La lactancia materna, un acto profundamente personal y vital, se manifiesta de maneras únicas en la vida de cada madre y su hijo. A menudo idealizada, la realidad de amamantar está llena de desafíos, satisfacciones y decisiones que reflejan la individualidad de cada experiencia.
La lactancia más allá del primer año: una experiencia transformadora
La experiencia de I.O. con la lactancia de sus primeros hijos fue breve, durando menos de un año. Perteneciendo al grupo de apoyo a la lactancia "Vía Láctea", escuchó historias de madres que amamantaban por años, llegando a pensar que amamantar a una niña de cuatro años era "¡qué barbaridad, esa se ha pasado!".
Un cambio de perspectiva con el tercer hijo
Cuando tuvo a su tercera hija, la meta de I.O. era llegar al año, pero sin que la lactancia se convirtiera en un sacrificio o un esfuerzo titánico. Recordaba el alivio del destete anterior, marcado por la necesidad de extraerse leche en el hospital durante guardias de 24 horas, una experiencia que le dejó un "mal sabor de boca y un cierto complejo de vaca lechera ordeñándome a escondidas".
Al comenzar la lactancia con su tercera hija, decidió no usar el sacaleches eléctrico, optando por amamantar solo mientras fuera placentero para ambas. Esta decisión fue clave. Para su sorpresa, la lactancia se volvió cada vez más gozosa con el tiempo. Amamantar a una niña de uno, dos, tres o más años le resultó más fácil y grato que la lactancia exclusiva de un bebé menor de cuatro meses.
Lactancia prolongada
En medio de la rutina de criar a tres hijos, trabajar y realizar guardias, los momentos de lactancia se convirtieron en un "remanso absolutamente placentero". I.O. atribuye a la prolactina un "efecto mágico" que permite a las madres funcionar "divinamente" incluso con años de sueño interrumpido.
Críticas y mitos sobre la lactancia prolongada
Con la lactancia prolongada, llegaron los comentarios negativos: "¿Le das teta después del bocadillo de chorizo? ¿No te muerde? ¿Ya estás otra vez?". Una vez, cuando se separó del padre de sus hijos, "no faltó quien culpó a mi 'obsesión con la lactancia' de nuestra separación". Ella critica este "echarle la culpa de todo a la teta", señalando la disparidad en cómo se percibe la dedicación de un padre y la de una madre que amamanta.
Otro mito común surge al hablar de los beneficios de la lactancia prolongada. Siempre hay quien "lanza esto en forma de pregunta, aunque en realidad lo que están haciendo es toda una afirmación 'conozco a un niño de más de un año que toma teta, y pienso que todos los problemas que yo percibo en ese niño o en su relación con la madre son por culpa de la teta'".
I.O. refuta estas afirmaciones, indicando que no hay estudios científicos que demuestren perjuicios de la lactancia prolongada. Por el contrario, estudios antropológicos sitúan el destete fisiológico entre los dos y medio y los siete años, y la ciencia confirma que los beneficios son mayores cuanto más dura la lactancia: "A más teta mas defensas, más salud, más empatía, más inteligencia".

Ante la objeción de "no hay que culpabilizar a las madres que han optado por dar el biberón", I.O. pregunta: "¿Nombrar la evidencia científica es culpabilizar?". Aclara que no se siente culpable por haber amamantado a su primer hijo solo siete meses, pero sí lo lamenta un poco. Se pregunta cómo sería su relación con él si lo hubiera amamantado por años.
I.O. denuncia a quienes acusan de "culpabilizar" por difundir las ventajas de la lactancia, argumentando que a menudo son los mismos que, por "profunda ignorancia" (refiriéndose a profesionales), han contribuido al fracaso de muchas madres que deseaban amamantar.
Rompiendo el silencio y la reivindicación
Durante años, I.O. calló ante comentarios de colegas sanitarios que tildaban de "loca de la teta" o "talibana de la teta" a madres que amamantaban a niños mayores. Ella pensaba: "si supieran que yo no sé cuantos años ha tomado teta mi hija…". No sabría precisar el momento exacto del destete de su hija, solo que fue después de su séptimo cumpleaños.
Después de varios años, I.O. se siente capaz de hablar públicamente. Su mensaje es: "Haced lo que os dé la real gana: sed libres. No deberíamos pedir permiso para amamantar a nuestros hijos, igual que no lo pedimos para darles abrazos o hacerles cosquillas".
Aunque es psiquiatra infantil, profesora universitaria y doctora en medicina, I.O. habla como madre, habiendo tenido la "suerte de tener a otras madres cercanas, expertas y sabias, que me enseñaron y acompañaron". Esa "sabiduría de las madres" es lo que ella considera autoridad.
Muchas madres que han optado por la lactancia prolongada lo han hecho "casi en secreto" y han soportado "un chaparrón de críticas". Son "muchas más de lo que piensa la gente. Entre nosotras hay todo tipo de madres. Por favor, no nos juzguen. Reivindiquemos el derecho a amamantar todo lo que nos dé la gana. Por el placer de la lactancia prolongada".
Experiencias diversas en la lactancia
Las madres comparten una variedad de experiencias, desde el dolor inicial hasta la satisfacción de un vínculo fuerte, demostrando que no hay un único camino "correcto" en la lactancia.
El dolor y la perseverancia
Una madre relata que la lactancia "no ha sido una gran experiencia", sintiendo "muchísimo dolor al principio con la guagua bien acoplada, con asesoría y con todo. Un dolor que no voy a olvidar. Nunca imaginé que podía doler, nunca nadie habla de eso." Sin embargo, un comentario la envalentonó: "aprópiate de tu lactancia, tienes el poder". Con el tiempo, las heridas sanaron y la leche empezó a fluir, convirtiendo lo difícil en cotidiano. Encuentra alivio en el pecho para su bebé, sea por "hambre, quizás es regaloneo, quizás es estar cerca..."
El desafío del destete y los dientes
Otra madre, con tres hijos, amamantó a los dos primeros por más de 10 meses sin arrepentimientos, a pesar del cansancio y las mordidas. Con su tercer hijo, Vicente, de 5 meses, la situación es diferente. Le han salido los dientes y "me duele y la verdad que la paciencia y el cansancio no es el mismo de hace años atrás". Decidió dar menos tiempo de lactancia, pero ya va camino a los 6 meses y le cuesta destetar, ya que el bebé rechaza biberones y chupetes, aceptando solo la cuchara.
Expectativas vs. Realidad: La importancia del bienestar materno
Una madre compartió su decisión de amamantar desde el embarazo, creyendo que sería "tan fácil como natural y que no me costaría ningún esfuerzo, pero no fue así". No pudo cumplir sus propias expectativas ni las "exigencias que sentía de los demás" y de las redes sociales. Aunque concuerda en que la leche materna es lo mejor, enfatiza que "también es lo mejor que la madre esté bien".
Tras 13 días de su hija en la UCI, mastitis y un gran cansancio, se sintió "cada vez más culpable e invisible". Una doctora la felicitó por su fuerza y por haberlo intentado, lo que le quitó un "peso enorme de encima" y le hizo pensar: "no lo he hecho tan mal".
No hay reglas en la maternidad
Para otra madre, la lactancia ha sido "una de las cosas más difíciles en la maternidad, lejos!". Las dudas sobre el acople, las heridas, el aumento de peso del bebé, la libre demanda o los horarios la abrumaban. Sin embargo, aprendió que "como mucho en la maternidad, no hay regla". Con su primera hija, Anastasia, se organizó con horarios, pero un "postparto muy intenso" afectó la lactancia y se le secó la leche a los 6 meses. Con su segundo hijo, Nicolás, la lactancia a libre demanda ha sido más fácil, a pesar de los desafíos externos como el estallido social y la pandemia.
La lactancia y las diferencias de género
Una madre que tuvo una tercera hija después de dos hijos varones, tenía aprensiones sobre si sería buena para amamantarla. Para su sorpresa, no tuvo problemas: "la leche me bajó perfecto, sin dolor, nunca me puse una crema ni tuve grietas, creo que soy afortunada por eso!". Sin embargo, notó una diferencia en las tomas de su hija: "con una pechuga queda llena pero al ratito quiere más... Muchas veces me encuentro con una pechuga mega congestionada y la otra vacía". Intenta ser metódica, pero no siempre lo logra.
Atención obstétrica y preparación al parto en el Hospital Germans Trias
El Hospital Germans Trias ofrece un completo acompañamiento a las gestantes, desde el seguimiento del embarazo hasta el posparto, con opciones de parto convencional y natural.
Servicios durante el embarazo
Los profesionales médicos y comadronas de Germans Trias acompañan en el seguimiento del embarazo y la atención al parto. Se organizan sesiones informativas de acogida a gestantes y de "Atención multidisciplinar al parto" con matronas, obstetras y anestesiólogos.
Control del embarazo
El primer contacto hospitalario se realiza con personal médico o comadrona. En embarazos de riesgo, el control es mensual hasta el octavo mes y luego semanal. Para embarazos de bajo o medio riesgo, el primer control hospitalario es al final de la gestación (38/40 semanas).
Ecografías y monitorización
Las ecografías fetales se realizan en el ASSIR de referencia para embarazos de bajo/medio riesgo, y en el hospital para embarazos de alto riesgo. La monitorización cardiotocográfica se realiza para valorar el bienestar fetal y las contracciones.
Plan de nacimiento y preparación
Se recomienda diseñar un Plan de nacimiento que recoja las preferencias de la madre (acompañamiento, cordón, tipo de lactancia). Para la canastilla de la madre se incluyen camisones abiertos para facilitar la lactancia, sujetadores de lactancia y neceser. Para el bebé, el hospital facilita camiseta y pañales, pero se puede traer ropa, gorrito, calcetines y una mantita.
El día del parto
El ingreso al hospital se realiza por la entrada maternal, donde se completa la ficha de entrada. Se debe llevar el DNI, tarjeta sanitaria, libreta de control del embarazo, pruebas complementarias, el Plan de nacimiento y, si aplica, los consentimientos para anestesia epidural, cesárea programada o ligadura tubárica.
Tras el triaje y la exploración obstétrica, se valora si la mujer se encuentra en trabajo de parto. Si se diagnostica fase de pródromos, se indica volver a casa con las indicaciones pertinentes.
Parto natural
El Hospital Germans Trias cuenta con una sala de atención al parto natural, un espacio íntimo con mínima intervención, donde la comadrona es la profesional de referencia. Dispone de bañera, ducha, balones, sistema de tracción, silla de parto, cama articulada, aromaterapia, musicoterapia y termoterapia.
Parto convencional
Para el parto convencional, se acompaña a la mujer al box de dilatación-parto. Se puede optar por analgesia peridural cuando las condiciones obstétricas o el dolor lo requieran. La comadrona aconseja y acompaña, manteniendo contacto con el equipo obstétrico.
Partos programados (inducción o cesárea)
Para la inducción, se acude a urgencias maternal en la fecha acordada. Se ingresa en un box para control fetal y se inicia el proceso. Para la cesárea programada, se acude en ayunas, duchada, sin joyas ni esmalte de uñas. Se ingresa en un box para preparación quirúrgica y control fetal, y la cesárea se realiza en el quirófano de cesáreas. Se pueden elegir elementos como música, piel con piel o donación de sangre de cordón.

Después de cualquier tipo de parto, se fomenta el vínculo familia-bebé con el contacto precoz piel con piel y el inicio temprano de la lactancia. Se pasa a un box por 2 horas para control del puerperio y valoración de la lactancia, antes de ingresar en la planta de maternidad.
Centro de Nacimientos Casa Laietània
El Hospital Germans Trias ofrece el Centro de Nacimientos Casa Laietània, un espacio íntimo y natural, similar a un domicilio, con una comadrona como profesional de referencia. Madre y bebé reciben el alta en unas horas si el puerperio es normal y se puede garantizar un control domiciliario al día siguiente.
Ingreso y atención especializada
En la planta de hospitalización, madre, bebé y acompañante permanecen juntos. Los obstetras, comadronas y pediatras realizan visitas diarias. El ingreso es de 24-36 horas para parto vaginal y 48-72 horas para cesárea o complicaciones. Si el bebé requiere atención especial, el hospital dispone de la Unidad de Neonatología y UCI maternal y neonatal, donde se facilita la estancia de los padres y el método canguro.
Cuidados postparto en casa
Al volver a casa, es importante seguir ciertas recomendaciones para el cuidado del bebé y la madre.
Cuidado del bebé
- Mientras tenga el cordón umbilical, el baño debe ser breve. El cordón debe estar limpio y seco, sin tapar ni aplicar desinfectante.
- Cambiar los pañales con frecuencia para mantener el ombligo limpio y seco.
- Es normal que el bebé estornude sin estar resfriado.
- Las deposiciones son irregulares; con lactancia materna son más frecuentes y menos consistentes.
- El hipo y las regurgitaciones son frecuentes después de comer. Consultar al pediatra si los vómitos son continuados.
- Controlar el peso con la misma báscula, en la misma farmacia y a la misma hora, si es posible.
- Puede salir a la calle con ropa adecuada a la temperatura, sin abrigar en exceso.
- El pediatra del centro de salud debe visitar al bebé en los primeros 10 días de vida.
- Consultar cualquier duda sobre lactancia durante la primera semana.
- El ASSIR ofrece grupos de apoyo a la lactancia materna.
Cuidado de la madre
La matrona de Atención Primaria realizará una visita postparto, o la madre puede solicitarla.
Lactancia materna y donación de leche
El hospital ofrece información sobre lactancia materna y recomendaciones para una lactancia exitosa. También brinda información para ser donante de leche materna a través del Banco de Leche Materna.
Un relato de parto difícil: la importancia de la información y el apoyo
Una madre comparte su experiencia de un parto que comenzó con la rotura de la bolsa en casa. A pesar de la urgencia percibida por su familia, ella decidió ducharse y comer fruta, sabiendo que en el hospital no podría hacerlo. Lamentó no haber estado mejor informada para haber permanecido en casa más tiempo.
Lactancia prolongada
Al llegar al hospital, le informaron que el bebé no estaba encajado y que probablemente sería una cesárea. Permaneció tumbada en la cama por indicación de los profesionales, algo que ahora lamenta, deseando haber caminado por el hospital. Tras un enema y 10 horas de dilatación tumbada boca arriba y conectada a monitores, el bebé no se encajaba. Durante la cesárea, a pesar de la epidural, sintió dolor y tuvo que advertirlo a la ginecóloga. Luego, tras ser llevada a una sala de recuperación, esperó sola y llorando por ver a su hija, mientras otras madres eran atendidas. Una paciente en la sala alertó a las enfermeras sobre su angustia, lo que llevó a que finalmente le preguntaran cómo se sentía y pudiera pedir ver a su bebé.
Las primeras horas con su hija fueron difíciles debido al dolor y la falta de apoyo para amamantar, lo que le generó más nerviosismo y frustración. La matrona de los cursos de preparación al parto "no nos informó de nuestras opciones, de nuestros derechos, de nada, solo soplar y soplar". Esta madre lleva una "cicatriz" no solo física, sino emocional, cada vez que mira la cicatriz de la cesárea, recordándole el dolor en su corazón.

La lactancia materna como problema de salud pública y sus beneficios
Desde 1974, las bajas tasas de incidencia y duración de la lactancia materna han sido reconocidas como un problema de salud pública. Organismos internacionales han emitido recomendaciones para promoverla, basándose en la "evidencia científica acumulada en años recientes [que] avala la superioridad nutricional de la leche materna".
Situación actual y barreras en España
En España, la prevalencia de lactancia materna a los 4 meses ronda el 20%, muy por debajo de las recomendaciones de la OMS. Las barreras incluyen: falta de información y apoyo prenatal y posnatal; prácticas inadecuadas en maternidades y atención primaria; escasa formación de profesionales; falta de apoyo social y familiar; publicidad inapropiada de sucedáneos; visión social del biberón como norma; distribución de muestras de leche artificial y chupetes; escasez de apoyo laboral para madres lactantes; mitos sociales (miedo a perder la silueta) y temor a la pérdida de libertad.
Además, grupos como algunos étnicos, madres con bajo nivel educativo o sin figura paterna, y problemas en el recién nacido (bajo peso, prematuridad, cesárea, partos múltiples) hacen la lactancia más difícil.
Beneficios de la lactancia materna y perjuicios de la artificial
La lactancia materna, considerada la norma biológica, ofrece numerosos beneficios que se extienden años después del destete. Comparados con los lactantes amamantados, los no amamantados tienen más enfermedades, que son más graves y duraderas. La lactancia artificial eleva el riesgo de muerte súbita, mortalidad posneonatal e infantil.
Problemas a corto plazo
Los lactantes alimentados con fórmulas artificiales sufren más procesos infecciosos (gastroenteritis, respiratorias, urinarias), más dermatitis atópica, problemas respiratorios y asma en familias con riesgo alérgico. El 83% de los casos de enterocolitis necrosante se atribuyen a la alimentación neonatal con sucedáneos.
Problemas a más largo plazo
La ausencia de lactancia materna afecta el sistema inmunitario, aumentando el riesgo de enfermedad celíaca, autoinmunes, inflamatoria intestinal, diabetes mellitus y algunos tipos de cáncer (leucemias, esclerosis múltiple). También se ha asociado con mayor riesgo de cáncer de mama premenopáusico o posmenopáusico en niñas no amamantadas. La lactancia artificial provoca mayor prevalencia de caries, peor desarrollo orofacial y mandibular, y mayor necesidad de correcciones ortodónticas, además de mayor incidencia de hernias inguinales.
Los lactantes alimentados con sucedáneos tienen peor desarrollo psicomotor y social, puntuaciones inferiores en tests cognitivos y de coeficiente intelectual, peores resultados en matemáticas y menor agudeza visual. El vínculo maternofilial parece ser menor, asociado a un riesgo elevado de maltrato y abuso sexual en algunos estudios. Los niños amamantados ganan menos peso y son más delgados, lo que se asocia a una disminución del riesgo de obesidad en la adolescencia y menor riesgo cardiovascular en la edad adulta.
Perjuicios para la madre y la comunidad
Las madres que no amamantan también sufren perjuicios: mayor riesgo de hemorragia uterina posparto, más tiempo de hemorragia menstrual, aumento de riesgo de infecciones, fractura espinal y de cadera posmenopáusicas, cáncer de ovario y cáncer de mama. La lactancia disminuye el riesgo de artritis reumatoide.
Para la comunidad y el medio ambiente, la lactancia artificial implica un gasto sanitario significativo, aumento del absentismo laboral de los padres y un incremento del gasto familiar. La fabricación, transporte y uso de sucedáneos generan basura, gastan agua y electricidad, y contribuyen a la contaminación.
Contraindicaciones y falsas contraindicaciones de la lactancia
Aunque la mayoría de los lactantes se benefician del amamantamiento, existen circunstancias que lo contraindican.
Contraindicaciones reales
La lactancia está contraindicada en casos de enfermedad materna por VIH o HTLV I y II, madres dependientes de drogas de abuso, isótopos radiactivos (mientras haya radiactividad en la leche), algunos fármacos quimioterápicos o antimetabolitos, y en el lactante con galactosemia clásica.
Falsas contraindicaciones
A menudo, por desconocimiento o miedo, se suspende la lactancia por causas no justificadas:
- Infección materna por virus de la hepatitis B (VHB): los hijos deben ser vacunados y recibir inmunoglobulina.
- Infección materna por virus de la hepatitis C (VHC): no hay casos descritos de transmisión por leche.
- Infección materna por citomegalovirus (CMV): la madre portadora de anticuerpos puede amamantar a término sin riesgo. En prematuros, los beneficios superan los riesgos.
- Tuberculosis activa en la madre: se debe iniciar tratamiento antituberculoso y dar profilaxis al lactante.
- Fiebre materna (salvo si es por una contraindicación real).
- Enfermedad materna que precisa medicación compatible con la lactancia. Es importante consultar fuentes apropiadas como www.e-lactancia.org.
- Tabaquismo materno: no es una contraindicación, pero se debe fumar fuera de casa y buscar ayuda para dejar el hábito.
- Ingesta ocasional de alcohol de baja graduación: se puede admitir, advirtiendo no amamantar en las 2 horas siguientes.