La llegada del verano, con sus altas temperaturas y bochorno, plantea muchas dudas a los padres primerizos sobre cómo cuidar y vestir a su recién nacido. Es natural preocuparse por la deshidratación o cómo saber si el bebé tiene calor. Si tu pequeño ha decidido nacer en verano, ¡alégrate! Te habrás librado de pasar los meses más calurosos con una enorme barriga, y ahora te resultará mucho más fácil vestirle, bañarle o darle un masaje sin miedo a que se enfríe. Además, los días son más largos y la temperatura permite pasear con él por la tarde durante bastante rato.
Durante sus primeras horas y meses de vida, los recién nacidos aún no regulan bien su temperatura corporal. Son más sensibles a los cambios de temperatura y regulan su temperatura sudando por la cabeza. Por ello, es fundamental encontrar el equilibrio entre protegerlos del calor y evitar el sobrecalentamiento. Atrás quedó la idea de abrigarlos en exceso, incluso en temperaturas elevadas.

Regulación de la Temperatura y Principios de Vestimenta
Entendiendo la Temperatura Corporal del Bebé
Los bebés regulan muy mal su temperatura corporal. Por ejemplo, si notas su nuca sudorosa, significa que tu peque está pasando calor, aunque sus manos y pies parezcan fríos (al tratarse de las extremidades es fácil que se encuentren así). Salvo a los pocos días tras el nacimiento, los bebés sienten más o menos el mismo calor que los adultos. Sin embargo, no perciben la temperatura de la misma forma que un adulto o un bebé de más meses, siendo más sensibles a los cambios.
Para saber cómo vestir a tu bebé, debes tener presente la temperatura de su habitación y controlar la temperatura corporal durante la noche, ya que en algunas zonas, las temperaturas oscilan rápidamente.
Cómo Saber si tu Bebé Tiene Calor o Frío
La manera de saber si tu bebé tiene frío o calor es poner tu mano sobre su pecho o la parte superior de su espalda. Si está sudorosa o muy caliente, tiene calor. Si está fresca o fría, puede tener frío. Es posible que el bebé llore si tiene calor o se encuentre desganado.
Riesgos del Abrigo Excesivo
Vestir en exceso a un recién nacido puede ser peligroso, ya que puede provocar hipertermia (aumento excesivo de la temperatura corporal) o hacer que el bebé gaste energía extra intentando regular su temperatura. Además, un exceso de ropa puede favorecer la aparición de sudamina, una erupción cutánea provocada por el calor. Aunque suele desaparecer por sí sola, es recomendable evitar la sudoración excesiva y mantener la piel del bebé fresca e hidratada. La ropa adecuada no solo ayuda a mantener la temperatura corporal, sino que también protege la piel del bebé del sol y previene irritaciones o quemaduras.
Cuánta Ropa Poner
Lo ideal sería vestir al bebé como mucho con una capa más de ropa que un adulto, en las mismas condiciones de temperatura. Esto no significa que debas abrigarle en exceso o, por el contrario, tenerle medio desnudo; como siempre, echa mano de tu sentido común. Se deberá cubrir el cuerpo con prendas ligeras de algodón.
Aunque la ropa debe ser ligera, cubre su cabeza y sus pies, ya que son dos zonas que regulan su temperatura corporal (pierden calor por su cabecita y en general tienen los pies más fríos que el resto del cuerpo). Una brisa fresca para ti, podría causarle un resfriado prematuro a tu recién nacido con poca ropa. Por ello, lleva siempre contigo un arrullo ligero para envolverle y así evitar los cambios bruscos de temperatura si lo levantas de su moisés, minicuna o cuco.
Elección de la Vestimenta Adecuada
Tejidos y Materiales
El material de la ropa puede causarle alergias o enrojecimiento de la piel, especialmente si es de texturas o materiales sintéticos, y más aún en verano por el calor. Por tanto, es importante elegir tejidos que permitan una correcta transpiración y absorban la humedad, además de respetar la piel del bebé.
Las prendas deben ser de algodón 100%, algodón orgánico, lino o batista para sus camisitas, ya que son suaves, transpirables e hipoalergénicas, y no alteran el pH natural de la piel del bebé.
Estilo y Color
Para mantener fresco al bebé, los colores claros son la mejor elección. Tonos como blanco, beige, amarillo pastel o rosa claro reflejan la luz solar en lugar de absorberla, evitando que el bebé se sobrecaliente. Las prendas deben ser finas, fresquitas, anchas y holgadas. Evita las tallas "demasiado a la medida", ya que en verano pueden acalorar a tu bebé y provocarle sarpullidos.
Durante el día, en las horas más calurosas, lo ideal son prendas ligeras de manga corta o sin mangas, como bodies, camisetas holgadas y pantaloncitos cortos. También es recomendable proteger su cabeza con un gorro de ala ancha y aplicar protector solar en las zonas expuestas.

Calzado
La elección del calzado es un aspecto fundamental en el desarrollo del bebé. Los pies de los recién nacidos son extremadamente flexibles y están en pleno crecimiento. Lo más recomendable es elegir calzado respetuoso, que sea ligero, flexible y con suela fina, imitando la sensación de andar descalzo, lo que permite la movilidad libre de los pies sin comprimir ni forzar una posición determinada. El calzado tradicional con suelas rígidas o punteras estrechas puede causar deformidades en los pies en crecimiento.
En los primeros meses de vida, lo ideal es que el bebé permanezca descalzo la mayor parte del tiempo para fortalecer los músculos y desarrollar la coordinación. Los saquitos de dormir protegen los pies, por lo que con las altas temperaturas no es necesario ponerle calcetines. Llevar pantalones ligeros puede ser útil para mayor comodidad en un ambiente con aire acondicionado.
Creando un Ambiente Cómodo para el Descanso
Temperatura y Ventilación de la Habitación
En verano, es difícil lograr una habitación fresca sin aire acondicionado. La temperatura ambiental ideal para el sueño de tu bebé es entre 20-22.2°C (68-72°F). Es crucial que la habitación esté fresca y bien ventilada.
Un ventilador mantendrá el aire en movimiento y creará una brisa más fresca. Si usas un ventilador, colócalo en el techo o en un altillo para evitar que los menores lo alcancen. Hazlo oscilar para no apuntar directamente al pequeño, ajústalo a velocidad media-baja y límpialo frecuentemente del polvo.
Si optas por el aire acondicionado, no hay peligro en encenderlo, pero la temperatura no debe ser demasiado baja y todas las habitaciones deben encontrarse a una temperatura similar para evitar variaciones bruscas. Nunca expongas al niño al chorro directo de aire. Lo ideal es enfriar previamente la habitación a una temperatura ambiente, apagar el aire y luego llevar al bebé para que concilie mejor el sueño. Si decides dejar el aire encendido, no sitúes al bebé a la exposición directa, y usa una manta ligera y un gorrito fino para evitar que el aire frío le dé de lleno. Nuestra recomendación es templar el lugar en el que duerma entre 22 y 25 grados, sin exponerlo a corrientes de aire y taparlo siempre con ropa ligera.
Ropa para Dormir en Noches de Verano
Los bebés experimentan el mismo calor que los adultos, por lo que es recomendable optar por pijamas finos de algodón y de manga corta. Este material es transpirable y ayuda a evitar la acumulación de calor, manteniendo al bebé fresco y cómodo. Para el verano, el saco de dormir adecuado debe tener una clasificación TOG de 0.2 a 0.5 para adaptarse a tu hijo, siendo los sacos de dormir ligeros una excelente opción para las noches que no sean demasiado cálidas. Para los recién nacidos, reemplaza el saco de dormir por un swaddle.
Independientemente de la temperatura, la cuna del bebé debe mantenerse despejada de sábanas, mantas, almohadas o juguetes, ya que estos pueden representar un riesgo de asfixia. La comodidad y seguridad son claves cuando se trata de vestir a los bebés durante las cálidas noches de verano.
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Hidratación: Un Elemento Clave
El Riesgo de Deshidratación
La deshidratación, es decir, la pérdida excesiva de agua corporal por efecto del calor, es el principal riesgo de las altas temperaturas veraniegas o de pasar mucho rato en lugares donde se concentra mucho calor, como en un automóvil o debajo de una sombrilla de la playa. Tu bebé necesita cuidados y atención especial para mantenerlo alejado de los efectos nocivos de la deshidratación.
Los síntomas de deshidratación son muy claros: las fontanelas y los ojos aparecen hundidos, los labios están resecos y la piel, cuando se pellizca, aparece arrugada. También puede ser que, cuando llora, no expulsa ninguna lágrima, no moja el pañal como habitualmente, o puedes notar que tiene problemas con la digestión. En caso de presentar estos síntomas, lleva urgentemente a tu hijo a un centro médico y dale una cucharadita de suero oral cada tres minutos.
Alimentación y Líquidos
Para prevenir la deshidratación, además de huir de los sitios con mucho calor, es fundamental asegurarse una buena hidratación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Española de Pediatría (AEP) remarcan que la alimentación e hidratación durante los primeros seis meses de vida, siempre que sea posible, debe ser la lactancia materna a demanda. Si tu bebé se alimenta de LME, aumenta la cantidad de tomas en el día; no es necesario darle líquido de más, pero la madre debe procurar beber abundante agua. Tu hijo no necesita ningún otro líquido, ni agua, zumos o infusiones.
Si no es posible la lactancia materna y se alimenta con leche artificial, si el biberón se prepara respetando las cantidades de líquido y polvo indicadas por el fabricante, tampoco suelen necesitar beber agua. Sin embargo, en los días de calor el niño necesitará leche con mayor frecuencia, por lo que deberás ofrecérsela más a menudo que en los días templados o fríos. ¿Cómo sabrás que tu hijo tiene hambre? Buscará el pecho, se llevará la mano a la boca, bostezará o hará unos ruiditos que irás reconociendo poco a poco.
Prevención de Infecciones Gastrointestinales
En verano hay que tener mucho cuidado con las infecciones gastrointestinales, ya que el calor activa las bacterias que las provocan y que uno de sus síntomas, la diarrea o los vómitos, causa una rápida deshidratación. Sin duda, lo mejor es prevenirlas. Si le das el pecho a tu hijo hay menos posibilidades de que sufra estas infecciones, pero no olvides mantener una buena higiene: lávate bien las manos antes de cada toma. Si se alimenta con biberón, en estos meses más que nunca te conviene usar agua hervida y esterilizar el biberón, la tetina, la rosca y la tapa antes de cada toma. Si decides preparar un biberón con antelación, guárdalo en el frigorífico hasta que se lo des.
Protección Solar y Actividades al Aire Libre
Cuidado de la Piel Sensible
La piel de los bebés es extremadamente sensible. Por este motivo, no se debe exponer a niños menores de seis meses a la luz solar directa durante las horas de mayor radiación, es decir, entre las 11 y las 16 horas especialmente. Es importantísimo no exponer a tu bebé directamente a la luz del sol; tenlo siempre, siempre en la sombra.
Sí es aconsejable que el bebé tome pequeños baños de sol, ya que estimula la producción de vitamina D, imprescindible para el crecimiento y una mejor regulación del reloj biológico del bebé. Esto debe hacerse durante pequeños periodos de tiempo y fuera de las horas centrales del día.
Siempre hay que hacer uso de protección solar adecuada a la edad del pequeño, colocando un sombrero y no llevando al bebé desnudo. Debes aplicar en su fina piel protector solar pantalla total, que evita la absorción de los rayos ultravioleta. Pónsela siempre que salgas a la calle, aunque lo hagas con la sombrilla, pienses pasear en la sombra o el día esté nublado.
Paseos y Salidas
En verano podrás salir con tu bebé de paseo, pero no en las horas más calurosas del día. Aprovecha las primeras horas de la mañana, hasta las 12 horas como mucho. Si prefieres las tardes, sal a partir de las seis o siete de la tarde, cuando el sol ya es menos fuerte. El paseo en verano debe ser por la mañana temprano o al atardecer, cuando el calor y la intensidad de los rayos UV están en su punto más bajo. Aunque si tienes que salir con el bebé en horas de sol, ve por la sombra y evita las horas donde el sol incide de manera vertical.
Presta atención a su temperatura corporal, aunque vaya destapado, ya que puede sentirse sofocado porque la capota de los cucos concentra mucho calor. Si decides quitarla y poner la sombrilla, no olvides que debe salir a la calle con su gorrito. Ten en cuenta que en cuanto cambies de dirección, si no lleva gorra, el sol incidirá sobre su cabecita. Llevar gorro puede ser útil, pero solo cuando estén al aire libre.
Viajes en Coche
En los viajes en coche ten mucho cuidado porque a través de los cristales la acción del sol es más potente. Coloca en las ventanas protectores solares y no olvides ponerle su gorrita. Conviene que una persona viaje atrás junto con el bebé para que le pueda atender y saber si el aire acondicionado está demasiado fuerte o le da el sol. Antes de que el bebé entre en el vehículo, ventila el interior. Haz paradas de descanso en zonas con sombra cada dos horas más o menos. El aire acondicionado reseca las mucosas de las vías aéreas, por lo que no lo tengas todo el rato encendido.
Piscina y Playa
No hay una edad exacta para el primer baño del bebé tanto en el mar como en la piscina. No obstante, algunos expertos aconsejan no bañar a los bebés en estos lugares hasta los 6 meses para evitar posibles infecciones y alergias, así como irritaciones en la piel por las sustancias que pueda llevar el agua, especialmente los compuestos químicos de algunas piscinas. Otros especialistas indican que no hay ningún problema en meter en la piscina o en la playa a los bebés durante cortos periodos de tiempo, aunque sería mejor en piscinas de agua salada en lugar de piscinas con cloro.
Protección contra Picaduras de Insectos
El calor y la humedad aumentan la aparición de mosquitos. Las picaduras de mosquitos pueden ser muy molestas para el bebé. Para evitar las picaduras, se debe emplear un repelente 100% natural. Sin embargo, hasta los dos años no se recomienda usar repelentes tópicos ni ambientales o de enchufe, ya que pueden contener compuestos químicos perjudiciales para la piel sensible del bebé. Tampoco pulverices su cuarto con insecticidas.
Opta por barreras físicas: cubre con una malla el cochecito de paseo (de venta en tiendas especializadas en productos de puericultura), cubre su camita con una red, coloca mosquiteras en ventanas y puertas, y ciérralas. También pueden resultar útiles las lámparas antimosquitos o dispositivos de ultrasonidos para la casa, e incluso portátiles para el paseo diario del bebé, ya que emiten ultrasonidos que resultan molestos para los insectos pero imperceptibles e inocuos para ti y tu bebé.

Higiene General en Verano
Cambio de Pañales y Cuidado de la Piel
Vigila la sudoración. Cámbiale el pañal cada dos horas, incluso cuando no estén sucios; esto le mantendrá libre de erupciones. Usa una crema del pañal adecuada para que su delicada piel permanezca hidratada y suave, construyendo una barrera protectora a prueba de humedad. Los sarpullidos por calor suelen aparecer en axilas, pliegues, ingle, etc., si el bebé está sudando en exceso.
Lavado de Ropa
Los cambios climáticos hacen necesario lavar más a menudo la ropa de tu bebé. Debes estar preparada para cambiar la ropa de tu bebé al menos dos o tres veces al día. Puedes comprar algodón porque es muy suave, transpirable y tiene un precio razonable.