El hipo en los recién nacidos es un fenómeno muy común y, en la gran mayoría de los casos, es una reacción fisiológica benigna y sin importancia. Aunque puede resultar preocupante para los padres primerizos, es importante entender que, por lo general, no causa molestias al bebé ni es síntoma de ninguna enfermedad grave.

¿Qué es el hipo y por qué ocurre?
El hipo se produce por la contracción involuntaria e inesperada del diafragma, un músculo en forma de cúpula situado bajo los pulmones que es fundamental para la respiración. Cuando este músculo se irrita, se contrae de forma brusca y rítmica, lo que provoca la entrada repentina de aire en la garganta. Esto hace que la laringe se cierre de forma súbita, desencadenando el sonido característico del hipo.
Este proceso es tan natural que incluso puede manifestarse cuando el bebé aún se encuentra en el útero, algo que muchas madres perciben como pequeños movimientos rítmicos durante el embarazo.
Causas frecuentes del hipo en recién nacidos
Los episodios cortos de hipo suelen aparecer después de las tomas. Las causas más comunes incluyen:
- Alimentación acelerada: Comer demasiado rápido provoca que el bebé trague aire en exceso.
- Exceso de ingesta: Comer en grandes cantidades puede distender el estómago y presionar el diafragma.
- Emociones intensas: El nerviosismo o la excitación pueden desencadenar espasmos diafragmáticos.
- Cambios de temperatura: Situaciones que generan una reacción física inmediata en el pequeño.
¿Cómo funciona la lactancia materna?
Cómo quitar el hipo a los bebés: estrategias eficaces
Si tu hijo comienza con hipo, lo más probable es que desaparezca de forma espontánea en pocos minutos. No obstante, puedes aplicar estas técnicas para ayudarle:
| Situación | Acción recomendada |
|---|---|
| Durante la lactancia | Haz una pausa, cambia al bebé a una postura vertical y favorece el eructo. |
| Si el hipo persiste | Volver a ofrecer el pecho o el biberón puede ayudar a relajar el diafragma. |
| Momento de calma | Mece al bebé, juega con él suavemente o asegúrate de que su pañal esté limpio y seco. |
Para ayudar a detener el hipo durante la toma, intenta colocar al bebé en una posición más erguida. Puedes usar un apoyo para mantenerlo incorporado, pero recuerda: nunca utilices almohadas dentro de la cuna o el moisés para prevenir riesgos.
Consejos para prevenir el hipo
Prevenir el hipo es posible mediante pequeñas modificaciones en la rutina de alimentación:
- No esperes al hambre extrema: Alimenta a tu bebé cuando esté tranquilo. Si tiene demasiada hambre, comerá con ansiedad y rapidez.
- Ambiente relajado: Evita distracciones y ruidos excesivos durante la toma.
- Eructos frecuentes: Haz que eructe cada 60-90 ml de biberón o tras cada cambio de pecho.
- Tummy time: Colocar al bebé boca abajo (siempre bajo supervisión) puede favorecer la relajación del diafragma.
¿Cuándo consultar al pediatra?
Aunque el hipo es normal, existen situaciones en las que debes buscar orientación médica:
- Si el hipo persiste durante varias horas seguidas.
- Si se presenta acompañado de tos frecuente o regurgitación excesiva.
- Si el bebé deja de respirar durante más de 20 segundos o presenta un cambio de coloración (cianosis), busca atención médica inmediata.