Fertilizar las plantas de marihuana es el proceso de aportar nutrientes a la solución de riego para garantizar su correcto desarrollo. Dominar esta habilidad es fundamental para cualquier cultivador que busque cosechas abundantes, potentes y de alta calidad. A continuación, presentamos una guía detallada sobre cómo gestionar la nutrición de tus plantas en todas sus etapas.

Conceptos básicos sobre la nutrición del cannabis
Las plantas de marihuana necesitan tanto macronutrientes (nitrógeno, fósforo y potasio) como micronutrientes (hierro, calcio, magnesio, zinc, etc.) para su desarrollo. Estos elementos deben aplicarse en proporciones adecuadas según la etapa en la que se encuentre la planta: enraizamiento, crecimiento o floración.
Diferencias entre fertilizantes orgánicos y minerales
- Abonos orgánicos: Derivados de fuentes naturales (compost, guano, humus). Se liberan gradualmente y mejoran la calidad del suelo y la microvida. Son ideales si buscas mejorar el sabor y aroma.
- Abonos minerales: Formulados químicamente para una absorción rápida y precisa. Son altamente efectivos, pero requieren un control estricto para evitar la acumulación de sales.
Cómo planificar el abonado según la fase de cultivo
La planta de marihuana atraviesa fases con necesidades muy distintas. El parámetro más objetivo para saber cuánto abono necesita es la observación directa de la planta.
1. Fase de enraizamiento (Germinación)
En esta etapa, la planta es extremadamente sensible. Prioriza el uso de estimulantes de raíces y riegos suaves. No es necesario fertilizar intensamente hasta que tengan unas 3-4 semanas de vida.
2. Fase de crecimiento vegetativo
La planta desarrolla raíces, tallos y hojas. Aquí la demanda de nitrógeno (N) es mayor. Introducir el abono a baja dosis y aumentar de forma progresiva es la mejor estrategia.
3. Fase de floración
Al entrar en floración, la demanda de nitrógeno disminuye y aumenta la de fósforo (P) y potasio (K) para crear flores compactas y resinosas. El uso de potenciadores de cogollos es común en esta etapa.

Control y prevención: EC, pH y anomalías
Para abonar con éxito, es vital controlar dos parámetros técnicos:
- pH: En tierra, trabaja alrededor de 6,0-6,8; en coco/hidro, muévete entre 5,6-6,3.
- EC (Electroconductividad): Mide la concentración de sales. Ajusta la EC de menor a mayor conforme avanza el ciclo.
Detección de problemas
El bloqueo de nutrientes ocurre cuando el alimento está presente pero la planta no puede absorberlo, a menudo por desequilibrios en el pH. Por el contrario, el exceso de abono se manifiesta con hojas de color verde oscuro, puntas quemadas en forma de garra y tallos débiles.
| Síntoma | Posible causa |
|---|---|
| Hojas amarillentas/pálidas | Carencia de nutrientes o falta de nitrógeno |
| Puntas quemadas (necrosis) | Exceso de abono (sobrefertilización) |
| Hojas en forma de garra | Exceso de nutrientes o bloqueo |
Consejos técnicos para una aplicación profesional
- Orden de mezcla: Primero añade silicio (si procede), luego Cal-Mag, nutrientes base (A y después B), y finalmente aditivos. Mide y corrige el pH al terminar.
- Fertilización foliar: Es una técnica de complemento para rociar las hojas directamente. Ideal para carencias rápidas. Se debe realizar por la tarde, cuando la temperatura baja y los estomas están abiertos.
- Lavado de raíces: Fundamental realizarlo unos 10 días antes de la cosecha solo con agua (o con limpiadores específicos) para eliminar sales acumuladas y mejorar el sabor.
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Recuerda que, si eres principiante, lo más recomendable es utilizar una única tabla de nutrición de un mismo fabricante, ya que sus productos están diseñados para trabajar en sinergia.