El nacimiento y crecimiento de un potro es un evento complejo que requiere preparación y conocimientos específicos por parte del criador. Comprender las etapas del parto y los cuidados neonatales es fundamental para garantizar la salud de ambos animales.

Gestación y preparación previa
La gestación de una yegua tiene una duración media de 11 meses (aproximadamente 340 días). Durante este periodo, es vital asegurar un correcto aporte de nutrientes e hidratación. Para aproximar la fecha del parto, se debe contar 11 meses desde la fecha de la monta.
A medida que el momento se acerca, se pueden observar indicadores físicos y conductuales:
- Desarrollo mamario: Las ubres comienzan a hincharse y llenarse de calostro entre 2 y 3 semanas antes del parto.
- Material ceroso: La presencia de gotas de calostro seco en los pezones ocurre en el 95% de las yeguas entre 6 y 48 horas antes del nacimiento.
- Cambios físicos: Relajación de la vulva y prominencia abdominal.
- Conducta: Inquietud, búsqueda de lugares apartados o agitación.
Fases del parto
El parto equino se divide en tres etapas claramente diferenciadas:
Fase 1: Preparación y contracciones
Se caracteriza por un incremento de las contracciones uterinas para posicionar al potro. La yegua muestra malestar abdominal, sudoración en los flancos y el cuello del útero comienza a dilatarse. Esta fase culmina con la rotura del saco alantocoriónico, lo que comúnmente llamamos "romper aguas".
Fase 2: Expulsión del potro
Es la etapa más intensa, con contracciones fuertes. El potro se expulsa generalmente en una presentación anterior, longitudinal y dorsosacra. El tiempo estimado es de 15 a 30 minutos. Es crucial vigilar que el amnios no cubra la nariz del recién nacido para evitar la asfixia.
Fase 3: Expulsión de la placenta
Tras el nacimiento, las contracciones continúan de forma menos intensa para facilitar la expulsión de las membranas fetales, lo cual debe ocurrir en un plazo máximo de 3 horas. La retención de placenta es una patología grave que requiere atención veterinaria inmediata.

Cuidados del potro recién nacido
El potro es un animal precoz, pero requiere vigilancia en sus primeras horas de vida:
- Cordón umbilical: Se suele romper de forma natural al levantarse. Debe desinfectarse con yodo para prevenir infecciones sistémicas.
- Nutrición: El consumo de calostro es indispensable en las primeras horas, ya que proporciona los anticuerpos necesarios para el sistema inmunológico inmaduro del potro.
- Reflejos: El reflejo de succión aparece a los veinte minutos post-parto. Si el potro no logra mamar tras 2 horas, se debe intervenir mediante sondaje o biberón con calostro artificial.
Consideraciones de salud y desarrollo
Durante los primeros días, es común observar la diarrea del celo (a los 7-9 días de vida), que suele remitir por sí sola. No obstante, se debe estar alerta ante signos de alarma como letargo, rechazo al alimento, fiebre o dificultad para orinar. Problemas como el entropión (párpados hacia adentro) o deformidades en las extremidades deben ser evaluados por un profesional para su pronta corrección.
La relación entre la yegua y el potro es vital; lamer al recién nacido permite a la madre reconocer el olor y establecer un vínculo protector. Un manejo adecuado, una correcta vacunación de la madre antes del parto y un ambiente limpio son las claves para que el potro crezca sano y fuerte.