El Cordón Umbilical Infectado en Recién Nacidos (Onfalitis)

El cordón umbilical es una parte crucial del desarrollo fetal, siendo el nexo a través del cual el bebé se alimenta y recibe oxígeno durante el embarazo. Es una estructura anatómica elástica y gelatinosa que conecta la placenta materna con el feto, portando dos arterias y una vena encargadas de transportar sangre, oxígeno y nutrientes de la madre al feto, y retirar los elementos de desecho del metabolismo fetal. Tras el nacimiento del recién nacido, se procede al pinzamiento del cordón umbilical, quedando un pequeño muñón.

La etapa postnatal genera muchas dudas en los padres, especialmente en los primerizos, sobre el cuidado adecuado del cordón umbilical y cómo identificar signos de alarma que puedan indicar una infección. Un aspecto crucial es comprender el proceso de cicatrización y desprendimiento natural del cordón, así como las posibles complicaciones.

Esquema del cordón umbilical con sus componentes

El Cuidado del Cordón Umbilical del Recién Nacido

Después del nacimiento, el muñón umbilical sufre un proceso de momificación o gangrena seca, que consiste en su deshidratación y colonización bacteriana. En condiciones normales, el cordón umbilical se desprende en los primeros 12 días de vida, generalmente entre el quinto y el 15º día, dejando una herida granulosa. Los cuidados del cordón han variado mucho a lo largo del tiempo, pero los principios básicos se centran en la higiene y el mantenimiento en seco.

Recomendaciones Generales para el Cuidado

  • Limpieza y Secado: Lo más importante es que el cordón debe estar SIEMPRE limpio y seco. Se recomienda lavarlo con agua y jabón neutro (en muy pequeña cantidad), utilizando una gasa estéril para limpiar bien la base, tirando suavemente de la pinza. Una vez limpio, debe secarse muy bien a toquecitos y dejar que seque del todo al aire durante unos minutos.
  • Exposición al Aire: Es fundamental mantener el cordón al aire, fuera del pañal. No se deben colocar gasas ni apósitos para taparlo, ni tampoco usar dispositivos tipo faja, ni antes ni después de que se desprenda.
  • Baño del Bebé: El ombligo puede mojarse antes de que caiga el cordón, por lo que no es necesario esperar para bañar al bebé. Sin embargo, para un cuidado óptimo, algunos especialistas recomiendan bañarlo con una esponjita sin sumergirlo completamente hasta que el cordón caiga, intentando evitar mojar la zona excesivamente para favorecer su secado.
  • Aspecto Normal: Para una cicatrización adecuada, la piel de la base del cordón debe ser rosada, del mismo tono que el resto del abdomen. Es normal que haya pequeños sangrados, ya que forman parte del proceso de curación de cualquier herida. Un cordón que sigue su proceso natural de cicatrización debe tener un aspecto seco y no desprender olor.
  • Qué Evitar: Nunca se debe tirar del cordón ni intentar arrancarlo, incluso si parece que está a punto de caerse. Tampoco se deben usar remedios caseros para curar el cordón.
Infografía sobre cómo limpiar el cordón umbilical de un recién nacido

Controversia sobre Antisépticos

Aún hoy existe controversia sobre cuáles son los mejores cuidados del cordón umbilical. En países con adecuadas condiciones de higiene, el uso de sustancias antisépticas (como alcohol o clorhexidina) no ha mostrado ser mejor que el lavado con agua y jabón para prevenir infecciones del cordón. Sin embargo, en países de renta baja, el cuidado con antisépticos en la base del cordón sí ha demostrado disminuir el riesgo de onfalitis y la mortalidad asociada.

Onfalitis: La Infección del Cordón Umbilical

El término onfalitis se utiliza cuando el cordón umbilical se ha infectado. Es la infección del ombligo y los tejidos que lo rodean en el periodo neonatal. Los tejidos que componen el muñón del cordón, una vez cortado y ocluido con una pinza, son un excelente medio de cultivo para las bacterias, y la existencia de vasos sanguíneos favorece su desarrollo y propagación. Las complicaciones de la infección umbilical, aunque poco frecuentes, pueden ser graves y requieren un tratamiento rápido y especializado.

Causas y Factores de Riesgo

La infección puede producirse durante el parto o posteriormente. Inicialmente, cabe diferenciar la contaminación umbilical con bacterias (un pronóstico más leve que a veces precede a la onfalitis) de la onfalitis ya establecida (una infección más seria y de pronóstico más incierto y, en general, más grave para el recién nacido). Durante los primeros días de vida, al ombligo del recién nacido llegan microorganismos procedentes del canal del parto y de las manos de los cuidadores, pudiendo ser causa de infección. Los principales agentes causales son bacterias cocos gram positivos, sobre todo estreptococos y estafilococos.

La incidencia de onfalitis se encuentra en torno al 0.7% en los países de renta alta, pero alcanza el 8% en los países de renta baja, y puede llegar al 25% si el parto se realiza en el domicilio. Antes, cuando las medidas de higiene eran limitadas, la onfalitis era causante de muchas muertes neonatales debido a la permeabilidad de los vasos umbilicales, que persiste hasta aproximadamente los 20 días de vida.

👶 Cómo curar el CORDÓN UMBILICAL del bebé RECIÉN NACIDO

Factores que aumentan el riesgo de onfalitis incluyen:

  • Partos prolongados o fuera del ámbito hospitalario sin asistencia sanitaria adecuada.
  • Antecedentes maternos de corioamnionitis (infección del líquido amniótico) o rotura prematura de membranas.
  • Bebés nacidos prematuramente, con bajo peso al nacer o con sistemas inmunológicos debilitados.
  • Colocación de un catéter umbilical.
  • Mal cuidado del cordón umbilical tras el nacimiento hasta su caída.

Síntomas de la Onfalitis

Es crucial vigilar el cordón del bebé en cada cambio de pañal para reconocer a tiempo cualquier síntoma o signo de onfalitis.

Síntomas Locales:

  • Enrojecimiento (eritema) de la piel del ombligo y de la región circundante (periumbilical).
  • Hinchazón o sensibilidad alrededor del muñón del ombligo.
  • Calor y dolor en la zona.
  • Supuración o secreción maloliente y/o sanguinolenta.
  • El mal olor puede ser un signo precursor de la infección.

Si la piel de alrededor del ombligo está enrojecida y dura, es un signo de alerta. Un leve exudado puede aparecer durante la caída fisiológica del ombligo sin otros síntomas asociados, pero estos niños deben ser controlados muy de cerca.

Síntomas Sistémicos (si la infección progresa):

Los síntomas sistémicos pueden presentarse rápidamente, en horas o días, e indican una infección más grave:

  • Fiebre elevada.
  • Llanto persistente e irritabilidad.
  • Letargo o falta de energía.
  • Vómitos.
  • Importante afectación del estado general del bebé.
Foto de un ombligo de recién nacido con signos de onfalitis (enrojecimiento, supuración)

Complicaciones de la Onfalitis

Si la enfermedad avanza, lo cual afortunadamente suele ser poco frecuente, pueden presentarse graves complicaciones locales y generales, como:

  • Sepsis neonatal: una infección generalizada en la sangre que puede poner en riesgo la vida del neonato.
  • Trombosis de la vena umbilical y de la vena porta.
  • Aparición de un absceso periumbilical y/o hepático.
  • En casos muy raros, pero graves, puede evolucionar a fascitis necrotizante, una infección polimicrobiana de los tejidos profundos con alta mortalidad.

Prevención de la Onfalitis

La prevención se centra en mantener una buena higiene y cuidados adecuados en el periodo postnatal. Los partos hospitalarios suelen ser una buena medida de prevención debido a las condiciones de higiene y la asistencia sanitaria profesional.

En el hospital, se realizarán las primeras curas y se darán las indicaciones sobre cómo mantener el cordón limpio y seco para evitar infecciones.

Otras Anomalías Umbilicales Post-Desprendimiento

Una vez que el cordón se cae, pueden surgir otras situaciones que no son necesariamente una infección, pero que pueden generar preocupación:

  • "Babilla" en la zona: Es normal que, incluso después de la separación, se observe una pequeña secreción, parte del proceso de cicatrización.
  • Hernia umbilical: Es habitual en muchos recién nacidos tener un mayor o menor grado de hernia umbilical. Generalmente no es preocupante y suele resolverse sola. Si la hernia no se ha resuelto a los 4 años de vida, se recomienda la valoración de un cirujano.
  • Piel sobrante (pequeña trompa): A veces, tras desprenderse el cordón, queda piel sobrante que da la sensación de una pequeña trompa. Esto no es un problema y tenderá a resolverse solo.
  • Granuloma umbilical: Es una lesión que puede quedar al desprenderse el cordón. Se trata de un nódulo rosado, blanquecino o grisáceo. Si no se reduce con la aplicación de sal, se puede recurrir al nitrato de plata, un cáustico que quema la lesión y la deja de un color negro-grisáceo, para luego desaparecer.
Foto de un granuloma umbilical

Anomalías Relacionadas con Restos Embrionarios

Rara vez se encuentran otras anomalías en relación con la persistencia de estructuras fetales, que pueden ser confundidas con un granuloma:

  • Persistencia del conducto onfalomesentérico: Es una entidad poco frecuente en la que un resto embrionario que conectaba el intestino con la placenta permanece en lugar de desaparecer.
  • Persistencia del uraco: Otra posible anomalía relacionada con restos embrionarios.

¿Cuándo Consultar a tu Pediatra?

Ante la sospecha de cualquier anomalía o infección, es fundamental buscar atención médica. Deberás consultar a tu pediatra si tu bebé presenta alguno de los siguientes síntomas:

  • Mal olor proveniente del cordón umbilical.
  • Piel de la base del cordón que se pone rojita o enrojecimiento periumbilical.
  • Hinchazón o sensibilidad alrededor del muñón.
  • Cualquier tipo de secreción (líquido sanguinolento, pus).
  • Síntomas sistémicos como fiebre elevada, llanto inconsolable, irritabilidad, letargo o vómitos.

Aunque la mayoría de las veces la onfalitis es una infección leve, ante su sospecha, debe realizarse un control exhaustivo por el pediatra, ya que puede complicarse de forma grave y requerir tratamiento hospitalario.

El diagnóstico de la onfalitis es clínico, mediante la observación del ombligo (color, tamaño y olor). El tratamiento puede variar desde aplicaciones tópicas en casos leves y no complicados, hasta antibióticos sistémicos y soporte hospitalario en infecciones más graves, especialmente si hay signos de afectación sistémica o complicaciones.

tags: #cordon #infectado #recien #nacido