios.

¿Hasta qué edad puede el niño dormir con sus padres?

No existe una recomendación oficial que marque un fin para el colecho. Incluso algunos expertos en el tema aconsejan prolongarlo hasta los 3-5 años. La duración del colecho depende de factores como el descanso familiar, las necesidades del bebé y las preferencias personales. El momento por tanto debe marcarlo cada familia en función de las necesidades de madres, padres e hijos. No estás haciendo ningún mal a tus hijos por dormir con ellos, es seguro y sano que lo hagáis. No hay ningún estudio que determine que a partir de esa edad dormir con un adulto sea perjudicial para el niño, siempre que se tomen las precauciones oportunas y se haga de forma correcta, dentro de unos límites de sensatez.

¿Los bebés que duermen con sus padres se malacostumbran?

Lo más probable es que se acostumbren a dormir más y mejor cuando tienen a sus padres cerca, y el momento en que se separan de ellos puede resultarles más traumático si el cambio se hace de forma brusca. En realidad, no es que los padres estén malcriando o malacostumbrando a sus hijos, sencillamente comprenden que el bebé les necesita cuando es muy pequeño y cubren sus necesidades de la forma más cómoda posible y que permite un mejor descanso para todos. Todo dependerá de lo que cada uno entienda por malacostumbrar.

¿Pueden los gemelos o mellizos practicar colecho?

Sí. No hay ninguna limitación a la hora de practicar colecho con dos o más bebés siempre y cuando tengan la misma edad y se tengan en cuenta algunas medidas para hacerlo de forma totalmente segura.

¿Y el colecho con niños de distintas edades?

Depende de las edades. Por lo general, los niños de corta edad pueden no tener plena consciencia de la presencia de un bebé más pequeño ni de su ubicación en la cama, por lo que puede haber riesgo de aplastamiento o puede suceder que un movimiento involuntario ocasione entre ellos algún incidente. Si uno de los dos es un bebé pequeño, sí se puede siempre que el adulto duerma entre ellos.

¿El colecho es exclusivo para las madres?

No, los padres también pueden practicar colecho con sus hijos y de hecho, generalmente a menos que haya problemas de espacio, se suele dormir en pareja con el niño (siempre vigilando cumplir unas determinadas normas de seguridad). Los padres también pueden disfrutar de dormir en compañía de sus bebés, si bien lo más frecuente es que sean las madres que dan el pecho quienes se inician en esta práctica.

Consideraciones Personales y Reflexiones

El colecho despierta muchas emociones, por eso es muy importante interiorizar que no hay una fórmula perfecta ni ideal, sino que hay que mirar por el bienestar de la familia. Muy ligado al punto anterior, es fundamental entender que el descanso familiar evoluciona y que la práctica del colecho puede ajustarse con el tiempo. El colecho es una opción válida cuando se practica de forma informada y adaptada a cada familia. Contar con información clara, escuchar a la familia y crear un entorno de descanso funcional son claves para vivir esta etapa con mayor calma.

Cada familia debe elegir la manera de dormir que mejor se adapte a sus intereses y necesidades. Colechar no es mejor ni peor, simplemente un modo más de dormir que merece el mismo respeto que cualquier otro. Lo importante es que el primer año de vida el bebé esté acompañado, cohabite con sus padres para la prevención de la muerte súbita.

Si vuestras vidas sin el colecho van bien, ¿para qué cambiar? Pero si algo no va bien, tu hijo o hija apenas duerme, tiene muchos despertares, pesadillas… te recuerdo que el colecho es una opción para que todos los miembros de la familia puedan descansar. Muchas personas por gusto y/o por necesidad, lo hacen. Si sientes que por nada del mundo quieres dormir con tu hijo o hija en la cama, entonces, sigue sin hacerlo, estás en tu derecho.

Una madre que comparte cama y amamanta se despierta levemente muchas veces durante la noche sin darse cuenta, para besar o acariciar a su bebé o para ajustar la posición o las mantas del bebé. Esta guía suave y automática conduce a patrones de sueño más maduros, y además, las investigaciones muestran que las madres que comparten la cama y amamantan son las que duermen más que todas las madres primerizas.

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