Peso y Desarrollo de Terneros Lactantes y Novillas en Sistemas de Producción Bovina

Manejo Nutricional de Vacas y Terneros

La optimización del manejo nutricional en sistemas de producción de vacas y terneros a base de forraje requiere una sincronía entre las necesidades de nutrientes y su suministro. Las vacas deben estar en condiciones óptimas para parir y reproducirse durante épocas de mayor abundancia de forraje y nutrientes, momentos en que sus requerimientos son mayores.

Las explotaciones que no sincronizan el parto con la disponibilidad de forraje y nutrientes requieren una mayor suplementación y reposición de forraje, lo cual puede no ser económicamente factible.

No satisfacer las necesidades nutricionales de las vacas tiene consecuencias económicas. El ganado prioriza el uso de nutrientes para funciones vitales, sacrificando la reproducción en periodos de déficit energético y proteico. No es práctico ni económicamente viable satisfacer el 100% de las necesidades nutricionales en todo momento. Un objetivo más alcanzable es garantizar que las vacas recuperen anualmente el 100% o más de las reservas de energía y proteína perdidas durante el ciclo productivo.

Diagrama del ciclo productivo de una vaca lechera, mostrando las fases de gestación, lactancia y reproducción, y sus requerimientos nutricionales asociados.

Importancia de la Condición Corporal (BCS)

Las vacas deben ser manejadas para parir con una condición corporal deseada de 5-6 (en una escala de 1 a 9, donde 1 es emaciada y 9 es obesidad mórbida). Esto aumenta la probabilidad de que vuelvan a concebir dentro de una estación definida y paren anualmente.

La puntuación de la condición corporal (BCS) al momento del parto está inversamente relacionada con el intervalo posparto hasta el retorno al celo. Un menor BCS al parto implica un mayor tiempo para reanudar la ciclicidad del estro, afectando la eficiencia de la recría.

A medida que disminuye el BCS al parto, aumenta el tiempo necesario para que la hembra comience a ciclar de nuevo y conciba. Vacas con un BCS <5 tienen menor probabilidad de concebir dentro del periodo requerido para un parto anual, en comparación con aquellas con un BCS ≥5.

Si los recursos de forraje y el programa nutricional no satisfacen las necesidades de la vaca, su condición corporal "excesiva" actúa como reserva. Sin esta reserva, la reproducción se ve afectada.

La evaluación de la condición corporal en puntos clave del año permite realizar ajustes en los programas de alimentación. Una evaluación alrededor del parto y del destete es fundamental. Si el BCS es <5-6 al parto y los recursos de forraje son limitados, se debe considerar la suplementación con alimentos que aporten suficiente proteína y energía. Si los recursos forrajeros no son fijos, se debe buscar forraje de mayor densidad nutricional o pastos de mayor calidad.

En sistemas de confinamiento vaca-ternero, donde la ración totalmente mezclada es la principal fuente de nutrientes, se debe aspirar a mantener un BCS ideal de 5-6 durante todo el año productivo.

Manejo de Novillas Primerizas

Las novillas de primer parto, al considerar diferencias de peso corporal, tienen necesidades de proteína y energía aproximadamente un 10-15% superiores a las vacas adultas de peso maduro similar.

Cuando se manejan junto con vacas adultas, las novillas primerizas a menudo no satisfacen sus necesidades, resultando en bajo rendimiento reproductivo y mayor tasa de eliminación. Por ello, se recomienda manejarlas y alimentarlas por separado.

Para cubrir sus requerimientos, las novillas primerizas deben ser suplementadas o alimentadas con raciones que proporcionen un 10-15% más de proteína y energía por unidad de peso corporal que las vacas adultas.

Alternativamente, se les puede permitir pastar forrajes de la más alta calidad disponible, especialmente después del parto y durante la época reproductiva.

Ajustes en las Necesidades de Nutrientes y Suministro

Para satisfacer las necesidades nutricionales del rebaño, es crucial reconocer los cambios en los requerimientos a lo largo del año productivo, así como las variaciones en la abundancia y composición de nutrientes del forraje según las estaciones de crecimiento.

La asincronía entre necesidades y disponibilidad de nutrientes puede corregirse ajustando las fechas de parto y destete, diversificando los forrajes (incorporando especies de estación fría o cálida), mejorando las prácticas de pastoreo (como el pastoreo rotativo) o mediante suplementación.

Programas de Suplementación

Los programas de suplementación deben basarse principalmente en la necesidad de nutrientes y el valor del suplemento (costo de los nutrientes). Estos conceptos se aplican tanto a la suplementación energética y proteica como a la mineral.

En la alimentación con heno, los análisis de nutrientes del forraje deben guiar el diseño de un programa de suplementación complementaria económico. El perfil nutricional del forraje también permite desarrollar programas estratégicos que complementen las necesidades de los forrajes de pastoreo.

Algunos suplementos pueden desplazar el forraje en la dieta, mientras que otros pueden afectar la digestibilidad del forraje, influyendo en la ingesta. Alimentos ricos en grasa o almidón suelen disminuir la digestibilidad y la ingesta del forraje, mientras que los ricos en proteínas a menudo la aumentan.

Se recomienda consultar con un nutrólogo de ganado de carne para desarrollar un programa de suplementación óptimo.

Nutrición Durante la Gestación Tardía

Una idea errónea común es que la sobrealimentación de vacas gestantes en la etapa final aumenta el peso del ternero al nacer, incrementando la distocia. El peso al nacer es relativamente resistente a este exceso nutricional y no supera el potencial genético del ternero.

La alimentación insuficiente de la vaca gestante predispone al fallo reproductivo, ya que entra en el ciclo con desventaja nutricional. Sin embargo, se debe evitar la sobrealimentación hasta la obesidad, ya que vacas con BCS de 8 o 9 pueden experimentar mayor distocia por acumulación de grasa interna.

No satisfacer las necesidades nutricionales de la madre durante la mitad o final de la gestación impacta la salud y crecimiento del ternero. El estado energético materno influye en la capacidad del ternero para regular su temperatura corporal. El ternero neonato metaboliza grasa (depositada durante la gestación) para generar calor en las primeras 24-48 horas. La nutrición materna insuficiente restringe la disponibilidad de tejido adiposo marrón, aumentando el riesgo de hipotermia neonatal.

Impacto en el Calostro y la Inmunidad del Ternero

La nutrición materna también afecta la calidad y cantidad del calostro. Vacas con restricción nutricional producen calostro de menor calidad y en menor volumen.

Un consumo insuficiente de calostro poco después del nacimiento puede tener efectos a largo plazo, ya que los anticuerpos del calostro son esenciales para el desarrollo del sistema inmunitario del ternero. La nutrición gestacional insuficiente puede contribuir al fallo en la transferencia pasiva de anticuerpos.

Manejo Nutricional de Toros Maduros

Las necesidades nutricionales de los toros son significativamente mayores durante la época reproductiva debido a su mayor actividad. Sus requerimientos energéticos y proteicos son elevados en este periodo.

Los programas nutricionales que cubren las necesidades de vacas en lactación y permiten su rápida reanudación del ciclo estral, también pueden satisfacer las de un toro, siempre que no haya estado desnutrido previamente.

Los toros suelen perder condición corporal durante la temporada reproductiva. Deben tener suficiente condición física para mantener la fertilidad sin sobreacondicionamiento.

Como regla general, los toros deben tener un BCS similar o 0.5-1 punto mayor que las vacas. Si el entorno de manejo no satisface sus necesidades, su fertilidad se verá afectada si carecen de reservas nutricionales.

Después de la temporada reproductiva, los toros deben ser manejados para reponer gradualmente la condición corporal perdida, evitando el sobreacondicionamiento. La nutrición mineral y vitamínica es igualmente importante para los toros.

Crecimiento y Desarrollo de Terneros

Terneros Neonatos y Lactantes

Los terneros neonatos tienen altas necesidades de proteína y energía, cubiertas por la leche. A medida que crecen, consumen alimentos sólidos o forraje, y su principal fuente de nutrientes transita de la leche a otros alimentos.

Este cambio dietético es crucial para el desarrollo de la función ruminal. Una vez que el rumen alcanza su plena función, actúa como un fermentador, desempeñando un papel vital en la digestión.

En algunas situaciones, se puede ofrecer alimento suplementario a los terneros lactantes para aumentar la tasa de crecimiento y favorecer el desarrollo ruminal. La suplementación con pienso en lotes de lactantes se emplea para este fin, utilizando comederos especiales que impiden el acceso a animales de mayor tamaño.

Es importante evaluar la economía de la suplementación con pienso, ya que el retorno de la inversión no siempre es positivo. El concepto de "suplementación con pasto en lotes de lactantes" también se aplica, permitiendo a los terneros acceder a forrajes de mayor calidad inaccesibles para las vacas.

Terneros Destetados

El destete ocurre típicamente entre los 6-8 meses de edad, cuando se retira la leche de la dieta por separación de la madre. El destete precoz puede reducir temporalmente las necesidades nutricionales de la madre, pero exige un manejo alimentario adaptado, ya que los terneros destetados precozmente tienen mayores demandas nutricionales.

Una práctica de manejo recomendada es el preacondicionamiento de los terneros destetados durante 6 semanas o más antes de su venta. Durante este periodo, deben aclimatarse a comederos y sistemas de bebederos.

Una vez retirada la leche, los terneros deben tener acceso libre a forrajes de alta calidad, como heno de hierba de tallo largo, o pastar en praderas de alta calidad.

Se pueden introducir pequeñas cantidades de alimentos concentrados o suplementos durante el preacondicionamiento. La cantidad ofrecida debe aumentarse gradualmente, evitando la sobrealimentación.

La disponibilidad de agua limpia es fundamental. Los bebederos deben mantenerse limpios para asegurar el acceso constante.

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Indicadores de Crecimiento en Becerras Holstein en Sistemas Familiares

Las unidades de producción de leche dependen de la cría para mejorar el progreso genético. El crecimiento de la becerra, medido por peso, altura y condición corporal, es clave para expresar su potencial genético.

Las primeras etapas de vida, desde el nacimiento hasta el destete, presentan las mayores tasas de morbilidad y mortalidad, siendo también la etapa de mayor costo económico. Indicadores tempranos de crecimiento pueden afectar el desempeño futuro, incluyendo el crecimiento corporal, reproductivo y de salud.

En sistemas familiares, las tasas de crecimiento suelen ser menores, retrasando el primer servicio y parto, o estos eventos ocurren con bajo peso corporal. Las condiciones de alimentación, más variables en estos sistemas, influyen significativamente en el crecimiento futuro de la becerra.

Estudio de Indicadores de Crecimiento en Becerras Holstein

Un estudio realizado en 93 becerras Holstein de 12 establos familiares en Guanajuato, México, monitoreó su crecimiento desde el nacimiento hasta los 7 meses de edad. Se registraron pesos al nacer, al destete (90 días), y a los 6 y 7 meses, además de estimar la ganancia diaria de peso (GDP).

Gráfico de barras comparando los pesos promedio de becerras Holstein al nacer, destete, 6 y 7 meses, con los valores recomendados.

Resultados Clave del Estudio

  • Los pesos promedio de las becerras en las diferentes edades fueron inferiores a lo recomendable.
  • La GDP al destete y de los 6 a 7 meses fue similar, mientras que en el periodo del destete a los 6 meses se observó un aumento.
  • Se encontró una relación positiva entre el peso al nacimiento y el peso posterior de las becerras (P<0.05), aunque esta relación se diluía con el tiempo.
  • El peso al destete y la GDP al destete mostraron una mayor relación (P<0.05) con el peso a los 6 y 7 meses.
  • Solo se observó una tendencia de asociación entre el peso al destete y la GDP al destete con la GDP del destete a los 6 meses, posiblemente debido a las condiciones de alimentación en sistemas familiares.

Discusión de los Resultados

El peso al nacimiento, un reflejo del vigor y las posibilidades de supervivencia, fue inferior al mínimo recomendable (40 kg), pero cercano a lo reportado en otros estudios en sistemas familiares. El uso de semental en establos familiares podría ser un factor de riesgo para bajo peso al nacimiento.

La GDP obtenida entre el nacimiento y el destete fue menor a lo deseable (544 g al destete, con un peso de 87.8 kg, inferior a los 102 kg recomendados). Esto podría reflejar el poco énfasis de los productores en la cría de becerras, al no generar ganancias económicas inmediatas.

Aunque las GDP aumentaron entre el destete y los 6 meses, el peso a los 6 meses (casi 156 kg) también fue inferior a lo deseable, y la GDP posterior (6-7 meses) disminuyó. El periodo crítico para el crecimiento parece ser entre el nacimiento y el destete, y podría acentuarse después de los 6 meses.

Esto contribuye al retraso en el primer servicio y parto, generando pérdidas económicas. La relación positiva del peso al nacimiento con pesos y GDP posteriores se diluía con el tiempo, a diferencia de sistemas intensivos. El peso y la GDP al destete mostraron mayor relación con el peso a los 6 y 7 meses, sugiriendo un periodo crítico de crecimiento del nacimiento al destete.

Las condiciones nutricionales en sistemas familiares podrían estar afectando la GDP a mayor edad, ya que las variables al destete solo mostraron tendencia a relacionarse con la GDP del destete a los 6 meses, y esta relación se perdió con la GDP del último mes.

Conclusiones del Estudio

En sistemas familiares de producción de leche, existe una relación entre indicadores iniciales de crecimiento (peso al nacer, peso al destete y GDP al destete) y el crecimiento posterior. Los indicadores al destete mostraron mayor relación con el crecimiento posterior, especialmente con el peso corporal. La menor o nula relación con indicadores de GDP podría atribuirse a las condiciones de alimentación prevalecientes en estos sistemas.

Cuidados del Ternero Recién Nacido

Tras el parto, el ternero neonato debe adaptarse a la vida extrauterina. Es fundamental asegurar la respiración, eliminando líquido amniótico y membranas obstruyendo el hocico. Limpiar la cara y aspirar boca y fosas nasales son pasos habituales.

El corte y desinfección del cordón umbilical, idealmente antes de las 8 horas de vida, minimiza el riesgo de onfalitis infecciosa, que puede ser grave y diseminar la infección a otros órganos (hígado, articulaciones, septicemia).

La administración de calostro, ya sea de la madre o artificialmente, debe iniciarse antes de las 2 horas de vida. En terneros manchados de meconio, es importante limpiar las fosas nasales.

En vacuno de leche, la separación rápida del ternero de la madre minimiza el estrés, aunque impide la ayuda materna en la limpieza. Protocolos sistemáticos garantizan la atención adecuada, priorizando la respiración.

La hipoxia en los primeros minutos de vida es un grave condicionante para la salud del ternero. El tiempo para ponerse en pie (60-228 minutos) es un indicador de vitalidad. El peso al nacimiento también se correlaciona con la salud.

Un reflejo de deglución disminuido o ausente, o tos al intentar mamar, son señales de alerta. Si se separan de la madre, los terneros deben ser trasladados a alojamientos cómodos, secos y limpios.

Métodos de Pesaje de Terneros

Existen diversos métodos para calcular el peso del ternero al nacimiento. La báscula o romana es el método más fiable. Alternativamente, se utiliza la cinta métrica (tradicional o de conversión Rondo) midiendo el perímetro torácico.

Este método consiste en pasar la cinta por detrás de las patas delanteras, tensarla y medir a la altura del pecho. Preferiblemente, debe realizarse en las primeras 24 horas de vida. Si no se dispone de cinta de conversión, se puede usar un metro normal y anotar la medida en centímetros, o recurrir a recursos inmediatos como cinturones o cuerdas para luego medir su longitud.

Recría de Novillas

La recría de novillas representa el segundo capítulo de gasto en una explotación, entre el 15% y 20% de los costos totales. Se considera una inversión que retorna con la primera lactación.

El costo por kilo de ganancia es importante, ya que el tamaño y peso determinan la edad del primer servicio y el tamaño adecuado en el primer parto.

Nutrición y Desarrollo de Novillas

Los lactoremplazantes de "crecimiento acelerado" suelen contener 26-30% de proteína y 15-20% de grasa. Sin embargo, el lactoremplazante más común (20:20) es inferior en proteína y grasa a la leche entera de vaca Holstein (aprox. 37% proteína, 30% grasa en materia seca).

Terneras alimentadas con lactoremplazantes altos en proteína ganan peso más rápido y requieren menos materia seca por kilo ganado.

La rutina habitual de dos tomas diarias de dos litros por toma puede ser insuficiente. Una ternera de tamaño medio debería recibir unos 6 litros al día repartidos en dos tomas durante su primera semana de vida.

El destete temprano tiene un efecto perjudicial en la salud, crecimiento y futura producción de leche de la novilla. Debe estar sincronizado con el desarrollo ruminal para la asimilación del pienso.

Los piensos iniciadores suelen tener un 18% de proteína. El pienso starter debe contener un mínimo del 22% de proteína, y si es de origen vegetal, preferiblemente de harina de soja, con buen equilibrio de aminoácidos y alta digestibilidad.

La forma texturizada de los piensos starter es preferible a los pellets o a la harina, siendo más apetecible, aumentando el consumo de materia seca y estimulando la musculatura de la pared ruminal.

Un objetivo alcanzable es duplicar el peso de nacimiento del ternero hacia las 8 semanas de vida.

Después de la primera semana en grupo, se debe mantener el pienso de arranque y luego cambiar a una ración de crecimiento con heno de alfalfa de alta calidad (20%) y 80% de concentrado en una ración totalmente mezclada (unifeed). La paja aporta poca energía y no es digerible por terneras jóvenes.

Las novillas deben ser inseminadas cuando alcanzan la estructura corporal adecuada, no solo por peso. Una referencia es alcanzar 1.30 metros a la cruz. Con este criterio, el 28% de las novillas alcanzan esta altura a los 10 meses, el 60% a los 11 y el resto a los 12 meses.

Es aconsejable separar a las novillas de primera lactación de las vacas de segunda lactación y otras vacas viejas dentro del grupo de preparto.

En un programa tradicional, la edad de parto se sitúa entre los 24 y 28 meses. Sin embargo, es posible tener novillas pariendo con 20 meses con un programa de crecimiento acelerado, manteniendo la misma estructura corporal que novillas de 24 meses alimentadas convencionalmente.

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