Cólicos en bebés que toman leche de fórmula: causas, síntomas y manejo

Los cólicos del lactante son una preocupación común para los padres, especialmente en los primeros meses de vida de un bebé. Se caracterizan por episodios de llanto intenso y vigoroso que generan malestar abdominal y preocupación. Aunque su etiología exacta aún no se ha logrado establecer completamente, se estima que afectan entre el 15% y el 40% de los niños menores de cuatro a seis meses, independientemente del tipo de lactancia.

Si su bebé llora por más de 3 horas al día, podría tener cólicos. No son causados por otro problema médico. Uno de cada 5 bebés presenta cólicos, los cuales suelen comenzar alrededor de las 3 semanas de nacidos, alcanzan su punto máximo entre las 4 y 6 semanas de edad y, en la mayoría de los casos, mejoran después de las 6 semanas, reduciéndose a menos de 1 hora de llanto al día cuando alcanzan las 12 semanas. Un cólico normalmente empieza más o menos a la misma hora todos los días, siendo los bebés más melindrosos a comienzos de la noche.

Síntomas del cólico del lactante

Los síntomas de cólicos con frecuencia comienzan repentinamente. El llanto es intenso y prolongado, sin consuelo, sobre todo por la tarde o por la noche. Durante el cólico, el bebé contrae la barriga y tira de las piernas hacia el abdomen, formando puños con las manos. Las piernas pueden encogerse y el vientre puede parecer hinchado o sentirse duro y tenso. Este llanto puede durar desde minutos hasta horas y a menudo se calma cuando el bebé está cansado o cuando elimina gases o heces. Aunque pareciera que los bebés con cólicos tuvieran dolor de estómago, comen bien y aumentan de peso normalmente.

Otros signos a tener en cuenta incluyen alteraciones del tránsito gastrointestinal, como disquecia o estreñimiento. Algunos niños defecan a menudo pero con pocas heces. El bebé llora hasta que no puede expulsar gases o hacer caca, solo entonces se calma. Puede llorar y querer agarrarse al pecho a menudo, intentando calmarse, o llorar incluso cuando es amamantado y separarse del pecho. También puede padecer reflujo gastroesofágico (regurgitación y dificultades digestivas). El bebé se siente mejor cuando se frota la barriga y hace aire, y duerme solo sobre el pecho y en los brazos, con dificultad para dormir en posición supina.

Bebé con síntomas de cólico, con piernas encogidas y puños cerrados

Causas del cólico en bebés alimentados con fórmula

La causa exacta de los cólicos suele ser multifactorial y a menudo desconocida, pero se han identificado múltiples asociaciones. Aunque hasta hace unos años se atribuía a una "inmadurez intestinal", estudios científicos recientes, como el de Tu Mai et al. (2018), demuestran que el cólico del gas no está causado por una inmadurez, sino por una verdadera inflamación intestinal debido a una mala digestión de la leche.

En el caso de bebés alimentados con leche de fórmula, los cólicos de gases y la leche de fórmula parecen tener una asociación. Las causas pueden incluir:

  • Dolor por los gases: El bebé traga aire al comer, lo que lleva a un ciclo de llanto, tragar más aire, más gases y más dolor.
  • Hambre: No siempre es la causa, pero puede influir.
  • Alimentación excesiva o muy rápida: Sobrealimentar o alimentar al bebé demasiado rápido puede ser un desencadenante. Un biberón debe tomar unos 20 minutos; si come más rápido, se debe usar una tetina con un orificio más pequeño.
  • Intolerancia a ciertos alimentos o proteínas: Algunos bebés son sensibles a las proteínas en la leche de fórmula (leche maternizada). La alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV) o la intolerancia a la lactosa pueden ser factores.
  • Sensibilidad a determinados estímulos: El recién nacido aún se está adaptando al mundo exterior y puede ser más sensible.
  • Emociones: El miedo, la frustración o incluso la excitación pueden influir.
  • Ansiedad en las tomas: Si el bebé toma con ansiedad, traga mucho aire. Intentar no retrasar la hora de comer puede ayudar.
  • Tipo de leche artificial: No todas las leches artificiales se digieren bien, y la leche anticólicos no siempre es la solución.
  • Tipo de tetina y tamaño del orificio: Si el orificio es demasiado grande, el flujo de leche es rápido y no controlado, haciendo que el bebé beba pasivamente y trague aire.
  • Posición del bebé durante la lactancia artificial: Una posición incorrecta puede dificultar la digestión y aumentar la ingesta de aire.
  • Ritmo de alimentación: Un ritmo acelerado, sin pausas, favorece que el bebé se atiborre y trague aire.
  • Inmadurez del sistema digestivo: En los primeros meses de vida, la longitud del intestino delgado es menor, lo que puede conllevar un tránsito intestinal más rápido y dificultades digestivas.

Es importante destacar que el proveedor de atención del bebé puede diagnosticar un cólico preguntando sobre la historia clínica, los síntomas y la duración del llanto, realizando un examen físico y, si es necesario, algunas pruebas para descartar otros problemas de salud como reflujo, una hernia o una intususcepción.

¿Qué son los cólicos del lactante y cuáles son sus causas?

Manejo y remedios para los cólicos en bebés con fórmula

El tratamiento del cólico del lactante se enfoca principalmente en aliviar los síntomas y proporcionar consuelo al bebé, ya que es una condición que generalmente se resuelve por sí misma con el tiempo. El manejo puede abordarse desde diferentes ámbitos, siendo la primera estrategia valorar en qué se puede mejorar la alimentación del lactante.

Consideraciones sobre la leche de fórmula

Si el niño es alimentado con lactancia artificial, es crucial valorar el tipo/marca de la leche de fórmula, la forma en que se suministra (posición y ritmo de alimentación), y el tipo de biberón y tetina.

  • Elegir una fórmula anticólico o confort: Una fórmula anticólico o confort puede aportar ventajas, favoreciendo mejores digestiones y menos síntomas digestivos, lo que puede disminuir las horas de llanto diario.
  • Fórmulas hidrolizadas: No estaría indicada una fórmula hidrolizada a menos que se sospeche que el cólico está causado por una Alergia a las Proteínas de la Leche de Vaca (APLV). Las fórmulas lácteas a base de proteínas extensamente hidrolizadas pueden ser eficaces en la reducción del llanto en comparación con la fórmula láctea estándar, especialmente en lactantes con antecedentes de atopia. También se ha demostrado que las fórmulas lácteas a base de proteínas parcialmente hidrolizadas y con contenido reducido de lactosa mejoran los cólicos y la calidad del sueño.
  • Fórmulas sin lactosa: En estudios, se ha observado una disminución del llanto y del exceso de gases en lactantes alimentados con fórmulas sin lactosa.
  • Evitar fórmulas de soya: Aunque algunos estudios mostraron remisión de síntomas con fórmulas a base de soya, el Department of Health de Londres desaconseja su uso debido a posibles efectos perjudiciales a largo plazo en la salud reproductiva por su comportamiento como fitoestrógeno.
  • Considerar fórmulas con probióticos: Incluir y complementar la dieta del bebé con leches de fórmula con probióticos (como Lactobacillus reuteri) puede ayudar a restablecer y equilibrar la flora intestinal del bebé, aliviando los síntomas.
  • Preparación de la fórmula: Si se echan los polvos de leche primero y luego el agua, la leche resulta más concentrada y puede provocar estreñimiento. Asegúrese de que la leche no esté ni muy fría ni demasiado caliente.
  • Control de la dosis: La dosis de la toma en función del peso del bebé es muy importante para controlar el cólico.

Elección y uso del biberón y la tetina

Para evitar que el bebé trague demasiado aire, es fundamental trabajar en la elección del biberón y la tetina, el ritmo de alimentación y la posición del bebé.

  • Tetinas anticólicos: Las tetinas anticólicos ayudan a que el bebé trague menos aire. Un buen biberón y una buena tetina anticólicos deben garantizar un flujo lento y controlado. Al poner la leche en el biberón y darle la vuelta, no debe salir ni una gota de leche por el orificio de la tetina. Si gotea o sale a chorros, la tetina no es adecuada o el orificio es demasiado grande.
  • Tamaño del orificio de la tetina: El orificio de la tetina anticólico debe ser de talla 0 o, en la mayoría de los casos, 1 (o flujo lento).
  • Forma de la tetina: Es preferible una tetina de forma fisiológica (redondeada, con una transición gradual de vértice a base) en lugar de una forma anatómica (no redonda, estrecha y alargada).
  • Materiales del biberón: Los materiales deben ser atóxicos y naturales, como la silicona, y no deben contener polipropileno (sin BPA).
Imagen comparativa de tetinas con diferente forma y tamaño de orificio

Técnicas de alimentación y postura

El padre o cuidador debe dictar un ritmo de alimentación lento que permita al bebé respirar y acompasar el ritmo de succión.

  • Ritmo de alimentación lento: Desenchufe la botella siempre que sienta que el bebé se está atiborrando, fatigando o no gestionando el flujo de leche (la leche sale de la rima labial). Al inicio de la alimentación, cuando el bebé tiene más hambre y la leche sale más rápido, se aconseja separarlo varias veces del biberón (al menos 1 vez cada 10-20 segundos).
  • Posición del bebé: Sostenga a su bebé en una posición erguida, casi sentado (inclinado unos grados hacia atrás), con la espalda recta y el cuello y el busto en eje (el bebé no debe mirar a los lados, sino de frente). Mantener el biberón en una posición elevada evita la ingesta de aire.
  • No sobrealimentar: Es un mito que el bebé se autorregula en el biberón. Si el biberón no controla el flujo y el orificio de la tetina es grande, la leche sale rápidamente, y el bebé bebe pasivamente sin esfuerzo, comiendo más rápido, en mayor cantidad y tragando aire.
Infografía sobre la posición correcta para alimentar al bebé con biberón

Otras medidas de alivio y consuelo

Lo que consuela a un bebé puede no calmar a otro, y lo que funciona en un episodio puede no servir para el siguiente. Pruebe diferentes técnicas y observe lo que parece ayudar, incluso si es solo un poco.

  • Masajes: Los masajes en sentido antihorario en la barriguita del bebé, moviendo la mano de izquierda a derecha con suavidad, ayudan a eliminar los cólicos y gases. Colocar al bebé boca abajo cuando esté despierto y frotar su espalda también puede ayudar. Es importante no realizar el masaje cuando el bebé esté llorando o justo en el momento del cólico.
  • Posición erguida: Después de la toma, es aconsejable mantener al bebé lo más vertical posible. Esto le ayuda a eliminar gases y reduce la acidez gástrica.
  • Técnicas de consuelo:
    • Envuelva al bebé cómodamente en una manta.
    • Cargue al bebé, lo que puede ayudar a que esté menos melindroso por la noche.
    • Mécale suavemente; esto lo calma y puede ayudar a eliminar gases.
    • Cántele al bebé.
    • Pruebe colocando una toalla caliente o una botella de agua caliente en el estómago del bebé.
    • Dele un chupete para succionar.
    • Ponga al bebé en un cochecito o en una silla de automóvil y dé un paseo.
    • Ponga al bebé en la cuna y encienda un sonido de fondo (máquina de sonido, ventilador, aspiradora, lavadora o lavaplatos), ya que se asemeja a los ruidos del útero.
  • Medicamentos: Las gotas de simeticona, que se venden sin receta, pueden ayudar a reducir los gases al disminuir la tensión superficial del gas intestinal. Este medicamento no es absorbido por el cuerpo y es seguro para los bebés. El pediatra puede recetar medicamentos más fuertes si hay cólicos intensos secundarios a reflujo.
  • Limpieza nasal: Mantener las fosas nasales limpias evita que el bebé tenga dificultades para respirar por la boca mientras come.
  • Evitar llanto prolongado: En ningún caso se recomienda dejar llorar mucho tiempo al bebé, ya que con el lloro puede tragar aún más aire. Es importante calmar al bebé antes de intentar otras técnicas.

¿Qué son los cólicos del lactante y cuáles son sus causas?

Cuándo buscar ayuda médica

Ante los episodios de cólicos, lo principal es mantener la calma y tener mucha paciencia. Si los cólicos se presentan a diario o no está claro que la causa sean los gases, es recomendable acudir con prontitud al pediatra para una revisión que descarte cualquier otro problema. En caso de corroborar que se trata de un cólico, podrá aconsejar mejor sobre cómo paliar los síntomas e incluso prescribir algún medicamento específico.

Comuníquese con el proveedor de su bebé si:

  • Su bebé está llorando mucho y no puede calmarlo.
  • Su bebé tiene 3 meses y todavía tiene cólicos.
  • El comportamiento del bebé o el patrón del llanto cambian repentinamente.
  • Su bebé tiene fiebre, fuertes vómitos, diarrea, heces con sangre u otros problemas estomacales.

Los padres pueden estresarse mucho cuando un bebé llora en exceso. Es fundamental reconocer los límites y pedir ayuda a familiares o amigos. Si siente que podría sacudir o lastimar a su bebé, busque ayuda inmediatamente.

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