La utilización de chupetes en recién nacidos y lactantes ha sido objeto de estudio y debate entre profesionales de la salud y padres. Una revisión exhaustiva de 1.897 artículos científicos, publicada en la revista Rol de Enfermería por Desirée Mena y Jennifer Sánchez de la Universitat Jaume I de Castellón, analiza tanto las facetas favorables como desfavorables del uso del chupete.

Análisis científico del uso del chupete
La investigación se basó en un filtrado de calidad científica de los artículos seleccionados, seguido de un análisis detallado centrado en el diseño del estudio, la población, la muestra, el periodo de seguimiento, la evaluación, los resultados y las conclusiones. Se llevó a cabo un análisis descriptivo de las variables, clasificándolas como efectos favorables, desfavorables o no influyentes.
"Hemos realizado una serie de recomendaciones con el objetivo de dotar a madres, padres y cuidadores de la mejor información que les permita deliberar y elegir libremente aquello que mejor se adapte a sus necesidades, creencias o expectativas", explica Mena.
Ventajas y desventajas del uso del chupete
Beneficios potenciales
- Estimulación de la succión no nutritiva: Se recomienda su uso en bebés que no han desarrollado el reflejo de succión nutritiva para estimularlo.
- Efecto calmante y analgésico: El chupete puede calmar al bebé en situaciones estresantes o dolorosas, como durante procedimientos médicos o vuelos. La succión de un chupete, especialmente si se administra previamente sacarosa, se considera un método eficaz de analgesia no farmacológica en unidades neonatales para procedimientos dolorosos, si no existe la posibilidad de amamantar.
- Reducción del riesgo de muerte súbita del lactante (SMSL): Estudios recientes sugieren que el uso del chupete durante el sueño, tanto en la siesta como por la noche, podría disminuir el riesgo de SMSL. La lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida también se recomienda como factor protector contra el SMSL.
- Ayuda para conciliar el sueño: Puede ser una herramienta útil para que los bebés que tienen dificultades para dormirse logren conciliar el sueño.
- Distracción temporal: Ofrece una distracción en momentos de incomodidad o espera.
- Alternativa a la succión de dedos: Los chupetes son desechables, a diferencia de la succión del pulgar o los dedos, lo que puede facilitar la eliminación del hábito.

Riesgos y consideraciones
- Interferencia con la lactancia materna: El uso temprano del chupete puede estar relacionado con dificultades en la instauración de la lactancia materna, acortamiento del tiempo de amamantamiento y destete precoz. Se sugiere esperar a que la lactancia esté bien establecida (habitualmente a partir del mes de vida) antes de introducir el chupete en recién nacidos amamantados. Sin embargo, algunas revisiones indican que el uso restringido del chupete en bebés saludables a término no ha mostrado repercusiones significativas en la continuidad de la lactancia.
- Aumento del riesgo de otitis media: El uso del chupete se ha relacionado con un aumento en la frecuencia de infecciones del oído medio. No obstante, las tasas de otitis media suelen ser más bajas en los primeros 6 meses, período de mayor riesgo de SMSL y mayor interés del bebé en el chupete.
- Problemas dentales: El uso prolongado del chupete, especialmente después de los 36 meses, puede ocasionar malformaciones bucodentales como la mordida abierta anterior. Se recomienda su uso a partir de los seis meses para evitar problemas de dentición o su limitación hasta el año de vida. La mordida abierta anterior debida al uso del chupete tiende a mejorar una vez que se elimina el hábito antes de los tres años.
- Dependencia y despertares nocturnos: El bebé podría volverse dependiente del chupete para dormir, lo que podría resultar en despertares frecuentes cuando este se cae de la boca.

Recomendaciones de uso y seguridad
El uso del chupete está muy arraigado en las sociedades desarrolladas, a menudo percibido como inofensivo o incluso beneficioso. Sin embargo, su utilización genera controversia entre los profesionales sanitarios. Para un uso informado, se ofrecen las siguientes recomendaciones:
Cuándo y cómo usar el chupete
- No usar como primera opción: Evitar recurrir al chupete como solución inmediata al llanto. Primero, intentar otras formas de calmar al bebé, como cambiarle de posición o mecerlo.
- Ofrecer después de amamantar o entre tomas: Si se está amamantando, es aconsejable esperar a que la lactancia esté consolidada (aproximadamente al mes de vida) y ofrecer el chupete después de la toma o entre ellas.
- Elección del tipo de chupete: Optar por chupetes de una sola pieza, preferiblemente de silicona, que sean aptos para lavavajillas. Se aconseja una tetina plana, simétrica y poco voluminosa, con un escudo ventilado y, si es posible, sin anilla. Los chupetes de dos piezas presentan riesgo de atragantamiento si se rompen.
- Dejar que el bebé marque el ritmo: No forzar al bebé a usar el chupete si no muestra interés.
- Uso durante el sueño: La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda ofrecer el chupete durante las siestas y la noche hasta el primer año de vida para reducir el riesgo de SMSL.
- Limitación de uso: Se recomienda limitar el uso del chupete hasta el año de vida en todos los niños, cubriendo así los períodos de mayor riesgo de SMSL y la necesidad de succión del lactante.
Higiene y mantenimiento
- Limpieza regular: Mantener el chupete limpio. Hasta los 6 meses de edad, esterilizarlo hirviéndolo o lavándolo en el lavavajillas. Después de los 7 meses, lavarlo con agua y jabón.
- Evitar la limpieza en la boca del adulto: No limpiar el chupete en la propia boca para evitar la transmisión de gérmenes.
- No endulzar: No añadir sustancias dulces como miel o azúcar al chupete.
- Revisión y reemplazo: Inspeccionar el chupete regularmente en busca de signos de deterioro y reemplazarlo con frecuencia. Utilizar el tamaño adecuado para la edad del bebé.
- Precaución con las pinzas: Nunca sujetar el chupete a una cadena o correa que pueda enredarse alrededor del cuello del bebé.
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Retirada del hábito del chupete
A medida que el bebé crece, los riesgos asociados al uso del chupete pueden superar sus beneficios. Si bien muchos niños dejan de usarlo espontáneamente entre los 2 y 4 años, algunos necesitan ayuda.
- Refuerzo positivo: Elogiar al niño cuando elige no usar el chupete.
- Estrategias para niños mayores: A partir de los 2 años, se puede hablar con el niño y proponer un trato, como cambiar el chupete por un libro o un juguete. Contar historias que ayuden a comprender la necesidad de dejar el hábito también puede ser útil.
- Asesoramiento profesional: Si al niño le cuesta abandonar el chupete, se recomienda pedir ayuda al médico o dentista.
Es fundamental que los profesionales de la salud proporcionen a los padres información equilibrada y basada en la evidencia sobre los beneficios y perjuicios del uso del chupete, permitiéndoles tomar decisiones informadas. La responsabilidad final recae en los padres.
La investigación continúa para comprender mejor la posible interferencia del chupete en la lactancia, así como las diferencias culturales en su uso y su relación con el SMSL.