La Encuesta de Fecundidad, realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en España, es un instrumento clave para comprender los patrones reproductivos y las estructuras familiares. A lo largo de los años, su diseño ha evolucionado, buscando adaptarse a las nuevas realidades sociales. La edición de 2018, en particular, introdujo cambios significativos con el objetivo de incorporar una perspectiva de género más inclusiva, aunque un análisis detallado revela áreas de mejora.

Historia y Evolución de las Encuestas de Fecundidad en España
En el contexto español, el Instituto Nacional de Estadística ha llevado a cabo cuatro encuestas de fecundidad: en 1977, 1985, 1999 y 2018. Estas encuestas buscan identificar los factores determinantes de la fecundidad y proporcionar información sobre los cambios en las estructuras familiares, las relaciones de pareja y las relaciones con hijas e hijos. La encuesta de 2018 es la más actual y supuso una serie de modificaciones respecto a estudios anteriores para favorecer la inclusión de la perspectiva de género.
Entre los cambios más notables de la Encuesta de Fecundidad 2018 se encuentran la incorporación de datos sobre las trayectorias educativas y laborales de las mujeres y, por primera vez, la inclusión de los hombres dentro de la población de estudio. Este avance marca un cambio de la visión restringida de la fecundidad como un proceso asociado exclusivamente a la salud sexual y reproductiva de las mujeres, hacia un abordaje más amplio.
La Perspectiva de Género en las Estadísticas Españolas
La necesidad de que las estadísticas representen la realidad de las mujeres ha sido un tema recurrente en las Conferencias Mundiales sobre la Mujer. En España, la Ley Orgánica para la igualdad efectiva de mujeres y hombres estableció requisitos específicos para los estudios cuantitativos. Estos incluyen la obligatoriedad de incorporar la variable sexo, crear indicadores para la detección de desigualdades, ampliar las muestras y explotar los datos referentes a la vida de hombres y mujeres, así como revisar y adecuar las definiciones y las estadísticas para evitar estereotipos negativos sobre las mujeres. La perspectiva de género en las estadísticas se ha consolidado como un objetivo fundamental en los Planes Estadísticos Nacionales.
La aplicación de la perspectiva de género a las encuestas y los datos estadísticos, partiendo del género como componente de la identidad individual y social y principio organizador de la estructura social, requiere la consideración de los sistemas de género. Estos sistemas, entendidos como estructuras políticas y socioeconómicas que reproducen los roles tradicionales de hombres y mujeres, pueden generar desigualdades y sesgos de género en el ámbito de la salud. La fecundidad, como punto de convergencia entre lo social y lo biológico, lo público y lo privado, es un campo donde la aplicación de esta perspectiva es especialmente pertinente.
Metodología de Análisis del Cuestionario de la Encuesta de Fecundidad 2018
Para evaluar la sensibilidad de género de la Encuesta de Fecundidad 2018, se llevó a cabo un diseño cualitativo basado en un análisis de contenido del cuestionario. Se utilizaron recomendaciones y guías metodológicas para estadísticas con perspectiva de género, y se estableció una comparación con el cuestionario de la Generations and Gender Survey.
Las categorías principales de análisis fueron tres:
- Lenguaje (aplicado a todo el cuestionario).
- División sexual del trabajo (centrado en los bloques 2-6 y 8-10 del cuestionario).
- Fecundidad (analizando específicamente el bloque 7 del cuestionario).
Este análisis consideró la existencia de sesgos de género cuando se observaba un tratamiento discriminatorio de uno de los sexos respecto al otro, así como la ausencia de estereotipos de género y ambigüedades. Epistemológicamente, el estudio se sustentó en una doble visión: desde el empirismo feminista, revisando el cuestionario para detectar sesgos metodológicos, y desde la epistemología del punto de vista feminista, analizando los sesgos teóricos de género.

Estructura General del Cuestionario de la Encuesta de Fecundidad 2018
El cuestionario de la Encuesta de Fecundidad 2018 está organizado en diversos bloques temáticos, diseñados para recopilar una amplia gama de información. A continuación, se detallan los principales bloques que lo componen:
- Identificación de la persona seleccionada.
- Datos biográficos.
- Hogar: información sobre los miembros del hogar y la relación de parentesco.
- Vivienda.
- Padres o familia de origen.
- Relaciones de pareja.
- Hijos.
- Fecundidad.
- Estudios.
- Ocupación e ingresos.
- Valores, creencias y actitudes.
- Embarazo actual (solo para mujeres).
- Control de la natalidad.
- Reproducción asistida.
- Barreras e incentivos a la natalidad.
- Fecundidad deseada.
Análisis del Cuestionario desde la Perspectiva de Género: Hallazgos
Sesgos en el Lenguaje del Cuestionario
El análisis del lenguaje reveló que, a lo largo del cuestionario, el uso del masculino es predominante. Términos como "entrevistado", "entrevistador", "padres", "hijos" y "niños" se emplean de forma genérica en la ficha técnica y en bloques como Hogar, Padres e Hijos. Aunque se utilizan algunos términos inclusivos como "persona entrevistada" o "hijo/a", y se contemplan ambos sexos para "asalariado/a" o "trabajador/a independiente", se mantienen usos que reproducen estereotipos de género.
Un ejemplo de ello es la pregunta 9.2 sobre situación profesional, que utiliza los términos masculinos "empleador" o "empresario sin asalariados". Asimismo, el cuestionario engloba en conceptos únicos los binomios masculino/femenino en opciones de respuesta a preguntas sobre el permiso de maternidad/paternidad o la flexibilidad horaria para "padres/madres con niños pequeños". Incluso en el Anexo 1, el sector dedicado a los cuidados se asocia a menudo con el sexo masculino de forma genérica.
División Sexual del Trabajo y Cuidados
El cuestionario identifica de manera limitada la división sexual del trabajo doméstico y de cuidados, lo que dificulta la identificación de situaciones de doble jornada. Las preguntas sobre la satisfacción con el reparto de tareas domésticas no recogen información sobre el sexo de la pareja ni la perspectiva de las parejas no convivientes. El trabajo de cuidados se circunscribe exclusivamente a las tareas de cuidado directo de niños y niñas, y las opciones de respuesta sobre quién asume "principalmente" estos cuidados se agrupan en categorías no segregadas por sexo, como "abuelos" o "otras personas". No se recoge información sobre el número de horas dedicadas a cuidados externalizados, y la primera opción de respuesta es "niñera".
Además, el cuestionario no refleja el reparto del tiempo entre el trabajo productivo, reproductivo, estudios, formación, ocio y descanso. Las dimensiones del trabajo remunerado, doméstico y de cuidados se exploran por separado y sin incluir el porcentaje de dedicación. En el bloque de Estudios, no se recoge la modalidad ni la duración de la formación, ni su impacto en la vida laboral y familiar. La pregunta sobre los motivos para abandonar los estudios no incluye la opción de "paternidad, adopción o acogimiento", a diferencia de la maternidad.
En cuanto a la segregación en el ámbito laboral, el cuestionario no la identifica de manera explícita. Tampoco se distingue entre el acceso y el control de los recursos; por ejemplo, los ingresos mensuales netos no identifican las aportaciones por sexo ni el porcentaje dentro del hogar. El régimen de tenencia de la vivienda no recoge información con respecto al sexo de la persona titular del derecho. Es importante destacar que en España, las mujeres dedican un promedio de 20 horas semanales a actividades domésticas (frente a 11 horas los hombres) y 38 horas al cuidado de menores (frente a 23 horas los hombres), lo que evidencia las desigualdades en este ámbito.

Fecundidad: Sesgos y Visiones Limitadas
En el apartado de fecundidad, el cuestionario reproduce desigualdades y sesgos de género que construyen una visión normalizada e idealizada sobre el hecho de tener descendencia. Las opciones de respuesta a preguntas como "¿Por qué motivo no ha tenido hijos?" o "¿Por qué motivo el número de hijos que ha tenido no coincide con el que hubiera deseado tener?" priorizan los factores externos (vivienda, trabajo) y minimizan la agencia de las personas en la decisión.
La pregunta para hombres sobre si su pareja está embarazada "de usted" parte de una visión biológica de la paternidad, sin explorar otros procesos como la adopción o la paternidad mediante semen de donante, aunque sí aborda la relación con las técnicas de reproducción asistida. Sin embargo, la pregunta sobre los motivos para no someterse a estos tratamientos no contempla la no elección como una decisión voluntaria y desproblematizada. La inclusión de la opción "Prefiero tener hijos por adopción o gestación subrogada" aúna procesos sociales y biológicos en una misma categoría, siendo la gestación subrogada ilegal en España.
Además, la información sobre la experiencia previa de embarazos y abortos se incluye solo en el cuestionario para mujeres y no como un condicionante para futuros embarazos. Esto invisibiliza el impacto diferencial del embarazo y la crianza para la salud de las mujeres y prioriza la dimensión biológica de la maternidad y la paternidad, sin profundizar en sus dimensiones socioculturales como la adopción.
Impactos de la caída de la natalidad
Implicaciones y Recomendaciones para Futuras Encuestas
A pesar de los avances realizados en la Encuesta de Fecundidad 2018 con respecto a ediciones anteriores, es fundamental mejorar su sensibilidad de género y profundizar en los elementos que generan desigualdades y sesgos. El análisis realizado, aunque basado en el binarismo de género (lo que puede ser excluyente para personas transgénero o no binarias), subraya la importancia de visibilizar las aportaciones diferenciales de mujeres y hombres en la vida reproductiva y familiar.
Se requiere indagar en los valores y las expectativas de mujeres y hombres sobre tener hijos/as, y visibilizar la diversidad de las relaciones de pareja y la construcción de maternidades y paternidades. Es imprescindible emplear un lenguaje inclusivo, evitar los estereotipos de género e identificar el impacto diferencial para la salud de las mujeres en el proceso de embarazo y crianza. Recoger la diversidad de factores biológicos, socioeconómicos y estructurales condicionantes de la fecundidad es esencial para un diagnóstico de género eficaz, ya que las tasas de natalidad suelen aumentar en países con estructuras sociales y familiares más igualitarias.