Es un escenario común para muchos padres: el bebé finalmente se duerme en brazos, pero al intentar pasarlo a la cuna, se despierta y comienza a llorar. Esta situación, aunque frustrante, es completamente normal y se debe a la necesidad innata del bebé de sentir la cercanía y protección de sus padres.

Entendiendo el sueño del bebé
Los bebés, especialmente los recién nacidos, dependen de sus padres para vivir y, de forma natural, demandan atención. Durante los primeros meses, un bebé solo quiere estar con su madre, lo que es un instinto de supervivencia. El sueño es vital para los recién nacidos, siendo la principal actividad de su cerebro. Pasan aproximadamente la mitad de su tiempo dormidos en la etapa de sueño MOR (movimientos oculares rápidos), que está relacionada con el desarrollo cerebral, la memoria y el autocontrol. Sin embargo, a diferencia de los adultos, los bebés nacen solo con dos fases de sueño, que se van desarrollando con el tiempo:
- Fase de Sueño Ligero (REM): Respiración rápida, irregular y ligera. Los ojos se mueven, parpadean e incluso se abren ligeramente. Hay movimientos esporádicos de succión o suspiros. Esta fase dura aproximadamente 20-30 minutos.
- Fase de Sueño Profundo (No REM): Respiración lenta, profunda y regular. Los ojos están completamente cerrados y sin movimiento. La boca está relajada y quieta, y el cuerpo se encuentra inmóvil y totalmente relajado.
Es importante esperar entre 20 y 30 minutos desde que el bebé se ha dormido en brazos, ya que es cuando entra en la fase de sueño profundo, lo que aumenta las posibilidades de pasarlo a la cuna sin que se despierte.
Estrategias para una transición exitosa de los brazos a la cuna
Dormir a un bebé en brazos puede ser un momento tierno y especial, pero el verdadero reto llega al intentar pasarlo a la cuna sin que se despierte. Aquí te compartimos algunos consejos clave para lograrlo con éxito:
1. Asegurarse de que el bebé esté en sueño profundo
Antes de mover a tu bebé, es fundamental asegurarte de que esté en sueño profundo. Reconocer esta fase es crucial:
- Señales de sueño ligero: respiración rápida e irregular, movimientos de los ojos, parpadeos o incluso los abre brevemente, movimientos esporádicos de succión o suspiros, sonrisas o fruncimiento del ceño, sobresaltos ocasionales, alta sensibilidad a ruidos o movimientos.
- Señales de sueño profundo: respiración lenta, profunda y regular, ojos completamente cerrados y sin movimiento, boca relajada y quieta, cuerpo inmóvil y totalmente relajado.
Espera entre 20 y 30 minutos desde que el bebé se duerme para asegurar que ha entrado en la fase de sueño profundo.

2. Evitar la sensación de caída
Después de 9 meses en el vientre materno flotando sin gravedad, los bebés están acostumbrados a la sensación de contención. Al acostarlos de espaldas bruscamente, pueden sentir que caen al vacío, provocando que se despierten. Para evitarlo:
- Acuéstalo muy despacio.
- Al ir bajándolo en tus brazos para apoyarlo en la cuna, no lo hagas completamente de espaldas, sino ladéalo un poco (esto es al bajarlo en tus brazos, al acostarlo sí lo apoyas de espaldas).
- Inclina tu propio cuerpo hacia adelante junto con él hasta que toque la superficie.

3. Mantener la sensación de contención
Al pasar al bebé a la cuna, podría sentirse desprotegido y expuesto. Para evitarlo, contén a tu bebé en brazos con la misma manta o saco de dormir que lo vayas a acostar. Así mantendrá la misma temperatura y sensación de protección.
- Nuestras muselinas, mantas y arrullos son ideales para ello.
- No lo tumbes en un espacio demasiado amplio, porque se sentirá desprotegido.
4. Acostarlo en un lugar cercano
Pasada aproximadamente una hora, los bebés entran nuevamente en una fase de sueño ligero y son más propensos a despertarse. Si estás cerca, podrás calmarlo rápidamente sin necesidad de cargarlo nuevamente. Tener la cuna cerca de ti o idealmente una cuna colecho puede ser una buena forma de tener a tu bebé cerquita y que no despierte o se pueda dormir más rápido.
5. Mantener el contacto físico unos minutos
Después de acostarlo, puedes acariciar al bebé o mantener tu mano sobre su pecho o espalda haciendo una ligera presión. Esto le dará seguridad y le hará sentir que sigues con él.
6. Tu olor
Sobre todo cuando son más pequeñitos, el olfato es muy importante. Puedes dormir abrazada a su sábana bajera, saco o mantita para dejar impregnado tu olor y que el bebé, cuando pase a su cunita, siga oliéndote cerca y se acostumbre a ese espacio.
Rutinas y hábitos para fomentar el sueño autónomo
Inculcar rutinas es necesario para indicarle al bebé que es de noche y tiene que dormir. Aunque los recién nacidos duermen y se despiertan a su propio ritmo, los hábitos de sueño pueden empezar a moldearse desde el principio para lograr un descanso más saludable. A continuación, se ofrecen algunas sugerencias sobre cómo ayudar a su hijo a aprender a conciliar el sueño por sí solo:
- Rutina tranquila antes de dormir: Mantén la habitación en silencio y con las luces bajas. Evita jugar con el bebé justo antes de dormir y habla con una voz baja y tranquila.
- Acostar al bebé somnoliento pero despierto: Cuando veas signos de cansancio, como frotarse los ojos, llévalo a la habitación. Acostar a los bebés cuando están somnolientos ayuda a que relacionen su cama con el proceso de quedarse dormidos.
- Posición segura: Siempre recuesta al bebé recién nacido boca arriba, a menos que un profesional de atención médica indique lo contrario por razones médicas.
- Eliminar objetos blandos: Quita de la cuna frazadas y otros artículos blandos.
- Dar tiempo para que se acomode: Es posible que el bebé esté inquieto o llore durante unos minutos antes de quedarse dormido. Deja que pase un tiempo breve antes de ir a verlo. Si sigue alterado, reconfortalo y vuelve a intentarlo.
- Envuelto en un arrullo: Algunos bebés se duermen más rápido si los envuelven en una frazada o saco de dormir, ya que les da seguridad y protección. Asegúrate de no apretarlo demasiado para que pueda doblar las piernas. Deja de envolver al bebé cuando muestre signos de que se da vuelta en la cama, alrededor de los 4 meses de edad.
- Uso del chupete: Si el bebé tiene problemas para acomodarse, un chupete puede ser la solución. Además, las investigaciones sugieren que usar un chupete al dormir ayuda a reducir el riesgo del síndrome de muerte infantil súbita. Si estás amamantando, considera que el bebé no use chupete durante las primeras semanas.
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Evitar despertar al bebé durante la toma nocturna
Cuando notes que durante la noche el bebé ya duerme más tiempo seguido sin despertarse, y no pide comida (o se despierta pero no busca el pecho), no se la ofrezcas automáticamente. Realiza la contención y acompáñalo para que vuelva a conciliar el sueño tranquilo. Sin embargo, si el bebé tiene hambre y demanda comida, no lo dudes, dale más leche: la succión no solo satisface su apetito, sino que lo ayuda a relajarse y a sentir tu cercanía.
Es súper importante que te asegures de que el bebé queda bien saciado. Cuando empiece con una succión débil o a jugar con tu pecho suavemente porque se está quedando dormido, ese es el momento perfecto para quitársela. El objetivo es que tu bebé incorpore una nueva manera de conciliar el sueño, pero con la misma contención.
El método 5-8 minutos
Un estudio realizado en el Centro RIKEN para la Ciencia del Cerebro en Saitama, Japón, liderado por el doctor Kumi Kuroda, propone un truco que consta de dos números: el cinco y el ocho. La investigación, llevada a cabo con 21 madres, sugiere dos pasos clave para dormir al bebé en menos de 10 minutos y pasarlo a la cuna sin que se despierte:
- Caminar con el niño en brazos sin hacer movimientos bruscos durante, al menos, cinco minutos. Esto ayuda a que el bebé se tranquilice o se quede dormido, activando la respuesta vagal, que calma a los bebés al ser transportados.
- Sentarse con el bebé en brazos durante otros ocho minutos. Este paso es crucial, ya que permite que el bebé pase la fase de sueño ligero (fase I) y se adentre en las fases de sueño más profundas. Según el doctor Kuroda, poner al bebé que se acaba de dormir en su cuna sin este paso previo de sentarse en silencio durante ocho minutos, acaba en fracaso.
Este estudio también demostró que los bebés que se habían quedado dormidos y habían sido acostados en sus cunas inmediatamente se despertaban, no al contacto con la cama, sino al despegarse del cuerpo de la madre.
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Consideraciones adicionales
- Cuna de colecho: Una cuna colecho puede ser una buena forma de tener al bebé cerquita y que no despierte o se pueda dormir más rápido. Además, es un factor que disminuye el riesgo del síndrome de muerte infantil súbita.
- Productos recomendados: Algunos productos pueden facilitar el proceso, como un rulo de fibra hueca siliconada que luego se puede usar como cojín protector, un saco de dormir para abrigar al bebé sin que se destape, una cuña antireflujo para bebés con cólicos o reflujo, y sábanas salvababás para proteger el nido de manchas.
- Paciencia y confianza: Es un proceso adaptativo y evolutivo que lleva su tiempo. No te desesperes si tu bebé se despierta y vuelve a pedir brazos; es completamente normal.