La Placenta: Significado, Funciones y el Ritual de Plantarla

La llegada de un hijo es un acontecimiento trascendental en la vida. En diversas culturas, esta alegría se ha acompañado de tradiciones simbólicas, como plantar un árbol que crezca junto al recién nacido. Esta costumbre, ancestral y cargada de significado, a menudo se vincula con un órgano fascinante y vital: la placenta.

Familia plantando un árbol conmemorativo por un nacimiento

La Placenta: Un Órgano Esencial y Sus Múltiples Facetas

La placenta es un órgano que se forma en el vientre o útero durante un embarazo. Desempeña una función fundamental durante el embarazo, proporcionando al bebé todo lo que necesita desde pocas semanas después de la fecundación y hasta el final del embarazo. Actúa como pulmones, hígado, riñones y glándulas endocrinas del bebé, constituyendo un nexo de unión y, al mismo tiempo, una separación entre madre e hijo.

La bolsa amniótica se adhiere a ella formando una cubierta protectora junto con el líquido amniótico. Se distingue una superficie fetal o placa coriónica y otra materna o placa basal. Además, la placenta es un órgano con forma redondeada que suele medir alrededor de 22 cm de diámetro y tiene un grosor de 2,5 cm, con un peso que oscila en torno a los 500 gramos, sin contemplar las membranas ni el cordón umbilical.

Infografía: Estructura y funciones clave de la placenta

Formación y Desarrollo de la Placenta y el Cordón Umbilical

Después de la fecundación, el embrión comienza a dividirse y, a partir del día 3 del desarrollo embrionario, se empieza a formar el blastocisto. Alrededor del 5º o 6º día después de la fecundación, cuando el embrión se implanta en el endometrio, se distinguen claramente dos capas:

  • Trofoblasto: Esta capa dará lugar a la placenta y al cordón umbilical. Las células del trofoblasto se diferencian durante la segunda semana de embarazo en dos capas: el citotrofoblasto (interno) y el sincitiotrofoblasto (externo).
  • Masa celular interna: De aquí derivarán todos los tejidos que formarán el embrión, transformándose en un disco embrionario que es el inicio de todos los tejidos y órganos.

Para la implantación, el sincitiotrofoblasto digiere el endometrio mediante enzimas proteolíticas, rompiendo los vasos sanguíneos del endometrio y produciendo una rápida invasión. Una vez completada la implantación embrionaria, los vasos sanguíneos de la madre quedarán totalmente conectados con el sincitiotrofoblasto. Esta unión de vasos entre el embrión, la madre y el sincitiotrofoblasto forma el corion, que junto con la pared mucosa del útero, dará lugar a la placenta.

Así se establece una circulación útero-placentaria gracias a la formación de vellosidades profundas que se ramifican. El embrión crece, y para conectar el embrión y la envoltura trofoblástica se forma el pedículo de fijación, que se convierte posteriormente en el cordón umbilical. El cordón umbilical es la conexión entre la placenta y el feto, compuesto por dos arterias que van del feto a la placenta y una vena que va de la placenta al feto. No existe intercambio directo de sangre entre la madre y el embrión; todo se realiza a través del corion y el cordón umbilical, los cuales también actúan como filtro protector.

Esquema del desarrollo embrionario y la formación de la placenta y el cordón umbilical

Funciones Vitales de la Placenta

La placenta se encarga de aportar oxígeno y nutrientes al bebé a lo largo de su desarrollo. Además, tiene una acción inmunológica, permitiendo que el embrión no se reconozca como extraño. Otra función crucial es la síntesis de hormonas y factores de crecimiento, fundamentales para el metabolismo del bebé y de la madre. Entre las hormonas producidas se encuentran la gonadotropina coriónica (beta hCG), estrógenos, progesterona, relaxina, GnRH, TRH e inhibina. También se desarrolla el lactógeno placentario, que promueve el crecimiento fetal, la lactancia y la producción de otras hormonas como la prolactina.

Costumbres y Tradiciones Alrededor de la Placenta

Antes de que la medicina analizara en profundidad la placenta, su significado a menudo se derivaba de su aspecto. Sus finos vasos sanguíneos se ramifican de forma fascinante como un "árbol de la vida". Es importante destacar que, aunque pueda parecer un órgano materno, tanto la placenta como la membrana que la rodea son en un 98 por ciento tejido del bebé y tienen su origen en él.

Hasta bien entrado el siglo XIX, era normal enterrar la placenta. Esta costumbre ha sido habitual en todas las épocas y en todo el planeta. Hace milenios, la placenta de los faraones incluso se conservaba momificada. Povos originarios de todo el mundo celebraban la Placenta, y en muchas culturas, es común el plantio de la placenta junto con una árbol, ya que su formato recuerda el de una árbol. Es una ofrenda a la Madre-Tierra en agradecimiento por la VIDA, para que ella proteja y cuide del recién nacido, sus ancestros y descendientes.

El significado simbólico es profundo: el árbol crecerá junto con el bebé, echando raíces profundas y volviéndose grande y fuerte, dándole un lugar en el mundo para pertenecer. Simboliza la conexión que hubo entre madre e hijo, representando sus raíces.

Afecciones Comunes de la Placenta

Diversos factores pueden afectar la salud de la placenta, aumentando el riesgo de complicaciones. Estos incluyen la edad de la persona embarazada (especialmente después de los 40 años), la ruptura prematura de la fuente, la presión arterial alta, embarazos múltiples, afecciones relacionadas con la coagulación, cirugías previas del útero (como cesáreas o extirpación de fibromas), antecedentes de problemas placentarios en embarazos anteriores, consumo de sustancias adictivas (tabaco, cocaína) y lesiones en la zona del abdomen (traumatismos por accidentes o caídas).

Las afecciones que pueden dañar la placenta incluyen:
  • Desprendimiento de la placenta: Ocurre cuando la placenta se desprende parcial o totalmente de la pared interna del útero antes del parto. Esto puede privar al bebé de oxígeno y nutrientes, y causar sangrado intenso en la persona embarazada. Puede derivar en una emergencia que requiera un parto prematuro.
  • Placenta previa: Esta afección ocurre cuando la placenta cubre el cuello del útero de forma parcial o total. Es más común al principio del embarazo y podría mejorar sola. Sin embargo, puede causar sangrado vaginal intenso y, si persiste en las etapas tardías del embarazo, a menudo se recomienda una cesárea.
  • Placenta adherida (o espectro de placenta accreta): En este caso, parte o la totalidad de la placenta permanece firmemente unida al útero después del parto, ya que los vasos sanguíneos y otras partes de la placenta han crecido en la pared del útero. Esto puede causar una pérdida de sangre grave durante el parto. En algunos casos, la placenta invade profundamente los músculos del útero o crece a través de la pared uterina, requiriendo una cesárea seguida de una histerectomía (extirpación del útero).
  • Placenta retenida: Si la placenta no se expulsa en el plazo de 30 minutos después de un parto vaginal, se considera retenida. Esto puede deberse a que queda atrapada detrás del cuello del útero parcialmente cerrado o porque sigue unida a la pared uterina. Si no se trata, puede causar infección grave o hemorragia potencialmente mortal. El tratamiento puede incluir medicamentos o extracción manual.
Diagrama comparativo de placenta previa, desprendimiento de placenta y placenta accreta

Síntomas y Prevención de Problemas Placentarios

Es fundamental llamar a un profesional de atención médica si se experimentan algunos de los siguientes síntomas durante el embarazo:

  • Sangrado por la vagina, especialmente si es abundante.
  • Dolor en la zona del estómago o abdomen.
  • Dolor de espalda.
  • Contracciones uterinas (contracción y relajamiento de los músculos del útero).

Aunque la mayoría de los problemas placentarios no se pueden prevenir directamente, se pueden tomar medidas para aumentar las probabilidades de un embarazo sano: asistir a todos los controles de rutina, controlar afecciones preexistentes como la presión arterial alta, evitar fumar y consumir drogas, y hablar con el profesional de atención médica sobre los riesgos de cesáreas previas o problemas placentarios en embarazos anteriores.

Expulsión de la Placenta

Si el parto es vaginal, la expulsión de la placenta ocurre poco después del nacimiento del bebé, en la tercera etapa del trabajo de parto. Se pueden seguir teniendo contracciones leves y el profesional de atención médica puede administrar oxitocina (Pitocin) para ayudar a las contracciones y disminuir el sangrado. También podría masajear la parte baja del abdomen para estimular el útero a contraerse y expulsar la placenta. Puede que la madre necesite pujar para expulsarla.

Si se realiza una cesárea, el profesional de atención médica extrae la placenta del útero durante el procedimiento. Una vez fuera, se revisa para asegurar que esté intacta y que no queden partes dentro del útero, lo que podría causar sangrado e infección.

Otros Usos y Rituales con la Placenta Post-Parto

Una vez concluido el alumbramiento, la placenta se desprende lentamente de la pared uterina, que se encoge rápidamente, y se expulsa con ayuda de una contracción. Actualmente, este órgano maravilloso, polifacético y admirable, se suele tratar como desecho destinado a las incineradoras de los hospitales. Sin embargo, no siempre ha sido así, y si la familia desea llevarse la placenta para plantar un árbol con ella, es importante avisar en la clínica.

Más allá del entierro tradicional, existen otras prácticas relacionadas con la placenta:

  • Congelación: Si no se tiene claro qué hacer con ella, se puede congelar para decidir más adelante.
  • Impresión de placenta: Con la propia sangre residual de la placenta o pintura acrílica, se pueden realizar impresiones artísticas sobre papel de acuarela. Se coloca la placenta y el cordón umbilical en la forma deseada y se presiona el papel sobre ella para que se dibuje.
  • Placentofagia: Es la ingesta de la placenta tras el alumbramiento, ya sea en batidos, cocinada o encapsulada. Aunque es una práctica más común en animales, algunos difunden beneficios como el reequilibrio hormonal, disminución de hemorragias maternas y neonatales, mejora de la producción de leche materna, mejora del ánimo, disminución del riesgo de depresión posparto y reducción de la deficiencia de hierro.
  • Encapsulación de placenta: Consiste en deshidratar y encapsular la placenta para ingerirla diariamente. Es un método cada vez más popular en algunos países.

El Ritual de Plantar la Placenta

Plantar la placenta, a menudo junto con un árbol, es un concepto hermoso y simbólico. Para quienes deciden llevar a cabo este ritual, hay formas sugeridas de hacerlo para honrar este órgano y asegurar el crecimiento del árbol:

Si solo se va a enterrar la placenta:

  1. Elección del lugar: Escoger un lugar, preferentemente, que no sea de paso y donde la tierra no vaya a ser removida.
  2. Cavar el "berço": Abrir un agujero profundo.
  3. Ritualización: Colocar la placenta y, en ese momento, ritualizar de acuerdo al significado personal: hacer un agradecimiento, una prece, cantar canciones, colocar junto a flores, leer una carta para el bebé, o cada uno de los presentes puede expresar sus deseos.
  4. Rellenar: Cubrir el "berço" con tierra.
Persona realizando un ritual de entierro de la placenta

Si se va a plantar junto con una muda de árbol:

  1. Cavar el "berço": Abrir un agujero bien profundo.
  2. Colocar la Placenta: Realizar la ritualización personal, como se mencionó anteriormente.
  3. Capas protectoras: Colocar una capa de borra de café y, enseguida, una capa bien generosa de tierra. Esto es crucial porque la placenta pasará por un proceso de descomposición, y si las raíces de la muda estuvieran en contacto directo con ella, podría contaminarse y morir.
  4. Plantar la muda: Solo entonces colocar la muda en el "berço" y rellenar con tierra.

De esta manera, cuando las raíces del árbol alcancen la placenta, esta ya habrá completado su proceso de descomposición y estará lista para nutrir el arbolito con su energía, permitiendo que crezca fuerte junto con el niño.

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