La succión nutricia es el proceso mediante el cual los lactantes obtienen su alimento principal, ya sea leche materna o sucedáneos lácteos, y representa un complejo proceso neurofisiológico que implica una sofisticada integración entre succión, deglución y respiración. Para que este proceso sea efectivo y seguro, es crucial la correcta colocación y función de las estructuras orofaríngeas, especialmente la faringe y la laringe.
La Succión Nutricia: Un Proceso Vital y Complejo
La succión nutricia es un proceso fisiológico que permite al neonato asegurar una ingesta suficiente de alimento de forma segura y con el menor consumo de energía para su obtención. En condiciones normales, es un proceso aeróbico que se logra con los movimientos mandibulares y de la lengua, los cuales son capaces de generar las presiones necesarias de extracción y succión de la leche de un reservorio.
Coordinación de Fases para la Protección de Vías Aéreas
La succión nutricia está integrada por tres fases altamente relacionadas: expresión/succión, deglución y respiración. La coordinación de las dos primeras fases permite obtener un volumen adecuado de alimento y dirigirlo a la vía digestiva, sin el riesgo de que pase a las vías aéreas. Esta coordinación es vital para mantener el proceso aeróbico y proteger las vías aéreas.

Adaptaciones Anatómicas Clave en el Neonato
El recién nacido presenta características anatómicas particulares que facilitan el proceso de la succión nutricia, previniendo eventos de paso de alimento a las vías aéreas. Estas adaptaciones incluyen la relación nariz-boca y una mandíbula proporcionalmente más corta pero con mayor movilidad antero-posterior y de elevación, lo que facilita movimientos ondulados de la lengua. La cavidad oral es también más pequeña debido a los cojinetes grasos de los carrillos, lo que, junto con un paladar duro más curvo, favorece el envío direccional del bolo líquido.
La lengua del neonato es proporcionalmente más grande que la de un adulto, y su movimiento hacia arriba y hacia abajo durante la succión inicia una onda de propulsión hacia atrás que rápidamente ocupa casi la totalidad de la cavidad oral, facilitando el desplazamiento de la leche hacia la orofaringe. Cualquier alimento mal situado en la cavidad oral será expulsado de la boca por la lengua.
La Laringe y Epiglotis: Guardianes de la Vía Aérea
Con respecto a la laringe del neonato, esta es corta y fácilmente desplazable hacia delante, en dirección hacia la epiglotis. Este desplazamiento es facilitado por el movimiento ascendente de la lengua. Esta condición le confiere una mayor protección de la vía respiratoria baja, permitiendo un cierre completo por la clausura de la glotis y la sobreposición de la epiglotis y las valéculas. Este mecanismo de cierre es tan eficiente que le permite al neonato alimentarse incluso en posiciones horizontales e inclinadas de su cuello.
Además, la laringe del bebé está más alta que la del adulto y va descendiendo a medida que crece, lo que hace que sus tractos respiratorio y digestivo estén más separados. La respiración de los neonatos es fundamentalmente nasal y está asociada a una vía respiratoria más directa de la cavidad nasal a la tráquea, con una longitud corta de las vías aéreas, lo que ayuda a tener un flujo aéreo laminar con menor resistencia.
Fases Fisiológicas y la Función Faríngea
El proceso de la succión nutricia involucra una interacción precisa de las estructuras orofaríngeas en cada una de sus fases.
Fase de Expresión/Succión
Durante la expresión/succión, el lactante genera presiones positivas y negativas para extraer el fluido hacia su cavidad oral. La segunda fase de la expresión/succión es la generación de una presión de succión subatmosférica o negativa, resultado de la retracción de la mandíbula y un movimiento de la lengua hacia atrás, así como la estabilidad de los carrillos. El movimiento de la lengua hacia atrás genera una cavidad intraoral formada, en su parte superior, por el paladar (que es cóncavo), a los lados por los carrillos y hacia atrás por el paladar blando.
Fase de Deglución: El Rol Central de la Faringe
La fase de la deglución corresponde al paso del bolo de la cavidad oral al esófago. El alimento, contenido inicialmente en una depresión de la línea media del dorso de la lengua, es impulsado por una onda peristáltica hacia la faringe. Durante este movimiento, la faringe se mueve hacia adelante y se eleva, acercándose a la parte inferior de la lengua.
Simultáneamente, los abductores laríngeos se contraen y el esfínter cricoesofágico se relaja. La contracción del constrictor superior de la faringe favorece la elevación del velo del paladar, que ocluye las vías aéreas superiores, mientras que la lengua empuja el bolo hacia la hipofaringe. En este momento, la respiración se inhibe, presentándose una pausa o apnea de deglución, que dura en promedio 530 ms (entre 350 y 850 ms). Los músculos palatofaríngeos y palatoglosos, que componen los pilares de las fauces, se contraen e impiden el retorno de la leche a la cavidad oral. El paladar blando se eleva por acción de los músculos del velo del paladar, cerrando la comunicación nasofaríngea y comenzando una serie de contracciones musculares que desplazan la leche al esófago.

Fase de Respiración y su Sincronización
Durante la succión nutricia, la respiración no se detiene; es un proceso aeróbico mantenido por el movimiento cíclico del aparato bucal, que permite que la respiración se integre con su propio ritmo sin interrupción. En los neonatos, se presentan patrones como inspirar-deglutir-espirar (IDE), espirar-deglutir-inspirar (EDI), inspirar-deglutir-inspirar (IDI) y espirar-deglutir-espirar (EDE). El bebé succiona, deglute y respira por la nariz con una perfecta sincronización.
Importancia de la Postura y la Respiración Nasal
Una adecuada posición postural de la madre y el recién nacido durante la lactancia desempeña un papel crucial al favorecer la alineación óptima de las vías respiratorias y de las estructuras orofaciales, lo que reduce el esfuerzo muscular y mejora la sincronización de los reflejos neurofisiológicos implicados en la alimentación neonatal.
La respiración nasal es un elemento crítico e imprescindible durante la lactancia materna, ya que garantiza la continuidad de la oxigenación y el correcto desarrollo de los procesos de succión y deglución. Permite una actividad coordinada con la succión y la deglución, facilitando una secuencia rítmica y sincronizada que minimiza el riesgo de aspiración y de obstrucciones de las vías respiratorias. El amamantamiento es fundamental para instaurar una respiración nasal efectiva, con el consiguiente buen desarrollo de los músculos y la deglución.
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Diferencias entre Amamantamiento y Alimentación con Biberón
En el amamantamiento, el bebé prende el pezón y la areola mamaria entre el dorso de la lengua y el paladar duro, cerrando herméticamente los labios y descendiendo la mandíbula para crear un vacío. La lengua adopta una forma de cuchara y se eleva la parte anterior, iniciando el reflejo de deglución.
En contraste, el niño alimentado con biberón no cierra los labios con la misma fuerza, no se crea el vacío bucal, y la lengua queda aplastada por la tetina sin levantarse para tocar el paladar. Esto afecta la secuencia normal de movimientos peristálticos y el avance mandibular, lo que puede influir negativamente en el desarrollo armónico de las estructuras orofaciales, incluida la faringe.
Implicaciones de las Disfunciones
La succión y la deglución son dependientes de la función normal de los músculos intrínsecos de la lengua, así como los músculos estabilizadores extrínsecos. Si estos músculos no proporcionan una base estable, los intrínsecos de la lengua no serán efectivos y la coordinación de la succión puede ser disfuncional. La compresión de nervios craneales como el glosofaríngeo (que controla los músculos de la faringe), el vago (que controla los músculos del paladar blando) y el hipogloso (que controla los músculos de la lengua) puede causar disfunciones en la succión-deglución. La obstrucción nasal, incluso parcial, también puede interferir con la coordinación succión-deglución-respiración (SDR), obligando al recién nacido a adoptar una respiración oral menos eficiente y con posibles problemas a largo plazo.