La lámina coriónica, también conocida como placa coriónica, es la capa de tejido fetal que constituye la cara interna de la placenta, la que mira hacia el feto. Esta estructura está formada por mesodermo extraembrionario cubierto de trofoblasto y es el punto de origen de las vellosidades coriónicas que se extienden hacia el espacio intervelloso, donde interactúan con la sangre materna.
El Corion y la Lámina Coriónica: Estructura y Función
Definición y Etimología
La lámina coriónica es la superficie fetal de la placenta. Tras el parto, su cara fetal se presenta brillante y lisa, recubierta por la membrana amniótica (amnios) y atravesada por los vasos que convergen hacia la inserción del cordón umbilical. La etimología del adjetivo "coriónico" proviene del griego χόριον (chórion), que originalmente significaba "piel", "membrana" o "envoltura". En la embriología clásica, el corion se define como la membrana más externa del embrión de los mamíferos, la que envuelve a todas las demás membranas fetales y se integra en la placenta al entrar en contacto con el tejido materno.
La Lámina Coriónica como Componente de la Placenta Madura
Para comprender el papel de la lámina coriónica, es esencial recordar la estructura general de la placenta madura. Este órgano presenta dos caras y un espacio interior:
- La cara fetal es la lámina coriónica: lisa, brillante (cubierta por el amnios), recorrida por los vasos umbilicales y con el punto de inserción del cordón.
- La cara materna es la placa basal, compuesta por decidua basal (endometrio transformado por el embarazo), de aspecto rojo oscuro y rugoso, con los cotiledones placentarios visibles como elevaciones separadas por surcos.
Las ramas principales de los vasos umbilicales -dos arterias que transportan sangre desoxigenada del feto a la placenta y una vena que devuelve sangre oxigenada al feto- discurren por la superficie de la lámina coriónica, protegidas por la capa de amnios, antes de dividirse y penetrar en los troncos vellositarios.

Las vellosidades coriónicas nacen de la lámina coriónica y se ramifican en sucesivas generaciones, formando los árboles vellositarios que constituyen la unidad funcional de la placenta. Cada vellosidad contiene en su interior capilares fetales -ramas terminales de las arterias y la vena umbilicales- separados de la sangre materna del espacio intervelloso por una delgada capa de trofoblasto y de tejido conjuntivo vellositario.
Desarrollo del Corion y la Placenta
La lámina coriónica comienza a formarse en las primeras semanas del desarrollo embrionario. Tras la implantación del blastocisto en el endometrio, el trofoblasto se diferencia en dos capas -citotrofoblasto y sincitiotrofoblasto- y emite prolongaciones que penetran en el tejido materno, denominadas vellosidades primarias. Hacia el final de la segunda semana, el mesodermo extraembrionario invade el interior de estas vellosidades, que pasan a llamarse vellosidades secundarias. Poco después, se vascularizan con capilares fetales, convirtiéndose en vellosidades terciarias.

Durante el segundo mes de embarazo, las vellosidades en contacto con la decidua basal -la zona más ricamente irrigada- crecen y se ramifican, formando el corion frondoso, que se convertirá en la porción fetal de la placenta. Las vellosidades del resto del corion, en contacto con la decidua capsular y la decidua parietal, se atrofian progresivamente y forman el corion liso.
Biopsia de Vellosidades Coriónicas (BVC): Un Procedimiento de Diagnóstico Prenatal
La lámina coriónica tiene un interés clínico significativo en varios contextos, siendo uno de los principales la biopsia de vellosidades coriónicas (BVC).
¿Qué es la Biopsia Corial?
La biopsia de vellosidades coriónicas (BVC), también conocida como coriocentesis o biopsia de corion, es una prueba diagnóstica prenatal de carácter invasivo. Consiste en la obtención y posterior análisis de las vellosidades coriales, que son diminutas protuberancias que emergen del corion y cuyas células poseen la misma dotación genética que el feto. Este procedimiento permite extraer una porción del corion para su posterior análisis citogenético o molecular, detectando con gran precisión si el feto sufre alguna alteración metabólica o cromosómica.

¿Cuándo se realiza la Biopsia Corial?
Una de las ventajas de la biopsia corial es que puede realizarse tempranamente en el embarazo, específicamente entre las semanas 10 y 14 de gestación, obteniéndose así un diagnóstico precoz. Esto es importante, ya que en caso de obtener un resultado alterado, la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) puede ser menos traumática que si se realiza más tarde. No obstante, si se hiciera una biopsia corial antes de la semana 10, podría tener consecuencias en el feto como el acortamiento de sus extremidades.
Indicaciones para la Biopsia Corial
Puesto que se trata de un procedimiento invasivo, la biopsia de vellosidades coriónicas solamente se realiza en mujeres con alguna indicación específica. Estas situaciones incluyen:
- Embarazadas con antecedentes de anomalías cromosómicas en alguna gestación previa.
- Padres portadores de alteraciones genéticas o cromosómicas.
- Observación de alteraciones fetales en la ecografía del primer trimestre, como un pliegue nucal aumentado, defectos congénitos o del crecimiento.
- Obtención de un riesgo combinado alto (1/250) en el triple screening para la trisomía 21 (Síndrome de Down), la trisomía 18 (Síndrome de Edwards) u otras aneuploidias.
- Edad materna avanzada: mujeres mayores de 35 años.
- También puede estar indicada para el estudio de un aborto, dada la alta tasa de fallo de cultivo celular en estos casos.
Actualmente, la biopsia de corion es la técnica de elección para detectar anomalías cromosómicas y/o enfermedades hereditarias en el feto durante el primer trimestre de gestación.
Procedimiento de la Biopsia Corial
En función del ginecólogo que realiza la prueba y la posición de la placenta, la biopsia de vellosidades coriónicas puede realizarse de dos formas distintas, siempre guiada por ecografía para determinar la posición del corion y del feto:
Vía Transcervical
Este es el método más utilizado y no suele necesitar anestesia. Se introduce una pinza semirrígida o cánula de aspiración a través del cérvix y se accede al corion frondoso (placenta en formación). A continuación, mediante control ecográfico continuo, se toma una muestra de las vellosidades coriales. La paciente debe colocarse en posición ginecológica, y el especialista utiliza un espéculo para mantener abierta la vagina y facilitar la introducción del instrumental.
Vía Transabdominal
Este método es muy similar a la amniocentesis. Se accede al corion mediante punción de la pared abdominal, después de haber aplicado anestesia local. La muestra de vellosidades coriales se obtiene mediante la introducción de una pinza fina a través de un trocar o bien mediante una aguja de aspiración. La paciente permanece semirrecostada en la camilla con el abdomen descubierto.
La biopsia corial
Generalmente, se obtiene una mayor cantidad de muestra por vía transcervical, y las molestias sentidas por la mujer suelen ser menores por esta vía. Antes de la prueba, se recomienda beber bastante líquido y abstenerse de orinar para que la vejiga esté llena. No es necesario acudir en ayunas ni consumir medicación previa. Después de la biopsia corial, la mujer deberá permanecer en reposo entre 24 y 48 horas, siendo absoluto durante las primeras 24 horas y relativo en las 48 restantes. Es crucial evitar esfuerzos físicos y relaciones sexuales.
¿Qué se puede detectar con una Biopsia Corial?
Con el análisis de las vellosidades coriales de la placenta, es posible descartar un gran número de patologías en el feto, incluyendo:
- Anomalías relacionadas con el número de cromosomas: Síndrome de Down (trisomía 21), Síndrome de Patau (trisomía 13), Síndrome de Edwards (trisomía 18), entre otras aneuploidias.
- Enfermedades genéticas hereditarias: Fibrosis quística, enfermedad de Tay-Sachs, anemia de células falciformes, hemofilia (cuando está vinculada al sexo del feto), entre otras.
- Sexo del bebé: Su uso para este fin solo se permite en casos de riesgo de enfermedades hereditarias ligadas al género del feto.
Sin embargo, la coriocentesis no permite detectar la presencia de defectos congénitos en la médula espinal y en la columna vertebral, como la anencefalia o la espina bífida, ni otros defectos del tubo neural.
Resultados y Fiabilidad
Los primeros resultados del estudio pueden obtenerse en tan solo 48 horas, descartando las enfermedades más comunes, lo cual es mucho más rápido que en la amniocentesis. El estudio completo de la biopsia corial, que incluye el cultivo celular, puede tardar unas semanas. No obstante, mediante Arrays o Cariotipo molecular, que no necesitan cultivo celular, los resultados pueden estar disponibles en 7-10 días.
La fiabilidad de la biopsia de corion es muy alta, proporcionando un resultado válido en el 99% de los casos, aunque la amniocentesis tiene una fiabilidad ligeramente superior. Existe una posibilidad mínima de obtener un resultado dudoso por el llamado mosaicismo confinado a la placenta. Al desarrollarse más rápidamente, las células de las vellosidades coriónicas pueden presentar alteraciones cromosómicas que realmente no existen en el feto. En este caso, sería necesario realizar una amniocentesis para confirmar el resultado de la biopsia de corion.
Cuando el resultado del análisis de las vellosidades coriales está alterado, indicando una malformación o anomalía genética, la mujer o la pareja tendrá que decidir si desean continuar con el embarazo o practicar un aborto terapéutico. En ocasiones, el especialista puede recomendar una amniocentesis para confirmar el resultado.
Riesgos y Complicaciones de la Biopsia Corial
Aunque la biopsia corial es un procedimiento seguro en manos expertas, conlleva riesgos:
- El principal riesgo es el aborto espontáneo, aunque hoy en día ocurre en un porcentaje menor al 1%.
- Es más probable que ocurra un sangrado vaginal después de la biopsia transcervical, por lo que es importante guardar reposo.
- Otras complicaciones incluyen la rotura prematura de las membranas y la infección del líquido amniótico y de las membranas (corioamnionitis).
- Puede haber molestias o un hematoma en la zona del pinchazo. Es preciso acudir a urgencias si se produce sangrado vaginal excesivo, se pierde líquido amniótico, se siente un dolor agudo o sube la fiebre.
Respecto al dolor, la prueba, en principio, no es dolorosa. Sin embargo, algunas mujeres sienten molestias similares a las de una citología o un dolor menstrual durante la biopsia transvaginal. Si se realiza por vía transabdominal, la mujer puede sentir una ligera molestia cuando la aguja entra en el abdomen y posterior dolor en la parte inferior de la espalda.
Biopsia Corial en Embarazos Gemelares
En el caso de una gestación bicorial, donde cada feto tiene su placenta, será necesario realizar una extracción de vellosidades coriales de cada una de ellas. Dependiendo de la posición de cada feto dentro del útero, es posible que se necesiten utilizar ambos métodos, transcervical y transabdominal.
Comparación entre Biopsia Corial y Amniocentesis
La biopsia corial y la amniocentesis son ambas técnicas de diagnóstico prenatal invasivas con un nivel de riesgo similar. Sin embargo, presentan diferencias importantes:
| Característica | Amniocentesis | Biopsia Corial |
|---|---|---|
| Muestra | Un pequeño volumen de líquido amniótico. | Una pequeña porción del tejido placentario (vellosidades coriónicas). |
| Momento de realización | A partir de la 15ª semana de embarazo (generalmente semanas 16-18). | Entre las semanas 10ª y 14ª de gestación. |
| Procedimiento de extracción | Punción abdominal. | Punción abdominal o extracción transcervical. |
| Riesgo de aborto | Entre 0.6% y 1%. | Menor al 1% (anteriormente hasta 7-8%). |
| Rapidez de resultados iniciales | Aproximados (FISH) en unos días; definitivos en 3 semanas. | Primeros resultados en 48 horas; completos en semanas. |
| Diagnóstico de defectos del tubo neural | Sí (mediante análisis de alfa-fetoproteína). | No. |

La amniocentesis no puede realizarse antes de la semana 15 de embarazo. Aunque ambas técnicas presentan riesgo de interrupción natural del embarazo, el riesgo de aborto con la biopsia corial ha disminuido significativamente con la mejora de las técnicas. Sin embargo, la amniocentesis se asocia con otros riesgos como la formación de bridas amnióticas, que pueden causar deformidades congénitas si dañan el amnios. Además, la amniocentesis puede generar un aumento considerable del estrés y la ansiedad en las mujeres y sus parejas, quienes deben sopesar cuidadosamente las implicaciones de los resultados antes de decidir si realizarla.
Otras Condiciones Clínicas Relacionadas con el Corion
Corioamnionitis
La corioamnionitis corresponde a la inflamación aguda por infección de las membranas placentarias (amnios y corion), que son aquellas que rodean al feto. Esta condición también puede afectar a la placenta y al líquido amniótico. Se debe al ascenso de bacterias desde el tracto urinario, ya sea por una rotura prematura de membranas, trabajo de parto prolongado o infección de vías urinarias. Es una complicación obstétrica grave que puede desencadenar un parto prematuro. Los síntomas son variados y pueden afectar tanto a la madre como al feto, presentando irregularidades en el ritmo cardíaco y la presión arterial fetal. La madre puede presentar también fiebre y secreción vaginal fétida.
Placenta Previa
Un ejemplo de anomalía del desarrollo placentario es la placenta previa, que se refiere a la implantación de la placenta sobre el orificio cervical. Esta condición generalmente se presenta como una hemorragia vaginal sin dolor en el tercer trimestre de embarazo.
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